Universidad Anáhuac Mayab

Educación para el desarrollo

Publicado en: 08 de Octubre de 2010

  

EDUCACION PARA EL DESARROLLO.

Angélica Ortega González

 

A continuación presento algunas ideas sobre la educación y la forma en que ésta puede permitirnos alcanzar un mejor desarrollo humano. Considero al ser humano como en ente complejo, difícil de entender y explicar. Entiendo que la forma en que satisface sus necesidades el ser humano, puede llevarlo a un estancamiento o a un mayor desarrollo. El avance tecnológico, junto a la velocidad de los cambios, están dando paso a un nuevo paradigma y quizás a una nueva forma de concebir el desarrollo humano.

El ser humano es un individuo bio-psico-social, que necesita tener información extensa y variada de todos los aspectos que lo conforman, lo que se conoce como: transdisciplinariedad.  Pasa toda su vida aprendiendo y desde pequeño es expuesto a infinidad de estímulos que le ayuden a adaptarse al mundo. En su proceso de desarrollo, necesita cierta edad para reflexionar, asimilar, acomodar, interactuar y construir su realidad. Quizá desde muy temprana edad se debe hacer conciencia de que la educación tiene su razón de ser, nos  prepara para la vida y debemos despertar el interés en el propio individuo y su deseo de adquirir conocimientos. No somos sólo entes biológicos, también somos sociales, educables y tenemos sentimientos. Toda la información que recibimos, a lo largo de nuestra vida, nos va conformando.

Hablando de las necesidades, las familias de hoy invierten muchos de sus recursos en lograr satisfacerlas; proporcionamos más de lo indispensable y necesario a nuestros hijos, con tal de satisfacer las carencias que un día tuvimos en la niñez o la juventud. El problema es que, hoy en día, existe una saturación de estas satisfacciones. El  joven no es alentado a esforzarse para cubrir sus propias carencias y crea otras, como el teléfono celular, internet, video-juegos, etc. Pero el problema es mayor, a nivel sociedad, las necesidades de participación, equidad y calidad de vida, que han existido desde siempre,  no están cubiertas; las necesidades de identidad, libertad o trascendencia, se retrasan o nunca llegan.  En este terreno, un porcentaje muy pequeño de la población llega a descubrir que la educación puede llevarnos a una mejor calidad de vida y a un mayor desarrollo humano.  

La tecnología  avanza a una velocidad impresionante. Pero, por contradictorio que suene, hay menos entendimiento entre los humanos, y la comunicación se ve profundamente fragmentada. Cada quien se queda en su casa para socializar por correo electrónico, mensajes telefónicos, chatear o meterse en la vida de los demás, a través del Facebook. Las personas, aunque van juntas a un lugar, se aíslan con su música o llamadas personales. Hemos olvidado que, para saber quiénes somos y de dónde venimos, debemos tener contacto con el otro. El joven actual no puede concebir un mundo sin su tecnología; ha desarrollado su propio mundo en las redes sociales, con su propio lenguaje. Esta situación plantea serios cuestionamientos sobre la calidad de vida, de educación y el desarrollo humano de la humanidad hacia el futuro. 

Los paradigmas en la educación han cambiado. La forma de aprender se ha modificado con la tecnología y todo lo  que necesito saber, está al alcance de un "click". Ya no existe un proceso de involucrarnos con la información, de acudir a la fuente y enfrentarnos a ella para procesarla y entenderla. La información nos llega en forma fácil y, mientras más imágenes tenga, mejor. Puedo conocer países, ver esculturas, pinturas, sin moverme de mi silla. La ortografía y forma de escribir, se están modificando.  Es necesario estar  al pendiente de esos cambios, si queremos relacionarnos con la juventud y con su desarrollo. Pero también debemos imaginarnos el futuro próximo, empujado por estas tendencias.  

El problema es que estos cambios son tan rápidos que hay gente que se ha quedado rezagada. Hay comunidades, no muy lejos de Mérida, donde la gente aún habla sólo la Lengua Maya. Hay personas que no saben leer ni escribir, mucho menos manejar un teléfono celular o tener acceso a la computadora. Esto nos habla de que la educación y el desarrollo humano son dispares en distintos lugares de la sociedad. Hace poco escuché decir que los analfabetos del siglo XXI son las personas que no hablan inglés, no tienen cuenta en Facebook  o no tienen Twiter.

            De aquí me surge la pregunta: ¿Por qué, teniendo tantos adelantos tecnológicos, hay tantos problemas a nivel mundial, en términos de desarrollo humano?  ¿Será que no hemos sabido crear las redes necesarias para logar una educación equitativa?  Quizás la respuesta está en que las personas se sienten  conformes con un estado y nivel de vida; quizás hay una escasa motivación, por parte de padres y maestros; o quizás el problema esté en acostumbrarnos a satisfacer las necesidades básicas, lo más rápido y fácil posible. Ojalá podamos entender que la educación útil y significativa, da sentido a la vida.

Una vez escuché a un maestro decir que cuando el mundo estuvo listo para aprender a hablar, en varias partes del planeta, se desarrolló el lenguaje; cuando estuvo listo para transmitir la información, surgió la escritura.  Ahora el hombre está listo para tener una comunicación interplanetaria, hay más información que nunca, tiene al alcance de su mano la historia de la humanidad y los avances tecnológicos son muy rápidos. Nos enfrentamos quizás al momento cumbre de un desarrollo humano a nivel planetario.  Debemos de tomar parte de la responsabilidad que nos corresponde para conservar nuestras raíces, vivir el presente y procurar que haya un futuro prometedor. Esta es la forma en que yo veo como se unen la educación y el desarrollo humano.

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