Universidad Anáhuac Mayab

Deseos...

Publicado en: 19 de Junio de 2006

Pero ¿de dónde viene sus deseos de trascendencia, de vida eterna, o esperanzas en el más allá? ¿Cuál es su empeño? Mi deseo es simple, quiero vivir y amar el mundo que conozco, lo que me rodea, no el consuelo de una vida eterna, más allá de la nuestra, la que ahora nos aloja y la que ahora nos consuela. Por otro lado existe el asunto sobre cuál sería el sentido de nuestra existencia, de esa perturbadora pauta que hace posible nuestro ser, si no existieran vías o formas de experimentar sentimientos sutiles que inhieran en nuestra conciencia, en nuestros actos, en nuestros sentimientos y en nuestro sentido último de saber que estamos vivos

Todas nuestras actitudes, tanto moral, práctica o emocional, así como también religiosa, son debidas a “objetos” de nuestra conciencia, las cosas que creemos que existen, real o idealmente junto con nosotros mismos. Tales objetos pueden estar presentes a nuestros sentidos, o pueden estar presentes solamente en nuestro pensamiento. En cualquier caso provocan en nosotros una reacción, y la reacción debida a cosas del pensamiento es notoriamente, en muchos casos, tan fuerte como la que se debe a presencias sensibles. O, incluso, más fuerte.

Si un hombre, a través de la aplicación de instrumentos científicos y criterios, no puede percibir la existencia de una cosa, él no puede negar su existencia, simplemente porque es incompatible con criterios materiales actuales, a menos que se disponga de alguna prueba de que la cosa en cuestión es imposible.

Descubrimos la existencia de comportamientos con prevalencia estadística, a partir de las cuales elaboramos leyes objetivas que somos capaces de interpretar. Sin embargo, si el establecimiento de una verdad científica es posible sólo por medios de sensación directa, la mayoría de las verdades científicas tendrían que ser descartadas, puesto que muchos hechos científicos no pueden percibirse por medios de experiencia sensorial o pruebas experimentales.

Cuando estamos inhabilitados para establecer la causa de algo en un experimento científico, esto no nos impulsa, o no debe impulsarnos a negar la ley de causalidad. Decimos solamente que la causa es desconocida a nosotros porque la ley es independiente de un experimento dado; ningún experimento puede llevar a la negación de la causalidad.

¿No es verdad que todas las cosas que aceptamos y creemos que existen tienen una existencia que pertenece a la misma categoría que la nuestra o como cosas que son visibles a nosotros? ¿Podemos ver o sentir todo en este mundo material? ¿Es sólo a Dios a quien no podemos constatar con nuestros sentidos?

Hay muchas cosas invisibles en el universo, es cierto. El progreso de la ciencia y el conocimiento hasta el presente, no son capaces, y probablemente no lo serán nunca para explicar varios fenómenos que asumimos como mágicos, pero eso no quiere decir que no existan, como realidades que interpelan nuestros sentidos y nuestra existencia.

No se puede ser tan pobre de espíritu, pensando o afirmando que si no se ha conocido o experimentado algo que está fuera de lo común o que no entendemos sea porque no existe o porque es magia. Si nuestro ser se encuentra abierto a todas las posibilidades de realidad, si a nuestro ser le es permitido conocer, es muy probable que todos tengamos la misma capacidad de experimentar sentimientos sublimes que nos engarcen a esta realidad de una forma más amigable.

Se ha hablado de una conciencia que proporciona o nos proporciona información de lo que ocurre en el entorno nuestro. De ahí la importancia que tiene mantener nuestro ser y nuestro espíritu tan sobrios, que nos permitan distinguir e interpelar con cierta relativa disposición, aquello que hay ahí afuera nuestro. Aquello que podría resolver nuestra duda sobre el sentido de nuestra existencia y de nuestra realidad.

Se mencionó la factibilidad y la posibilidad de la existencia de seres que no asoman a nuestra experiencia, pero que no por ello, debemos enjuiciar que no existen.

Entonces si hacemos un esfuerzo reflexivo y estamos ciertos de que existen personas que pueden percibir en un nivel diferente de otras, debemos afirmar que todos juntos tendríamos la posibilidad de percibir lo que la Naturaleza tiene para darnos. Si el ser humano conceptúa mitos, o fantasías, o magias, es porque nuestro finito ser no tiene la capacidad para explicarlo todo o para entenderlo todo. Si ese mito, es concebido a partir de algo que va más allá de nuestro entender, que es algo que no podemos medir, ver u oír, pero que soporta nuestra existencia, entonces es tan real como este papel y esta tinta.

Y, si nos empecinamos en esa manía de tratar de demostrar todo, corremos el riesgo de pensar que quizás nosotros tampoco existimos.

No es posible conocer toda la realidad, pero ¿qué sentido tendría nuestro ser, sino el sentido de la posibilidad de alcanzar o experimentar esta existencia como lo mejor que nos ha sido dado?

No debemos preguntarnos si es posible que un Creador nos ame, debemos preguntarnos cuánto estamos dispuestos a amar esta vida que ahora conocemos, que, buena o mala, es de la que tenemos noticias más concretas, que debemos aceptarla y afirmarla como nuestra realidad. Esta misma realidad y esta misma existencia que nos alberga y nos conceptúa como seres humanos, y, por supuesto, el concepto que dio título a este módulo: como Personas.

 

Elda Pacheco Pantoja es Coordinador del Ciclo Básico de la Escuela de Medicina. Es Licenciada en Química Clínica, con una especialización en Liderazgo Docente, y Maestría en Filosofía. Imparte la clase de Bioquímica y ha impartido otras en Nutrición. Durante diez fue responsable de laboratorio clínico. Escríbele a [email protected]

 

Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 
CC BY-NC-ND

Universidad Anáhuac Mayab

Carretera Mérida Progreso Km. 15.5 AP. 96
Cordemex, CP. 97310 Mérida, Yucatán, México
Tel. (999) 942 48 00 con 5 líneas
Fax (999) 942 48 07
Del interior sin costo 01 800 012 0150
Términos y condiciones de uso | Aviso de privacidad

© 1984 - 2017 Universidad Anáhuac Mayab