Universidad Anáhuac Mayab

La educación de los Hijos de la Malinche.

Publicado en: 04 de Octubre de 2011

  

La educación de los hijos de la Malinche.

Luis Ernesto Arteaga Cote*

 

Los mexicanos siempre nos jactamos de ser ingeniosos, suspicaces, mañosos y muy "chingones", como nos llama Octavio Paz. "Orgullosos" es la palabra que me viene a la mente al pensar que  nuestra sociedad es machista, que se asemeja a un hombre macho y orgulloso, jactándose de lo que pueden ser sus virtudes o habilidades, ya sean reales o no; un hombre falso e ignorante que, o desconoce sus defectos o simplemente prefiere no tomarlos en cuenta; que vive en el pasado sin poder olvidar heridas antiguas y aferrándose rencorosamente a quienes pudieron hacerle daño en el pasado.

            El ensayo: Los hijos de la Malinche, de Octavio Paz, trata de los defectos del mexicano que suelen ser algo incómodos pero que, si son contemplarlos desde un nuevo enfoque, podemos aprender y corregir. Es cierto que nuestra cultura antigua fue conquistada sanguinariamente y la gente fue ultrajada en cuanto a sus  creencias y tierras; fueron esclavizadas y explotadas por un largo periodo de tiempo. Pero: ¿Por qué sentirnos inferiores o "bastardos"?; el pasado debe quedarse en el pasado; es nuestro deber aceptar y aprender de nuestra historia para crear un mejor futuro.

            Queda claro que nuestros organismos gubernamentales y administrativos no funcionan del todo bien, pero no somos capaces de corregir la ineficiencia y mediocridad de quienes nos representan o gobiernan. Nos invade un sentido de inferioridad y de apatía al pensar: "ah, así son y serán siempre las cosas". Nos quedamos con la sensación de que estamos destinados a ser eternamente gobernados de manera corrupta e injusta.

            Hay que dejar atrás ese sentimiento heredado de: "hijos de la chingada"; avanzar como buena y trabajadora gente que somos. No todo en México está de la "fregada"; hay gente buena e inteligente que está consciente y hace lo correcto. Desgraciadamente algunas de estas personas deciden emigrar hacia nuestro vecino del norte; emigración que deja a México sin sus mejores talentos. Pero ellos no "huyen", sino que "deben" salir por la falta de oportunidades que nuestro Gobierno les ha negado.  

            La educación y la migración son dos temas relacionados. Por un lado, cientos de miles de mexicanos tratan de alcanzar el "sueño americano", exponiéndose a toda clase de peligros; sólo para conseguir un trabajo con un mejor salario que les permita  mantener a sus familias. Pero, por el otro lado, tenemos la educación en el país, que no sale de mediocre; razón por la que miles de jóvenes se quedan con pobres y limitadas oportunidades de trabajo, lo que les hace pensar en irse de México.

            Nuestra verdadera preocupación en la educación no debería ser cuánto dinero se está invirtiendo en las escuelas, ni si la presidenta del sindicato de maestros es una ignorante; ni siquiera el puntaje de los estudiantes en exámenes internacionales. El verdadero problema radica en el sentido, propósito y valor que nuestros estudiantes y sociedad le da a la educación.

Actualmente, ¿Para qué estudia uno? Para tener un certificado o un título con el cual obtener un trabajo en el que ganen una cantidad satisfactoria (para cada quien) de dinero. La gran mayoría de los estudiantes piensa en la educación sólo como un trampolín para ganar un buen salario. Pero la educación va más mucho allá de lo académico y lo económico. Si los jóvenes estudiaran y se educaran para ser mejores personas; si entendieran que la educación no es un sacrificio o un fastidio sino una gran oportunidad; que el conocimiento y el aprendizaje son las mejores herramientas que podemos darnos a nosotros mismos, la educación tendría otro horizonte.

            Se dice que: "no existen malos alumnos, solo malos profesores". Muy poco podemos esperar de nuestro sistema de educación cuando nuestros maestros no se dejan evaluar  y se la pasan en huelga. Cuando éste es el caso, los niños aprenderán de sus maestros que, si una autoridad quiere evaluarlos no tienen por qué dejarse. Un buen maestro es aquel que hace que sus alumnos quieran saber y conocer más de lo que le dan en la escuela.             De la educación parte la calidad de profesionales que hay en el país, y si en México tenemos muchos profesionales bien formados y dispuestos a aprender más y más, no habría tanto desempleo y no sería tanta la necesidad de los mexicanos de buscar trabajos en el extranjero.

            Cierro mi pensamiento con una referencia a la película Good Will Hunting, cuando Will, interpretado por Matt Damon le dice a un arrogante universitario de Harvard: "… [Algún día] te darás cuenta de que gastaste 150 mil [dólares] por una educación que pudiste conseguir por un dólar cincuenta en una biblioteca pública." 

*Luis Ernesto Arteaga Cote es estudiante de la Escuela de Comunicación en la Universidad Anáhuac Mayab.   [email protected]

 

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