Universidad Anáhuac Mayab

El momento, el sentido de la vida y los demás

Publicado en: 19 de Junio de 2006

 

Lo que más me agrada es que la respuesta la podemos encontrar en los demás, en lo bien que la pasas con alguien, todos esos momentos del noviazgo, fiestas, viajes con los amigos, en la risa de alguien que nos alegra el día, en el consejo de un amigo que nos hacer ver que los problemas no son nada, en la sonrisa de la señora que estaba pidiendo dinero cuando después de varios días nos decidimos a darle unos centavos, y sería bueno poder dar las gracias porque este día no valió la pena por lo buenos que somos o por la cantidad de gente a la que ayudamos, sino por la gran ayuda que recibimos que hace al final que podamos dormir tranquilos y con ganas de despertar porque seguro mañana será un día mejor.

El momento lo hace uno y eso es algo que cuesta mucho trabajo aprender, es más fácil vivir soñando e ilusionados esperando que el día de mañana se cumpla alguno de tantos deseos sin poner nada de mí.

Pero cuando descubrimos que podemos sonreír con alguien, llorar con alguien, preocuparnos con y por alguien, escuchar a alguien, es cuando realmente nos daremos cuenta que las cosas sólo importan y se cumplen cuando utilizas ese sexto sentido que está tan bien escondido y se llama amor.

El que escucha con el corazón a alguien que quiere y le interesa acaba por comprenderlo, por sentir cada palabra como si fuera uno mismo el que lo estuviera diciendo, acaba por llorar con él sintiendo su dolor.

El que habla con el corazón tiene las palabras adecuadas para dar consejos precisos a alguien que lo necesita y se lo ha pedido.

El que ve con el corazón se da cuenta de todo lo que hay en este mundo, no se queda viendo únicamente las calles o el camino sino que mira al cielo y se da cuenta de lo pequeño que somos y lo grandes a la vez, que con una mirada puede expresar más que mil palabras.

El que huele con el corazón sabe identificar cual es el olor característico de mamá, que nadie más que ella tiene, lo rico que huelen unas sábanas limpias cuando te vas a dormir o la comida hecha con el cariño de la persona que más te quiere la única que no te pone pretextos.

El que toca con el corazón, sabe que un abrazo, una palmada en la espalda es suficiente para decir “te quiero” “gracias”, “lo siento”, sin tener que divagar entre tantos discursos y palabras al aire.

Y el que todo lo hace con los seis sentidos sabe que no importo YO sino ÉL.

Encontrar el verdadero sentido de uno mismo es descubrir que al lado de mi cuando espero el camión hay alguien sentado, que cuando camino para llegar a casa hay una persona en la calle esperando un “hola”, que la persona que atiende es un ser humano y se le debe decir “gracias”, que las personas que piden dinero no son muebles y que muchas veces en realidad no están pidiendo dinero, que la abuela en la casa espera para contar tantas historias, que la mamá cansada del trabajo espera un ¿cómo te fue?.

El momento se hace cuando hay alguien a nuestro lado, ¿quién no conoce la soledad? En ella es mas difícil disfrutar tanto que cuando se cuenta con otra persona; sino, ¿porqué la gente se casa?, ¿porque los fines de semana salimos con los amigos?, ¿porqué los buenos recuerdos de los viajes en familia?, ¿porqué un niño recién nacido es una bendición?, ¿porqué nos enamoramos? y ¿porqué hasta odiamos?; simple y sencillamente porque solos no podemos y solos no hay momentos.

Muchas veces pasa que a lo mejor en el camino encuentras algo grandioso o recibes una noticia muy buena y no puedes quedarte con ella, tienes que contarle a la persona que sabes se preocupa por ti lo que te paso y lo feliz que te sientes.

¿Sabes que es lo malo?, que cada día que pasa así como vale la pena para ti no vale la pena para otros que a lo largo de su vida aún no encuentran una razón por la que vivir, o por la que despertar al siguiente día, que hay gente que aún se siente sola y no disfruta lo que es.

Y no tiene nada que ver con el tener, o con el poder, porque hay personas con mucho dinero que comen todos los días y no tienen ninguna necesidad más que la de compartir con alguien todo eso que al final se acaba.

También hay gente que intenta disfrutar y no la dejan, que es limitada por sus creencias, por su ideología o porque simplemente no quiere preocuparse por lo material, por ser más, sino que se dedica a estar bien consigo mismo y disfrutar de los demás porque eso es incondicional y no se acaba.

Siempre me he preguntado que pasaría si todos actuáramos a favor del otro, ayudando a los demás, apoyando a los demás, sirviendo a los demás, pero sinceramente siempre llegó a la misma conclusión, “no pienses algo que no se puede y no se va a poder”.

Pero hoy he llegado a otra conclusión, la vida vale la pena porque los demás hacen cada día importante de una u otra forma, han hecho que cada día podamos dormir tranquilos y con una sonrisa esperando el día de mañana con ganas, el mundo no se va a arreglar sólo y mucho menos si nos seguimos preocupando en vez de ocuparnos, si seguimos pensando lo mal que estamos y no pensamos en lo bien que podríamos estar si cada día lo disfrutáramos poniendo nuestros seis sentidos en lo que hacemos para hacer que el día de alguien más haya válido la pena y que al final podamos dormir tranquilos sabiendo que otra persona también lo está haciendo.

 

Alicia Bárcenas Núñez tiene 18 años, es estudiante del primer semestre de la carrera de Comunicación y graduada de la preparatoria del Rogers, Actualmente se encuentra estudiando el curso Teacher Training del Colegio Peninsular, ha descubierto que escribir podría llegar a ser una buena forma de expresarse. [email protected]

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