Universidad Anáhuac Mayab

Familia y medios:

Publicado en: 12 de Junio de 2006

 INTRODUCCIÓN.

La idea central de la antropología dice que la cultura fue un factor decisivo para el surgimiento del ser humano, y se concluye que todos los pueblos qua han habitado la tierra ha poseído una cultura. La antropología filosófica postula que los valores, la comunicación y nuestro sentido de la trascendencia, son algunos de los principales elementos que nos diferencian de los animales. Debido a que la cultura es la herencia no biológica, es decir la que es aprendida socialmente, ella determina la identificación del individuo a un grupo social. La cultura, de manera general se entiende como el conjunto de manifestaciones de un pueblo, y en forma particular, es la dimensión normativa a través de valores; cuando esos valores no se mantienen por la misma cultura que los promueve, nos enfrentamos a una crisis cultural (Yepes Stork, 2001). Esta investigación pretende ver el impacto de la globalización en la cultura de cuatro comunidades en diferentes partes de México

El momento actual de principios del siglo XXI se percibe como un periodo de profundas rupturas, aceleración y como un nuevo modo de regular las relaciones sociales. Se ha postulado que, cuando el crecimiento acelerado ya no tiene posibilidades de expansión social, como el que nos está tocando vivir, busca salida como aceleración en todos los procesos humanos, tecnológicos y sociales; se desgastan las bases de la solidaridad y fomenta la destrucción del consenso social básico, imprescindibles para la estabilidad social (Giddens, 2000). Este crecimiento hace que las personas se sometan a un cierto modo de producción y de vida (Maya Ambia, 1999). En esta investigación se busca entender la forma que esta aceleración afecta la familia, los valores y la disrupción de su solidaridad social.

Uno de los principales elementos en este proceso de aceleración y globalización los constituyen los modernos sistemas de telecomunicaciones y los medios masivos de comunicación. Los seres humanos estamos siendo constantemente bombardeados por noticias, mensajes, programas, artículos y publicidad que, a fuerza de llegar a nuestras puertas, terminan instalándose en el centro de la comunidad. Así, encontramos que el espacio virtual sustituye a la cercanía física y se afectan los espacios urbanos; el individualismo y el debilitamiento de los lazos interpersonales alimentan la criminalidad; la acelerada productividad causa mayor insumo de fuentes fósiles y aumenta el deterioro del medio ambiente (Eaton, 2001).

Abundan los motivos para pensar que la sociedad está socavando los cimientos de la familia, o al menos debilitándolos de un modo alarmante. Se ha llegado a postular que la familia tiende a desaparecer pues va en dirección contraria a la marcha ascendente del desarrollo. La realización personal y social chocan con los valores familiares tradicionales de comunidad. Sin embrago, para muchos la familia sigue siendo una de las formas permanentes de la vida humana, cimiento de la sociedad y fundamento para la realización del ser humano. Se reconoce que en el seno mismo de las familias hay signos preocupantes de degradación o cambio de algunos valores fundamentales y que hay dificultades concretas que con frecuencia experimenta la familia en su relación, comunicación y transmisión de los valores.

Partimos de que la cultura, la familia y los medios interactúan, en forma tal, que se afectan mutua y constantemente; entendemos que no es posible que una de las partes pueda actuar en forma independiente. Estamos conscientes que el fenómeno va mucho más allá de una relación causa - efecto, y de que existen múltiples relaciones complejas de otras variables. Pero se desea probar que existe una correlación directa entre nuestra percepción de la realidad, que nos proporcionan los medios, la cultura y nuestro comportamiento al interior de las familias. Con esto en mente, lo que deseamos hacer es escuchar los cambios que han ocurrido en estas comunidades, en cuanto a comportamiento, valores, expectativas y relaciones interpersonales, y hasta qué punto, los cambios son reflejo de lo que vemos diariamente en el cine, las revistas, la televisión o los periódicos. Esperamos poder probar que nuestra percepción de la realidad ha cambiado por el efecto de los medios de comunicación y, por lo tanto, los roles que jugamos en la familia.

 

MEDIOS DE COMUNICACIÓN.

Las investigaciones relativas a la influencia de los medios en los grupos humanos arrojan conclusiones contradictorias (Martín Serrano, 1990).. Algunos afirman la gran influencia que pueden llagar a tener en el desarrollo cognitivo de las personas, mientras que otros concluyen que no existen o no es posible medir las diferencias significativas de su influencia. La lectura y recepción de los medios, dicen, se ve fuertemente influenciada por el marco cultural de los receptores. Otras investigaciones revelan que los medios pueden ser adictivos, ejercen un impacto en el desarrollo cognitivo, social y emocional de los receptores, e influyen en la educación permanente. Al juntar ambas posturas se concluye que la forma en que nos apropiamos de los mensajes de los medios es un conjunto de procesos en los que el valor simbólico prevalece sobre los valores de uso y de cambio (Cantú, 1997).

Esteinou (1992) concluye que los medios de comunicación, a través de las clases sociales dominantes, permiten la cohesión, control y dirección de la sociedad; los medios representan las instancias políticas más importantes para conservar la estructura global de la formación social, y la estructura autoritaria y vertical de acción cultural. Este control social se realiza constante e intensamente, a través de los medios, sobre los múltiples campos culturales de los diversos grupos sociales. Su principal función es la articulación e identificación cultural que requiere la estabilidad política y económica del sistema social. Con estas acciones se construyen los principales valores nacionales, las emociones normativas y los sentimientos profundos de la integración nacional.

Orozco (1994) nos dice que los medios de comunicación pueden ser adictivos, aunque entretienen, ejercen un impacto en el desarrollo cognitivo, social y emocional de los receptores. Los medios no sólo hacen ganar dinero a sus productores, sino que también influyen fuertemente en la educación permanente de las personas. Ellos presentan los modelos ideales de mujeres, hombres, hogares, éxito, solución a problemas, amor, felicidad, y tendemos a imitarlos. No es que la audiencia busque esos modelos, sino que somos bombardeados de tal forma que acabamos por aceptarlos y desearlos. Los medios fabrican nuestras necesidades.

De Morgas (1985) nos dice que, el entendimiento de la transmisión de la cultura humana puede darse, dentro de la teoría de la mediación social, a través del análisis, producción y transmisión de los medios de comunicación social. A través de este tipo de investigación podemos detectar procesos de dominación, de transculturación, de control social y de destrucción de identidad, ya que los medios nos ofrecen una visión preestablecida de lo que sucede en el mundo y de lo que debemos entender como la realidad que vivimos, para influir, de esta forma, en la conciencia de las personas.

