Universidad Anáhuac Mayab

La Guerra

Publicado en: 19 de Junio de 2006

Pero sin importar la definición que se le dé, la vida es un don que el ser humano no controla ni crea, pero que sí destruye.

Considero que estaba en lo correcto Santo Tomás de Aquino cuando afirmaba: “En la creación de lo irracional hay una huella, un vestigio de Dios, pero en la creación de la racional hay una imagen de Dios”; aquí queda reflejada la importancia del ser humano y la razón por la que este se encuentra en el mundo: este fue creado a imagen y semejanza de Dios y dotado de dones y virtudes (que ningún otro ser sobre la tierra posee y que por tanto hacen del ser humano algo único) con el fin de engrandecer su existencia y de hacer más fácil ese camino que lo llevará hacia su creador.

Entonces es inconcebible que el mismo ser humano se empeñe en destruir aquello que es un reflejo de Dios, o lo que es peor ¿Cómo puede destruir algo que es igual a si mismo y que tiene la misma procedencia que si mismo?; viéndolo desde este punto de vista el hombre es su propio verdugo ya que se destruye a sí mismo.

La forma más antigua por medio de la cual el ser humano destruye a vida humana es la guerra. Ésta significa muerte, dolor, rencor, ruina y desolación; entonces ¿Qué puede ser tan importante como para dar origen a una guerra?, ¿Cuáles son los resortes que mueven a las personas a realizar un acto tan deplorable? Creo que el fin principal de la guerra no es acabar con vidas humanas, ésta es más bien una consecuencia, precio que se paga por conflictos que se dan entre países y cuyo origen son conflictos de tipo económico, social, político o por simples diferencias en la forma de pensar, organizarse, relacionarse o por simples prejuicios.

De todos estos conflictos, los principales son los de tipo económico, pues el mundo actual se rige por el dinero, las posesiones y pareciera que es mejor aquél que más tiene; es por ello que las personas, las familias, las naciones son medidas basándose en el dinero y en lo que poseen y no en su cultura, sus tradiciones y su gente como debiera de ser; entonces pareciera ridículo pero es el mismo ser humano el que se está relegando a un segundo nivel y valora más lo material, lo artificial, lo que él mismo crea.

Ejemplos de guerras hay muchos, podemos ir desde tiempos muy remotos como los griegos o las cruzadas hasta tiempos modernos como la Primera y Segunda Guerra Mundial, Vietnam, la Guerra del Golfo y los conflictos mas recientes en Irak, por mencionar algunas.

La guerra como conflicto social se sirve de la violencia para conseguir y llegar a sus fines, pero cobra vidas, nace del odio y precipita una escalada ascendente de muerte.

Así todas las explicaciones que buscan justificar el porqué de la guerra son realmente absurdas; pues nada es lo suficientemente importante como para acabar con vidas inocentes. Hay que recordar que el odio y la violencia solamente generan más odio y más violencia y que el verdadero camino para alcanzar la paz, la igualdad y preservar la vida humana nunca será un camino violento, nunca será el camino de la guerra.

Entonces ¿Qué se puede hacer contra a guerra?

Considero que la raíz mas profunda de la lucha contra la guerra se llama perdón; y este es capaz de tocar cualquier corazón humano. El perdón es la opción del corazón que va contra ese instinto de devolver el mal con el mal, por el contrario afirma que cuando alguien te golpee una mejilla, tu pongas la otra (como dice la Biblia ), entonces el “ojo por ojo, diente por diente” no es válido si lo que realmente se quiere es crear una cultura del perdón.

Ello no quiere decir que perdonar es inhibirse ante las exigencias del otro, sino implica saber nivelar y buscar un balance entre lo que nosotros queremos y lo que el otro quiere, si tan solo los seres humano fuéramos capaces de hacer esto, se podrían evitar muchos problemas, pero a veces el egoísmo y el deseo de imponerse ante el otro es más fuerte y simplemente nos gana. De esto se puede concluir, entonces que el perdón y la justicia no son excluyentes uno del otro, sino que se complementan, pues el primero cura heridas y restablece las relaciones rotas y la segunda garantiza el respeto, derechos y deberes.

Por lo tanto el camino para evitar llegar a la guerra con sus ya conocidas consecuencias es el crearnos una conciencia de la preservación de la vida y de la conservación de los grandes valores como son: el perdón, la justicia y la paz.

El ser humano es el único que se puede salvar a sí mismo, es el único que tiene la capacidad de hacer un cambio significativo y es el único que con perdón puede cambiar al mundo.

Pero no debemos sentarnos a esperar que el mundo cambie sin que hagamos nada por él, pues todo cambio verdaderamente significativo y real viene desde nuestros adentros, desde uno mismo, no solamente de los demás. ¿Cómo hacer este cambio?, cualquiera pensaría: ¿Cómo puedo yo cambiar el curso del mundo o evitar una guerra?, realmente es más fácil de lo que parece, pues aunque cada persona es solamente un grano de arena que compone una inmensa playa, esa playa no sería la misma sin ese (al perecer) insignificante grano de arena; y con esto me refiero a que muchos seres humanos fueron capaces, en su momento, de sacudir al mundo y de comenzar y continuar ese cambio que hasta la fecha no ha terminado, por mencionar algunos tenemos a: Rigoberta Menchú, Mahatma Ghandi, Nelson Mandela, Juan Pablo II y la Madre Teresa.

Todos ellos son seres humanos comunes, que son diferentes por el simple hecho de haber puesto manos a la obra, no solamente predicar y enseñar lo correcto es suficiente, pues no está completo ni no se lleva a la práctica.

Finalmente si cada quien predica con el ejemplo y es capaz de irradiar ese amor por la vida por los demás y por Dios, todo lo que se proponga hacer será verdaderamente fácil, pues quien es bueno y desea el bien contagia de estos sentimientos a los demás, formando de esta manera una cadena que algún día podrá abarcar al mundo entero, la fórmula para lograrlo es simple, todo está en uno mismo.

 

Patricia Faridhe Carrera González, estudiante del primer semestre de la carrera de Comunicación de la Universidad del Mayab, graduada de preparatoria del Centro universitario Montejo, en donde participó en concursos de declamación, ganadora del primer lugar de la olimpiada del conocimiento en la materia de química.

 

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