Universidad Anáhuac Mayab

Inversión en investigación y desarrollo tecnológico en México:

Publicado en: 12 de Junio de 2006

 

Recientemente los medios de información nos transmiten los logros legislativos de la Cámara de Diputados, uno de ellos es la aprobación del 1% del PIB en actividades de investigación y desarrollo tecnológico, sin embargo este reto no sólo implica legislar, es una labor conjunta del sector gubernamental y del sector productivo, ya que en México la inversión en ciencia y la tecnología no ha logrado los niveles de crecimiento necesarios para poder alcanzar por lo menos la mitad de tan ambiciosa meta; tan solo en el 2001 esta actividad logro conseguir una inversión del 0.40% del PIB, 0.03% menos que en 1999 (Figura 1), donde logró alcanzar el mayor porcentaje desde 1999 (CONACYT, 2003).

El gasto en el rubro de ciencia y tecnología es un indicador del impacto que un país brinda a las actividades en esas áreas. Además este indicador refleja la determinación de las organizaciones a desarrollar conocimientos, o bien a organizar su difusión y asimilación. En la medida en que el gasto incremente su importancia relativa en la economía, mayores serán las expectativas de disminuir la brecha en esta materia con los países que tienen un nivel de desarrollo superior (SEP - CONACYT, 1999).

Fuente: Informe general de la Ciencia y Tecnología 2003, p:27

Figura1. Participación del Gasto en Investigación y Desarrollo Tecnológico en el PIB, 1995 – 2001. (Porcentaje)

 

Aún cuando no es posible establecer una relación causal directa, es un hecho que existe una alta correlación entre el nivel de desarrollo de un país y la inversión que realiza para las actividades científicas y tecnológicas.

En la tabla 1 claramente se puede distinguir que el porcentaje de participación del PIB de México está muy por debajo de los países altamente industrializados como Alemania, EUA y Canadá, lo peor aún ni siquiera llega al porcentaje promedio en Latinoamérica.

Tabla 1

Participación del Gasto en Investigación y Desarrollo Tecnológico en el PIB por país, 2001 (Porcentaje).

 

País

GIDE/PIB %

 

 

México

Argentina

Chile

India

Cuba

España

China(2000)

Brasil

Canadá

Alemania

Corea (2000)

Estados Unidos

Japón (2000)

Finlandia

Suecia

Promedio OCDE (2000)

Promedio Unión Europea (2000)

Promedio Latinoamérica

0.40

0.42

0.57

0.60

0.62

0.97

1.00

1.05

1.94

2.53

2.65

2.82

2.98

3.37

3.78

2.21

1.93

0.61

 

Fuente: Informe general del estado de la ciencia y la tecnología 2003, p. 29

 

La segunda tabla muestra la estructura de ese gasto por sectores en donde se hace evidente que esa inversión la realiza en gran parte el sector gubernamental o en su defecto el financiamiento proviene de Instituciones de educación superior que en su mayoría son públicas o de organismos internacionales y en un porcentaje menor de nuestro sector productivo, que generalmente son grandes empresas o consorcios transnacionales.

Países como España muestran una tendencia a llevar esta inversión de manera compartida y EUA, Japón y Corea muestran porcentajes de inversión notoriamente altos por parte del sector productivo, lo cual refuerza la idea de un cambio urgente de esa proporción en México si en verdad deseamos ser un país competitivo en un mundo globalizado.

Tabla 2

Estructura del financiamiento de la Investigación y Desarrollo Tecnológico por país, 2000. (Porcentaje)

País

Gobierno

Productivo

Otras fuentes 1

Colombia

Chile

Grecia

México

Brasil(1996)

Turquía

Canadá

España

Alemania

EUA

Japón

Corea

70.0

64.3

48.7

59.1

57.2

47.7

31.8

40.8

32.0

27.3

19.5

24.9

13.0

21.5

24.0

24.5

40.0

43.3

42.6

48.9

65.7

68.2

72.2

70.0

17.0

14.2

27.3

16.4

2.8

9.0

25.6

10.3

2.3

4.5

8.3

5.1

1 El concepto "Otros" corresponde a contribuciones de los Sectores de Educación Superior, Instituciones Privadas no Lucrativas y del Exterior

Datos de 1997 e/ datos estimados

Fuente: Informe general del estado de la ciencia y la tecnología 2002, p. 29

 

Quintana (1998) expresó acertadamente que México es un país, donde las prioridades y las relaciones entre estados, empresas y organizaciones en general, están fuertemente influidas por la economía de mercado, la supervivencia, la globalización y el posicionamiento, factores que dependen en gran medida de su nivel de competitividad. La competitividad de una empresa es, a su vez, el resultado de una adecuada combinación de dos elementos fundamentales y característicos de cada organización, que son: su productividad y su política comercial, ambos factores estrechamente ligados al desarrollo tecnológico.

