Universidad Anáhuac Mayab

Creo que no se trata de prohibiciones… más bien…

Publicado en: 19 de Junio de 2006


Parece que eso es parte de mi vida, y mi manera tan repetitiva, incisiva y categórica manera de reaccionar y como diría mi ma, “y tu Claudia sigues terqueando con lo mismo” pues si, creo que es parte de mí, creo que de no ser así quizá no sería como soy, en fin, de alguna manera somos lo que vivimos, y el problema hacia donde voy es que no vivimos como pensamos, y lo peor es que hay gente que no piensa como vive, ni vive como piensa, por eso, estamos como estamos y seguimos como hasta ahora.

Y a todo esto ¿Cuál fue el detonante? Pues en este caso en específico fue la misa para la abuelita de mi ahijada que murió hace 3 días. Cabe aclarar que aún ahora después de 1 año cuatro meses que murió mi mamá hay cosas que me son difíciles pasar y esa es una; asistir a la misa de cuerpo presente de alguien, pero no sólo la misa fue el detonante sino lo que dijo el padre; se que la fe es lo que nos hace movernos en este mundo esperando lo de verdad desconocido, nadie, hasta donde yo sé, ha regresado del otro mundo para decirnos cómo es y qué es lo que tenemos que esperar, creo firmemente que la fe, la esperanza y la caridad siguen siendo las virtudes teologales por excelencia y no me atrevería a decir lo contrario, pero encaminando mis pensamientos hacia un objetivo mas claro tengo que afirmar categóricamente que no podemos seguir viviendo así por que lo único que hemos logrado es seguir en las mismas y no podemos salir del círculo en el que nuestro país se ha ido desenvolviendo.

No quiero afirmar ni negar lo que tanto se dice, que nuestros gobernantes son corruptos, etc. etc. etc. por que sería aburrido y sobre todo trillado. No, lo que quiero decir es que si de alguna manera estamos hartos de la crisis, de la corrupción, de los maltratos, de los abusos (de cualquier índole) nosotros somos co-responsables de la situación. Estoy convencida de ello, por que mi experiencia me dice que así es. Y ¿Cómo encajo estas virtudes en mi vida diaria? Pues simplemente viviéndolas todos los días…

La misa para empezar no fue a las 7 como se informó en el diario y en los mensajes del celular, desde ahí comenzamos, yo sé que hay un montón de factores que a veces hay que prever, pero “contras” si no puede empezar a tiempo, pues se le informa por educación a la gente que llegó temprano, pero no, esperamos paciente y algunos impacientemente a que iniciara, media hora después de lo convenido. Bueno Claudia no seas tan exagerada, pues sí, pero… no, ese es uno de los muchos problemas que nos aquejan y a los que quiero llegar para poder lograr un objetivo, y en mi caso en particular el de modificar el mundo en que vivimos, no es una tarea titánica por que muchos me podrán decir que uno sólo no puede modificar el mundo y creo que están equivocados, claro que se puede cambiar, depende de cada uno.

No voy a poder evitar que nuestro futuro presidente sea uno esos candidatos, por que bueno, hablar de democracia quizá sea necesario otro largo ensayo… pero de que puedo modificar otras cosas por supuesto que puedo y volviendo a lo que me interesa ya que por cierto me salí del tema, ¿Qué sucedió esa media hora? Pues lo que pasa siempre… la platica entre los asistentes que fueron llegando cada vez aumento de decibel, cabe mencionar que algunos llegaron cerca de las 8, que falta de educación y PEOR afirmo, de respeto… en fin. Mientras esperaba pacientemente (más bien impaciente) a que diera comienzo la misa, bueno hasta cafecito y cigarrito podían haber salido. Me quedé azorada… mi mente viajo hasta hace unos… bueno varios años atrás cuando al entrar a una Iglesia, tenía que cubrirme la cabeza, aunque fuera con un simple y como dicen por acá chan “kleneex” (¿estará bien escrito? Ni idea) y sí quería decirle algo a mi ma, algo importantísimo, tenía que esperar a salir del recinto sagradísimo de la Iglesia, no recuerdo y eso que mi memoria falla de repente haber platicado con mis hermanos o ver a alguien haciéndolo ¿sacrilegio? ¡“uay” suena muy duro y fuerte! Pero así, era.. ¿Qué pasó? Me desoriente y me dije, momento, ¿Por qué la gente está dentro como si estuviera en un café?

¿Cambió tanto la situación que ahora, bueno, los niños corren como si estuvieran en el parque y nadie dice, y hace nada? De plano ¿me quede a principios del siglo pasado? ¿Qué pasó con todo aquello de: santo lugar, estás ante la presencia de Dios y bla, bla, bla,?

Pero bueno, yo entiendo que la tecnología nos ha hecho romper barreras, ha acercado a las personas, y todo ese lindo rollo (mareadorsísimo), pero ¿por qué hemos perdido lo bueno por lo malo?, ¿por qué elegimos ser peores que mejores?, no lo entiendo, mi cabeza no da para tanto, no puedo creer que ahora, es normal ser peor que mejor, es mas in ser mala que buena, ahora lucho y peleo por las malas costumbres y rechazo las buenas, de plano, no entiendo nada, no logro ubicar en el tiempo en dónde se dio eso, o a partir de cuando se acepto y reforzó todo esto.

