Universidad Anáhuac Mayab

Procesos comunicativos familiares, comunitarios y mediáticos en Conkal, Yucatán.

Publicado en: 12 de Junio de 2006

Los cambios mundiales experimentados en las últimas décadas, tras la apertura de los mercados de bienes materiales y culturales al intercambio sin fronteras, han impactado sobre la noción de lo local, ya no como referente opositor de lo global, sino como una dimensión de lo que está ocurriendo entre lo propio y lo ajeno (García Canclini, 2000: 29), lo que implica abordar cualquier proceso comunicativo desde esta nueva realidad.


También se sitúa en el centro de estos análisis la ciudad, como espacio habitado, producido, imaginado y practicado (Martín Barbero, 2002), porque a lo largo del siglo XX las sociedades latinoamericanas han vivido la experiencia de concentrar en sus áreas urbanas a la mayor parte de su población, como consecuencia de los constantes movimientos migratorios del campo a la ciudad, debido a las crisis o fracasos de sus modelos económicos. La urbe ha influido sobre los modos de vida de las sociedades rurales y éstas a su vez han llevado a la ciudad prácticas culturales ancestrales, produciéndose manifestaciones culturales híbridas (García Canclini, 1990; Martín Barbero, 1991a) en múltiples escenarios, en donde quienes los habitan se ven forzados a integrar modernidad y tradición.


Entre los enfoques que en el campo de la comunicación se han interesado por analizar los procesos comunicativos dentro de estas nuevas realidades, se ubican los denominados estudios culturales, que nos han propuesto estudiar las complejas relaciones que se suscitan entre emisores, mensajes y receptores a partir de contextos sociales y culturales concretos, prestando especial atención a las mediaciones producto de prácticas culturales, clases sociales, grupos sociales, ocupación, género y grupo étnico, entre otros.
Así, desde las mediaciones que “propician la negociación, la reelaboración y el rediseño en la apropiación de los mensajes comunicacionales” (Lozano, 1996: 213); desde la posibilidad no generalizable de receptores activos, capaces de interpelar los contenidos ideológicos de los medios de comunicación, hoy día se está haciendo una lectura diferente de los procesos comunicativos.


Este enfoque alimenta en mucho la presente investigación de carácter exploratorio, realizada por la Escuela de Comunicación de la Universidad del Mayab, desde la asignatura Teorías de la Comunicación en América Latina y en la que participaron la profesora titular (autora de este artículo) y 34 estudiantes del curso. El tema de investigación elegido buscó indagar, en este primer acercamiento, lo que acontece en los procesos comunicativos familiares, comunitarios y mediáticos que experimentan diversos grupos de jóvenes que viven en la localidad de Conkal, Yucatán, y obtener un nivel inicial de respuesta a la interrogante fundamental de este enfoque: ¿de qué manera la cultura interviene en la conformación de procesos de comunicación concretos? (Orozco, 1997: 57).


En diversos estudios antropológicos sobre Yucatán se ha hecho referencia a la transformación del paisaje urbano y rural del estado. Entre las transformaciones relacionadas con los procesos comunicativos se hace referencia a la proliferación de videoclubes, antenas parabólicas, cibercafés y celulares; los numerosos hogares con televisión (señal abierta gratuita y señal de paga), el consumo significativo de prensa escrita, la diversidad de estaciones radiofónicas, el traslado diario de miles de personas de los pueblos a los centros urbanos y la red de carreteras y autopistas que atraviesan el estado (Krotz, 1997:11). En este nuevo escenario, los jóvenes juegan un papel protagónico.


Conkal es una pequeña localidad situada a trece kilómetros de distancia de la ciudad de Mérida, que hasta tiempos relativamente recientes se caracterizaba de manera principal por el desarrollo de actividades agropecuarias, una población rural predominante y múltiples prácticas culturales tradicionales. La creciente dependencia con las actividades industriales, comerciales y de servicios que ofrece la capital del estado y la fuerte presencia de los medios de comunicación, así como las tecnologías relacionadas con éstos, han transformado, de muy diversas formas, sus modos de vida.


Dado que este estudio ha elegido a los jóvenes de Conkal como sujetos de investigación, es necesario precisar que al término juventud le asignamos el sentido de una construcción sociocultural relativa en el tiempo y el espacio, ya que cada sociedad organiza el paso de la infancia a la vida adulta de manera muy variada (Feixa, 1998: 18).


De acuerdo con Feixa, en gran parte del mundo occidental, incluido México, la noción de juventud que impera es la que se configura al término de la Segunda Guerra Mundial como resultado de los procesos de urbanización, industrialización y posindustrialización, crecimiento económico derivado del modelo keynesiano, cambios en la composición de la fuerza de trabajo y alargamiento del periodo escolar para retardar la incorporación de los jóvenes al mercado laboral.


Esta noción contiene la apertura de espacios para el uso del tiempo libre de los jóvenes, la emergencia de los medios masivos de comunicación, una relativa autonomía de la juventud respecto de las instituciones parentales y una “revolución sexual” que ha rechazado concepciones morales, principalmente de procedencia religiosa (Feixa, 1998: 29-36). La organización social de los jóvenes del Conkal contemporáneo los aproxima en muchos aspectos a esta noción.


Diseño de la investigación


El propósito principal de esta investigación exploratoria fue describir las interacciones, experiencias y significados que los jóvenes de Conkal tienen y otorgan a los procesos comunicativos desarrollados al interior de la familia, en la comunidad y en relación con los medios masivos de comunicación, en su vida cotidiana y desde su perspectiva generacional. La relevancia de situar el estudio entre los jóvenes de Conkal, parte de reconocerlos como sujetos sociales activos al interior de la comunidad, agentes naturales de cambio y los más expuestos a las tensiones entre lo global y lo local.


Otros propósitos establecidos fueron recopilar información sobre Conkal, Yucatán, que permitiera identificar las características socioculturales más relevantes de la comunidad para situar los procesos comunicativos a estudiar dentro de ella; identificar los sitios de encuentro e interacción de los jóvenes y describir mediante la observación, entrevistas individuales y colectivas e historias de vida las experiencias comunicativas más significativas en su cotidianeidad.


Metodológicamente, optamos por una investigación de corte cualitativo, ya que por esta vía es como podemos comprender con mayor riqueza y profundidad experiencias y significados, tomando como punto de partida el marco de referencia de las personas estudiadas, es decir su entorno cultural. Otra razón que nos llevó a esta elección es el carácter humanista de la investigación cualitativa (Sierra, 1996), en la que se privilegia al sujeto y se reconoce su capacidad de producir conocimientos sobre su realidad social.


Tres grupos de preguntas de investigación guiaron esta fase exploratoria y son los siguientes:


1) ¿Qué experiencias comunicativas viven los jóvenes de Conkal, Yucatán, al interior de sus familias (extensivas o nucleares)? ¿Los procesos comunicativos familiares son iguales o diferentes a los vividos por sus padres?
2) ¿De qué recursos disponen los jóvenes de Conkal para comunicarse con sus iguales (los otros jóvenes)? ¿Qué aspectos de su vida cotidiana son relevantes en esos procesos comunicativos? ¿Cómo valoran la capacidad de comunicación de su comunidad?
3) ¿Qué sentido tienen en su vida cotidiana los medios de comunicación (la televisión, el cine, la radio y publicaciones)? ¿Con qué discursos se reconocen en su consumo cultural a través de los medios de comunicación?


Es importante indicar que en un rango de edad que va de los 12 a los 24 años, INEGI (2001) contabiliza mil 837 habitantes; es decir el 30.5% de la población de la localidad de Conkal es joven. De acuerdo con las observaciones realizadas por los estudiantes-investigadores, se pudo identificar varios grupos importantes de jóvenes en la localidad. Un primero se dedica a las actividades deportivas, en especial el fútbol y el básquet. Muchos de ellos son estudiantes de diferentes niveles educativos. Se reúnen en las canchas deportivas casi a diario para entrenar con el equipo del pueblo (como los conkaleños denominan a su localidad) o simplemente para practicar algún deporte. Ahí participan niños desde los ocho años de edad hasta adolescentes de 15 o 18 años, principalmente varones.


