Universidad Anáhuac Mayab

El verdadero sentido de la vida.

Publicado en: 19 de Junio de 2006

 

La historia de Víktor Frankl nos demuestra que él, consciente de que va a morir, comienza a cuestionar su vida, qué ha hecho en sus años anteriores y qué espera en los últimos días que le quedan. Es muy fuerte cuando expresa su experiencia al ver que los que le rodean poco a poco van partiendo de este mundo. Inicia esa búsqueda desesperada por descubrir qué es la verdad, si existe o no y en dónde está.

El hombre como ser vivo posee un cuerpo pero, además, un alma que le da el carácter de trascendente. Es el alma lo que nos diferencia de los animales y nos coloca por encima de los otros seres existentes. Independientemente de esto, nuestro cuerpo tiene un significado concreto por ejemplo es expresión, presencia, lenguaje, instrumento y límite. Víktor Frankl nos manifiesta que el cuerpo no se puede considerar lejos del alma, tiene que existir una unidad de éste con el espíritu. Pero, ¿cómo podemos estar seguros de la existencia de un espíritu, más bien de que también somos espíritu? Lo corroboramos cuando vemos que el hombre va más allá de lo terrenal, se cuestiona su origen, su existencia, lo que hay después de esta vida y todo lo que se escapa a sus sentidos. Actualmente, percibimos con tristeza que se ha perdido de vista la esencia del hombre y lo vemos reflejado en nuestra sociedad en ese río de conductas y posturas hedonistas, consumistas, permisivas y relativistas metidas todas en el saco del materialismo.

 

DESARROLLO 

Aunque el hombre, por su naturaleza busca y elige siempre un bien que le lleve a la felicidad, no siempre es consciente de estas dos realidades: el sufrimiento y el fracaso, que no significan lo mismo pero que se presentan en la vida de diferentes formas y de manera constante.

Quizá el problema está en que no se sabe o no se quiere aceptar que el fracaso y el sufrimiento nos hacen crecer y nos fortalecen para afrontar la vida con una visión distinta. Cuando se acepta que el sufrimiento y el fracaso son algo necesario en toda vida humana se toman como herramientas para llegar a la felicidad.

Puede optar por el rechazo del fracaso y se esforzará por triunfar siempre pero aún así debe sacar el mayor provecho posible a los fallos e imperfecciones que generan las caídas. Todo es con la idea de crecer en la virtud y de vivir más plenamente la felicidad. La libertad queda, pues, como un tesoro y es la única que decide, por la voluntad la forma en que se enfrentará al dolor, al sufrimiento y al fracaso.

¿Cuál es el motor que mueve a encontrar gusto por el sufrimiento? Sin duda, el amor. La capacidad de amar es otra de las facultades con las que contamos los seres humanos. A diferencia de los animales podemos experimentar sentimientos ya sean de dolor, alegría, tristeza o gozo. Por tanto: “El amor es un acto de la voluntad acompañado del sentimiento” Ricardo Yépes.

Cabe destacar aquí los distintos tipos de amor:

•  Amor fraternal: Es uno de los primeros que se dan.

•  Amor materno: De hijo a madre y viceversa.

•  Amor erótico: Compromiso entre dos personas.

•  Amor a sí mismo: Antes que todos. Condición indispensable.

•  Amor a Dios: Es una necesidad del ser humano.

Al optar por amar, se necesita forzosamente de la voluntad. Nadie ama sin hacer uso de su voluntad.

Ahora definamos lo que es la voluntad: “ Es la facultad del hombre para llevar a la acción con responsabilidad aquello que elige libremente según su inteligencia ”. Es una potencia espiritual que tiene por objeto el bien real y pleno que capta la inteligencia. Esta facultad es la que rige el comportamiento humano pues le sirve de motor en todo. De ahí que alguien diga que: “el hombre vale lo que vale su voluntad”. Si no se tiene una voluntad firme de nada sirve que se haga una elección pues al poco tiempo estará cambiando de opinión.

“El amor es la meta última y más alta a que puede aspirar el hombre…” Esta frase de Víktor Frankl nos confirma que hablar del hombre resulta complejo ya que el ser humano es un todo y a la vez un ser particular con características específicas y únicas que le pertenecen por ser individual formado de alma y cuerpo, es espíritu y materia.

