Universidad Anáhuac Mayab

Un padre... un líder.

Publicado en: 26 de Febrero de 2010

  

Un padre… un líder

Lorena Guillermo Peón

 

            Tengo 24 años y vengo de una familia de 4 hermanos: el mayor es casado y con un hijo de casi 2 años; el segundo vive en Playa del Carmen y trabaja como guía de turistas; yo soy la tercera, egresé de la Licenciatura en Ciencias de la Educación en Junio de 2007; y mi hermanita, recién egresada de la Licenciatura en Administración de empresas; mi madre, una guerrera incansable, y mi padre, un modelo de liderazgo y muchos otros valores que transmitía con su ejemplo.

            Mi papá fue un hombre luchador hasta el último día de su vida y nunca se quejó de nada. Fue una persona alegre, bromista, servicial y muy responsable. Siempre se preocupó por su familia. En marzo de 2006 le diagnosticaron un tumor cerebral que le permitió vivir un año más. Cuando nos dieron la noticia fue un golpe muy duro para nosotros; recuerdo que mi mamá me platicaba su preocupación al verse en el día en que él ya no estuviera con nosotros, pues mis hermanos habían hecho su vida, yo en ese momento estaba en el último semestre de la carrera, y mi hermanita apenas comenzaba a estudiar. Pero gracias a Dios siempre hubo gente dispuesta a ayudarnos.

            El tiempo pasó y fue sometido a numerosos estudios y radiaciones. Es de admirarse cómo aceptaba todo sin quejarse ni renegar de nada, siempre con una sonrisa y una tranquilidad como si nada pasara, es más, quería seguir haciendo su vida normal: trabajar, manejar, su apostolado y su familia.

Cuántas veces nosotros con una gripa o dolor de cabeza, queremos dejarlo todo y "tirar la toalla" porque sentimos que el mundo se nos viene encima, él en cambio, minimizaba todo eso. Siempre fue el primero en ayudar y servir a los demás.

            Cuando fallece vino lo más difícil, pues teníamos que aprender a vivir sin él físicamente, pero con él en el corazón y con las enseñanzas que nos dejó. Aprendí a ver la vida de diferente manera, desde otra perspectiva, enfrentando los problemas como estoy segura que mi papá lo hubiera hecho: con serenidad, paciencia, fortaleza, pero sobretodo sin darme por vencida a la primera.

            Desde entonces lo recuerdo todos los días con mucho cariño y trato de seguir su ejemplo. Reconozco que no es fácil, pero no dejo de intentarlo.

Fue líder silencioso, inclusivo, nunca quiso sobresalir ni sentirse más importante, siempre se preocupó por el más pequeño, verdaderamente caminaba con las personas, no iba ni atrás ni adelante; eso lo hizo un verdadero ser humano, pues sabía ponerse en el lugar del otro. No fue un hombre de muchas palabras, fue más bien de obras, entregado por completo a su trabajo, a su familia y a su apostolado, y ese fue el mejor tesoro que nos pudo haber dejado: su ejemplo.

            Recuerdo el día del velorio, falleció el 4 de marzo de 2007 a las 5 am, era domingo "Día de la familia". Las personas nunca dejaron de llegar, hubo 2 misas seguidas oficiadas por sacerdotes muy cercanos. Pero lo que más me llamó la atención fue el lunes que tuvimos la misa con sus cenizas, la iglesia estaba llena completamente, las filas para darnos el pésame eran larguísimas; en ese momento pude darme cuenta de cuánto quisieron a mi papá.

            Tengo ahora únicamente a mi mamá, quien también es un verdadero testimonio de fortaleza. La admiro mucho por la forma en que salió adelante, nunca la vi derrotada, siempre con una aceptación y una paz que contagia. Ella sigue siendo nuestro motor para animarnos en los momentos de dificultad motivándonos a sacar lo mejor de nosotros.

            Todas estas experiencias me hacen valorar muchas cosas y esforzarme por alcanzar lo que quiero. Una vez escuché la frase: "Nadie sabe de lo que es capaz, hasta que lo intenta"; y viéndome ahora puedo decir que he sido capaz de vencer muchos miedos, que cuando veo los resultados me impulsa y motiva para aspirar más alto y más aún teniendo ese gran modelo.

 

Lorena Guillermo Peón estudia actualmente su Maestría en Docencia en la Universidad Patria de Mérida, Yucatán. [email protected]

Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 
CC BY-NC-ND

Universidad Anáhuac Mayab

Carretera Mérida Progreso Km. 15.5 AP. 96
Cordemex, CP. 97310 Mérida, Yucatán, México
Tel. (999) 942 48 00 con 5 líneas
Fax (999) 942 48 07
Del interior sin costo 01 800 012 0150
Términos y condiciones de uso | Aviso de privacidad

© 1984 - 2017 Universidad Anáhuac Mayab