Un segundo grupo son los y las estudiantes de secundaria y la preparatoria, que viviendo en Conkal acuden a las escuelas de la localidad o viajan diariamente a Mérida. Acostumbran reunirse en el parque situado frente al Palacio Municipal, en el cibercafé ubicado a un costado del Museo Sacro, en las bancas localizadas frente al mercado y en los tendejones donde juegan a las “maquinitas”. Este grupo engloba a muchos jóvenes del grupo anterior, pero tiene sus particularidades, entre ellas las actividades que realizan al término de las clases y los sitios de encuentro con los compañeros de escuela o amigos.


Otro grupo importante se localiza en la Casa de la Cultura donde practica danza o toma clases de costura. Ahí se reúnen sus integrantes varios días a la semana para aprender bailes tradicionales o de otras culturas, mientras que los fines de semana hacen sus presentaciones en la cabecera municipal, en las comisarías o en otros municipios. Las edades fluctúan entre los 10 y los 26 años. La mayoría de los que acuden a la casa de la cultura son mujeres, aunque también participan varones.


Un cuarto son jóvenes que laboran en granjas cercanas y que por diversas circunstancias (largas jornadas laborales, procesos de exclusión y autoexclusión) no comparten cotidianamente los espacios juveniles de encuentro más concurridos en Conkal. Se reúnen frecuentemente en sus propias colonias, situadas en la periferia del pueblo.


Un quinto grupo son los jóvenes conductores de los tricitaxis, medio de transporte muy importante al interior de la comunidad y organizado en dos centrales sindicales (la CROC y la CTM). El servicio de los tricitaxis es una actividad tradicional y cotidiana en Conkal, y al gremio se le ve diariamente circulando por todo el pueblo e interactuando con todos los habitantes que permanecen durante el día en la localidad.


De esta diversidad de grupos visibles y otros no visibles, algunos numerosos y otros pequeños, los estudiantes constituidos en ocho equipos de trabajo eligieron libremente los siguientes para llevar a cabo la investigación: jóvenes que prestan servicio de tricitaxis en la localidad, padres de familia jóvenes, estudiantes mujeres de preparatoria, estudiantes de secundaria, jóvenes que practican danzas regionales, una banda de “patinadores” , trabajadores en granjas porcícolas y jóvenes que viven en Conkal pero estudian en Mérida. A través de los resultados de la investigación se podrán apreciar múltiples interconexiones entre todos los grupos.


Conkal, hoy día


El municipio de Conkal se ubica en la región centro norte del estado de Yucatán. La superficie total es de 57.48 kilómetros cuadrados. Concentra un total de 7 mil 620 habitantes, de acuerdo con el XII Censo General de Población y Vivienda 2000 (INEGI, 2001). El censo reporta que del total de habitantes del municipio, 6 mil 19 radican en su cabecera, esto significa que el 79% está asentado en la localidad de Conkal.


La cabecera municipal cuenta con los servicios públicos más importantes. El 85.2% de las viviendas particulares habitadas dispone de radio o radiograbadora; el 92.1% de televisor; el 26.7% de videocasetera; el 14.4% de teléfono; el 2.3% de computadora, y el 15.8% de auto o camioneta (INEGI, 2001).


En materia educativa, Conkal cuenta con una amplia gama de instituciones: desde jardín de niños hasta preparatoria. Para realizar estudios a nivel medio superior, existe el Instituto Tecnológico Agropecuario, el cual recibe estudiantes de todo el sureste. También hay una biblioteca municipal que cuenta con mil 556 volúmenes. En general, existe un promedio de escolaridad de 7.37 grados en la cabecera municipal y de 6.86 grados en el resto del municipio.


Sin embargo, aún cuando se puede considerar a Conkal una localidad privilegiada por estas ventajas educativas, existen rezagos y poca diversidad de opciones profesionales, lo que lleva a que muchos jóvenes decidan trasladarse diariamente a Mérida para estudiar o trabajar.


La población económicamente activa (PEA) asciende a dos mil 436 habitantes. De estos, mil 784 se ocupan como empleados u obreros, 89 como jornaleros o peones y 452 en sus negocios propios, ocupaciones que no realizan necesariamente en la localidad. Estos datos reflejan muy claramente que una parte muy pequeña de los habitantes de la cabecera municipal se dedican a actividades primarias, mientras que la gran mayoría se desempeña en actividades secundarias y terciarias. En la cabecera municipal, la población ocupada que recibe menos de un salario mínimo mensual de ingreso por su trabajo asciende a 470, la que percibe de uno a dos salarios mínimos es de mil 130, la que alcanza de 2 a 5 salarios mínimos son 459 y la que logra más de cinco salarios mínimos son apenas 118 personas.


Como se indicó líneas arriba, un porcentaje significativo de la población viaja todos los días a la ciudad de Mérida para trabajar y estudiar. Para atender las necesidades del flujo poblacional diario entre Conkal y Mérida, la localidad dispone de un transporte público constituido por colectivos que dan servicio desde las cuatro de la mañana hasta las siete de la noche, y salen rumbo a Mérida aproximadamente cada hora.


Las actividades deportivas juegan un papel muy destacado en el desarrollo de la vida comunitaria y en la recreación de los habitantes de Conkal. Para estos eventos disponen de dos canchas de fútbol, una de béisbol y dos canchas de básquet. La localidad se divide en cinco colonias: la Beatriz Velasco de Alemán, la Beatriz Velasco II, Verdelimón, Blanca Rosa y San Isidro.


Resultados


Los resultados de la investigación han sido organizados tomando como base los grupos seleccionados por los estudiantes de Comunicación. En cada grupo se indican las percepciones y experiencias manifestadas por los sujetos de investigación en torno de los procesos comunicativos familiares, comunitarios y frente a los medios de comunicación.


Estudiantes


Tres grupos de estudiantes fueron observados y entrevistados. El primero lo constituyen mujeres estudiantes de preparatoria; parte de ellas realizan sus estudios en Mérida y parte en Conkal. Además de estudiar, toman clases de jarana y costura en la casa de la cultura. La relevancia del grupo estriba en que conforman un grupo de amigas, con vivencias diversas por su contacto diferenciado con la urbe, que cotidianamente comparten y confrontan sus percepciones del mundo desde su condición de género. Sus principales sitios de encuentro son el parque o sus casas.


El segundo grupo son los estudiantes (hombres y mujeres) de tercer año de secundaria. Su escuela es la “Diego Lope de Cogolludo”. Sus sitios de encuentro, al salir de la escuela o por las tardes son el parque y una tienda donde están las “maquinitas” o videojuegos. El tercero son los jóvenes (hombres y mujeres) que viven en Conkal pero estudian en Mérida. Ellos viajan a la capital del estado todos los días. Constituyen un grupo con viejos lazos de amistad. Se reúnen en el parque para comer helados o golosinas y conversar, recorren la plaza y el mercado en bicicleta e incluso juegan “maquinitas”. El rango de edad del grupo es muy amplio, va de los 12 a los 20 años. El cibercafé es un punto de encuentro importante para el grupo, ya que a partir de la secundaria los profesores dejan tareas y trabajos en computadora. Incluso utilizan internet regularmente en las tareas de la escuela o para bajar algunos juegos y entretenerse. También se meten al “chat” para platicar con sus amigos de la ciudad.


Familia.


Las experiencias comunicativas de estos tres grupos con la familia son muy diversas. El espectro de respuestas abarca desde poca comunicación hasta muy buena. Los argumentos expuestos también son muy variados, lo que expresa la heterogeneidad de las percepciones y experiencias.


Una parte de los estudiantes de secundaria investigados reconoce poca comunicación al seno de su familia, ya sea extensiva o nuclear. Señalan como razones el que sus padres trabajan todo el día, el que lo hacen muchas veces fuera de la localidad (en diversas narrativas no sólo hablan de Mérida sino incluso de otros estados del país), el que algunos miembros de sus familias ya se casaron y viven en otros sitios y el que casi no comen o conviven juntos.


