Universidad Anáhuac Mayab

Aprendiendo a vivir solo, en compañía de los demás.

Publicado en: 02 de Diciembre de 2008

 Aprendiendo a vivir solo, en compañía de los demás.

Isuy Fuentes De la Fuente

 

La Soledad es una experiencia subjetiva, es un estado transitorio; me he encontrado sola sin sentirme sola o me he sentido sola cuando estoy rodeada de gente. Suena trágico o angustiante tal vez, pero es una experiencia única, es la condición en la que a veces enfrentamos nuestra realidad todos los seres humanos. Cabe aclarar que no hablo de aislamiento social por falta de amor, autoestima o compañía; hablo de condición mental, espiritual y física.

 

Me gusta estar en soledad, porque es ahí, justo ahí cuando en verdad se manifiestan los sentimientos, pensamientos u opiniones mas profundos de nuestro ser. Es como estar  con el alma desnuda, la mente abierta y el corazón latiendo a mil por hora. Es encontrarte con cada parte de ti, con cada molécula, órgano y sistema que te compone, y preguntar su opinión acerca de la realidad que juntos enfrentan a tu lado, mientras tu los  escuchas atentamente, para luego salir y enfrentar este mundo, mejor armado.  Mundo que gira cada vez más rápido y que pareciera quiere impedirte que te encuentres en soledad, pues te absorbe con sus múltiples actividades, gente, desafíos, estilos de vida, pensamientos, creencias y el trajín diario. Pero la soledad no es tímida, nada la derrota, no le tiene miedo a nada, así que ella se planta muy firme y está ahí cuando mas la necesitas.

 

Hablando de mundo y de la realidad a la que la soledad tiene que enfrentarse día a día, no está demás mencionar que la soledad no es diferente ante las  diferentes realidades que creemos existen, ella es la misma y se comporta igual ante cualquier realidad o perspectiva de vida. Recordemos que la realidad para mi no es la misma realidad para otra persona, ya que en el mismo plano todos estamos parados en diferentes puntos y vemos desde diferentes ángulos, es por eso que cada quien vive, piensa y siente diferente. El plano es este mundo, las realidades es de lo que este esta lleno: de ricos, pobres, clases medias, mentiras y falsedades, derechos y verdades, leyes y autoridades, mentalidades horizontales, verticales y diagonales, triunfos y derrotas, divisiones y uniones, inocentes y culpables, reyes y presidentes, gente ordinaria, gente elegante, tanques de oxigeno y tanques de guerra, buenas ideas y malas también, enfermedades y medicinas, diferentes formas de moverse, diferentes formas de regirse, religiones y ateísmo, gente que mata, gente que dona, entre otras muchas cosas. Nos parecemos pero no somos iguales, la realidad que cada uno vive nos difiere del que está a un lado… pero de la soledad solo se puede hablar de una, y por lo visto muy fuerte debe ser esta, para enfrentarse a tanto.

 

Y ¿Dónde la he encontrado? Caminando por la playa, en un campo, sola en mi cuarto, mientras espero una cita, pero  siempre aparece dentro de mí; siempre que la he llamado, ella ha  respondido. Puedo estar rodeada de gente o sin nadie a mi lado y ella nunca falla. Es buena amiga y consejera, atiende con paciencia a todas mis inquietudes, siempre me escucha en silencio y me responde con cautela y sabiduría. A veces me regaña, otras me aconseja y de vez en cuando nos reímos juntas. Está preparada para todo, cuando me ve reír se ríe conmigo, si lloro me acaricia en silencio, si estoy angustiada me relaja y si me ve estresada o presionada está ahí diciendo que todo saldrá bien.