Bohmann (1989) investiga las modas, los hábitos alimenticios y la segmentación del público que realizan los medios de comunicación. Según él, los medios tienen perfectamente definidas las características sociales de un público cautivo heterogéneo, y conocen claramente la manera en que ofertan sus productos. Saben en qué momento y en qué espacio ofertar cereales, golosinas, jamones, leche, jugos, juguetes, ropa, etc. Los hábitos alimenticios se ven transformados por estas estrategias de información. Los medios de comunicación imponen sus estrategias, a través de su programación y sus espacios, en la vida, la mente y la conciencia del receptor.

Así, los medios presentan los modelos ideales de mujeres, hombres, hogares, éxito, solución a problemas, amor, felicidad, y tendemos a imitarlos. No es que la audiencia busque esos modelos, sino que somos bombardeados de tal forma que acabamos por aceptarlos y desearlos. Los medios fabrican nuestras necesidades. De tal forma que, el entendimiento de la transmisión de la cultura humana puede darse, dentro de la teoría de la mediación social, a través del análisis, producción y transmisión de los medios de comunicación social. A través de este tipo de investigación podemos detectar procesos de dominación, de transculturación, de control social y de destrucción de identidad, ya que los medios nos ofrecen una visión preestablecida de lo que sucede en el mundo y de lo que debemos entender como la realidad que vivimos, para influir, de esta forma, en la conciencia de las personas.

Lorente (1985) nos dice que los medios de comunicación imponen normas y criterios de conducta, pero no son infalibles y es falso que exista un determinismo en sus imágenes u ofertas, ya que el receptor no se expone a los medios en forma hueca, sino que tiene cierta formación previa al estar insertado en una cultura, en una familia y pertenecer a ciertos grupos sociales, que también le dan significados y pautas de conducta. Él destaca la necesidad de trabajar con el receptor, de apoyarlo y educarlo en lo que se ha dado en llamar: recepción crítica, es decir: analizar el proceso de recepción y cuestionar lo que pasa en nuestra mente, no sólo en el momento de recibir el estímulo, sino antes, durante y después de que éste sucede.

Balle (1989) enfoca sus investigaciones a la proyección e identificación que el receptor realiza ante su exposición de los medios. El nos habla de un “imaginario colectivo” y del hecho de que el espectador proyecta fuera de sí todo lo que no puede lograr en sí mismo. Sugiere que las hazañas de los héroes ficticios nos liberan de nuestras tendencias agresivas. Al mismo tiempo que libera sus tendencias sicológicas, se auto identifica con seres que le son desconocidos, que se convierten en su otro yo. Balle ve a los medios como instrumentos de evasión y dice que pueden ser usados, no sólo para compensar relaciones sociales fallidas o incompletas, sino también para sustentar y reforzar relaciones sociales existentes.

 

GLOBALIZACION Y MULTICULTURALIDAD.

En primer lugar, es necesario distinguir entre dos conceptos que tienden a usarse como sinónimos: globalización y modernidad; el primero en realidad no es sino una forma de dominio de cierta ideología que aspira a convertirse en totalidad; aun más rígido que la globalización está el imperialismo, que abiertamente busca reprimir y destruir la cultura que ocupa. La modernidad es una forma de evolución, donde no se pierden los valores ni las comunidades. La globalización está aniquilando las comunidades tradicionales, la modernidad las prepara para enfrentar los cambios tecnológicos y sociales que están ocurriendo en el mundo (St. Claire, 2004)

La globalización es una fuerza dominante, es un movimiento económico, laboral y de comunicación; es la expansión de la cultura europea y el capitalismo; es el incremento en la movilidad de la gente y las mercancías. Es en esencia, la occidentalización de las culturas. Generalmente produce una tensión entre la concentración de formas de vida, su diversidad y diferencias. Es una homogeneización, la pérdida de lo local y es sólo el deseo de hacer negocios en todos lados (Rusell, 2004).

Aunque la Globalización es un concepto altamente difundido y aceptado, en realidad ésta se concentra sólo en ciertos y pocos lugares del planeta; la gran mayoría de los países pequeños no están siendo afectados por ella, y mantiene su propia civilización. Las grandes ciudades son las más afectadas y estas sí están cambiado su apariencia, comportamientos, costumbres y hábitos. La mano de obra barata en algunas de ellas ha hecho que muchas industrias vayan hacia ellas, afectando muchas de sus raíces y tradiciones. Es aquí donde se siente más el fenómeno de la globalización (Giddens, 2000).

Algunos países intentan mantener sus tradiciones mediante movimientos que promueven las costumbres y creencias; desafortunadamente, existen grupos fundamentalistas que buscan las mismas raíces, pero excluyendo a todo lo extranjero, incluso con violencia. Así, llegan a ocurrir asesinatos a manos de personas que piensan que se está atentando contra los principios del país. Los mismos grupos se oponen a la modernización. Se piensa que este tipo de personas representan en realidad una reacción al miedo del cambio y crean una autoridad que es intolerante contra otros.

Se cree que, debido a la televisión y a las redes de comunicación, se está desarrollando una aptitud intercultural positiva y que es posible desarrollar una capacidad intercultural que fomenta el intercambio material e intelectual de los países. También se ha podido probar que las culturas pueden funcionar en forma paralela, como se muestra en la internacionalidad de los negocios. Se sabe que están surgiendo nuevos individuos, con capacidad multicultural en las sociedades multiétnicas, con una visión del mundo diferente, con otro concepto de identidad cultural más amplio y con un nuevo lenguaje oral y no verbal. Se descubre que las dimensiones culturales van mucho más allá del lenguaje; hablar el mismo idioma no implica que nos estemos entendiendo, ya que actualmente hay mucho de rasismo, estereotipos y prejuicios en las mismas identidades culturales (Morán Quiroz, 2004).

La actitud multicultural demanda una conciencia planetaria y universal; hay que estar consciente de los propios prejuicios y desarrollar una cultura de aprendizaje, donde se puede manejar lo externo, borrar las diferencias y enfatizar lo común; se tiene una actitud tolerante y permeable, de enriquecimiento mutuo, re descubriendo la propia cultura, a través de la del otro. Se sabe que las culturas se transforman a través del intercambio y que éstas modifican las formas de percibirse y ver a los demás. Bajo este enfoque, y dentro de la globalización, es importante encontrar puntos de convergencia, para iniciar el diálogo, respetando la cultura de los otros (Fernández Fernández, 2004).

Se entiende que los países deben conservar su diversidad, pero hay que abrirse para poder dialogar. Para ser más eficiente en el mundo de la globalización, es necesario elaborar políticas culturales que permitan el desarrollo económico, la promoción, información y comunicación del país, que permita la transmisión y socialización del patrimonio cultural. Es necesario que se promueva la cultura, la diversidad cultural, la interculturalidad, las industrias culturales y la comunicación intercultural (De la Serna Tuya , 2004).