También comentan que no tienen confianza con sus padres para platicar temas que ellos consideran “fuertes”. Existen muchos tabúes en temas como la sexualidad o las drogas, y no acostumbran avisar en sus casas si tienen novio(a)s o algún problema.
El asunto se agudiza entre las estudiantes de preparatoria, ya que parte de ellas manifiestan un fuerte descontento con sus padres porque no les dan permiso para salir, especialmente las que viven y estudian en Conkal, y vigilan mucho sus relaciones personales. Asimismo, señalan que no acostumbran platicar con sus padres, razón por la cual éstos no conocen sus inquietudes. Reconocen que sus padres las quieren y cuidan, pero no están de acuerdo con sus maneras, por eso se vuelven rebeldes porque no les dan permiso de salir, y además no se preocupan por saber lo que piensan. Dicen que les da miedo o flojera explicar lo que sienten, piensan o quieren hacer:


La comunicación con nuestros padres es muy poca, porque casi nunca saben las cosas que nos pasan, ya sea porque nos da un poco de miedo decirles o porque creemos a veces que se les hará un poco tonto, ya que ellos siempre están preocupados por cosas que faltan, por dinero, comida y problemas que en muchas ocasiones no nos enteramos, pero nos damos cuenta que algo pasa. Y es por eso que no nos gusta decirles, porque sentimos que son cosas menos complicadas, o también porque casi no somos de acercarnos a platicar cosas de jóvenes. Ellos piensan que nosotros por ser tan chavos no tenemos inquietudes, ni problemas, pero a nosotros nos parece que sí, puesto que el tener problemas con el estudio, que no nos guste alguna materia o algo, o que te guste un chavo, o que tengas problemas con algún compañero de la escuela, eso a nosotras nos crea una inestabilidad y también un sentimiento de no estar bien con nadie. Y es por eso que decimos que no tenemos una buena comunicación con ellos, aunque no quiere decir que estamos molestas, simplemente que no nos acercamos mucho a ellos.


Una parte de los estudiantes de secundaria hablan de lazos muy fuertes que los unen con sus familias; señalan que casi todos comen juntos porque es una tradición (con excepción de los jóvenes cuyos padres trabajan o viven fuera de la localidad). Como muchas familias nucleares o extensivas son grandes, se reúnen los fines de semana a comer. También juntos ven la televisión o escuchan la radio. Los temas de conversación giran sobre las actividades que realizan durante el día (los que salen a estudiar o trabajar) o acerca de lo que se hizo en casa, alguna noticia importante del pueblo o lo que vieron y escucharon en la televisión o en el radio.


Las jóvenes preparatorianas que tienen muy buena comunicación con sus padres, se caracterizan por tener un poco más de responsabilidades en sus casas que el promedio. Se observan más maduras y desinhibidas que sus otras compañeras, quienes dicen que sólo hacen mandados y van a la escuela. Coincidentemente, en este grupo se encuentran varias que estudian en Mérida.
También entre los grupos de amigo(a)s que estudian en Mérida pero viven en Conkal, se encontraron testimonios de buenas relaciones y comunicación con su familia. La mayoría de ellos dicen que se llevan bien con sus padres, que sólo existen pleitos por alguna labor doméstica que no han realizado o por alguna mala calificación obtenida en la escuela. Se observa que las mujeres de Conkal tienen más responsabilidades en la casa que los varones y estas responsabilidades son impuestas por los padres, en particular por las madres. La mayoría se lleva mejor con sus hermanos, sobre todo con los más cercanos en edad; con ellos pueden platicar más abiertamente que con sus padres y de todos los temas.


Algunos de los temas que conversan con sus hermanos son cómo les fue en Mérida, si tienen problemas con alguna materia, qué hicieron con sus amigos, a dónde fueron, los planes que tienen para el fin de semana, y sus relaciones amorosas, entre otros. Por lo general, los hermanos conocen a la mayoría de sus amigos y tienen vínculos muy cercanos con ellos. Hay mayor preocupación con las hermanas, ya que las protegen más y están al pendiente del tipo de personas con las que se juntan. Cuando los hermanos se llevan muchos años de diferencia, la actitud de los jóvenes es diferente. Se dedican a cuidarlos y muchas veces tienen que ayudarlos con las tareas y protegerlos cuando salen a la calle.


Parte de los estudiantes entrevistados dijeron que las formas de comunicación con sus padres son diferentes a las que éstos tuvieron con sus abuelos, ya que ellos tenían lazos más fuertes, acostumbraban a salir más con su familia, reunirse en las noches en la puerta de la casa para platicar y a la hora de la comida. Sin embargo, coinciden en que las tradiciones han permanecido latentes en el pueblo y que sus padres se las han transmitido desde que eran pequeños.


Otra parte considera que los procesos comunicativos que viven en sus casas son muy parecidos a los que vivieron sus padres. Esto se debe a que la educación que reciben no ha variado mucho a la del pasado. Siguen el mismo patrón de educación de generación en generación, donde por lo general es el padre el que tiene el mando y la mamá se dedica a los quehaceres del hogar.


Comunidad.


Los estudiantes de secundaria mencionan que en Conkal no existen muchos lugares donde puedan recrearse los jóvenes. Algunos (los más grandes) optan por ir a Mérida a pasear a la Plaza Grande, al cine o a cenar. Los que permanecen en Conkal se reúnen en el parque saliendo de la escuela o por las tardes, también en las canchas, en las “maquinitas” o en la casa de alguno de ellos para platicar.


Cuando acontece algo importante en el pueblo, la mayoría de las veces se enteran por medio de los “chismes” o cuando escuchan que la gente comenta la noticia en el parque. En muchas ocasiones son las propias madres las que les cuentan qué pasó, o bien algún amigo o amiga.


Las preparatorianas señalan que las formas que tienen para comunicarse con otros jóvenes, ya sean compañeros escolares o de la comunidad, son, por ejemplo, en las clases de danza que imparten ellas mismas a niños de 6 a 12 años de edad. Esto les permite tener una buena comunicación con personas de su edad e incluso prestigio. Esto genera pláticas de entretenimiento, cultura y sobre todo un intercambio de ideas con aquellas personas que no estudian en las mismas escuelas.


Los momentos de mayor comunicación con sus iguales se dan en las reuniones por las tardes en el parque, en donde juegan, platican, cantan y hacen un poco de todo para olvidar preocupaciones y apartarse durante un rato de la actividad escolar, de los mandados de la casa o de las tareas:


-En el parque nos ponemos a jugar, ya sea pelota o sino platicamos de muchas cosas. ¡Umm!, ahora en este momento no se nos ocurre algo especial, pero es estar jugando y tratar de sentirse bien con los amigos y cotorrear.
-También vamos al parque a platicar con nuestras amigas de la comunidad, pero a veces tenemos más tarea y eso impide que no nos quede tiempo, porque el trasladarnos a la ciudad y regresar nos quita mucho tiempo. Pero cuando podemos salir a jugar y divertirnos con ellas, a veces hasta les platicamos a dónde fuimos y qué hicimos, eso a ellas les gusta mucho y a nosotras también porque nos ponemos a hacer planes que hasta ahora no hemos podido pero esperamos hacerlos más adelante, como que cuando estemos un poco más grandes podamos ir a pasear a la disco.


Reconocen que las reuniones del parque son una de las actividades más importantes en su vida cotidiana, porque ahí intercambian ideas. Como resultado de este proceso, es común que después de charlar puedan adoptar otras actitudes o comportamientos hacia algunas cosas de la vida cotidiana, por ejemplo la ropa, el cabello, la pintura de labios, la música. Al escuchar otras opiniones pueden hacer cambios, porque “es común en nuestra sociedad y en el mundo en que nos desenvolvemos –dicen-, que cambiemos, porque todo está en constante movimiento y es lógico que cambien las ideas y las costumbres”.


Consideran que el tipo de comunicación en la comunidad es buena entre los jóvenes y se debe a que es un pueblo pequeño y casi todos se conocen; esto hace fácil la comunicación entre la gente y el respeto se ve a primera vista. Sin embargo, para quienes estudian fuera de la localidad, su interacción con la comunidad se hace un poco más difícil por el tiempo que invierten en viajar y estudiar en Mérida, regresar y hacer tareas. Por ello, las relaciones más importantes las tienen entre el grupo de amigos y las desarrollan cuando asisten a los “cibers”, a hacer las tareas o recrearse un poco en el parque.