 

¿De dónde viene? No es de muy lejos, pues llega rápido cuando la llamo. De echo creo que vive en mi, y es tan silenciosa que solo cuando la llamo escucho su voz. He oído decir de grandes estudiosos en la materia que la soledad es un estado permanente del ser humano, yo la describo como la condición en la que todos podemos encontrarnos cuantas veces queramos, pero pocos la experimentamos, porque pocos hemos encontrado el sentido de convivir con ella. Muchos le tienen miedo, porque la ven como algo angustiante, otros huyen de ella como si fuera a matarlos con sus consejos, aunque en este caso no me queda muy claro si huyen de la soledad o de los consejos que necesitan tomar para corregir sus vidas, y otros mas se avergüenzan cuando ella aparece, pues tienen miedo de ser tachados de antisociales o freaks por estar con la soledad un rato nada más. Y es un rato lo que ella añora estar con nosotros, pues sabe que la necesitamos y se muere por darnos lo mejor.

 

La soledad lo es todo cuando no se tiene nada, y cuando se cree tener todo ella es el plus a ese todo. La encuentras si la buscas y si no también. Nunca esta ocupada, siempre en calidad de disponible, no te roba el tiempo ni lo pierdes a su lado, no estorba, no ocupa espacio ni dinero, si acaso eso nos preocupa. No es chismosa ni metiche. Nunca debemos dudar de ella, pues la ofenderíamos, ella siempre tiene la respuesta; pero, tengamos cuidado de no disfrazar cualquier otra cosa con el traje de soledad, podría ser peligroso y mortal.

Existen muchas formas de estar en soledad. Todos hemos estado solos en ocasiones circunstanciales, pero con la tranquilidad de que, en algún momento, alguien vendrá a acompañarnos. Debemos recalcar que hay quienes  por diversas circunstancias de la vida, se encuentran verdaderamente solos, sin nadie que se preocupe ni comparta sus penas y alegrías, sin nadie que le llame o le atienda, es en ellos en donde la soledad toca los puntos mas frágiles y sensibles del ser humano, es a ellos a quien debemos admirar y llamar maestros de la soledad, pues ellos la viven cada segundo de su vida, por lo tanto la conocen mejor que nadie, y no habrá uno que otro que se queje de la soledad, que ya no la soporte, otro que le agradezca  a la vida el estar conviviendo ahora sus años junto a ella, que goza de su soledad y se esfuerza por mantenerla.

Lo cierto es que hay que aprender a convivir con la soledad. Es vital aceptar la compañía de uno mismo y poder vivir en paz con la conciencia propia. Como dijo el poeta Gustavo Adolfo Bécquer, "la soledad es el imperio de la conciencia".

No se trata de caer en un exceso y de menospreciar el contacto humano y las relaciones sociales, imprescindibles para una vida plena. Se trata de equilibro. Hay tiempo para todo, y cada cosa tiene su tiempo.

A la soledad a veces le gusta la compañía, estar en soledad escuchando un poco de música, admirando un paisaje  o leyendo un libro, crea una atmosfera cálida e inolvidable, alimenta al espíritu, al alma y le da mejor sabor a la soledad.

Lo mejor de todo es que la soledad nos conoce tal y como somos, sabe lo que realmente anhelamos, nuestros deseos, conoce nuestros más profundos secretos, nuestros sueños y frustraciones, lo que nos gusta y como nos gusta, lo que hemos hecho, estamos haciendo y pensamos hacer, a quien amamos y quien no nos cae tan bien, sabe todo de nosotros a la perfección, que por eso es la mejor amiga en el espacio y tiempo, aquí y ahora, la amiga de ayer, hoy y siempre… pues ella nunca nos juzgará de nada, solo se limitará a darnos el mejor consejo sin obligarnos a ejercerlo, a ser nuestra mejor compañera.

 

Isuy Fuentes De la Fuente es Estudiante de Finanzas y Contaduría Pública de la División de Negocios de la Universidad Anáhuac  Mayab. Es Miembro del  programa de Liderazgo Académico Vértice y Coordinadora General del Programa Apoyos Académicos Estudiantiles.

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