Multiculturalidad e interculturalidad se refiere a la convivencia de múltiples culturas en el mismo espacio; dentro de esto, siempre hay una cultura dominante y hay quienes se excluyen de ella. La interculturalidad implica la capacidad de mezclarse con la cultura dominante. Los conflictos se producen por el desconocimiento de los demás; creamos estereotipos, fuera de su realidad y lo rechazamos por desconocido. Cerrarse a la modernidad puede implicar un estancamiento. Debemos imaginar un modelo de adaptación cultural que se basa en los elementos más profundos y se adapta con otros para conformar una nueva estructura. La gente se apropia de lo nuevo, pero éste es matizado por todas las mediaciones: escuela, iglesia, familia, etc.

 

FORMAS Y TIPOS DE MEDIACIÓN.

Durante mucho tiempo se teorizó que la recepción de los medios era un fenómeno homogéneo, es decir las personas se exponían a éstos y recibían los mensajes. Esta idea ha sido descalificada por los estudios al comprobarse la forma en que cómo la gente lleva adelante esta práctica. Por un lado se ha comprobado que los receptores no son meros recipientes, que el contexto influye mucho en esta actividad y que la recepción es un proceso constructivo. Así, ha sido necesario estudiar los medios desde la cultura y entender la recepción como un acto de negociación y apropiación (Cantú, 1997). Muchas instituciones sociales funcionan como comunidades de interpretación e influyen en la manera en que recibimos y asimilamos los significados de los mensajes. Algunas tendrán mayor influencia que otras según la percepción del receptor.

Entre el emisor y el receptor existen diversas mediaciones que provienen de diversas fuentes: internas, externas, anteriores y posteriores al proceso. La mediación es el conjunto de influencias que estructuran el proceso de aprendizaje y sus resultados. Hay mediaciones cognitivas, culturales, institucionales y tecnológicas. Es decir, hay ideas, y esquemas mentales que influyen en el proceso de recepción. Representan la forma en que los sujetos procesan, valoran y creen en la información (López Vales, 1997).

Así, se ha encontrado que la familia, la escuela, el trabajo, el partido político y la iglesia son ejemplos de mediaciones institucionales. Éstas funcionan como comunidades de interpretación e influyen en la manera en que recibimos y asimilamos los significados de los mensajes. Algunas tendrán mayor influencia que otras según les de importancia el receptor. La mediación cultural determina la forma de conocer e interpretar la realidad; orienta nuestros proceso de cómo se debe actuar, lo que es importante y cómo y cuándo debemos aprender las cosas. Nuestra posición cultural: sexo, grupo, clase y situación geográfica, determina en gran medida los tipos de mensaje y preferencias que debemos tener. Todo influye en la forma de recibir los mensajes, procesarlos y reproducirlos (Camarena González, 2000).

Charles y Orozco (1990) canalizaron su esfuerzo en la educación para la recepción. Destacan la necesidad de que el público en general, esté enterado de lo que sucede en su entorno; y destacan que la importancia de la familia como filtro y como mediación, entre los medios y el receptor. Ellos añaden que existen múltiples formas de mediaciones que están determinadas, en gran medida, por las relaciones sociales de las personas, su posición social, cultural e histórica. Por esta razón, los autores hacen énfasis en la reflexión, que debe producirse en los espectadores para dejar de serlo y convertirse en actores.

El ideal es ser un receptor crítico, según Iriarte y Orsini ( 1995), cuyos hábitos mentales lo llevan, en forma activa, a enjuiciar las diversas formas de conocimiento que proporcionan los medios de comunicación; a analizar los elementos y las estructuras que los componen y a percibir los mensajes ideológicos que envían. El receptor crítico analiza lo positivo y negativo de los mensajes, no se opone a todo, no generaliza, sino que sabe discernir e ir más allá de un simple comentario.

 

LA FAMILIA COMO INSTITUCION MEDIADORA.

Es en la familia donde comienza la asimilación del sujeto de un mundo ya hecho; es ella uno de los ámbitos más importantes en los que se desarrolla la socialización del ser humano. La familia le da estructura mental y la maduración afectiva que afectará al individuo para toda su vida. Aquí se trasmiten los ritos, tradiciones, valores, costumbres, actitudes y sentimientos políticos y religiosos (Scaglia, 1992). Contribuyen a la socialización, no sólo los padres, sino las relaciones que se establecen entre los hermanos, los hijos sobre los padres, pero la influencia más significativa es la que realizan los padres sobre los hijos.

Cada contexto familiar tiene una identidad única que está vinculada a un contexto económico y cultural. Así, cada familia hace una interpretación específica de la cultura y de la sociedad en que se halla inserta; su posición de clase la trasmite a sus miembros por medio de reglas no escritas sino por códigos de interacción grupal. En este marco en el que aprendemos a conceptuar el valor de las cosas y las personas, y en el que aprende virtudes y valores como el respeto, la responsabilidad, la honestidad, la igualdad y la injusticia.

Debido a que las investigaciones muestran un fuerte vínculo entre el espacio público de la televisión, la sociedad, la empresa y sus dirigentes políticos, aún cuando se desconozcan todas sus implicaciones, más allá de la reopción crítica y la educación para los medios, se apela al compromiso, a la participación y a la constitución de ciudadanos que exijan y sean conscientes de sus derechos; esto nos lleva a reconocer que la familia es coautora de sus propios males y por lo tanto está obligada a ser artífice de sus soluciones.

 

METODOLOGÍA: PARADIGMA CUALITATIVO.

La metodología cualitativa se fundamenta en el descubrimiento y la comprensión de significados personales; también se basa en la idea de que es válida la construcción intersubjetiva de la realidad. Esta metodología se realiza sobre el estudios de casos individuales y no pretende llegar a generalizaciones ni pretende transferir resultados de una situación a otra (Cook y Reichardt, 2000). Se define como una metodología de comprensión personal y de introspección, es decir reconoce que el individuo es capaz de llegar a conocer la verdad y encontrar las causas de los fenómenos que observa en la realidad.

Cuando se busca explicar el comportamiento de los sujetos implicados en un proceso, intentando captar el marco en su totalidad, las interacciones y significados entre los sujetos, sin dejar de lado variables imprevistas que afectan los posibles resultados, lo más apropiado es partir del enfoque cualitativo. En la perspectiva cualitativa se destaca la descripción de los hechos observados para interpretarlos y comprenderlos en el contexto global en el que se producen, con el fin de explicarlos. El peligro de este enfoque está en la posibilidad de que el investigador permanezca en el nivel discursivo, especulativo y anecdótico, sin llegar a explicar el fenómeno observado. Pero el hecho de que el método haya sido deficientemente aplicado, no significa que, en sí mismo, sea inválido o defectuoso (Valles, 1999).