La política comercial de una empresa se sustenta, básicamente, en las ventajas que pueden hacer valer sobre otros competidores, ya que las ventajas comparativas entre una empresa y otra son producto de alguna innovación tecnológica en beneficio de los procesos productivos, la invención de esquemas financieros novedosos, o formas alternas de organización gerencial, tendientes a agilizar respuestas ante requerimientos de producción o de inversión.

Para Porter (2000) uno de los teóricos del éxito económico y de la ventaja competitiva considera que ésta se deriva de la capacidad de una empresa para crear valor para los clientes excediendo los costos para crearlo, valor que los clientes quieren pagar y valor superior que proviene de ofrecer precios más bajos o bien de proveer beneficios únicos que justifiquen la venta a un precio mayor; una de las estrategias que propone para conseguirlo es la diferenciación, sin embargo diferenciarse puede significar sacrificar participación de mercado e involucrarse en actividades costosas de investigación.

Se hace evidente pues que es el sector productivo y no el gobierno, el que tiene que aumentar la inversión en este rubro para incrementar su productividad y poder competir en los mercados mundiales.

Para algunas empresas, este tema es tan importante que han decidido adoptar una postura más activa en investigación y desarrollo tecnológico, ya sea colaborando o vinculándose directamente con institutos y centros de investigación bajo diferentes convenios o modalidades.

No obstante que sé está tomando conciencia de la creciente necesidad de invertir en desarrollo tecnológico y de vincularse en forma más estrecha con las instituciones de educación superior, una encuesta realizada por CONACYT- ANUIES 1997, revela que la mayor parte de los proyectos de vinculación se relacionan con la formación de recursos humanos y el fortalecimiento de las capacidades de docencia e investigación de las universidades, que con el desarrollo y transferencia de tecnología para las empresas (Magaña et al, 2002).

Esto se debe a que en muchos casos los proyectos de investigación y/o desarrollo tecnológico que se realizan no buscan ofrecer resultados aplicables o no se logra justificar su importancia; en contraste, la transformación de los resultados de investigación requiere la realización de tareas adicionales que los investigadores no siempre están dispuestos a aportar, y que para el empresario resulta, en muchos casos, imposible de realizar adecuadamente sin apoyo.

La necesidad de crear tecnología eficaz y de generar demanda, hace del proceso de innovación una labor difícil y de largo plazo. El período que va desde la generación de conocimiento nuevo, la innovación hasta el amplio uso de la tecnología puede ser de décadas y no se debe olvidar que la economía del sector productivo en México está integrada en un alto porcentaje por micro, pequeñas y medianas empresas, que tienen desventajas para acceder a los avances científicos y tecnológicos que surgen en los sectores en los que operan, principalmente por falta de financiamiento.

Política Científica y Tecnológica

El gobierno ha expresado ya el reto y las estrategias para alcanzarlo están plasmadas en el Programa Especial de Ciencia y Tecnología 2001 -2006 que contempla tres directrices principales.

•  Políticas estatales en materia de ciencia y tecnología.

•  Creación de consejos estatales.

•  Incorporación de lineamientos para inversión en ciencia y tecnología en la legislación de cada estado

•  Creación de fondos compartidos para apoyo de la investigación y desarrollo tecnológico con base a prioridades estatales. (Fondos Mixtos)

•  Incrementar la capacidad científica y tecnológica del país.

•  Creación del Registro Nacional de Instituciones y Empresas Científicas y Tecnológicas.

•  Apoyos institucionales para formación de recursos humanos e infraestructura.

•  Elevar la competitividad y la innovación de las empresas.

•  Estímulos fiscales para las empresas que desarrollan investigación científica y tecnológica.

•  Fondos compartidos con la secretaría de economía para atender las necesidades del sector productivo en el país.

