Universidad Anáhuac Mayab

¿Qué hace un diseñador gráfico?

Publicado en: 19 de Junio de 2006

 

Pero ¿qué pasa cuando pensamos que la rasuradora eléctrica o manual que utilizan los hombres cada mañana sobre su rostro, o la sartén con la que prepararon los huevos rancheros que desayunamos esta mañana, han sido diseñados?

Esto por supuesto no cambiará la concepción de dichos objetos y mucho menos de la palabra en cuestión. El que hallan sido diseñados no tiene importancia, pero, ¿Nos hemos preguntado alguna vez de dónde proviene esa rasuradora o ese sartén? La respuesta automática es que proviene de una fábrica en donde se producen por miles; eso es correcto. Sin embargo, si observamos un poco el sartén, notaremos que el mango se amolda perfectamente a la palma de la mano y que, además, al tomarlo, no nos quemamos; incluso podremos ver un orificio al final de dicho mango y lo más sorprendente aún es que el huevo que espera ser comido no se ha pegado al sartén.

Miremos una rasuradora: tomémosla y verá que el tamaño es perfecto para manipularlo en la mano, es cómoda y ligera. Ahora mire la navaja de la rasuradora: una cabeza movible con una, dos o tres navajas superpuestas, entonces usted recordará el anuncio publicitario de la rasuradora en donde aparecía una frase de suma importancia: “diseñada especialmente para...” Sí: para su barba, y en el caso del sartén, para freír su desayuno.

Escuchamos decir que tal o cual cosa está diseñada especialmente para algo y eso está muy bien porque está diseñada especialmente para eso y no para otra cosa, y a nosotros nos gustan las cosas que sirven a la perfección para la actividad para la que se le utiliza, y nos gustan no sólo porque nos sean útiles y faciliten la actividad a realizar, sino además porque nos son agradables al tacto y a la vista. En resumen, ha sido pensado para cumplir una función específica.

Pensar es un proceso lógico de abstracción que tiene que ver con racionalizar y organizar información para crear una idea, un concepto o llevar a cabo algo; es decir, materializar esa idea, pensar y analizar, forman parte de un proceso que hoy día se conoce como diseñar. Diseñar es un proceso estructural para llegar a un fin: crear.

Crear es concebir. Pero en el mundo del diseño no se concibe por inspiración divina; se trata de un proceso complejo compuesto de diversas etapas en las que se analiza, sugiere, desecha, retorna, corrige, afinan detalles, se prueba, y se decide. Esta decisión constituirá el objeto que nosotros tendremos en nuestras manos. Las decisiones en el proceso de diseño se habrán tomado con base en la funcionalidad —y estética— de aquello que se diseña. Las cosas funcionan gracias a ese proceso. Si nos preguntáramos ¿quién crea los objetos? pues es lógico suponer que alguien los pensó y los resolvió para nosotros. De nuevo la respuesta es simple: un diseñador.
¿Qué es un diseñador? Un diseñador es una persona preparada de manera profesional para crear objetos que solucionen las diversas necesidades humanas, facilitando así la interacción del hombre con su propio entorno. En todas las disciplinas del conocimiento existen especializaciones y el mundo del diseño no es una excepción.

Al profesional especializado en diseñar objetos se le llama diseñador industrial, casi todos los objetos que existen dentro y fuera del hogar fueron diseñados por un diseñador industrial, sí, casi todos: la televisión, la licuadora, los muebles del baño, las tijeras, lámparas, cucharas, teléfono, etc., incluyendo por supuesto el automóvil y los camiones que se ven en la calle. Muchos de los aparatos que he mencionado no sólo han sido creados por un especialista, sino en colaboración con otros de la misma rama o de otras, como la electrónica o la mecánica. Es decir, que entre más complejos son los objetos, requieren de una mayor interrelación de disciplinas.

El profesional encargado de diseñar la ropa que usted y yo vestimos se llama diseñador de modas; y al profesional encargado de crear los estampados de la corbata que porta, y de la florida tela de su sala, se le llama diseñador textil.

Y al profesional encargado de solucionar problemas comunicacionales a través del grafismo se le llama diseñador gráfico. Cuando pensamos en diseño gráfico, regularmente pensamos de manera inmediata en dibujitos. Crear un objeto parece bastante complicado, pero crear un monito no tanto, hacer dibujitos es una tarea sencilla que cualquiera puede hacer. Y lo cierto es que sí lo es, sólo que hacer diseño gráfico no es definitivamente crear dibujitos o monitos para que se vean bonitos. Se trata de un proceso mucho más complejo, de carácter comunicacional, en donde existe un emisor, que es quien tiene un problema de transmisión de información, un medio o canal que es el diseño gráfico, y un receptor, que en este caso es usted. El diseñador gráfico es el encargado de visualizar, acomodar y transformar la información que se quiere transmitir, a través de un orden lógico y coherente, a un lenguaje común a todos los hombres o a un determinado grupo de ellos: la imagen.

Se diseña especialmente para ciertos sectores, porque no todos pensamos igual ni tenemos los mismos gustos, y tampoco requerimos de la misma información. Nuestras necesidades son diferentes. El diseñador gráfico pensará en quién recibirá el mensaje —esto es una determinante en la configuración del mensaje.

Al igual que en las otras especializaciones del diseño, en el gráfico se sigue todo un proceso de desarrollo hasta encontrar la estructuración correcta del mensaje para que éste sea efectivo.

Todo lo anterior suena muy bien pero, ¿qué exactamente hace un diseñador gráfico? Todo lo que vemos plasmado en un papel impreso es por lo regular obra de un diseñador. ¿Cuántos libros han leído este año? Cada uno de ellos es obra de su autor y de un diseñador (amén de tantos otros profesionales involucrados). Las revistas que lee en los revisteros y nunca compra; los carteles que roba para su colección o que pegan sus hijos en su recámara, folletos y volantes que termina usted por tirar a la basura; libros —de todo tipo—etiquetas de todo tipo de productos; empaques —por lo regular en colaboración con un diseñador industrial; anuncios espectaculares que ve en cualquier avenida; logotipos que identifican a las instituciones y empresas con las que ustedes colaboran o de las que recibe algún servicio; las páginas de Internet que visitamos e incluso anuncios comerciales que detestamos y sets televisivos de los programas que ve cada noche, son obra de un diseñador o un grupo de ellos que solucionan problemas; cada objeto que mira en su cotidianeidad es un problema resuelto.

Tomando un ejemplo:

¿Ustedes intervendría quirúrgicamente a su vecino? No, a menos que sea cirujano. Por lo general, si le duele la muela irá con el dentista, si tiene problemas legales acudirá con un abogado y si quiere construir una casa irá con un arquitecto.

Todos ellos son especialistas, pero si se necesita un folleto, ¿Para qué molestarse en hacerlo uno mismo, si tenemos diseñadores que pueden hacer mejor el trabajo?

El diseñador gráfico es, al igual que los demás profesionales, un especialista en un campo, campo de suma importancia en nuestros tiempos por que en la actualidad los productos ya no se venden solos, quizás alguna marca con mucho prestigio y después de una gran campaña de publicidad puedan lograrlo, pero… ¡Oh sorpresa! aquella campaña de publicidad también fue asesorada por un diseñador gráfico.

 

Maria de Lourdes Johansen Marrufo es alumna de la Licenciatura en Diseño Gráfico de la Universidad del Mayab.
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CC BY-NC-ND

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