Desde el punto de vista filosófico, el paradigma cualitativo parte de que la realidad en que vivimos está profundamente afectada por los valores, creencias y experiencias de los seres humanos; esto afecta nuestra observación de la realidad y la forma en que hablamos de ella. Se asume que los individuos tienen una parte de la verdad o una forma de concebirla. Tanto el investigador como el investigado tienen parte de ella y su interacción puede permitirnos ampliar la concepción que tenemos de la realidad. Cada uno de los sujetos tiene su propia historia del tema que estamos buscando, si queremos abarcarla lo más posible es necesario preguntarla a los participantes. La subjetividad del método cualitativo no es una debilidad, sino una de sus fortalezas.

Lo que el investigador cualitativo persigue es la coherencia de los relatos que intentan hablar de la realidad. Cuando decimos que comprendemos algo, lo hacemos siempre desde un punto de vista; por esto, la razón que nos expresan nuestros informantes la tomamos como un punto más de lo que estamos buscando. No es una razón fuera del tiempo, sino en el sujeto que la expresa (Rorty, 2002: 145).

 

INSTRUMENTOS.

Nuestra investigación se centrará en el tipo de diseño descriptivo; estos diseños suben un nivel de complejidad más allá de los diseños exploratorios y describen los elementos encontrados (Blalock, 1992). Aunque existen múltiples estudios previos en el fenómeno de los medios y la familia, pocos han intentado la construcción de un nuevo paradigma de la realidad.

La recolección de datos se basó, principalmente, usando el instrumento de Grupos Focales. Estos grupos, conocidos también como grupos de enfoque, grupos de discusión o entrevistas colectivas, pertenecen al paradigma cualitativo de investigación. Aunque demandan algunas habilidades especiales en su manejo y entrenamiento previo, constituyen una técnica relativamente fácil de aplicar. Esta técnica es excelente para la recolección de datos de una manera rápida y menos costosa que las entrevistas individuales. Permiten al investigador interactuar con los participantes para hacer aclaraciones, recoger información no verbal y proporcionan gran cantidad de datos con las propias palabras de los participantes. También tienen un efecto sinérgico que lleva a profundizar en el tema; son flexibles, al permitir una amplia diversidad para el tratamiento de temas, con una variedad de individuos y de lugares; y es posible trabajar con personas que no tengan educación formal especial.

Durante los últimos treinta años los estudios con grupos focales se han aplicado en la mercadotecnia, para la evaluación de anuncios de televisión y el lanzamiento de nuevos productos al mercado, pero también se han aplicado en educación, antropología y medicina, por ser una técnica poderosa para el levantamiento de datos. Los investigadores los utilizan porque se han interesado en conocer la evaluación de programas sociales, educativos y médicos, ya que permiten conocer la realidad desde la perspectiva del cliente. En principio, esta técnica busca la autoexposición y revelación de los participantes y aprovecha las tendencias naturales o aprendidas del ser humano, provocadas por el aprendizaje social y por la presencia de otros.

Aunque los grupos focales se han utilizado mucho en mercadotecnia y psicología, su uso se está ampliando rápidamente hacia otros campos. Es un tipo especial de grupo en cuanto a sus objetivos, composición y tamaño. Está compuesto por un máximo de doce participantes y deben ser seleccionados porque tienen ciertas características que los vincula con el tema. El Grupo Focal es una conversación cuidadosamente planeada, en un ambiente permisivo, y diseñada para obtener información (Krueger, 1991).

El grupo de discusión no consiste en obtener respuestas a preguntas concretas ni lograr el consenso, sino facilitar un intercambio de opiniones y puntos de vista alrededor de cuestiones consideradas relevantes a la luz de los objetivos de la investigación. Se debe organizar un entorno permisivo y no enjuiciador para facilitar la expresión y aumentar las posibilidades de participación e intercambio de ideas. En total, se plantean tres o cuatro preguntas relevantes para incursionar en la respuesta; éstas, que también pueden ser un listado de temas, son en realidad una forma de acercamiento y representan un guión de trabajo.

Los grupos focales se conforman, aparte de los sujetos entrevistados, con un conductor, un tomador de notas y la persona que graba la sesión. El papel del conductor debe ser poco directivo o dominante, propiciando un clima de libertad y apertura. El moderador plantea preguntas abiertas que propician la mayor cantidad de información posible y aprovecha preguntas imprevistas o no programadas, que traen riqueza informativa y complementan el tema de investigación.

Otro de los instrumentos que se utilizó fue la entrevista a profundidad. La entrevista es una conversación entre el entrevistador y el entrevistado con el fin de obtener una información determinada. Aunque parece algo sencillo, conseguir una buena entrevista es algo muy complejo. Esta técnica puede proporcionar información muy valiosa al investigador, como los sentimientos del entrevistado y tiene una gran flexibilidad, pues puede orientarse hacia donde lo demande el proceso mismo. Además, la entrevista permite una gran retroalimentación en las respuestas, que permite una mayor capacidad de análisis (Hernández Sampieri, 2002).

Tanto el grupo focal como la entrevista parten del hecho de que las personas son seres sociales que interactúan entre sí; están influidos por los comentarios de otros y toman decisiones tras escuchar las advertencias y consejos de otras personas que les rodean, tanto en conversaciones privadas como públicas. Los grupos de discusión, al igual que las entrevistas, sitúan a las personas en situaciones naturales de la vida real. Las entrevistas, por sí solas, con una persona no pueden captar la naturaleza dinámica de la interacción en el grupo. Las inhibiciones a menudo se relajan en situaciones grupales y el clima de mayor naturalidad induce un aumento en la espontaneidad de los participantes. El grupo focal y las entrevistas a profundidad nos permiten la interacción y el acceso a contenidos en los que a menudo estamos interesados: las actitudes y experiencias de nuestros informantes.

La técnica de los grupos de discusión no es tan potente como la entrevista para sondear los conocimientos del entrevistado, pero usadas conjuntamente pueden conseguir una información mucho mejor que cualquiera de dichas técnicas por separado. Otra ventaja de ambas técnicas es su carácter abierto, las dos le permiten al moderador desviarse del guión. Esta flexibilidad para explorar desviaciones inesperadas no es posible en contextos más estructurados.