Mediante la observación se pudo apreciar que la relación que existe entre ellos es agradable, se identifican con apodos (particularmente entre los varones) y se comunican con un lenguaje coloquial salpicado de insultos. Un elemento importante a destacar es que hay diferencias en los comportamientos y forma de relacionarse entre los jóvenes que estudian en Mérida y los que estudian en Conkal. Los primeros son más desinhibidos, más expresivos y tienen más temas de conversación; los segundos son algo tímidos y menos conversadores.


Medios de comunicación.


Los jóvenes estudiantes, de manera generalizada, reconocen en la televisión y la radio los medios de comunicación de mayor influencia entre ellos. Prácticamente, ninguno lee el periódico, sólo cuando les dejan alguna tarea en la escuela. Es importante destacar la relevancia que está teniendo en sus vidas el internet.


Los estudiantes de secundaria ven por la televisión telenovelas (principalmente las mujeres), caricaturas y fútbol (principalmente los hombres); algunos ven las noticias por la noche aunque muy pocos identifican a los conductores de los noticieros. También muy pocos confían completamente en el discurso de los noticieros; los demás dicen que muchas cosas no son ciertas y piensan que son muy amarillistas.


Las preparatorianas aseguran que los medios de comunicación no son muy del agrado de la gente joven en la comunidad. No están acostumbrados a leer ni nada por el estilo. Tienen escasa información en cuanto a noticias. Sin embargo, lo común es ver por las tardes a todas las señoras viendo sus telenovelas en sus casas. Es por eso que ellas, como jóvenes, han adoptado esas costumbres, porque así están creciendo. Para ellas los medios de comunicación nada más son entretenimiento.


El valor noticioso que le otorgan al radio, la televisión, el cine y las publicaciones impresas no es muy importante, pues no tienen la costumbre, ni el interés de estar informados sobre los acontecimientos de relevancia que suceden en la ciudad, ni en el resto del mundo. Dicen que prefieren vivir al margen de todo, puesto que la vida se les hace un poco más tranquila. Al ver telenovelas se sienten un poco identificadas con algunos personajes que presentan las actrices, pero sobre todo por el estilo de vida que muchas de ellas llevan. Aunque dicen estar alejadas de todo y más tranquilas, también muestran inquietudes por salir y conocer otras cosas:
-La televisión sí es muy vista en nuestras casas, porque generalmente por las tardes nuestras mamás se ponen a ver las telenovelas. Las que ven son las del Canal de las Estrellas, porque les gustan mucho, aunque muchas veces nosotras también las vemos, pero sino a veces aprovechamos ese momento para salir a dar una vuelta al parque y platicar con los amigos y los vecinos, porque en ese rato ellas están un poco ocupadas y casi no nos necesitan y no quieren que las molesten viendo sus programas favoritos.


-En nuestra casa también se ven mucho las telenovelas, pero nosotras casi no, porque no nos gusta. A veces nos gusta más ver los programas de chismes de los famosos como “La Oreja”, que nos dicen qué les pasa a los artistas, y más cuando es algo de algún artista que nos gusta mucho, como el caso de Cristian Castro que ya se acaba de casar y eso no nos gustó (risas), es que somos admiradoras de él.


-Sobre las noticias del mundo casi no estamos enteradas porque las noticias aburren. Pero sí hay veces que las vemos en la tele o escuchamos. No es que no nos importe pero es tan reducido lo que podemos hacer que no nos calentamos la cabeza con saber algo más de lo que nos pasa a nosotras, porque aunque no pareciera es un poco complicado entender por qué pasan cosas malas y por qué a nosotros nos tocó vivir así.


-Pues en base a las noticias del mundo, a veces sí nos enteramos, como por ejemplo lo de la guerra que hubo, pues era algo que siempre estuvo como tema de discusión. Pero no estamos muy familiarizadas con este tipo de cosas, porque a veces no tenemos acceso y realmente no estamos acostumbradas a esto, aunque sí nos gustaría para poder saber más. Pero también sentimos que nos daría ganas de vivir otras cosas, puesto que a veces cuando vemos la televisión nos gustaría estar en alguna parte que vemos ahí o hacer algo que hacen los de la televisión, por ejemplo hay comerciales en donde muestran a chavas que tienen a sus novios y se van de reventón, y sobre todo que llevan una buena ropa, a la moda. Nosotras no podemos hacer esto.

Jóvenes que laboran en granjas porcícolas


Alejandro y José viven en la colonia “Verde Limón” y trabajan en una granja porcícola muy cercana a sus casas. Su colonia tiene aproximadamente cuatro años de fundada y la describen como “muy bonita”. Dicen que todos los de la cuadra se conocen y que muchas veces no les hace falta salir de ella para satisfacer sus necesidades básicas, aunque tienen conocidos y familiares en el centro de Conkal. El primero tiene 18 años y vive con su madre, ya anciana, y el segundo tiene 22 y es recién casado. Ambos indican que su jornada laboral en la granja porcícola es de 12 a 13 horas de trabajo diario.


Familia.


Entrevistados de manera colectiva, dijeron que la relación con sus familias es muy buena, aunque no les es posible entablar pláticas muy extensas con sus familiares por el poco tiempo que disponen, pero ese poco tiempo lo aprovechan de manera muy satisfactoria. Sin embargo, la evaluación de Alejandro y José abarca sólo su familia nuclear, ya que al preguntárseles sobre sus tíos y abuelos, contaron que no saben mucho de ellos. Cuando se encuentran pueden platicar, pero no mantienen una relación muy cercana.


Alejandro no recuerda mucho sobre sus abuelos, sólo que vivieron juntos toda la vida. José comenta que por tradición en su familia los hombres se roban a las novias (algo que él también hizo), y considera que mantiene una muy buena relación con su esposa y la familia de ésta. Dicen que en Conkal las cosas han sido siempre igual: los jóvenes se conocen en los bailes, se cortejan unas semanas y al poco tiempo se casan o el novio se roba a la novia. Tienen la impresión de que los divorcios no son muy comunes, incluso aseguran que no se han enterado de ningún divorcio hasta el momento, aunque nunca falta la familia en la que el esposo y los hijos son borrachos. Desde que ellos recuerdan, las cosas siempre han sido igual.


Comunidad.


Señalan que el municipio ha crecido mucho y por esa razón cada vez hay más gente diferente y eso hace que “uno se lleve sólo con los de la cuadra”. Por tanto, las relaciones sociales y de amistad que ambos jóvenes desarrollan en el pueblo son básicamente las que mantienen con sus vecinos, quienes comparten un mismo tiempo de residencia en la colonia “Verde Limón”.


José, debido a la larga jornada de trabajo diaria y un solo día de descanso, tiene que dividir su poco tiempo libre entre su esposa y sus amigos, por lo que ha decidido pasar la mayor parte del tiempo con ella. A sus amigos los ve cada quince días o entre semana por poco tiempo. Suele reunirse con ellos para ver los partidos de fútbol por televisión en casa de alguno y al término del juego se van “a gustar una Sol” (tomar cerveza).


Alejandro, quien no tiene novia, ni muchas amistades, por ser el responsable de mantener a su mamá mediante un trabajo que le absorbe todo el día, en su poco tiempo libre se reúne con sus amigos para ir al parque o ver los partidos de fútbol por televisión en casa de alguno de ellos para después tomar unas cervezas y platicar de “cualquier cosa”.


Medios de comunicación.


José se informa de lo que ocurre en el mundo por medio de la televisión, ya sea por el canal 2 local o el 5 nacional. No lee ningún periódico y comenta que en muchas ocasiones se entera de lo que ocurre a su alrededor por medio de las pláticas con sus amigos o por comentarios que escucha o conversa en la granja durante el trabajo. El medio que más utiliza es la radio y la estación que más escucha es “Candela” (que transmite música tropical). En la televisión sólo ve partidos de fútbol, programas de entretenimiento y ocasionalmente los noticieros.