Por que haciendo honor a la verdad, ahora prefieren enseñar lo mas que se pueda, les encanta y disfrutan de unos bailes… que no dejan nada a la imaginación; ahora viven en múltiples situaciones de riesgo y a eso es a lo que aspiran… y si a todo esto le agregamos el vocabulario… me quedo sin palabras, creen que por insultar al compañero son más ¿¡hombrecitos!? Me pregunto ¿hay alguna característica, o el cerebro funciona mejor, o, de verdad ¿qué es lo que sucede si hablo de manera grosera y prosaica? Supongo que se sienten más en onda, o mejores por gritar el léxico florido, y por supuesto que las niñas me superan... no puedo con eso… de plano.

Haciendo un recuento recordé una pregunta que me hicieron en una ocasión –Claudia, ¿que harías si tu hija te ve con tu amante? Creo que ha sido la vez que mas rápido he contestado y peor, deje mudas a varias. –Pues simple dije yo- no tendría un amante para que no me vieran. Ya saben el silencio se hizo y me dijo mi amiga, -¡claro no lo había pensado!- y rápido brinque. -¡Claro, ese es el problema! ¡Estamos preocupadas por el que dirán! ¡Cómo reaccionará fulanito si le hago tal cosa! Cuando la solución es más sencilla, por que mejor no me preocupo por manejar y explotar mis virtudes en lugar de ver como mis vicios los superan. Punto, eso es mas fácil, pero, acuérdense que siempre hay un pero, ¿a quien le agrada ser buena? ¿A quien le gusta ser la rara? ¿A quien le gusta ser la diferente? tristemente ¡A ninguna! Lo que antes era raro, ahora es común, antes era el famoso pelo en la sopa, y ahora veo tristemente que yo soy la que me he convertido en el pelo de la sopa, soy la rara, o como por ahí me mandaron decir, el lado oscuro… ¿Cómo? ¿Perdón? No, no, no, vamos por partes, que yo sea congruente en lo que digo y pienso no me hace ser rara ¿o sí? ¿Que no permita que las cosas sean Light o comunes me hace ser la diferente, la que está mal?

Noooooo. Momento. Vamos por partes, que yo no acepte relaciones ilícitas por que ahora es normal no me hace rara, creo que es al revés, los raros son todos aquellos que aceptan todas estas cuestiones, aquellos que hacen de su vida light, desordenada y en onda un camote, brincándose todas las cosas que ahora llaman anticuadas o pasadas de moda. ¿En dónde quedó la moral, lo ético, las buenas costumbres y el buen decir? Pues viendo lo que me rodea: en la basura, por que insisto, es más fácil y como decía mi ma, ¡es más difícil portarse bien que mal! Y que razón tenía… Pero ahora parece que modificamos nuestra escala de virtudes, ahora el ser honesto, fiel, responsable y comprometido están en el cajón o quizá ya hasta hayan sido reciclados en lo más recóndito de nuestro cerebro. O más terrible, ¿Sabrán de qué les hablo?

Que quede claro que no se trata de juzgar o meter en la hoguera a nadie, ¡Claro que no! Pero si yo permito que mis hijas por ejemplo en la iglesia no dejen de platicar, entonces les estoy enseñando y reafirmando que ya no existe un lugar al que le debo todo mi respeto y mi concentración.

Recuerdo que mi ma decía que el ir a misa (así se lo había enseñado su mamá) era un “cita” con una persona súper importante (y creo que lo mas importante en nuestra vida) debía ir vestida como si fuera a la cita con el mejor galán, o ¿no? ¡No iba a ver a cualquiera! se iba a sentar, a escuchar y estar en presencia del mismísimo Dios. Y ahora, bueno todos hemos oído y visto por ahí la manera en que van vestidas las niñas, enseñando todo lo que pueden y ahora pregunto ¿y el pudor? Quééééé ¿el quéééé? por supuesto que no saben ni lo que es eso, ¿verdad? Hoy es in y a la moda enseñar la ropa interior, y si la hacen para que todos la vean, con chaquiritas y lentejuelas y todo, bueno es ¡lindo!... ¡¡¡¡Por favor!!!! ¿Qué podemos esperar? Pues lo que hemos tenido estos últimos años.

No soy ruca ni anticuada, sencillamente practiqué y viví otro tipo de virtudes, ahora eso esta pasado y añejo. Las virtudes me alejan de la sociedad ¿Qué necesito ahora para estar en onda, para sentirme bien? Pues manejar todos los vicios y decadencias de la sociedad.

Pero muchos me podrán decir que ya no hay anuncios de bebidas alcohólicas ni cigarros en la televisión, no importa, ahora puedo bajar cualquier tipo de información de Internet sin ningún reparo, y además sin que nadie fiscalice y se de cuenta, excelente ¿no? Por un lado la sociedad exige restricciones en los anuncios pero promueve y participa activamente de la decadencia de hoy en día. ¿Cuántos funcionarios hemos visto alcoholizados? A varios, afirman -pero no le hace-, por que tienen influencia y dinero para brincarse el alcoholímetro.

No se trata de prohibiciones, se trata de convencer a nuestros hijos que lo que de verdad vale, sirve, funciona y nos hace ser mejor, es simple y sencillamente ser virtuosos. No permitamos que la sociedad siga en picada, defendamos a nuestro país de todos nuestros males, resolviendo primero los nuestros, si yo elijo ser mejor, pese a quien le pese, la recompensa será como pocas puedan satisfacer en la vida. Llevando una vida plena puedo mejorar el medio que me rodea, y si hago esa cadena, mas pronto que tarde podremos gozar de un país en donde la corrupción, la delincuencia y los bajos instintos sólo sean un amargo recuerdo.

 

Claudia Landeta Alcalá es licenciada en Historia del Arte y Maestra en Filosofía. Es catedrático en la Universidad del Mayab desde 1997.

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