Universidad Anáhuac Mayab

Nuestro vuelo

Publicado en: 19 de Junio de 2006

 

Son muy pocas las personas que logran entender cuál es en realidad el sentido de sus vidas o el camino que deben seguir, algunos muy jóvenes y locos para creer en sí mismos se escapan de su casa con la mochila al hombro y se suben al primer camión que su poco capital les permite soñar, viven aventuras increíbles y se caen dos y tres veces repetidas deseando nunca haberlo hecho, hay otros que se sienten en un camino correcto, cómo quien va a Progreso y por ningún motivo se sale del carril derecho sigue el camino derecho y maneja bien derecho, temiendo rebasar y dejando la apuesta a arriesgarse a otro.

Otros, simplemente viven la vida, pasan cada día, disfrutando y caminando por las líneas marcadas, dejando el tomar decisiones a el alto o el siga del semáforo para cruzar la calle, sin dar la vuelta a la manzana o buscar una calle por donde no tenga que detenerse.

El destino… hay quienes dicen que éste fue escrito por una mano invisible, del todopoderoso que nos regaló una página en el libro del Universo para que nosotros escribamos en ella, pero claro, siguiendo las reglas de acentuación, las sangrías, la división de párrafos y hasta el punto final.

El destino… hay quiénes dicen que por más esfuerzos sobrehumanos, ilusiones utópicas y ganas de vivir la vida como uno quiera, siempre acabarás donde debías acabar, es decir ¡todos los caminos llevan a Roma!.

El destino… hay quiénes dicen que es algo oculto, incierto que nos depara muchas sopresas, oportunidades y que hasta la peor desdicha es jugarreta de él, para enseñarnos cómo debemos vivir la vida o para volvernos al cauce del río del que nos habíamos salido.

El destino…hay quienes dicen que no lo escribió un todopoderoso, sino nuestros padres, que muchas veces de niños se asemejarían a superhombres con poderes también omnipotentes, argumentan algo sobre la genética, diciendo que ellos con sus acciones y su educación nos guían y nos conducen por el camino que deberíamos seguir si fuésemos buenos hijos y que de sus errores muchas veces aprendemos, pero no para no cometerlos nosotros, sino para dar una vuelta y divagar un poco antes para entonces luego cometerlos con mayor gracia.

El destino… hay quienes perjuran que está escrito en los libros sabios, en la Biblia, hasta religiones que aseguran que de tu camino, te guste o no, no te salvas, porque <<Maktub>> cómo dice Paulo Coelho en “El Alquimista”: ¡está escrito!.

El destino… algo así como una receta en la que nosotros mezclamos los ingredientes como quéramos en el momento, lugar y recipiente que creamos conveniente, pero que al fin y al cabo dará como resultado un delicioso pastel de tres leches.

Sin embargo, hay otras personas que son capaces de creer en sí mismos, y que por más que están siendo guiados por la corriente bajan el ancla y cambian el rumbo del timón para llegar a donde quieren, reciben reproches de la tripulación, regaños por dificultar el camino y hasta enemistades por querer buscar su “bien propio”.

Pero de ellos es de quiénes el mundo debe estar agradecido, de los que son locos, de los hijos que aún sabiendo tienen el futuro asegurado deciden construir un futuro paralelo, muchas veces de menor valor según los que vemos desde afuera, pero de un gran valor personal, porque es muy suyo.

Sin lugar a dudas, hay muchas señales, que se nos van poniendo en el camino para guiarnos, muchas personas increíbles que por su experiencia nos ayudan a decidir el camino correcto, pero hasta ahora no he conocido a nadie a quién le hayan impuesto un libro con horarios de cada día para que trabaje, se divierta y dé lo señalado, lo escrito.

El destino existe, para aquellos que creen en sí mismos, que sueñan cada noche con una ilusión que añoran sea realidad y que se levantan cada día para poner una piedra más en el camino a esa ilusión, existe para aquellos que son capaces de plantearse un lugar en el mundo y de gozar cada momento.

No hay que mal interpretar al destino, sería limitarnos cuando nadie lo está haciendo, sería decir “no puedo”, “no debo”, porque rompería lo que se ha planeado para mí.

¿Seremos capaces, no de pilotear el avión, sino de escoger el vuelo correcto?

Alicia Bárcenas Núñez ([email protected]) nació en el DF, estudió la preparatoria en el colegio Peninsular Rogers Hall, actualmente estudia el 3° semestre de comunicación en la Universidad del Mayab. "Escribir es el camino al autodescubrimiento".

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