Universidad Anáhuac Mayab

Postmodernidad

Publicado en: 18 de Octubre de 2011

  

Postmodernidad.

Ángel Sánchez Pérez*

Este ensayo es mi declaración inquietante sobre lo que sucede en la actual sociedad y cómo me afecta a mí a través del Postmodernismo, que implica tantos y diversos aspectos humanos.

Veo el postmodernismo  como una oportunidad. Como estudiante de arquitectura he llegado a entender cómo los espacios que creamos afectan la forma en la que nos desarrollamos y pensamos. Para construir hay muchas reglas y bases que han sido planificadas a lo largo de los años; ellas nos guían y nos enseñan a diseñar espacios.

El detalle está en que todos los cánones arquitectónicos han sido escritos en otras épocas. Es cierto que siguen siendo de utilidad, pero ahora el hombre y la sociedad son diferentes y tienen otro tipo de necesidades. Si diseñamos los espacios para poder desarrollarnos en la sociedad de hoy, tenemos que construir espacios que respondan a esas necesidades. Para lograrlo, debemos dejar libre el pensamiento y encontrar formas provenientes de lo más profundo de la mente, para darle volumen a estos nuevos espacios.

El flujo de información que nos invade es muy basto; desafortunadamente, los pocos que obtienen la información adecuada son los que pueden moverse dentro de nuestra sociedad de manera libre. Esta característica de la postmodernidad hace que la parte más egoísta del hombre salga a flote. Es decir el hombre se vuelve obsesivo por la información que puede beneficiarle y emplearla para fines que afectan a la sociedad, simplemente por el hecho de darla a conocer.

Postmodernismo es un movimiento que intenta explicar que estamos encaminándonos hacia algo más allá de lo que llamamos moderno; hemos entrado en una etapa muy diferente, que se caracteriza precisamente por la carencia de una ideología, y el reconocimiento de la pérdida de las grandes utopías. No significa que estamos en una etapa superior a lo moderno o que hemos logrado una mayor integración, es más bien lo contrario, es un humilde reconocimiento de que nuestras grandes avenidas no conducían a donde creíamos.

La conciencia posmodernista percibe una crisis en nuestros conceptos culturales y reconoce que ningún tipo de tradición cultural en particular, puede proclamarse como "la cultura", y ofrecer explicaciones que puedan aplicarse a todos los conglomerados humanos. El Postmodernismo reconoce que no puede existir una voz que, por sí misma, pueda explicar la complejidad humana; postula que todas las voces, de todas las culturas, son perspectivas válidas para un espacio y un tiempo determinado.

El Postmodernismo tiene un ángulo del cual me declaro seguidor. Toda nuestra vida nos han enseñado cómo deben ser las cosas, a lo que debemos aspirar y por qué medios. Esa secuencia se convierte en una serie de puntos que debemos seguir, para llegar a una vida perfecta o ideal.

Nuestros padres nos han dicho que debemos ir a una buena escuela para después ir a una buena universidad y poder tener un buen trabajo. Esa es la fórmula para el éxito que nos han enseñado, aunque en ningún momento nos preguntaron sobre qué tipo de éxito estamos hablando.  

Cuestionarme ese camino ya establecido abrió una nueva brecha que me llevó a realizar el viaje más interesante de mi vida. Lo que hice fue viajar, experimentar, sufrir, disfrutar, reír y llorar para formarme un criterio más sólido para imaginarme de que está compuesta la vida.

¿Cómo fue? Resulta que, normalmente, medimos el éxito con dinero. Craso error. Descubrí y conocí mucha gente con medios económicos impresionantes y sólidos, pero no me parecían exitosos; no lo disfrutaban; la gente trabajaba todo el día para poder hacer lo mismo al día siguiente.

Entonces fue cuando conocí a las personas realmente exitosas. Los que han dejado el miedo de lado para poder escoger caminos diferentes en la vida; gente con estilos alternativos de vida, que ha trabajado un periodo importante de su vida pero ahora se han dedicado a conocer el mundo.

Personas que se dedicaron a conseguir el trabajo de sus sueños, aunque éste no fuera bien remunerado. Se propusieron disfrutar la vida, dedicarse a las actividades del campo o fuera de la ciudad; detenerse a apreciar la belleza de lo natural, o compartir con personas de otras culturas y costumbres. Se concentraron en buscar los medios para alcanzar lo que nos hace felices, no lo que nos lleva a acumular más cosas.

Este cuestionamiento de la realidad que estaba impuesto en mí, me llevo a salir de la burbuja para ver de qué está hecho lo demás y de qué estoy hecho yo. Gracias a esta experiencia en base a una idea postmodernista, he esculpido mi forma de pensar y apreciar la vida, ahora puedo estar más tranquilo porque sé que persigo algo genuino que viene dentro de mí, y no algo que viene del proceso social de las ideas y la obsesión por conseguir lo económico, por encima de todo los demás.

Quizás el Postmodernismo nos parece un movimiento algo extremo, pero es lo correcto para la situación extrema en la que vivimos. Entiendo que está bien cuestionar lo que nos imponen y experimentar con lo que hay en el buffet de la vida. Pero siempre hay que recordar nuestra naturaleza humana y no atentar contra lo que somos: entes de cuerpo y mente.

 

* Ángel Sánchez Pérez es estudiante de Arquitectura en la Universidad Anáhuac Mayab. [email protected]

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