Las discusiones grupales y las entrevistas etnográficas poseen una alta validez subjetiva. Ambas técnicas son fácilmente comprendidas por los sujetos, y los resultados parecen muy plausibles a los usuarios de la información. Las discusiones de grupo y las entrevistas abiertas tienen un costo relativamente reducido, representan una manera racional de invertir en investigación. Los entrevistadores pueden en ocasiones recoger datos de mayor riqueza en el contexto relajado y amistoso de un grupo de discusión o una entrevista a profundidad. Ambas técnicas posibilitan al investigador el incrementar el tamaño de la muestra estudiada.

 

PROCEDIMIENTO, LUGARES Y SUJETOS.

La investigación se realizó en cuatro zonas distintas de México, a las que llamaremos comunidades, porque conforman grupos naturales de convivencia. Uno de los lugares fue una colonia urbana de la Ciudad de México, otro fue una colonia semi urbana en las afueras de la Ciudad de Mérida, la tercera sesión se realizó en una comunidad, totalmente rural, conocida como Conkal, ubicada en el Estado de Yucatán; y la última se llevó a cabo en la Población de Ticul, Yucatán. Los investigadores, pertenecientes a la misma Institución, son: un profesor investigador de tiempo completo, un investigador de tiempo parcial, y una alumna de la Universidad que se encuentra en el proceso de finalizar su tesis de licenciatura.

Se realizaron tres grupos focales, en tres de las comunidades, y se hicieron entrevistas a profundidad en la cuarta comunidad; cada uno se efectuó con un total de 10 madres de familia, todas con hijos. Las sesiones de trabajo tuvieron una duración de dos horas, pero se realizó una reunión previa de introducción, en los tres grupos, donde se sensibilizó a las participantes, se explicó el propósito de la investigación y se hicieron las presentaciones. Las sesiones se grabaron, tanto en video como en audio. Cada uno de los tres investigadores fue responsable de la construcción y proceso de un grupo focal en particular, aunque los tres participaron en el proceso de preparación y realizaron recomendaciones en los tres lugares. Las entrevistas tuvieron una duración de hora y media y se realizaron en las casas de las personas.

El municipio de Conkal se ubica en la región centro norte del estado de Yucatán. Tiene una población de 7,620 habitantes y cuenta, en general, con servicios de agua potable y alumbrado público. Dispone de tres unidades médicas, pertenecientes al DIF, al IMSS y a la Secretaría de Salud, pero sólo el 63.9% de la población es derechohabiente del Seguro Social. Conkal cuenta con un jardín de niños, una primaria, una secundaria vespertina y una preparatoria matutina. Más del 50% de los adultos masculinos, económicamente activos, trabajan como jornaleros o peones, y un 5% cuenta con negocios propios; quizás sólo un 5% de los habitantes se dedican a la agricultura o ganadería. El resto de la población trabaja en fábricas y maquiladoras (Quiroz, 2003). Según datos de población, más del 70% de los habitantes ocupados, de la gran mayoría de estos municipios, percibe de uno a dos salarios mínimos; cerca del 50% de estos trabajadores viaja diariamente a la ciudad de Mérida para realizar sus labores, porque la creación de empleos en el Municipio es insuficiente (INEGI, 2001).

La Ciudad de Ticul está ubicada a 100 km . al sur de la Ciudad de Mérida. Tiene una población aproximada de 20,000 habitantes, en su gran mayoría dedicada a la fabricación de calzado y artesanía; las actividades se realizan en talleres locales donde, muchas de las veces, trabaja toda la familia. Es una ciudad que cuenta con todos los servicios educativos, oficina de correo y telégrafo, restaurantes, bancos, farmacias y servicios de correo electrónico e Internet. Aunque aún existen muchas casas mayas, cuenta con edificios coloniales y un centro de ciudad totalmente urbanizado, con todos los servicios. Las diez madres de familia participantes pertenecen a la clase media, con sus hijos en escuelas particulares y pertenecientes a la comunidad, en su promedio, desde hace más de 15 años.

La Colonia San José Tecoh se encuentra en la periferia sur de la Ciudad de Mérida, es considerada una zona marginada con una población aproximada de 1,000 habitantes. Su creación se remonta a 14 años y la mayoría de sus habitantes son familias de reciente arribo, con un promedio de cuatro años de asentamiento. Son familias de escasos recursos que aceptaron mudarse a ese lugar ante la posibilidad de obtener un terreno donde construir sus casas. La mayoría de las casas están construidas con bloques, cemento o mampostería de piedra, pero algunas de ellas tiene estructuras precarias de cartón. Aunque sus principales avenidas están pavimentadas, aún existen muchas calles de tierra que se inundan cuando llueve. Sus habitantes se dedican a múltiples actividades de servicio: albañiles, vigilantes, vendedores, choferes, limpieza, etc, que no demandan educación superior ni capacitación especial. Muchos de los hombres y las mujeres del lugar trabajan en la Ciudad de Mérida, quedando sólo con algunas mujeres mayores que cuidad a los niños. Las diez mujeres que participaron en el Grupo Focal “subsisten” con trabajos de poca remuneración, no tiene educación formal, y desprendimos que tienen familias disfuncionales con problemas de alcoholismo, drogadicción y abandono.

La Comunidad de Ciudad de México está ubicada en una zona residencial de Lomas de Tecamachalco. Se considera una colonia para personas de estratos económicos altos. Las casas son muy amplias, con jardines, carros, múltiples habitaciones y todas las comodidades, con tendencia hacia el lujo. Sus habitantes son, en su mayoría, empresarios, directores u ocupan altos puestos en el gobierno. Las diez mujeres que participaron en el Grupo Focal pertenecen, económicamente, a la Clase Alta. Todas tienen más de una televisión en casa, servicios de Internet y sus hijos asisten a escuelas privadas pertenecientes a los estratos más altos de la sociedad. Aunque en su mayoría son personas dedicadas al hogar, cuyos esposos son los principales proveedores de recursos, también están vinculadas a pequeñas empresas económicas que les permiten obtener sus propios ingresos.

 

ANÁLISIS Y RESULTADOS.

Por diferentes circunstancias, y a diferentes niveles, la familia está siendo sometida a fuertes presiones económicas, sociales, culturales y cambios en su estructura esencial, que no están bajo el control de los participantes. Las tendencias globalizantes, que se manifiestan en productos comerciales, programas de televisión, formas de entretenimiento, modas y conductas, están influyendo directamente para generar nuevas formas de interacción, nuevas expectativas y una crisis en la forma normal de conducir los hogares.

