Universidad Anáhuac Mayab

Un líder con valores.

Publicado en: 10 de Agosto de 2010

  

Un líder con valores.

Abraham Josué Balam Pavón.

"No son nuestras habilidades las que dicen quiénes somos, son nuestras acciones". Una expresión extraída de la película Harry Potter y La Cámara Secreta, que posiblemente envuelva a la persona que pretende ser diferente o impulse una meta,  que se consiga a través de la cooperación y organización con otros. Acciones que, en conjunto, unifiquen un fin común, pero que dependen de la voluntad honesta, sensible, inteligente y audaz de un líder.

Diógenes Laercio le dijo un día a Platón: "Puedo ver una mesa y una taza; pero esto no es a lo que tú te refieres, la mesidad y la tacidad". El fundador de la Academia respondió: "Para ver una mesa y una taza tú necesitas ojos, y los tienes; para ver la mesidad y la tacidad necesitas inteligencia, y no la tienes".

En algún momento de nuestra vida nos ha quedado claro el significado de liderazgo, o bien, el significado de "qué es un líder"… No obstante, ¿somos lo suficientemente inteligentes para verlo y entenderlo? El tema ha sido extensamente tratado en el pasado pues el liderazgo ha forjado imperios, compañías y países, del mismo modo, ha logrado destruir sueños, ciudades y culturas enteras.  En la actualidad su significado es atribuible a cuestiones de "supervivencia".

Un líder que no encuentra trabajo, lo crea;  y si no tiene casa, la construye. A estas personas les destaca una: "voluntad extraordinaria", que motiva e impulsa a los demás. Somos seres humanos comunes que podemos llegar a ser líderes exitosos, si contamos con el apoyo de un equipo capaz, los recursos necesarios o los implementos básicos para crearlos.

Generalmente el sujeto que sobresale es aquel que establece qué hacer, cuándo, dónde y cómo; manteniendo el nivel de respeto, ética y comunicación necesarias a la hora de ejercer la autoridad. La fuerza del hombre no es el único medio para salir adelante en el cumplimiento de metas, quizá por esto es que siempre hemos de necesitar a un líder con astucia, confiabilidad, sentido de pertenencia, honor, valor, templanza, influencia y poder.

Un líder debe comprender la importancia del elemento humano; debe lograr que las personas bajo su mando trabajen por su cuenta, creando un ambiente entusiasta, confiable y participativo. Un liderazgo eficaz debe recurrir al sentido del oído, no sólo a las palabras, sin descuidar los sentimientos. Todos tenemos una esencia de líderes, sólo debemos desarrollarla, pero necesitamos tener objetivos, metas, un sentido de vida, valores y el sólido deseo de una superación personal: aquello que nos motive a realizar una acción positiva en beneficio propio y el de los demás.

Debemos contar con "líderes legales" que se ajusten a las leyes, con capacidad, conocimientos y experiencia para respetar la ley y dirigir a los demás. Llevamos años esperando un líder que cumpla con la ley. Si en las empresas privadas o públicas, si los presidentes, los directores y los gobernadores, fueran  líderes de tipo legal, éste sería un mejor mundo.

La unificación que vivió Sudáfrica en los años noventa se debió Nelson Mandela, quien se opuso al régimen de segregación: "el desarrollo del país estaba en función de una clara separación de las razas y etnias". El liderazgo ejercido por Mandela no se enfoca en tomar atajos para llegar al éxito, hace uso de la "ética del carácter", aquella que se construye con valores y principios, y que se transforma en una victoria pública, pero implica comprender las posibilidades de la gente, no sólo su conducta. El manejó un "liderazgo centrado en principios".  

El líder es aquel que tiene la virtud de conocer hasta dónde puede llegar, pero la virtud es un hábito que se adquiere mediante el esfuerzo y la constancia. Todos tenemos ciertas disposiciones para la virtud, pero se necesita un largo ejercicio de voluntad; en la virtud interviene la inteligencia que delibera, y la voluntad que elige.

Estamos insertos en un mundo en donde se da mayor prioridad y atención a los valores económicos y materiales, y dejamos a segundo término los valores espirituales, morales y religiosos; vivimos en una sociedad capitalista, sometida a un proceso de globalización. Monopolizar los recursos naturales, aumentar la contaminación y contribuir a la corrupción, son comportamientos que muestran que los valores se han fragmentado en una suerte de rompecabezas. Los valores no valen en el mercado mundial.

Es necesario reinventarnos y a crear un sentido ético de la vida, aplicando la tesis de Sócrates: "conócete a ti mismo", y siendo líderes de nuestro entorno para el bien común y de los seres que amas.

 

* Abraham Josué Balam Pavón, estudia una Maestría en Ingeniería Industrial en la Universidad Anáhuac del Mayab. [email protected]

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