La manera como se entera de lo que ocurre en Conkal (principalmente fiestas populares) es por medio de los carteles que se pegan en el interior del pueblo o por los voceadores de carro que circulan algunos días antes del evento por todas las calles de Conkal. También se entera de las cosas por los comentarios de sus amigos o de personas con las que tiene trato diario en el pueblo.
Alejandro ve mucha televisión y es el único medio de comunicación que realmente utiliza. Le gustan las caricaturas y una de sus preferidas en “Bob Esponja”. Algunas veces acompaña a su mamá viendo telenovelas. La radio es su segunda opción y sólo sintoniza “Candela”. Tampoco lee ningún periódico.


También se entera de lo que ocurre en Conkal por medio de las pláticas o comentarios de sus amistades y compañeros de trabajo, vecinos y voceadores de carro. Según Alejandro, en Conkal “hay cosas de las que uno no se entera” y que llegan a través del chisme o de los sermones de la iglesia. Piensa que hace falta un medio de comunicación del pueblo “donde se pueda uno enterar de lo que pasa y hasta de las fiestas o bailes que va a haber”.


José opina que en el pueblo no se ponen a pensar si les hace falta un medio de comunicación propio porque ya están acostumbrados a vivir así. Él, desde que estaba niño, se acuerda que los carteles, los anuncios en las paredes y la información directa han funcionado muy bien, y que más recientemente “cuando la fiesta es grande o va a venir un grupo bueno, lo dicen en el radio y sale hasta en el diario”. Para Alejandro y José, la radio es un medio importante en sus vidas porque la pueden escuchar hasta en su trabajo y eso hace menos pesada la jornada. “Además pasan buena música y mandan saludos”, dice Alejandro.
Coinciden en que muy pocos leen el diario en el pueblo. Ellos cuando tenían tiempo leían revistas “de las que tienen dibujitos” y algunas veces “Presidio” (un pasquín semanal especializado en nota roja).


Padres jóvenes


En Conkal se observa un número significativo de madres solteras o parejas que se unieron o casaron a temprana edad. Los lugares donde interactúan los padres jóvenes no están establecidos con claridad, pues se desenvuelven en diferentes ambientes: en sus casas, en las puertas del jardín de niños o primaria, en los pequeños comercios o en el mercado.


Familia.


Las cinco madres jóvenes entrevistadas caracterizaron la relación que tienen con sus respectivos padres como “buena” en general, aunque sobre la comunicación con ellos manifestaron marcadas diferencias. La mayoría pudo informales a sus padres que iban a tener un hijo, hubo regaños y reclamos, pero recibieron apoyo para que sus bebés pudieran nacer. Ellas dicen:


-Siempre he contado con el apoyo de mis padres para todo.
-Sólo conté con el apoyo de sus padres (de su pareja) y en estos momentos vivo con ellos porque los míos nunca estuvieron de acuerdo.
-Siempre conté con el apoyo de mis padres para que no me casara porque vieron lo irresponsable que era mi novio, pero ahora es diferente con el papá de mi segundo bebé, me han dado todo su apoyo.

Casi la totalidad vive en la casa materna, a excepción de Amparo, quien vive con sus suegros. Cuando los padres de Amparo se enteraron de que estaba embarazada, dejaron que se casara pero establecieron que iba a vivir con sus suegros. Desde que se casó, a los 15 años, vive con ellos y ya va a tener su segundo hijo. En el caso de Irene, de 14 años, ella vive en la casa de los padres de su pareja, de 18. No dejaron que se casaran porque estaban muy chicos, por tanto viven en unión libre.


Al hablar de la comunicación que sus padres tuvieron con sus abuelos, piensan que se mantiene. En algunos casos, se pretende seguir los mismos pasos con los hijos: “Siempre hemos seguido con esa comunicación que mis abuelos les enseñaron a mis padres. Yo sí tengo una buena comunicación con ellos, nos dan consejos y les cuento todo. Pienso seguir la misma comunicación y relación con mis hijos, porque no nos escondemos nada y buscamos soluciones”.


En otros casos se desea cambiar: “”En el tiempo en que estuve con mis padres, siempre fue igual a la de mis abuelos. Siempre se mantuvo como en secreto todo lo de tener relaciones con tu novio, nunca me hablaban de eso. La comunicación con mis padres fue mala cuando supieron que estaba embarazada, pero como ha pasado el tiempo se ha ido mejorando, y aunque casi no voy a verlos, cuando lo hago preguntan por la bebé. Yo sí le voy a hablar a ella de sexo, anticonceptivos; no lo voy a tener como un tabú, además de que la comunicación que tuve con mis padres no me ayudó en mucho”.


Comunidad.


La mayoría de las entrevistadas coincidieron en señalar que la comunicación entre las personas que habitan Conkal es mala. La gente únicamente se reúne para platicar sobre los acontecimientos que les ocurren a otras personas. Esto se puede apreciar claramente cuando a alguien le acontece algún problema o pasa por alguna situación difícil. La gente sólo se acerca “con morbo” y “curiosidad” por enterarse de los hechos, mismos que transmitirán a sus conocidos “en lugar de acercarse a ayudar”.


En su historia de vida, Evelyn cuenta:


La gente de Conkal es muy chismosa, lo único que hacen es contar cosas de otras personas. Para mí eso no tiene importancia porque no deja nada bueno. Creo que para mejorar la comunicación del pueblo hay que cambiar a la gente (risas). Creo que sería bueno que se impartieran cursos por personas especializadas, como psicólogos, para que nos enseñen cosas y podamos ser mejores, para no quedarnos estancadas.


Dice que a mucha gente no le gusta formar parte de “estos enredos”, se separan y prefieren excluirse, aunque esto les cueste que las califiquen como antisociales, pesadas, etcétera. Ana ha resuelto “no relacionarse con ellos, únicamente lo necesario”.
Sin embargo, Amparo considera que la comunicación en Conkal se valora mucho y siempre se ha tratado de ayudar a los demás. A su juicio, la gente es muy servicial y la comunicación en el pueblo es muy buena porque todos se conocen.


Al hablar de los recursos que los jóvenes de Conkal disponen para comunicarse con los otros jóvenes, mencionan el teléfono, aunque no se usa mucho, y cuando salen y se ven en los mandados, en el parque o en los bailes. Coinciden en que su vida social se ha modificado desde que ellas tuvieron a sus bebés, ya que exigen mucho tiempo y cuidado. Ahora su tiempo libre lo destinan a sus esposos e hijos. A sus contadas amistades las ven cuando salen a la calle y hacen sus mandados, pero prácticamente no salen de sus casas.


Medios de comunicación.


Los medios de comunicación que más utilizan las entrevistadas son la televisión y la radio, ante la falta de actividades recreativas en el pueblo y tiempo para salir. En la televisión lo que más ven son las telenovelas, “Mujeres: casos de la vida real”, “Lo que callamos las mujeres”, “La academia” y “Big Brother”. Les gusta ver este tipo de programas porque además de entretenerlas y distraerlas, la mayoría se siente identificada con algunos personajes y situaciones que se presentan en los programas.


En la radio, las estaciones que más escuchan son “Exa”, “Éxtasis” y “La Comadre”, por su programación. Cuando no hay nada bueno en la televisión, optan por escuchar música en la radio. El periódico casi ninguna lo leen y cuando lo hacen ven las secciones de sociales.


Ana dice que ve mucha televisión porque “es una forma de olvidarte de los problemas cotidianos”; Amparo “porque con eso me entretengo la mayor parte del día” y Laura “no mucho, porque casi no tengo tiempo de verla”.


Patinadores


El grupo está integrado por jóvenes que trabajan o estudian, pero identificados en torno de las acrobacias en patineta, gusto por la música hip-hop y uso de estéticas distintivas, entre ellas los tatuajes, aretes, anillos y cabellos pintados. Unos radican en Conkal y otros en la comisaría de Xcuyun, ubicada a 5 km de la cabecera. Estos últimos se trasladan todos los días a Conkal para encontrarse con su banda llamada “Doble B”.