Las condiciones de pobreza y marginación de las familias entrevistadas tienen efectos directos sobre la educación de los niños, la estabilidad de la familia y los posibles efectos de la televisión. Las carencias económicas obligan a que los jóvenes, con la influencia de los padres, tomen la decisión de abandonar la escuela, disminuyendo sus posibilidades de conseguir mejores trabajos y repitiendo, con esto, el ciclo de la marginación. La inestabilidad económica obliga a los padres a conseguir trabajos lejos del hogar, lo que contribuye a la incomunicación y el debilitamiento de las relaciones familiares. El alcoholismo de algunos padres disminuye los pocos recursos económicos, afecta la integración de las familias y creo profundos resentimientos en los hijos. El ciclo del alcoholismo se repite muy pronto en los hijos. Esta enfermedad cree un tipo de maltrato psicológico, de mayor permanencia que el maltrato físico. Los jóvenes pierden las esperanzas de un mejor mañana, pierden el sentido de la vida y nos deja con una sociedad más frágil y debilitado. La pobreza y la marginación son variables que amplifican los efectos negativos de la televisión.

Según su percepción, hoy en día es más fácil el acceso a la educación, hay más oportunidades y mejores condiciones para la educación de los hijos. Anteriormente había mayor desconocimiento sobre la educación y menos recursos económicos para alcanzarla. A pesar de que ellas mismas sólo cuentan con pocos años de educación, comparten una visión clara de que la educación es un factor importante para el desarrollo de la persona, y el bienestar económico y social. Todas aspiran a que sus hijos estudien como una forma clara de superación. Pero a pesar del reconocimiento del gran valor de la educación, hay conciencia de que la preparación que se obtiene en la escuela es sólo una parte de los elementos que se necesitan para salir adelante o triunfar en la vida. Así, enmarcando la escuela y la educación en un contexto social más amplio, están conscientes de la corrupción social y la falta de valores en la comunidad, que diminuyen considerablemente los esfuerzos y logros que la escuela puede obtener. A veces son las mismas madres las que buscan un empleo y la responsabilidad del cuidado de los hijos queda a cargo de oros hijos.

Los niños están recibiendo los principales impactos de globalización a través de la televisión. Los cambios tecnológicos, económicos, sociales y culturales, que realmente han comenzado hace ya varios años, están generando una nueva generación de niños más despiertos, capacitados y preparados, con nuevas herramientas técnicas y cognitivas, para enfrentarse a estos nuevos retos. Creemos que los niños está siendo mejor preparados, que sus padres, para entender y dominar los nuevos valores que están surgiendo. La gran cantidad de información que se está generando, en todos los niveles, está impactando las percepciones de la realidad que comparten los jóvenes. Nos movemos hacia un mundo nuevo, con nuevos patrones y expectativas; los niños, envueltos naturalmente en estos cambios, está siendo bombardeados con lo que se espera de ellos.

Las familias reconocen que están perdiendo la batalla contra la televisión, han perdido gran parte del control de la crianza de los hijos. La necesidad de ir a trabajar para lograr los recursos económicos básicos, hace que ambos padres dejen el hogar y los hijos se queden abandonados frente a la televisión. Se ha perdido la convivencia familiar que un día fomentó la televisión; ahora cada quien tiene su espacio y sus programas. Este medio influye en sus modas, su boca bulario, sus gustos y sus expectativas; los padres desconocen mucho de esta influencia, ya que no es costumbre que se sienten a ver juntos la televisión. Sólo se dan cuenta de la influencia, cuando ya se manifiesta en sus hijos. Los padres también tienen sus preferencias por horarios y programas en la televisión y también se alejan de sus hijos por sus programas. Esto se marca mucho con los partidos de fútbol en los padres y las novelas en las madres. Están conscientes de que ciertos programas, con más carga de adultos, despiertan y provocan más tempranamente a los niños. Saben que, si no pueden influir, educar y controlar desde pequeños a los niños, más tarde es prácticamente imposible.

“¿Cómo le podemos pedir a los hijos que nos respeten, si lo que ven en la T.V. no es así y al parecer son cosas buenas porque las están pasando en T.V.”. Esta cita fue una constante en los grupos focales, lo que nos deja ver que, por el hecho de haber sido transmitido públicamente, la gente puede llegar a la conclusión de que es algo aceptado socialmente o es bueno, generándoles un conflicto al no ser conductas deseadas por las madres. La gran mayoría de las participantes dieron un valor negativo a la programación, al transmitir comportamientos que influyen negativamente en la forma de vida de las personas, imponiendo estilos en la forma de vestir, de relacionarse con otras personas y hasta en la dinámica sentimental y sexual de las parejas,

La T.V. es parte primordial de la dinámica de la familia, ha dado pauta a horarios para la realización de actividades alrededor de los programas de atracción, provocado que no se les haga caso al resto de los miembros mientras se disfruta de este entretenimiento. La televisión y el Internet, a pesar de su función de informar y entretener, atentan, dentro del mismo hogar, a la integridad del ser humano; nos bombardean con publicidad, orillándonos al consumismo; nos ofrecen patrones, tendencias y parámetros, sin estar seguros si la televisión es el reflejo de la sociedad o la sociedad es el reflejo de la televisión. Hay temor y confusión ante la influencia de los medios de comunicación. La ausencia de los padres permite a los hijos una gran cercanía con esta tecnología; la prohibición para acceder a estos medios es hoy un conflicto familiar; los hijos hablan más de sus programas que de sus sentimientos. La comunicación entre padres e hijos se está perdiendo.

Existe una conciencia clara, por parte de todas las madres, de que el padre, en sí mismo, juega un rol muy importante en la construcción de un ambiente propicio o destructivo, para la influencia de la televisión en los hijos. Cuando se da el caso, que desafortunadamente lo encontramos en la mayoría de las familias, que el padre se desentiende del problema, no participa, está ausente o no le importa, la crisis a la que se enfrenta la madre, es aún mayor. No fueron pocos los casos en que se manifestó que el padre, ve los programas que quiere ver, sin importar el gusto o necesidades de la familia; se envuelve en sus propias actividades y rompe con las precarias normas que la madre pudo haber construido para la supervisión de la televisión.

El padre vive en su mundo y no sólo no participa, sino que afecta negativamente la relación de la madre con sus hijos y, sobre todo, las normas que pudieran imaginarse para disminuir los efectos televisivos. En muchos casos el padre está ausente por cuestiones de trabajo, ya sea que labore fuera de la ciudad que pases varios días ausente. En estas circunstancias, todo el peso de la carga de los hijos recae sobre la madre. Ella debe atender el hogar, supervisar tareas, asistir a la escuela, velar por su salud, por la seguridad, por el manejo del presupuesto y por otros imprevistos, al grado de que no es posible también atender los aspectos de la televisión. Llegan a momentos desesperantes que les hace cambiar el carácter, el gusto por la vida y el amor por sus hijos. La poca participación del padre en el problema de los efectos de la televisión en el hogar, hace el problema aún más difícil de manejar.

