Universidad Anáhuac Mayab

Crozier y su visión de las organizaciones

Publicado en: 19 de Junio de 2006

 

Para Crozier, el individuo está siempre construyendo una realidad colectiva (la organización) que es su obra, y en cuyo seno nunca deja de ser actor tratando en todo momento de aprovechar su margen de libertad (ejercicio del poder) para negociar su “cooperación”, de tal suerte que ésta le genere beneficios. Pero también, ese mismo producto suyo (la organización) se transforma para él en una fuente de condicionantes que conforman el marco indispensable para la acción conjunta.

El “análisis estratégico” de Crozier señala que:

1) el actor rara vez tiene objetivos claros. Lo que considera “medios” en un momento dado pueden ser “fines” en otro momento y viceversa.

2) el comportamiento es activo. Incluso, la pasividad es el resultado de una elección.

3) el comportamiento siempre tiene un sentido, el hecho de que no se le pueda relacionar con objetivos claros, no significa que no pueda ser racional.

4) el comportamiento presenta dos aspectos: ofensivo (aprovechar las oportunidades con miras a mejorar su situación) y defensivo (mantener y ampliar su margen de libertad y, por ende, su capacidad de actuar).

 

2.- POLITICA Y PODER EN LAS ORGANIZACIONES

En resumen, el comportamiento organizacional es de naturaleza estratégica. Es decir, se plantea alcanzar determinados objetivos sirviéndose de la construcción organizacional. Del mismo modo que Crozier, otros teóricos de la administración, en lugar de definir a las organizaciones como sistemas corporativos, coherentes y consistentes, integrados en forma adecuada para lograr fines específicos ; por ejemplo, la generación de productos y/o servicios con el propósito de obtener utilidades, como pregona el objeto de la empresa privada ; la conciben de manera muy distinta. Señalan que los objetivos y la dirección de las organizaciones están determinados, de manera fundamental, por las necesidades de poder de quienes las integran.

Mintzberg, por citar algún ejemplo, conceptualiza al poder y a la política dentro de la organización en términos de las maniobras de varios actores que desean ganar influencia. Para este autor, las organizaciones no son meros instrumentos para producir bienes y servicios, sino también sistemas políticos que buscan aumentar su propio poder.

Por otra parte, Crozier va todavía un paso más adelante al concebir al poder como una relación de intercambio y negociación entre dos ó más actores interdependientes. Es decir, que éstos tienen necesidad unos de otros para alcanzar el objetivo de la organización y sus objetivos personales. Es, señala este autor, una relación recíproca pero desequilibrada, ya que el poder es el resultado siempre contingente de la movilización por parte de los actores, de las “zonas de incertidumbre” que ellos controlan en una estructura, con los otros participantes en ese juego.

En términos generales, las organizaciones se pueden describir como entidades que funcionan con base en varios sistemas de influencia: la autoridad, la ideología, la experiencia y la política. Los primeros tres pueden considerarse legítimos en cierto sentido: la autoridad se basa en un poder legalmente sancionado, la ideología en creencias aceptadas con amplitud y la experiencia en un poder certificado de manera oficial.

Por el contrario, el sistema político refleja un poder que es técnicamente ilegítimo, debido a los medios de los que se vale, y a veces también a los fines que promueve. Dicho de otra manera, el poder político en la organización (mismo que da origen a la organización dominada por la política) carece de autoridad formal, no es aceptado en forma amplia, ni se le certifica de manera oficial. El resultado de esto es que la actividad política a menudo es divisoria y conflictiva y suele enfrentar a los individuos y grupos en contra de los más legítimos sistemas de influencia y, cuando esos sistemas son débiles, los enfrenta entre sí.

 

3.- EL CONCEPTO DE “JUEGO” EN LAS ORGANIZACIONES POLITIZADAS

Para Crozier, el concepto de juego como instrumento de la acción organizada es fundamental. El juego concilia la libertad con la restricción. El jugador es libre, pero si quiere ganar, debe adoptar una estrategia racional en función de la naturaleza del juego y respetar las leyes de éste. Este autor señala que el funcionamiento de una organización es el resultado de una serie de juegos en los cuales participan los diferentes actores organizacionales, y cuyas reglas formales e informales delimitan un abanico de estrategias racionales que podrán adoptar si quieren que su compromiso en la organización sirva a sus expectativas personales.

Lo anterior implica que la política puede existir en varios niveles en una organización. Puede estar presente sin ser dominante, existiendo en calidad de capa superpuesta en una organización más convencional -y más madura, como sucede en la mayoría de los países “desarrollados”-. O bien, la política puede ser el sistema dominante de influencia, al haber minado los sistemas legítimos de influencia, o habiendo surgido precisamente de su debilidad (como sucede en la mayoría de los países “subdesarrollados”). Es este segundo nivel, al que consideramos como “organización politizada”.

La característica principal de las organizaciones politizadas es la falta de cualquiera de las formas de orden propias de las organizaciones convencionales. Son organizaciones que se describen en términos de poder, no de estructura, y ese poder es ejercido de modos que no son legítimos en las organizaciones convencionales. De hecho, como todo depende de la fluidez del poder informal, estas organizaciones no pueden ser consistentes en el logro de sus metas u objetivos. En el mejor de los casos, atenderán a una serie de metas de manera inconsistente; en el peor de los casos consumirán toda su energía en disputas y jamás lograrán nada.

 

4.- CONCLUSIONES

Por las razones antes expuestas, considero de suma importancia conocer la visión tan particular que tiene Michel Crozier de acercarse al estudio de las organizaciones, así como la influencia que, para este autor y otros más, tiene la política en las organizaciones; por medio de las interacciones que se dan entre los actores y el sistema organizativo.

La política, cuando se convierte en el mecanismo de influencia dominante, divide y es costosa; consume energías que de otro modo se encauzarían a otras actividades mas remunerativas para la organización. Puede también llevar a todo tipo de vicios administrativos. Inclusive, muchas veces, la política es empleada para mantener sistemas de poder rebasados ó para introducir nuevos sistemas que no se justifican. La política puede paralizar una organización al punto que su funcionamiento efectivo se detenga y entonces nadie se beneficie. Después de todo, el propósito de una organización es producir bienes y servicios, y no servir de arena en la cual la gente pueda pelear entre sí.

 

5.- REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

- Crozier, Michel y Erhard Friedberg (1990), El actor y el sistema. Las restricciones de la acción correctiva , México, Ed. Alianza

- Mintzberg, Henry (1991), La estructuración de las organizaciones , Barcelona, Ed. Ariel

 

 

El L.A.E. José Sahui Maldonado, M.M. Es Profesor-Investigador de Tiempo Completo de la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Autónoma de Campeche y su correo electrónico: [email protected]

 

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