Universidad Anáhuac Mayab

Entre la necesidad y la ética; ¿el compromiso docente en crisis?

Publicado en: 19 de Junio de 2006

 

Con esta premisa clara, es de suponer que quienes hemos tomado ese camino como forma de vida, debemos estar ciertos de que se trata de una labor titánica en la que el deseo de superación constante, el conocimiento de nuestra área de especialidad y sobre todo, la disposición de aprender de cada experiencia de nuestra vida, es poco más que una obligación. Comúnmente se dice que el profesor es una especie de apóstol que tiene la facultad de sobreponerse a la adversidad en ánimo de que sus estudiantes sean capaces de lograr el conocimiento, elemento sustantivo para el crecimiento personal.

Sin embargo, el compromiso de profesores y profesoras comienza a ser materia de discusión ante las evidencias de una realidad nacional, que ha generado un entorno socio-económico en el que las personas, en ánimo de sobrevivir, buscan alternativas diversas para sobrellevar las adversidades del entorno. En este sentido, el egresado de cualquier carrera universitaria ve con terror que todas sus aspiraciones de éxito, sostenidas en la culminación de sus estudios, no son más que un referente anecdótico al momento de enfrentar al mundo real.

Esto no debiera sorprender a nadie, dado que no se trata de un asunto nuevo o reciente, sin embargo, para muchos expertos en educación esto puede acarrear consecuencias que en el mediano plazo comenzarán a ser más evidentes.

Prueba tangible de ello tiene que ver con el trabajo docente, puesto que después de varios intentos por encontrar empleo en alguna empresa o incluso después de un despido, muchos profesionistas ven en la docencia un refugio para sobrevivir por cierto tiempo; la consecuencia, profesores sin vocación que transmiten y contagian desgano a sus alumnos.

¿El compromiso docente está en crisis?, no se trata de caer en discusiones estériles que no aporten nada, sin embargo, es necesario establecer que la docencia no puede ser un trabajo de improvisación dada la naturaleza de su importancia social.

La necesidad de ser productivo en un mundo globalizado es incuestionable, máxime si el paradigma común implica el famoso time is money , aunque en contraparte, no parece del todo ético optar por una labor en la que seres humanos con necesidad de trascendencia se entregan con fe ciega a sus mentores.

Es cierto que todos tenemos derecho a trabajar, lo cual no se discute, no obstante, si este es el camino que, aún por rebote, hemos decidido tomar, es necesario que reflexionemos en torno al gran compromiso que adquirimos, por lo que sería recomendable considerar algunos aspectos:

•  Comprender que el maestro tiene un compromiso total con su profesión, por lo que debe esforzarse por dar lo mejor de si, buscando el equilibrio entre fondo y forma, es decir, no basta con ser erudito en un área del conocimiento, hay que saber transmitir conocimientos para que todos los comprendan.

•  Entender que ningún libro dice que el profesor tiene que ser una enciclopedia viviente, es perfectamente válido reconocer que no sabemos algo. Ante ello, preferible decir no se a buscar explicaciones de la manga que desinformen a los alumnos y en casos extremos evidencien que se quiso salir del paso con un acto irresponsable.

•  Buscar nuevas fuentes de conocimiento, comprender que con un capital cultural más rico, las posibilidades de interacción son mayores, bajo el entendido de que no solo hay que actualizarse en tópicos de nuestra profesión, sino también en aspectos didácticos que favorecen nuestro desempeño ante grupo.

•  Establecer que la actitud que asumimos es la clave para salir adelante. En este trabajo, no es ético tirar la toalla ante los primeros obstáculos que se enfrentan en el proceso, ante la adversidad se debe sonreír, ante la duda se debe cuestionar, ante el temor se debe conocer.

•  Ubicar nuestra verdadera especialidad, puesto que aunque se tenga un título profesional, siempre hay disciplinas que son mejor dominadas que otras, por lo que no se puede ser profesores todologos , que lo mismo dan Teorías de Comunicación que Producción en Televisión, dice el adagio “zapatero a tus zapatos”.

La educación es la base del progreso en cualquier parte del mundo, en la medida que el compromiso de los profesores se haga más expreso y se recupere la vocación de servicio, podremos tener aspiraciones de grandeza sustentadas en hechos y no en sueños.

El mensaje para todos es simple; si eres profesor porque te nace, vives para ello y crees que con tu trabajo forjas los cimientos de una mejor nación, sigue por ese camino y tiende la mano a quienes inician. Pero si el destino te ha jugado de forma tal que hoy apareces frente a un grupo de ilusionados jóvenes, interioriza que tu labor es digna en la medida que tu lo haces así, trata de borrar dos expresiones de tu léxico: no sé y no puedo, si no sé, aprendo, si no puedo, intento.

 

*El Maestro David Alejandro Díaz Méndez es Licenciado en Ciencias y Técnicas de la Comunicación por la Universidad del Tepeyac, Especialista en Desarrollo de Habilidades Docentes, Administración de Recursos Humanos y Maestro en Administración por la UNITEC. Profesor en la Universidad del Valle de México y de la Maestría en Comunicación Corporativa de la Universidad del Mayab. Fue Coordinador Académico en la UNITEC y actualmente es el Jefe de Prensa de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana.
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