La banda “Doble B” , fundada por los hermanos Balam Balam, se reúne todos los días a partir de las 6 de la tarde en el parque para practicar acrobacias en sus patinetas, platicar, bailar hip-hop y andar en bicicleta. Algunos de los integrantes del grupo trabajan como tricitaxistas. A quienes integran “Doble B”, se les conoce por los riesgos que corren y destrezas que hacen con las patinetas. Es un grupo que llama mucho la atención en Conkal por sus vestimentas y actividades. Se autoconsideran “darketos”, creen que son algo diferentes a los demás jóvenes y son muy creyentes de la Virgen de Guadalupe.


Familia.


De acuerdo con las conversaciones entabladas con los hermanos Balam Balam, todos los integrantes de “Doble B” viven con sus padres y pertenecen a familias numerosas. Ellos se llevan “más o menos” con sus padres, con quienes platican esporádicamente sobre asuntos sin importancia, ya que ni ellos les cuentan sus problemas ni sus padres tampoco, pero saben y tienen la confianza de que están ahí para ayudarlos. Se pelean con sus padres “lo normal”, según sus palabras, y la razón es porque no siempre los comprenden y por desacuerdos en cuestiones de salidas y llegadas tarde a la casa. No pasan mucho tiempo con su familia porque prefieren estar patinando en el parque con su banda, pero consideran que hay buenas relaciones con ésta y respetan mucho a sus padres, quienes piensan que está bien que patinen, siempre y cuando no se metan en problemas. Poco conocen sobre la comunicación de sus padres con sus abuelos.


Comunidad.


Los hermanos Balam comentan que entre los jóvenes de Conkal hay diferencias de clase social. Existe un grupo de muchachas que son consideradas de clase alta, que no los saludan ni se llevan con ellos, porque “sólo se llevan con los de su clase”. Aclaran que no tienen ningún tipo de problema con ellas, ni se sienten discriminados, ya que sostienen muy buena relación con otros grupos de jóvenes dentro de Conkal.


Explican que a la salida de la escuela, los jóvenes del pueblo se reúnen en el parque y en las canchas de basketball; ahí se encuentran con sus grupos de amigos para platicar, pero también conversan con los otros grupos para intercambiar información, o platican con las muchachas. A veces, también se reúnen en una tienda donde hay “maquinitas” para divertirse jugando con ellas. Otro momento importante de convivencia entre los jóvenes de la localidad es cuando se encuentran todos en los bailes, corridas y ferias del pueblo. En los bailes, los jóvenes se relacionan y conviven con las demás personas de la comunidad. A la banda “Doble B” le gusta ir a estos bailes para bailar y tomar la cerveza, pero señalan que se saben comportar y que se cuidan entre ellos, además sólo toman los mayores de edad, quienes cuidan a los hermanitos más pequeños.


Piensan que algunos grupos les buscan problemas, pero en general consideran que hay bastante respeto en el trato que hay entre ellos y los demás jóvenes y adultos del pueblo. Ven a Conkal como un lugar tranquilo, igual que a su gente, a la que califican como “muy pacífica”, “buenas personas”. Admiten que no todos son buenas personas, pero les gusta cómo está su comunidad.
Medios de comunicación.


Los integrantes de “Doble B” ven televisión y escuchan radio, pero dicen que estos medios no tienen influencia ni en sus vidas, ni en sus pensamientos, ya que sólo son entretenimiento. La idea de ser patinadores les nació un día que fueron a Mérida y vieron a unos jóvenes haciendo acrobacias con las patinetas. De regreso, formaron la banda y un día decidieron practicar en el parque y así se fueron uniendo otros a la banda.


Por televisión ven más que nada telenovelas y en especial la llamada “Clase 406”, ya que trata sobre jóvenes. Otros programas que les interesan son “Los Simpson”, “El Club”, que es de concurso de bandas y baile. Por la radio escuchan “Éxtasis”, música de cumbia y hip-hop. El gusto por este último ritmo lo adquirieron vía la televisión. Casi no van al cine, pero alquilan películas en los video clubes que están cerca del parque.


Jóvenes que bailan danzas regionales


El grupo de danza folklórica de Conkal está integrado por jóvenes (principalmente mujeres, aunque también participan hombres) entre los 12 y los 26 años de edad. Se reúnen los lunes, miércoles y viernes en la casa de la cultura para practicar los bailes. Se presentan periódicamente en la localidad y otros pueblos los fines de semana. Mediante la observación, se pudo apreciar que el aprendizaje y práctica de las danzas tradicionales es muy respetado entre los jóvenes y la comunidad en su conjunto.


Familia.


Lupita tiene 21 años. Practica las danzas tradicionales desde los 15. Al principio comenzó como un “hobbie”, como algo que hacer en sus tiempos libres, siempre impulsada por su madre. La mala situación económica la llevó a suspender los estudios y al concluir la secundaria pasó a trabajar en el mercado de Conkal. Ahí trabaja en un puesto de verduras desde las seis y media de la mañana hasta el medio día.


Su padre trabaja en Mérida como albañil y hay días que no llega al pueblo porque tiene que quedarse en la construcción durante la noche para seguir trabajando. Afirma que la relación con sus padres es buena. Su madre la protege mucho y aunque no ve mucho a su padre, llevan una buena relación. Su madre la ayuda a confeccionar sus vestidos para que practique los bailes y su padre colabora con los costos de los vestidos y la apoya con los gastos de los viajes cuando no encuentran patrocinio.


Ismael tiene 18 años y nació en Mérida, pero desde pequeño vive en Conkal con unos tíos. A su padre nunca lo conoció: “Tengo cuatro hermanos, dos son más grandes que yo y todos nos quedamos con mis tíos. La casa está chiquita pero estamos bien, todos ayudamos en la casa y nos alcanza para vivir”. Cuenta que cuando estaba en la secundaria los invitaron a participar en el grupo de danza folklórica del pueblo:


Todos mis amigos se empezaron a reír, y entonces ese día no dije nada porque no quería que mis amigos me molestaran que porque el baile es para niñas y puñales y empezaban a chingar a los que sí entraban. Pero luego ya me valió y al otro día fui a apuntarme porque me interesó lo que nos dijo la muchacha que nos invitó, porque decía que es muy bonito y que a veces podíamos ir a otros lugares a mostrar lo que habíamos aprendido. Ya sé que no pagan, pero quería aprender eso, porque además nos pusieron al otro día de inscribirnos un video que se veía padrote, y la verdad hay una chava en el grupo que me gustaba y pues a ver; por eso entré también, la verdad. Pero ya no me gusta la chava, pero sí sigo yendo a los bailes.


Comunidad.


Lupita comenta que por las tardes sale con sus amigos y amigas a dar la vuelta por el parque o se ven en la casa de alguno de ellos para platicar sobre lo que pasó durante el día. Pertenecer al grupo de baile folklórico es algo que le emociona mucho y una actividad que le ha permitido tener una buena relación con sus compañero(a)s de baile. Dice que hay compañeros que a veces la invitan a salir de paseo a Mérida los fines de semana, pero como esos días es cuando su padre se encuentra en casa, tiene que rechazar las invitaciones. Sin embargo, aprovecha las giras para convivir con sus compañeros del grupo y después de los eventos, los invita a dar un paseo por la feria, el pueblo o la ciudad donde hayan ido. También los ve por las mañanas en el mercado, ya que algunos hacen sus compras ahí y aprovechan para platicar un rato.


Por su parte, Ismael narra que cuando estaba en la secundaria, por las tardes se juntaba con sus amigos para “cotorrear”, aunque ahora ya no:


Cuando me juntaba con mis amigos en la calle no hacíamos nada malo, aunque nos gustaba que la gente nos viera. Ahorita nos seguimos juntando, pero yo voy menos con ellos porque tengo otras cosas que hacer y además de que trabajo y voy a la escuela. Ellos ya toman mucho y les gusta hacer desmadre y a mí no. Ya he visto que se droguen también y a mí no me gusta eso.


Medios de comunicación.


Al hablar sobre los medios de comunicación, Lupita explica que como trabaja en el mercado ahí lleva una grabadora portátil. A las seis y media de la mañana siempre la sintoniza en el noticiero MVS para estar un poco informada sobre lo que ocurre en el país. Luego, más tarde, lo pasa a Candela FM para escuchar música tropical o cumbia, que es la que le gusta. Por las tardes, cuando come con su mamá, ve las telenovelas de televisión Azteca. Por su parte, Ismael es adicto a los deportes. Lee toda la información que cae en sus manos sobre el tema y ve los noticieros y programas deportivos que pasan por la televisión.