Queremos resaltar que las madres, en forma individual, se están haciendo conscientes de su responsabilidad ante este fenómeno de cambio y aceleración. Las madres plantean que la respuesta no está en el gobierno o las instituciones, sino en sus propias manos, lo que ellas no hagan por sus hijos o la sociedad, nadie lo hará. Creemos que este comportamiento es una revelación importante que apunta hacia, lo que llamamos: el paradigma del individuo; es decir, la respuesta está en cada una de las personas en forma individualizada y lo que hagan o dejen de hacer, lo que digan o dejen de decir, tendrá efectos en este proceso.

Cuando la estabilidad del hogar es precaria, la televisión tiene mucha más influencia negativa en el hogar, ya que se descuida más el tiempo, la educación y el cuidado de los hijos; éstos pasan al cuidado de la televisión. Cuando el padre se dedica beber y a ver sus propios programas, se crea un círculo de incomunicación, resentimiento asilamiento y mal ejemplo para los hijos. Si la madre apoya al esposo en estas actividades, el hogar colapsa de muchas formas. Conocimos familias que llevan años tratando de recuperarse de ese problema. Si el padre está ausente de la casa por largos periodos de tiempo, o ya abandonó el hogar, el problema es mucho más difícil para la madre sola; ella debe salir a trabajar a abandonar el cuidado de sus hijos. Cuando la madre está en casa, se disminuyen los efectos de la televisión; la mamá puede controlar un poco los programas, el horario y fomentar la relación familiar. Están consciente que ambos son responsables de ello con su ejemplo.

El diálogo entre los miembros de la familia ha sido, en muchos casos, limitado al intercambio básico funcional de ideas, incrementando el vacío afectivo y la soledad que pueden estar sintiendo y que buscan llenar al ver la T.V. y con esto realizar un proceso de empatía con al menos alguno de los personajes. La atención se centra en el cómo se da la dinámica en las familias como base fundamental de la sociedad. Depende de los valores que cada quien tenga y del significado que el medio ambiente le de a lo transmitido, es decir al proceso mediático implícito en la introyección de las conductas o emociones observadas.

Aunque individualmente no se puede luchar contra los medios, es posible dar una respuesta en forma colectiva. No es deseable dejar la educación de los hijos en manos de los medios. Si se quiere ser efectivo para enfrentarse a la evolución de la tecnología, hay que estar informados. Se afirma que los padres son responsables de formar hijos con criterio moral. La familia aún es la célula más importante del tejido social y es donde se pueden controlar los cambios. La comunicación dentro de la familia no se ha perdido del todo. Los padres deben replantear su rol y responsabilidad ante sus hijos, con respecto a la: libertad, responsabilidad, límites y reglas que deben respetare.

Entendemos que nuevos valores, actitudes, creencias y conductas están emergiendo en el centro de las familias, pero que aún estamos lejos de imaginar sus efectos o usarlos a nuestro favor. El cambio más drástico que hemos notado es la desaparición del sentido de la vida; la aceleración de los procesos sociales y la vertiginosidad de los cambios han hecho que las personas se enfrenten a una profunda desorientación, crisis, incertidumbre y violencia. Las valores sociales y humanos que sustentaron a millones de familias durante tantos años, se están transformando en valores de productividad, economía y eficiencia. El mundo y la sociedad están cambiando aceleradamente y nuestras familias se encuentran inmersas en esta vorágine. La televisión es una ventana a estos cambios y a nuevas formas de relacionarnos con la realidad, pero afectada profundamente por productivos vendibles y atractivos.

Antropológicamente, se sabe que la comunidad es una necesidad básica de supervivencia; es mediadora en el proceso de inserción social de los individuos; es un canal que nutre la identidad; y es un vehículo para influir sobre los demás. En la misma dirección, los valores de apoyo comunitario son básicos para esta subsistencia. Estas comunidades dan estabilidad, estructura, identidad, dinámica propia, y sentido de crecimiento individual y social. Es importante recuperar el sentido de pertenencia a una red mayor. La comunidad es el punto de encuentro entre lo social y lo individual. Se fortalecen las relaciones emocionales de la comunidad por su interdependencia; se tiene un control social por los mismos individuos y promueven un aumento de los servicios comunitarios. Se desarrollan competencias internas de comunicación.

Para que exista una comunidad de apoyo o una red de vecinos, solamente tiene que haber puntos que se unan. La familia, el trabajo, el colegio, el vecindario, las aficiones, los deportes o el aspecto personal, desencadenan redes de relaciones, de información o de sentido. La calidad de la interacción de una comunidad tiene que ver con la postura personal, con los objetivos o búsquedas personales; su crecimiento casi siempre tiene que ver con la alimentación de su flujo, con la intensidad de los emisores y receptores y con la constancia de participación. A veces necesitamos de una comunidad mucho más de lo que estamos dispuestos a entregar, o no sabemos como entregarlo, o no hemos descubierto que tenemos algo que entregar. Las comunidades y grupos sirven también para reconocer nuestras particularidades, cada uno aporta lo que tiene.

Aunque las madres de las cuatro comunidades expresan que están perdiendo la batalla contra la televisión, saben que no es problema de los medios, sino de su propia responsabilidad ante ellos. Están conscientes que la televisión es realmente una empresa privada cuyo principal interés es la ganancia económica, y no los valores de la familia. También entienden que el Gobierno poco puede hacer para cambiar la situación, no tanto porque no tenga el poder, sino porque existe un fuerte vínculo entre las empresas y el Gobierno, que los ata de manos. Las madres declaran que, si algo se puede hacer, está en sus propias manos. Esto significa que deben tomar una posición más estricta con respecto a la cantidad de horas, los programas y los horarios, en que sus hijos pueden ver televisión. Están plenamente conscientes que, si no imponen a temprana edad un tipo de disciplina con sus hijos, las cosas se saldrán de control.

Una de sus respuestas específicas es que alguien debe darles un taller sobre cómo ver televisión y los daños que ésta ocasiona en la mente de los niños. También quisieran saber sobre cómo hablar con sus hijos al respecto, y cómo mantener una sana disciplina, para que los niños sepan que pueden ver la televisión, pero también deben hacer sus tareas de la escuela y las responsabilidades de la casa. Finalmente, expresan la necesidad de que los padres también sean sometidos a este tipo de pláticas ya que, si ellos no entienden y cooperan, las cosas son más difíciles. El diálogo debe darse desde el momento en el que la T.V. está siendo vista, debe ser vista como una oportunidad para mencionar a los hijos cuánto de lo emitido es correcto.

