Universidad Anáhuac Mayab

La evaluación del desempeño en el sector público en México

Publicado en: 12 de Junio de 2006


Todo estado moderno debe evaluar sus proyectos, planes y programas; y generar en forma oportuna resultados, sin embargo según SANÍN (1999), en la mayoría de los países latinoamericanos y del caribe esta función no está desarrollada plenamente. Por su parte, CARDOZO concluye en su investigación “Evaluación de Programas Públicos en México”, que existen una diversidad de conceptos y métodos para evaluar, pero no ha sido fácil implementar un sistema en ningún ámbito nacional, incluyendo México, donde no se ha desarrollado la rendición de cuentas a la ciudadanía y la cultura de la evaluación.

En nuestro país, desde hace más de tres décadas se realizan esfuerzos para medir el desempeño de las instituciones y añadir valor a los resultados. En 1982, la Ley Nacional de Planeación estableció el Sistema Nacional de Planeación Democrática, que obliga a la formulación de planes y programas que den respuesta a la demanda de la población, los cuales deben de evaluarse oportunamente con el objetivo primordial de medir las actividades realizadas, los resultados obtenidos y los recursos utilizados.

Es así que en cumplimiento de las diversas leyes, disposiciones y ordenamientos jurídicos y normativos, los gobiernos Federal, Estatales y Municipales implementan y mejoran sus sistemas de evaluación del desempeño con indicadores que reúnan las cualidades de pertinencia, objetividad, sensibilidad, precisión y accesibilidad para que al ser comparados con parámetros fijados, identifiquen la calidad, cantidad, tiempo y costo de la acción del gobierno.

Además rediseñan sus mecanismos para cumplir con el deber de mantener informada a la ciudadanía y rendir cuentas a los órganos fiscalizadores internos y externos.

A pesar de tener avances significativos en esta materia, a las instituciones públicas se les cuestiona el escaso número de programas evaluados, el alcance y la profundidad de los métodos empleados. Esta situación se agudiza, cuando los programas evaluados no tienen los resultados esperados y la población no ve los beneficios, a pesar de los recursos financieros invertidos y el esfuerzo realizado para llevarlos a cabo.

La pregunta ineludible es ¿por qué el sistema de evaluación del desempeño de la mayoría de las organizaciones no cumple con los objetivos para el que fue creado?

Las respuestas múltiples y variadas son de carácter político, administrativo, cultural y metodológico. En forma general, los problemas encontrados son los siguientes:

•  La adopción y adaptación de modelos de evaluación no acordes a las necesidades de cada institución o nivel de gobierno.

•  Falta de claridad en los objetivos y propósitos de gobierno.

•  No se involucra a todos los sectores y actores en el proceso de evaluación, ni se articula los objetivos globales del gobierno con el de las instituciones.

•  Falta de coordinación de las dependencias encargadas del control y evaluación de los recursos públicos.

•  Dificultad de las instituciones para fijar sus propios objetivos, funciones y actividades institucionales, cuantificar metas y establecer indicadores.

•  El proceso de programación – presupuesto no está totalmente vinculado al impacto que tienen los recursos públicos. En algunos casos, no se relaciona lo que se gasta con el avance y las metas alcanzadas en los programas.

•  Hay pocos mecanismos para rendir cuentas a la ciudadanía.

•  Los órganos de control interno de las instituciones auditan la aplicación de los recursos financieros, pero no verifican resultados e impactos.

•  La cultura de la evaluación y del control no está generalizada en los diferentes ámbitos y niveles de gobierno.

•  No hay sinergia entre los diversos actores que deciden y ejecutan las acciones, dado la diversidad de opiniones e intereses, y

•  Falta de capacitación al personal involucrado en el proceso de evaluación.

No debemos de olvidar que la complejidad del quehacer gubernamental torna difícil establecer un sistema que mida en forma eficiente los resultados del gobierno en su conjunto y de las instituciones en particular, así como el impacto de los recursos públicos.

La estrategia que se recomienda es adoptar un modelo de evaluación que responda a las necesidades de la institución debidamente articulado con elementos tales como:

1) La planeación de las acciones.

2) La programación, presupuesto y aplicación de los recursos públicos.

3) Un sistema de información para tomar decisiones en forma ágil y eficiente.

4) Un sistema de indicadores que mida los resultados de la gestión, y

5) Un sistema de seguimiento y auditoria de los resultados.

Sólo así se contaría con un instrumento de control y evaluación en la administración pública que permita a las diversas autoridades decidir sobre la conveniencia de continuar o cancelar algún programa y/o proyecto instrumentado; mantener informada a la ciudadanía y rendir cuentas a los órganos de fiscalización sobre el destino de los recursos públicos.

En la medida en que los sistemas de evaluación del desempeño sean eficientes y transparentes, la población tendrá mayor confianza y credibilidad de los resultados del sector gubernamental.

 

SANÍN Á. H. (1999). Control de Gestión y Evaluación de Resultados de la Gerencia Pública , Santiago de Chile : Naciones Unidas.

 

CARDOZO B: M: Evaluación de Programas Públicos en México. México: UAM-X

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