Tricitaxistas


Entre los tricitaxistas hay una importante cantidad de jóvenes, muchos de ellos casados y con hijos. Para los fines de esta investigación, fueron entrevistados cinco, dos ya están casados y el resto solteros.


Familia.


Durante las entrevistas, los casados afirman que la comunicación en sus familias es buena, hay un ambiente “bueno y cordial”, que ayudan a sus hijos con sus labores y que el poco tiempo libre del que disponen, lo dedican a su esposa e hijos. Aclaran que cuando eran pequeños esto no era común, ya que sus padres (varones) se la pasaban haciendo labores fuera de casa, o eran desinteresados o alcohólicos. Dicen que ellos quieren cambiar esta situación con sus hijos. Ellos suponen que esto se debía mayormente a que antes el pueblo era “menos avanzado”, lo que hacía que la comunicación con el exterior fuera más difícil.
Los solteros, que aún viven con su familia, también hablan de una comunicación en casa “buena y abundante”. Entre los entrevistados hay dos hermanos, uno de 15 y otro de 18 años. Uno de ellos dice que su padre siempre lo ayuda y apoya, mientras que el otro señala que no es así con su persona. En esta familia de nueve integrantes, cinco son tricitaxistas, incluido el padre.


Comunidad.


En el caso de los casados, por la gran cantidad de horas que tienen que destinar al trabajo para mantener a sus familias, la comunicación con sus amigos y compañeros de actividad laboral es ocasional. Incluso, cuando se trata de un cumpleaños o reunión social importante carecen de tiempo para asistir; el poco que tienen lo prefieren dedicar a sus familias. Señalan que la comunicación en la comunidad es fluida y existe esa noción de comunidad pequeña, que hace que un suceso se conozca rápidamente en poco tiempo.


Por lo que respecta a los solteros, éstos afirman que sí tienen tiempo para estar con los amigos, a los cuales contactan por medio de celulares o en puntos de encuentro habituales. Las reuniones son para hacer deporte, jugar o bailar. En cuanto a la comunidad, coinciden en que la comunicación es muy fluida.


Medios de comunicación.


Tanto los casados como los solteros poseen radio y televisor en sus casas. Todos se refieren a estos medios de comunicación en términos de “entretenimiento”. Sólo en emergencias o situaciones fuera de lo común los utilizan como medios informativos. Los casados no tienen programas favoritos debido a sus horarios laborales. De vez en cuando ven partidos de fútbol, programas deportivos y películas. En tanto, los solteros acostumbran ver por televisión películas, series, programas juveniles y deportes.


Reflexiones y conclusiones


Para situar el lugar donde experimentan los jóvenes conkaleños investigados sus procesos comunicativos familiares, comunitarios y frente a los medios de comunicación, es decir el lugar desde donde le otorgan sentido a los procesos de comunicación, ha sido importante partir de la comprensión del entorno espacio-temporal donde éstos se desarrollan.


Conkal, hoy día, concentra en su cabecera al 79% de sus habitantes. Este fenómeno poblacional la convierte en el principal centro urbano del municipio (aunque la gente le sigue llamando “pueblo”), fuertemente influenciada en sus modos de vida por Mérida y con una marcada dependencia laboral y educativa respecto de ella.


Sus actividades económicas tradicionales (agropecuarias) han sido abandonadas paulatinamente y la fuerza de trabajo se ha ido desplazando hacia la prestación de servicios y el comercio formal e informal y hacia la actividad comercial y fabril.
Conkal puede ser caracterizada como una localidad con altos índices de pobreza, ya que más del 50% de la población vive con menos de dos salarios mínimos. Es posible suponer que enfrentan sus necesidades económicas mediante la suma de varios salarios mínimos entre todos los integrantes de la familia en capacidad de trabajar, razón por la que muchos jóvenes abandonan los estudios prematuramente.


En la cabecera municipal, la población está en contacto diario con los medios de comunicación, principalmente la radio y la televisión. Hay que recordar que el último censo poblacional del INEGI indica que el 84.9% de las viviendas tienen radio o radiograbadora, el 91.5% televisores, el 26.5% videocasseteras, el 14.4% teléfonos y el 2.4% computadora. A estos porcentajes hay que añadir la presencia de cibercafés y el uso de celulares.


En este escenario es muy importante destacar la persistencia y transformación de sus prácticas culturales tradicionales. Aquí se siguen celebrando la fiestas pagano-religiosas de la Inmaculada Concepción y de San Francisco de Asís, con sus bailes populares, corridas de toros y procesiones, así como el día de muertos, y la comunicación oral aún tiene gran fuerza en la localidad. Al mismo tiempo, Conkal se ha urbanizado, se ha hecho receptiva de nuevas tecnologías, nuevos modos de vida y de nuevas culturas juveniles que recorren el mundo vía medios de comunicación y masivas migraciones.


En una localidad de estas características, se desarrollan las vivencias comunicacionales de los jóvenes conkaleños investigados, apenas una pequeña muestra del mosaico que conforma ese 30.5% del total de habitantes de la cabecera municipal.
En el centro de su tiempo libre, en mayor o menor proporción, el parque principal de la localidad y las canchas deportivas irrumpen como los puntos de interacción más importantes, que se extienden hacia los cibercafés y los tendejones con videojuegos, el barrio y hasta las casas donde se reúnen para platicar o ver alguna película, telenovela o programa deportivo. Podría afirmarse que el parque es el corazón de los procesos comunicativos juveniles, ya que es ahí donde confrontan ideas, experiencias, percepciones y significados resultado de su interacción con diversas instituciones socializadoras (familia, escuela, trabajo, medios de comunicación).


La familia
James Lull (en Navarro, 2003: 2) señala que la familia es el contexto interpersonal en el que principalmente se crea la cultura, influenciada por condiciones históricas y patrones idiosincráticos de comunicación al seno del hogar. El proceso de socialización que se vive en este núcleo primario de la estructura social, convierte a la familia en una comunidad de interpretación de lo que se vive en la cotidianeidad y de lo que se recibe y percibe a través de los medios de comunicación. Para Navarro (2003), al igual que para Orozco (1998), es en el seno familiar donde se manifiestan las mediaciones situacionales más importantes.


En esta comunidad de interpretación, o como la denomina Martín Barbero (1991a: 234) “lugar social de interpelación fundamental para los sectores populares”, la gran mayoría de los jóvenes investigados en Conkal vive con sus padres o abuelos. Ahí desarrollan relaciones de comunicación en ambientes flexibles e inflexibles (Navarro, 2003: 9), caracterizadas por los jóvenes como “buenas” o “malas”. A las primeras les atribuyen la capacidad de conversar cualquier tema con sus padres, de ser orientados en sus dudas y preocupaciones, mientras que en las segundas hay temas tabúes (principalmente relacionados con sexualidad y drogas), no se habla sobre las relaciones personales, ni sobre las inquietudes y problemas de la vida cotidiana.


En general, tienen mayor comunicación con los amigos y hermanos que con los padres, lo cual puede atribuirse al factor generacional que les ha permitido socializarse en un mismo periodo histórico y por tanto desarrollar sentimientos de contemporaneidad (Augé en Feixa, 1998). El distanciamiento generacional, propio del ciclo vital por el que atraviesan, también puede explicar el que una parte importante de los jóvenes investigados no tengan referencias sobre los procesos comunicativos entre sus padres y abuelos, en el mismo periodo de vida por el que ellos cursan.


No es de sorprenderse que sean precisamente los padres jóvenes, quienes hayan remitido con mayor claridad durante las entrevistas e historias de vida a los procesos comunicativos familiares pasados y presentes, ya que la paternidad los acerca a la necesidad de asumir un punto de vista definido sobre el tipo de comunicación que entablarán o están entablando con sus hijos.
También dentro de los núcleos familiares se registra una mayor independencia de los jóvenes varones respecto del uso de su tiempo, así como de los permisos para llevar a cabo diversas actividades, aunque no dejan de vivir fricciones con sus padres, que negocian o confrontan. En tanto, las mujeres tienen mayores responsabilidades en el hogar que van desde la realización de mandados hasta la atención de la casa, con todo lo que esto implica, una sobrevigilancia que interpretan como la imposibilidad de ser independientes y la forzosa reproducción de roles tradicionales.