Por su espíritu tiende a la búsqueda de algo que supera su realidad material y busca la verdad. La búsqueda de la verdad es algo que hombre y mujer comparten. Los seres humanos tendemos a la felicidad y a la búsqueda de la verdad. Podría decirse que toda la vida es una continua búsqueda de la verdad. Platón la define así: “La verdad es al realidad, es la esencia de las cosas”. Esta definición es antagónica a la que nos da Marx: “La verdad es una identificación con la praxis. La verdad es capaz de transformar la realidad”. Y también choca con la definición de Nietzsche: “No existe una verdad puramente intelectual. Es el instinto dominante en la interpretación del mundo”. A mi gusto la definición de Santo Tomás nos deja un poco más claro qué es la verdad: “Hay dos tipos de verdad: teológica y filosófica. Verdad natural y sobrenatural. Fe y razón. Hay verdades comunes a ambos. A veces, existe la revelación y en otras, se usa la razón para conocerla”.

Otra característica de nuestra naturaleza es la libertad que debe acompañarse de la responsabilidad. Cada uno es libre para elegir pero igualmente, al ejercer esa facultad tiene una obligación de responder por las consecuencias de sus actos.

Por ser espiritual, el hombre tiende a la trascendencia, además cuenta con la capacidad de razonar y de elegir. No sólo necesita cubrir sus necesidades físicas y corporales como los animales, sino también las emocionales como la de amar.

No podemos dejar de lado su inteligencia, su voluntad y su libertad que son algo que lo definen por esencia. Pero esto no quiere decir que al tener estas facultades hará elecciones correctas y de acuerdo a su naturaleza, pues está siempre de por medio su libertad a la cual no la toca ni Dios.

Libertad y voluntad son dos de las características esenciales del ser humano. Pero para ejercer correctamente la libertad, el hombre debe buscar ante todo la verdad, esa verdad que le llevará a la felicidad. El simple hecho de poseer esas facultades no quiere decir que tenga que hacer elecciones correctas y de acuerdo a su naturaleza, pues también está inclinado al mal y muchas veces esta inclinación le lleva a cometer errores grandes e irremediables.

Finalmente, se puede privar a un hombre de su libertad física, se le puede torturar hasta la muerte, pero jamás se podrá vulnerar su sagrario interior si él no lo permite. Somos seres libres y aunque no lo queramos es parte de nuestra naturaleza, pero lo importante al. Jamás se podrá eliminar esa libertad que todos llevamos en lo más profundo de nuestro ser.

Esto es algo que le fue dado al hombre como parte de su esencia. Desde los primeros hombres que habitaron la Tierra hasta los bebés de nuestros días, por ser seres humanos se comparten unos derechos y unas obligaciones de la especie humana comunes a todos.

Aparentemente siempre se ha tenido clara conciencia de nuestra naturaleza, lo triste es que con el paso del tiempo somos testigos de esa sed insaciable que abraza al hombre actual dejándolo vacío, insatisfecho, fastidiado de la vida sin tener claro qué es lo que le da la verdadera felicidad. De este caminar sin un rumbo fijo surgen cantidad de senderos equivocados pero muy atractivos y con apariencia de solidez y de verdad pero que son lo contrario como el sexo, las drogas, la homosexualidad, etc.

Enrique Rojas nos lo demuestra con nitidez en su libro: “El hombre light” cimentando el edificio de la sociedad actual en cuatro pilares que son el hedonismo, el consumismo, el permisivismo y el relativismo. Estos cuatro pilares están rodeados por un muro enorme que es el materialismo. ¿Qué denota todo esto? Sin duda el ansia de felicidad que existe en el corazón de todo hombre pero lo desagradable es que las vías por las que se avanzan nos están conduciendo a un precipicio que nos despeñarán sin otra alternativa.

Un botón demuestra lo tenemos en el campo de la sexualidad mal encauzada. Es muy dramático escuchar el testimonio de personas infectadas por el VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) por ejemplo, que tienen los días contados. Se cree que eso sólo ataca a los que no tienen estudios o a los que no se saben “cuidar” pero esta idea se derrite ante la realidad de esta enfermedad mortal. Sin ir muy lejos tenemos aquí mismo en la ciudad de Mérida un centro de atención a enfermos de SIDA que de alguna forma tratan de aprovechar sus últimos días por este mundo en un sitio que los mantiene apartados de la sociedad.

Independientemente de las deficiencias físicas y de los problemas psicológicos, todos somos seres humanos que poseemos una dignidad al mismo tiempo en que podemos usar nuestra libertad para buscar el fin común que es la felicidad.

Para llegar a la felicidad se debe hacer uso de la inteligencia y de la voluntad ya que estas facultades tienden necesariamente a la verdad y al bien. Sólo aquí se le va encontrando un sentido a la existencia.

