Universidad Anáhuac Mayab

Ser docente: compromiso vital.

Publicado en: 26 de Septiembre de 2006

 SER DOCENTE: COMPROMISO VITAL.

Por Manuel J. Hernández C.

 

La Universidad Interamericana para el Desarrollo (UNID), Unidad Campeche, lanzó una Convocatoria a todo el personal docente que labora en la Institución, para participar en un Curso de Actualización Docente. El curso-taller fue impartido, gracias a la vinculación interinstitucional que se vive en el seno del Consorcio Educativo Anáhuac, por un destacado docente de la Universidad del Mayab. Los temas propuestos fueron: Dimensiones del aprendizaje, Estrategias de enseñanza, Elaboración de pruebas y reactivos, y Educación personalizada.

 

Nunca pasó por mi mente escribir sobre este curso de actualización, pero los contenidos, los significados y el impacto que tuvo en mi vida, me obligaron a plasmar lo que hoy escribo. Por primera vez pude comprender el inmenso compromiso que tengo con esta Institución tan joven, constituida y dirigida por jóvenes, que tienen en su perspectiva, no sólo construir una Universidad ejemplar, sino generar hombres y mujeres que lleven consigo un distintivo que simbolice la concepción filosófica y axiológica del ser humano íntegro; un ser humano con la seguridad y capacidad para decir al final de su existencia, dos palabras muy simples: serví y amé.

 

Comprendí que, para alcanzar mis objetivos como docente en esta Institución, tienen que convergir, inevitablemente, los dos actores que físicamente intervienen de manera directa en el proceso enseñanza - aprendizaje: el alumno y el profesor. El lugar es el aula, que no necesariamente se circunscribe a un reducido espacio en un edificio, sino que trasciende más allá de la infraestructura arquitectónica, para ubicarse en el sitio, cualquiera que éste sea, donde coinciden al alma del docente y la del aprendiz. Cuando uno asume la responsabilidad de la docencia debe hacerlo como compromiso de vida, puesto que el ejercicio docente consiste en desarrollar y  perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven. 

 

La experiencia obtenida en el curso taller fue un extraordinario motor que sacudió mis neuronas y avivó mis sentimientos docente, para integrarme de una manera  muy comprometida en la formación de los jóvenes que han tomado la decisión de apostarle a esta opción educativa de nivel superior, y por ende han depositado su confianza en el cuerpo docente del cual formamos parte.

 

Múltiples fueron las vivencias que cada uno de los que participamos obtuvimos en el curso de actualización, que afectaron el ejercicio de nuestra docencia y que vimos reflejadas en las palabras del Instructor. Aprendimos a reconocer las cinco dimensiones del aprendizaje, con las que debemos construir nuestros programas y tareas, caracterizándose por una dificultad creciente. Estas dimensiones nos permitirán crear un círculo virtuoso del proceso enseñanza – aprendizaje. Pudimos comprender que las estrategias de enseñanza, son herramientas que nos deben orientar con una visión clara para poder identificar qué es importante, y en este caso, lo realmente importante es que el alumno aprenda.

 

En este apartado no podemos soslayar la importancia que tiene la Tecnología de la Información, como elemento casi indispensable para la ejecución y materialización del proceso educativo que se suscita en la UNID. Y se dice, casi indispensable, porque aún sigue siendo necesaria la presencia del factor humano, llámese docente, para complementar esa vinculación tan fuerte que se da entre la información disponible y la formación del estudiante. Con todo lo que significa el modernismo de la cibernética, la aportación que puede proporcionar el docente, sigue manteniendose vigente en el ámbito educativo.

 

Otro aspecto fundamental del proceso de aprendizaje, lo constituye la evaluación. Esta fracción del  proceso, de acuerdo con los resultados obtenidos, suele convertirse, muchas veces, en la increíble motivación del alumno para continuar sus estudios e inclusive, incrementar su voluntad por alcanzar el éxito en su preparación académica; o por el contrario, significar el desaliento y la deserción, por verse derrotado pese al esfuerzo hecho para lograr una calificación aprobatoria.

 

Este rubro de la evaluación, debe ser analizado cuidadosamente, "con pinzas", por decirlo de un modo amable, puesto que involucra una serie de acciones que van, desde la necesidad de satisfacer una norma institucional, en cuanto a modelos de pruebas, elaboración de reactivos, respeto de la temporalidad para la aplicación de los exámenes, hasta la consideración de las diferentes circunstancias que rodean la vida del alumno, y porqué no, del mismo docente; y que al final deben traducirse en un valor numérico que diferencía a los alumnos "buenos" de los "malos".

 

¿Aportan los exámenes la dimensión real del conocimiento aprehendido por los alumnos? Nuestra respuesta es: no necesariamente, puesto que, en el resultado que se obtiene al momento de calificar, pocas veces, tomamos en consideración las vicisitudes de la vida que afectan al estudiante. No sólo debemos medir el resultado de la prueba, sino también el esfuerzo y la actitud mostrada por el estudiante. Entendiendo el mensaje: "El examen aplicado al alumno, también es para ti como maestro", nos lleva al recuerdo de un verso de León Felipe;

 

            Voy con las riendas tensas, y refrenando el vuelo;

            porque no es lo que importa

            llegar solo, ni pronto;

            Sino llegar con todos, y a tiempo.

 

Por último, y no por ello menos importante, la Educación Personalizada nos indica el cambio de una educación centrada en el maestro, hacia un aprendizaje centrado en el alumno. Esta categoría nos conduce a la integración del individuo con la educación. Si concebimos la integración del concepto individuo con el concepto educación,  y los aplicamos al ámbito de la docencia, podemos concluir que cada uno de los educandos merece ser orientado de manera personalizada.

 

Diferenciar entre las cualidades individuales de nuestros estudiantes, es una labor que requiere de mucho esfuerzo en el trabajo docente. Sin embargo, podemos vislumbrar que el resultado será que, como seres humanos, habremos crecido juntos, alumnos y docentes. Este debe ser el compromiso planteado desde el principio; el reto que debemos asumir como docentes de la UNID. En la medida que vayamos logrando esa comunión de almas entre ambos actores del proceso enseñanza - aprendizaje, habremos de concretar la razón por la cual servimos a los jóvenes alumnos y a la Institución.

 

Impulsemos este modelo y aprovechemos la magnífica oportunidad de conocer mejor a las personas que nos brindan la confianza de andar con nosotros el camino de la vida, en la búsqueda de nuevos horizontes del conocimiento. Seamos cómplices, en un sentido positivo, del proceso de aprendizaje de nuestros alumnos, y hagamos que se "Sientan UNID";  no por el impacto que produce  un mensaje publicitario, o promocional, sino efectivamente, apropiándose de una identidad de personas positivas para toda la sociedad, desde el punto de vista social y profesional. ¡Afrontemos el compromiso; hagámoslo UNIDos todos!

 

 

Manuel Jesús Hernández Casanova es Ingeniero Agrónomo Especialista en Zootecnia por el ITA No. 5 de Chiná, Campeche. Es candidato al Grado de Maestría en Ciencias en Sistemas de Producción Animal por el CIGA del ITA No. 2 de Conkal, Yucatán. Diplomado en Planeación y Evaluación Institucional por el UNCADER  de Coatepec, Veracruz. Es docente desde Febrero de 1978 en la CBTA No. 15, ocupando  los cargos de Coordinador Estatal de la DGETA en Campeche y Director del ITA No. 5. Actualmente es Promotor de Desarrollo Rural en Calkiní, Campeche y Docente en la UNID Sede Campeche. Ensayista y poeta por afición y placer personal. [email protected]

 

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