Un elemento más a tomar en cuenta es el impacto de la supervivencia económica en los procesos comunicativos familiares. En las diversas narrativas se expresa que la necesidad de trabajar largas jornadas, casi siempre en lugares alejados de la localidad, lleva a que la comunicación familiar se desarrolle en condiciones de agotamiento y especialmente el padre pierde el vínculo comunicativo con el resto de la familia. Cuando las precarias condiciones económicas fuerzan a que trabajen varios integrantes de ésta, el fenómeno se agudiza. Entonces, la madre se convierte en vehículo fundamental de la comunicación familiar.
No deja de ser significativo, que la formación educativa se ubique como la posibilidad de transitar hacia otras formas de vida.


La comunidad


Martín Barbero (1991b) señala que la vieja dicotomía entre lo urbano y lo rural, llevó a suponer que el pueblo era lo elemental y auténtico y la ciudad lo sofisticado y falaz , “dos modos de habitar este planeta” (p. 1), y desde la cual se estudiaron los procesos culturales campo-ciudad en décadas pasadas. Este enfoque ha tenido que replantearse para comprender la complejidad de estas relaciones, marcadas por procesos de hibridación, desterritorialización, descentramiento y reorganización, lo que ha implicado la transformación de las culturas tradicionales.


El autor también sostiene que grandes sectores poblacionales de América Latina se están incorporando a la modernidad sin haber atravesado por un proceso de modernización socioeconómica y sin dejar sus culturas orales, como se puede apreciar en las experiencias comunicativas intercomunitarias entre los jóvenes de Conkal. Un acercamiento de esta naturaleza a dichas experiencias, permite contrastar de qué manera “lo global ‘se estaciona’ en cada cultura y los modos en que lo local se reestructura para sobrevivir” (García Canclini, 2000:35).


Durante el estudio, los jóvenes investigados subrayaron que no existen muchos lugares de recreación para ellos en Conkal. De hecho, los centros de recreación más importantes los sitúan en Mérida: ahí están las discos, las plazas comerciales, la moda, la aventura, la novedad y la diversión. Una buena parte aspira a los modos de vida de la ciudad, aunque el factor económico es el principal impedimento para realizar sus proyectos.


Los que no pueden salir de Conkal, han convertido al parque, las canchas deportivas, las “maquinitas” o videojuegos, los barrios y las casas, los cibercafés, los bailes populares, las fiestas del santo patrono, las ferias y las corridas de toros en sus espacios de encuentro, interacción y diversión. En sus largas conversaciones en el parque comparten sueños y experiencias, intercambian ideas y se “olvidan de las preocupaciones” generadas por la vida cotidiana con otros jóvenes igual que ellos.


Las noticias importantes del pueblo se difunden rápidamente por comunicación oral, que algunos jóvenes califican como “chismes”, tanto en el parque, las calles e incluso dentro de los hogares. La gran mayoría de los investigados catalogan la comunicación de Conkal como buena porque el poblado es todavía pequeño y casi todos se conocen y consideran que la gente es muy servicial y pacífica, aunque también reconocen que hay intrigas y conflictos en el pueblo. Quienes ponen énfasis en esto último son las madres jóvenes, que –de acuerdo a sus testimonios- dedican el 100% del tiempo a sus hijos y esposos y casi no tienen oportunidad de convivir con el resto de la comunidad o con los otros jóvenes. Además, no les gustan los chismes e intrigas propias de los pueblos pequeños, de las cuales han sido víctimas.


Otros recursos comunicativos de los que dispone la comunidad, y que según los jóvenes son muy eficaces, son los carteles y anuncios que se pegan y dibujan en los lugares públicos, los voceadores de carro, la red de comunicación que significan los tricitaxistas, así como la prensa, la radio y la televisión. Como es posible apreciar, hay ciertos procesos comunicativos comunitarios entre los jóvenes que no necesariamente pasan por los medios de comunicación y en los que no hay una influencia directa de éstos.


Los medios de comunicación


Sin embargo, la vida cotidiana de los jóvenes investigados no es posible comprenderla sin su interacción con los medios de comunicación, especialmente la televisión y la radio, los dos de mayor influencia. El mundo de “afuera” (modos de vida diferentes, sucesos o guerras) les llega por dos grandes vías: los medios masivos de comunicación y su contacto con la urbe.
Los contenidos de sus programas preferidos son parte sustancial de sus conversaciones, lo que permite apreciar que los significados propuestos por los medios de comunicación, de alguna manera son interpretados en compañía de la institución más influyente que son los amigos, al menos en esta etapa del ciclo vital (Orozco, 1997: 135).


El ver televisión significa un motivo de reunión familiar y entre pares; es una actividad que se realiza en colectivo. Desde sus propias palabras, a la televisión la usan como “entretenimiento”, para “pasar el rato”, “distraerse”, “olvidarse de los problemas”. Las mamás son altas consumidoras de telenovelas y las jóvenes “han adoptado esas costumbres”; algunas llegan a reconocerse con ciertos personajes, pero sobre todo con el estilo de vida de las actrices. Las madres jóvenes y las estudiantes se interesan, además, por los talk shows y los reality shows, en tanto que los varones, en general, siguen los programas deportivos, los partidos de fútbol y hasta caricaturas, mientras que los “patinadores” se interesan más por programas relacionados con culturas juveniles.


A la radio, todos los investigados la usan de “acompañamiento” en el trabajo, en la casa y en las horas de descanso, aunque también se le aprecia como vía de comunicación con otros (“se mandan saludos a los amigos”). Buena parte se inclina por la música popular (salsa, cumbias y recientemente corridos) que transmite “Candela”, otros más por la música pop, los éxitos del momento o hip-hop, que se tocan en “Exa” o “Éxtasis”.


Ninguno de los jóvenes investigados lee el periódico y pocos ven y oyen noticieros; piensan que las noticias aburren o prefieren no “calentarse” la cabeza con los problemas del mundo. Pocos confían completamente en el discurso de los noticieros y el resto los cataloga como amarillistas. Se enteran de lo que ocurre en otras partes por medio de los amigos o comentarios que escuchan, y sólo la guerra en Irak fue motivo de conversación en todos los ámbitos (familiar, comunitario y entre amigos). También situaciones excepcionales como el paso del huracán “Isidore” por Yucatán han sido capaces de transformar el uso de los medios: de entretenimiento a informativos.


En Conkal no hay cine, por tanto, para acudir a alguno hay que viajar a Mérida, lo que encarece la actividad y se renuncia a ella la mayoría de las veces. Se prefiere optar por la renta de películas en los videos de la localidad y verlas en la casa de algún amigo que cuente con videocassetera. La oferta principal de videos se centra en filmes producidos en Estados Unidos, principalmente de manufactura hollywoodense.


Entre los jóvenes que estudian tiene gran importancia la internet, no sólo para resolver actividades académicas, sino también para saber cosas de otros lugares, al igual que la televisión.

El surgimiento y difusión de nuevos estilos de vida y visiones del mundo dentro de contextos globalizados, están asociados a diversos factores comunes que aparecen en diferentes sociedades, en los que juegan un papel relevante los medios de comunicación.


En el caso de esta localidad, no todos los medios de comunicación tienen la misma relevancia. La radio y la televisión son los de mayor presencia entre los jóvenes, lo que significa que no les otorgan conscientemente una importancia significativa en su vida diaria, pero están ahí cotidianamente. Además de que la interacción directa con sus iguales en los lugares de encuentro constituyen una fuerte competencia, en particular para la televisión.


Para concluir, es importante destacar que los resultados iniciales nos muestran la complejidad de los procesos comunicativos familiares, comunitarios y mediáticos de los jóvenes conkaleños, y nos convocan a ser comprendidos desde una perspectiva donde comunicación y cultura se sitúen como partes de un mismo proceso, lejos de la vieja confrontación entre tradición y modernidad.


Referencias bibliográficas


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