•  Fondos especiales para dar soluciones a demandas específicas del sector productivo. (CONACYT, 2003).

¿Por qué no invierten las empresas en actividades de investigación y desarrollo tecnológico?

Las causas son muchas y muy variadas y van desde el desconocimiento de las opciones de financiamiento, hasta la apatía de afrontar los largos y engorrosos trámites para obtener alguno de estos apoyos, o el más básico, los escasos recursos públicos para estas actividades.

Sin embargo una de la causas más importantes, es que nuestro sector productivo no ha logrado visualizar los beneficios de una inversión a largo plazo en algo tan intangible como puede ser el conocimiento y prefiere soluciones inmediatas como la importación de tecnología o el pago de servicios especializados en lugar de generar tecnología y recursos humanos de alto nivel propios; lo que a la larga genera costos más elevados, pérdida de mercado y competitividad, pues pagamos insumos y servicios a precios mayores.

La solución a esta problemática no está solo en elaborar leyes que apoyen la valiosa labor de muchos investigadores en nuestro país, se requiere del esfuerzo y compromiso de las autoridades por generar programas que en forma ágil y oportuna apoyen las actividades de ciencia y tecnología para las MYPYMES y programas que además apoyen la transferencia de resultados a las mismas, para que los proyectos de investigación y desarrollo tecnológico que se realizan en México, y que consumen los escasos recursos en este rubro, no se queden en el archivo de alguna dependencia pública, o en publicaciones científicas de renombre muy valiosas, pero que no resuelven los problemas de nuestro sector productivo. Así mismo es necesario crear una cultura empresarial que esté dispuesta a una inversión continua en desarrollo tecnológico y recursos humanos especializados para lograr los niveles de competitividad y sustentabilidad que requiere nuestra economía; porque de otra forma el 1% del PIB seguirá siendo un buen propósito; pero igual que los propósitos de año nuevo como dejar de fumar o bajar de peso, sin voluntad y esfuerzo de los principales actores, seguirá siendo eso, un buen propósito.

 

“La ciencia es el alma de la prosperidad de las naciones y la fuente de vida de todo progreso"

Louis Pasteur, 1822-1895


REFERENCIAS

 

CONACYT, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, (2002). Informe General del Estado de la Ciencia y la Tecnología 2002 , México, junio de 2002.

 

CONACYT, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, (2003). Informe General del Estado de la Ciencia y la Tecnología 2003 , México, junio de 2003.

 

Magaña M. Deneb y Solis U. Javier (2002), Análisis Costo - Beneficio de Los Proyectos de Investigación y Desarrollo Tecnológico Regionales: Un estudio de dos casos de proyectos financiados por el Sistema Regional de Investigación Justo Sierra Méndez , Tesis para el grado de Maestría; Facultad de Contaduría y Administración –, Universidad Autónoma de Yucatán, Febrero 2002.

 

Porter E. Michael (2000), Estrategia Competitiva Técnicas para el Análisis de los Sectores Industriales y de la Competencia , Editorial Continental Vigésima Séptima Impresión, México 2000

 

Quintana, Bernardo (1998), Porque es Importante para la Empresa Mexicana Invertir en Tecnología , X Simposio ADIAT, Memorias. Recuperado el 11 de febrero de 1999 de, http://www.adiat.org/eventos/xsim/memorias/cpuintana.html.

 

SEP-CONACYT, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, (1999), Indicadores de Actividades Científicas y Tecnológicas 1997 , México, Febrero de 1999.

 

Deneb Elí Magaña Medina. Ingeniera en Sistemas Computacionales, obtiene su título de Maestra en Administración con una Tesis que analiza el Costo – Beneficio de los Proyecto de Investigación y Desarrollo Regionales a través de un estudio cualitativo de dos casos que invalida el modelo socioeconómico de evaluación de impacto que CONACYT propuso para evaluar los resultados obtenidos de los Sistemas Regionales de Investigación. A partir de ese momento ha dedicado sus esfuerzos al estudio y análisis de mejores opciones de evaluación y distribución de los recursos financieros en ciencia y tecnología.

Labora desde hace 5 años como Coordinadora de la Dirección Regional de CONACYT en el Sureste y cursa el segundo año del programa doctoral de la Universidad del Mayab en Administración: Gestión Socioeconómica. Para mayores informes y/o comentarios: Correo Electrónico: [email protected] ó [email protected]

 

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