Las madres cada día se ven más solas en su tarea de levantar a los hijos. Se han vuelto más independientes, su rol abarca otras áreas, han tomado las responsabilidades que eran propias de los padres, sufren y se enfrentan a fuertes problemas emocionales. Algunas de ellas son viudas, están dejadas, viven prácticamente aisladas del marido y han desarrollado habilidades especiales para enfrentarse a los retos que impone una nueva sociedad. Dada su condición de mujer y su habilidad natural de crear redes de apoyo emocional, se ha logrado crear grupos que se auto ayudan, ya sea a través de la iglesia, la escuela, el gobierno o grupos naturales de amigas. Estas reuniones les permiten desahogarse, compartir experiencias y recibir consejos que les permitan resistir o salir de los problemas.

Algunas actividades fuera de lo cotidiano, que terminan siendo parte de la forma de vida de las personas, como la religión, han sido para algunas de ellas, la única forma de recuperar el control de la relación familiar y la formación de los hijos. Las comunidades, que se están formando entre las madres de familia, se comunican mediante códigos básicos que facilitan su convivencia; son suficientemente flexibles como para que todas los entiendan y se enriquecen con la participación. Pero, para que esto ocurra, el grupo necesita la integración de personas con competencias culturales muy definidas, que sepan lo que hacen y que puedan dirigir. Estas reuniones, al crear un espacio de expresión, dan un sentido psicológico de comunidad y participación comunitaria.

 

CONCLUSIONES.

Postulamos el surgimiento de personas con una conciencia más humana, más capacitadas tecnológicamente, para enfrentar los nuevos retos; más informada, más integrada, más responsable socialmente y más consciente de los nuevos valores que el mundo necesita. La carga está siendo sesgada hacia los niños y hacia las madres. La misión de la escuela, la educación, y la responsabilidad de las madres y los maestros, deberán ser canalizadas en forma más eficiente, para enfrentar un mundo que se mueve a gran velocidad.

La televisión genera nuevas formas de interacción social hacia dentro y hacia fuera de las familias, crea nuevas expectativas y está promoviendo un cambio en la forma tradicional de conducir los hogares.

La marginación de algunas familias contribuye drásticamente a aumentar los efectos de la televisión y la estabilidad del hogar. Los jóvenes abandonan la escuela para ir a trabajar, reduciendo sus posibilidades de mejora social. Los padres se alejan del hogar para poder conseguir mejores ingresos, lo que contribuye a una falta de comunicación. El alcoholismo es una fuerte variable que contribuye a la crisis de la familia.

Las madres están perdiendo la batalla contra la televisión en lo que respecta a la crianza de los hijos. Ellas salen a trabajar y los hijos se quedan solos frente al televisor. Los horarios de las actividades del hogar giran en torno a los horarios de los programas. Se ha perdido mucho la convivencia familiar.

Las madres están jugando más roles de lo que realizaba anteriormente, tiene más responsabilidades y cada día se ven más solas en su tarea; muchas llegan a momentos de profunda crisis personal, y mantienen un sentimiento de culpa.

El contenido de la programación de la televisión influye negativamente en los hijos; impone palabras, vocabulario, modas, relaciones interpersonales y actitudes hacia la sexualidad, pues muchos programas tienen fuertes cargas para adultos. Los padres no ven la televisión con sus hijos y desconocen sus efectos.

El padre juega un rol muy importante en los cambios itrafamiliares que están ocurriendo en los hogares; él no participa, está ausente y, en muchos casos, afecta negativamente la relación entre la madre y los hijos. El diálogo entre los padres se limita al mínimo posible.

Las madres están desarrollando estrategias especiales para enfrentar sus nuevas responsabilidades. Se están creando redes de apoyo en las escuelas, la iglesia o entre vecinas, en las que se comparten los problemas, esto les sirve como desahogo y aprendizaje. La religión está tomando un rol importante y, en algunos casos, ha llegado a convertirse en la única forma de recuperar el control del hogar y la formación de los hijos.

Las madres se dan cuenta que el problema no es la televisión, sino su incapacidad de tiempo, espacio y preparación para dialogar con sus hijos. Reconocen que la televisión es una empresa privada a quien sólo le interesan sus ganancias económicas y que el Gobierno puede hacer poco porque está vinculado a las empresas.

Las madres saben que deben tomar una posición más estricta ante los horarios, la cantidad de horas y los programas que deben o pueden verse. También saben que, si van a tener éxito, deben empezar unas técnicas desde que sus hijos son pequeños. Esta ocurriendo en ellas una toma de conciencia, como educadoras y trasmisoras de cultura.

Las madres reconoce que necesitan talleres sobre cómo ver la televisión; cómo hablar con sus hijos y cómo mantener una sana disciplina, logrando que los hijos cumplan también con sus tareas de la escuela y sus responsabilidades en la casa. También ven la necesidad de que los padres participen en estos talleres.

Hay crisis, confusión e incertidumbre en los hogares; los valores tradicionales están cambiando por unos que enfatizan los objetivos empresariales: rapidez, eficiencia y productividad.

No sólo están conscientes de su responsabilidad, sino que encuentran un sentido de la vida a través de sus hijos y la conciencia de las necesidades del otro. Descubrimos que, a pesar de la tecnología, los cambios y la crisis, la comunicación familiar no se ha perdido, aunque ha disminuido y se ha transformado.

Los niños están recibiendo los principales impactos de la televisión. Está surgiendo una nueva generación de niños más preparados tecnológicamente; ellos están cambiando su percepción de la realidad hacia una menos estática, con nuevos patrones y expectativas.

Entre los valores que logramos detectar está la solidaridad, la empatía, la comunicación, el sentido de la vida, la responsabilidad individual, la conciencia del otro.

Cada mujer, por separado, representa uno de los diferentes paradigmas para entender y responder al muy complejo fenómeno de la televisión; cada una representa un arquetipo y una respuesta; cada una representa un nivel de conciencia sobre su rol en la dualidad: globalización e individuo. Todas, en conjunto, superan la postura individual de cada una. Sus redes de apoyo representan una visión más completa e integrada de la realidad que están viviendo.

Quizás, como apuntan algunos antropólogos, esta investigación está mostrando que la mujer está emergiendo como una mejor y más integrada respuesta al problema humano, es decir, con la gran responsabilidad de humanizar al individuo.

 

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Dr. Vicente López Rocher, es profesor de la Escuela de Comunicación de la Universidad del Mayab, y coordina actividades de investigación en la misma Escuela. Correo electrónico: [email protected]

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