Víktor Frankl nos narra en su libro cómo al ver la muerte inminente se dedica a reflexionar sobre su pasado y su futuro incierto. Contempla lo que le rodea y es capaz de meditar en un simple acontecimiento de la naturaleza como podría ser un amanecer o la caída del atardecer. Puede verse que el hombre para ser feliz tiene que hacer uso de la naturaleza ya que depende de ella para su subsistencia. E s buscar y tender siempre al bien y no elegir bienes pasajeros que, muchas veces, en lugar de llevarnos a la felicidad nos dejan con un amargo sabor de vacío y fastidio por la vida.

En el libro: “ El hombre en busca de sentido”, Frankl nos ilustra de una forma plástica y cruda la realidad de personas que han sido coartadas de su libertad física pero no de su libertad espíritu.

 

CONCLUSIÓN

Independientemente de cualquier fe que se profese, nadie niega que el hombre es el centro de la creación, y que por lo tanto, se puede colocar en la cúspide de los seres creados en el mundo. Es todo un misterio pues por su alma espiritual va más allá de ambiente sensible y finito. Nadie sabe con exactitud qué hay después de esta vida, lo cierto es que a todos nos llegará el momento de descubrir la verdad y sólo en ese momento estaremos lejos de nuestra libertad de nuestra inteligencia y voluntad humanas y terrenales. El cuerpo se queda y el alma trasciende a un plano sobrenatural. Lo importante de todo esto es que se sepa aprovechar con responsabilidad y alegría cada instante de nuestra vida pues existe el factor sorpresa de la muerte que en cualquier momento puede tocar nuestra puerta.

Es una realidad que el hombre es finito pero también es el único ser de la creación que es consciente de esa finitud. No conoce el modo ni el día en que le vendrá pero sabe que tiene que llegarle. La muerte es parte de la vida, nos guste o no.

Desde siempre el hombre ha buscado la razón última de su existencia, se ha cuestionado su origen y lo que hay más allá de esta vida. El ser humano es digno de su propio esfuerzo de conocimiento filosófico. Es digno de razonar y de darse una explicación de las cosas y de los acontecimientos que le rodean.

Por otro lado, es inevitable que el mal se presente en la vida del hombre. Toda persona experimenta casi a diario la desagradable presencia del mal en lo que realiza. Las formas en las que se presenta son variadas. Dickens dice que “cada fracaso le enseña al hombre algo que necesita aprender”. También de los errores se aprende.

Amar es una capacidad propia del hombre. Si en la vida del hombre no se busca el amor, se está reduciendo esa capacidad humana y dejando al hombre minimizado a la pura razón.

El hombre como persona posee las condiciones que lo hacen ser una criatura única, por ejemplo: la condición solidaria, por ser social tiende a ayudar a los demás miembros de su especie; tiene también una condición libre; igualmente la condición libre es propia del hombre y, por último tiene una condición espiritual, que le da el carácter de ser trascendental.

Tristemente en nuestra sociedad actual estamos palpando el gran desconocimiento que se tiene de la identidad del ser humano. Muchos creen que sólo tiene cuerpo y se dedican a satisfacer las necesidades corporales. El exceso en el cuidado del cuerpo termina dejando a las personas vacías y hastiadas de la vida. Se están reduciendo a lo material y descuidando lo espiritual que es lo que realmente nos hace humanos. Y, por otro lado, las diferencias que existen entre hombre y mujer se pasan al plano del enfrentamiento en lugar de que se observe como algo complementario. Nadie es mejor, los dos están hechos para darse mutuamente. Cuando se tenga verdadero conocimiento de esta realidad estaremos entrando a una etapa de mayor felicidad y de mucha paz.

 

BIBLIOGRAFÍA

•  Libros consultados:

•  FRANKL, Víktor, “ El hombre en busca de sentido “ Barcelona, España, Ed. Herder, 21 Edición, 2001.

•  ROJAS, Enrique, “ El hombre light “México, Ed. Planeta Mexicana, Colecc. Vivir mejor, 1999.

•  VERNEAUX, “ El problema del hombre “

•  Sitios visitados en Internet:

 

Juan Pablo Ramos Guillén ( jp__ramos@hotmail.com ) Egresado de la Preparatoria del Estado "Comitán" en Comitán Chiapas. Estudió dos semestres de Licenciatura en Educación Primaria en Puebla. Ha hecho estudios de humanidades clásicas en Salamanca. Actualmente es estudiante de segundo semestre de la Licenciatura en Ciencias de  la Familia.
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