Universidad Anáhuac Mayab

Conformismo

Publicado en: 19 de Junio de 2006

Recuerdo que cuando estudiaba la carrera de informática éramos muchos los alumnos que aprendíamos rápido, fuimos muchos los que logramos superar al maestro, nos sentíamos felices y orgullosos de no quedarnos con lo poco que nos podían enseñar en tan solo unas cuantas horas de clase a la semana, sabíamos que había muchas cosas más ocultas por ahí para plasmar en nuestros programas, nos convertimos entonces en ratas de biblioteca, vivíamos parte de nuestra vida en el laboratorio de cómputo, frente a un monitor que en ocasiones veía nuestra frustración, ya que las cosas no salían como queríamos, él también sufrió, claro que sí, pero creo que sufrió más el teclado, pero eso ya no importa, y no viene al caso.

Ahora que soy maestro y enseño algunas materias de programación que tanto me gustan y apasionan, me doy cuenta lo difíciles que son para la mayoría de los alumnos, algunos me entienden pero la mayoría sólo ven el cielo y las estrellas, ninguno se da cuenta que más allá del cielo y las estrellas existen miles de galaxias esperando a ser descubiertas, los veo y me pregunto hasta cuándo van a ir por sí solos por el camino, la ruta ya se las marqué, cuando irán a la biblioteca, hasta cuando dejarán de usar la computadora tan solo como un instrumento para realizar sus tareas diarias, la verdad, no lo sé, pero espero que sea pronto, al menos eso me haría sentir feliz.

El primer año que impartí clases, me sentí frustrado por no lograr que mis alumnos pudieran dar todo de sí, se conformaban con lo poco que les enseñaba, nunca quisieron superarse, me pregunté muchas veces, ¿En qué estoy fallando?, ¿Qué estoy haciendo mal?, ¿Qué falta?, aún ahora, todavía no lo sé, de lo que sí estoy seguro es de que fracasé en ese año escolar.

En el segundo año cambié mi estrategia de enseñanza, traté de hacer las clases más divertidas, mucho más prácticas, con una gran cantidad de pequeñas ideas, para que pudieran despertar de ese letargo y creo que lo logré, muchos entendían, muchos participaban y muchos practicaban en los laboratorios de cómputo, el tiempo acababa de cambiar, pero dentro de todos los más de 70 alumnos había uno, solo uno con una sed impresionante por aprender, por explorar, sobre todo por encontrar. El llegó a mi vida a darme una lección, el logró lo que muchos no pudieron o no quisieron: ir más allá, lograr superar al maestro, y por mucho, sí soy sincero, al principio me sorprendí porque yo no era, ni lo soy aún, tan buen programador como él, con el paso de los días y semanas lo asimilaba cada vez más y más, hasta lograr sentir en lugar de sorpresa una enorme satisfacción por lo que logré, porque él lleva parte de mí, él se identificó y entendió el mensaje; lo compendió a la perfección, me siento orgulloso por esa luz que encendí, pero todavía no me siento satisfecho, todavía no estoy conforme, todavía quiero más, mucho más, porque solamente uno de más de setenta alumnos en esa generación no fue suficiente.

Ahora me pregunto, ¿porque sólo uno? si han pasado cientos de alumnos en mis clases y solamente una luz he logrado encender, eso no es suficiente para mí, tal vez para otros sea suficiente, pero para mí pienso que no, rotundamente no, todavía he fracasado, y tengo que encontrar el por qué, tengo que buscar dentro de mí las respuestas, tengo que encontrar la forma para que ellos logren lo que hasta ahora solo uno a logrado, ser mejor, mucho mejor que yo, y esto no quiere decir que yo sea el mejor programador del mundo porque conozco a muchos en el campo laboral mejores que yo, pero por el momento yo soy el único parámetro que tengo para medir los resultados con mis alumnos.

Cuando mis alumnos logren entender por completo lo que quiero de ellos me sentiré orgulloso y realizado como maestro, porque habré logrado no solo darles las bases para estar en el camino, sino despertar en ellos los deseos, las inquietudes para ir por él con perseverancia, con entrega. Y aún en ese momento sabré que la batalla no ha terminado todavía habrá muchas batallas por luchar, habrá más generaciones en el camino y seguiré entregando el cuerpo, corazón y alma en cada batalla.

Analizando el problema del por qué solo he logrado que un alumno haya entendido mi mensaje, me doy cuenta que el problema no son los alumnos en sí, el bachillerato es en gran medida parte del problema, nos llegan una gran cantidad de alumnos a la universidad sin las bases necesarias de conocimientos como para que ellos puedan generar nuevos conocimientos que sean significativos para las nuevas materias que llevarán en la universidad.

Me doy cuenta porque no solamente les va mal en las materias de programación, también les va mal en las materias de inglés, matemáticas, etc. por nombrar solo algunas, y al preguntarles a los maestros de las distintas materias, las respuestas son similares, no tienen las bases que el bachillerato debió de cimentar, se pierde mucho tiempo explicándoles lo que ya deberían saber, al final nunca logramos ver el plan de estudios completos con ellos y esto desencadena una cadena de malas enseñanzas, porque el maestro que venga después de nosotros, les enseñará lo que nosotros no vimos por ver lo que otros maestros dejaron de enseñarles en su momento.

De lo único que estoy totalmente seguro, es que como maestros que somos debemos de estar en una constante evolución, buscando mecanismos y nuevas formas de enseñanza para lograr que nuestros alumnos no solamente memoricen y participen en clase, sino que comprendan y asimilen la información que les proporcionemos para que ellos logren un aprendizaje realmente significativo que les sirva no solo en este momento sino para su futuro.

 

Cesar Zenet López Cruz es Ingeniero en Sistemas Computacionales, ha trabajado durante 3 años como programador para diversas maquiladoras, actualmente es maestro de tiempo completo en la Universidad Tecnológica Regional del Sur ubicada en la ciudad de Tekax, Yucatán.

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