Universidad Anáhuac Mayab

Análisis del Discurso: “Nuestra América” Prólogo al poema “Del Niágara”

Publicado en: 12 de Junio de 2006

Este trabajo no pretende ser un análisis exhaustivo de la obra de José Martí. Simplemente intenta abordar la obra Martiana desde la perspectiva de la teoría del discurso, tomando como unidad de análisis el ensayo “Nuestra América” [1] y el prólogo que escribiera al poemario “Del Niágara” [2] de Juan Antonio Pérez Bonalde.

No cabe duda, que el análisis discursivo es siempre complejo. Sus plurales y contradictorias acepciones provocan, muchas veces, confusión semántica y divagación teórica, por lo que se hace necesario situarnos desde una perspectiva especifica para, a partir de allí, comenzar este trabajo. En nuestro caso optamos por la definición que señala que "hay que entender discurso en su extensión más amplia como toda enunciación que supone un hablante y un oyente, y en el primero, la intención de influir de alguna manera en el otro”(Eco.1990).

Pero además del estudio de los fenómenos estructurantes del discurso importa también dar cuenta de los mecanismos a partir de los cuales un sujeto se apropia de la lengua, la organiza, le da su propio matiz y posibilita el desencadenamiento de plurales y fortalecidos sentidos: el fenómeno de la enunciación.

En este sentido, Benveniste (1977) hace un interesante y profundo abordaje teórico al precisar las diferentes relaciones existentes entre los términos de enunciado y enunciación del discurso; refiriéndose al primero como lo realizado, el producto,  “un espacio en el que aparece la huella de la enunciación” ; ésta, en cambio, la entiende como “la puesta en funcionamiento de la lengua. En la enunciación del discurso el decir y lo dicho se reúnen.

La enunciación es el lugar desde donde se expresan diversos "sujetos" cuya pluralidad no puede ser reducida a la unicidad del "sujeto hablante".La determinación de esa pluralidad deriva hacia una indagación sobre los diferentes valores atribuidos a estos sujetos, sobre su carácter necesario o arbitrario y sobre la manera en que están marcados en la organización gramatical del texto.

Hay que señalar la importancia de la noción de “sujeto” que es considerado tanto productor como producto del discurso, al tiempo que su experiencia se presenta, sea como una realidad empírica- el autor del texto, el emisor del discurso situado históricamente y biográficamente -, sea como una construcción teórica dentro del cuadro de la lingüística, según los presupuestos epistemológicos de que se parta. (Lozano, Peña y Abril, 1999:89). El discurso es el lugar de construcción de su sujeto (Greimas :1976). A través del discurso el sujeto construye el mundo como objeto y se construye a sí mismo.

A partir de las consideraciones anteriores intentaré describir y sustentar al sujeto o los sujetos de la enunciación de Nuestra América y del prólogo al poemario “ Del Niágara”, sus coincidencias y diferencias.

2.- Nuestra América

“Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España.

El indio mudo nos daba vueltas alrededor, y se iba al monte a bautizar a sus hijos”.

José Martí.

Nuestra América

 

El ensayo “Nuestra América” comienza desdeñando a quienes, con cortas miras y objetivos, aceptan ingenuamente y “ dan por bueno el orden universal” con tal que les genere beneficios particulares. Pero ¿Quién habla? ¿Cómo se construye a sí mismo quien comienza desdeñando al “ aldeano vanidoso ”, hace un llamado a los pueblos a conocerse y a abandonar pleitos entre hermanos para poder luchar juntos? El discurso nos permite percibir a alguien preocupado por una amenaza inminente.

A esa amenaza se referirá el enunciador continuamente de diversas formas. Una de ellas, recurrente, es a través de la imagen del tigre que se aleja cuando es espantado con fuego pero regresa en la noche “ y cuando la víctima despierta se encuentra con el tigre encima ”. El enunciador explicita a qué amenaza se refiere: el dominio imperial del vecino del norte, aunque omite nominarlo.

El sujeto de la enunciación expresa y argumenta, a lo largo de todo el texto, una posición ideológica: la convicción de establecer y aseverar la identidad latinoamericana, pronunciándose claramente a favor de su autonomía y sugiere que ésta se extienda a toda América desde el Río Bravo hasta la tierra de fuego.

Con esa toma de posición, el sujeto exhibe la intención política de su discurso. No se encuentra una simple intención didáctica en el texto; no pretende “enseñar” historia (aunque el autor manifieste, a través de reiteradas alusiones y metáforas, un profundo y crítico conocimiento de la realidad sociocultural de los países latinoamericanos ) sino más bien centra su intencionalidad discursiva en la exposición argumentativa de su ideario revolucionario, desarrollado desde años antes, durante sus viajes a México, Guatemala y Estados Unidos de Norteamérica.

Es evidente, haciendo un análisis del discurso de “Nuestra América “, que el sujeto de la enunciación se presenta como un ideólogo, conocedor de la realidad sociopolítica de los países latinoamericanos.

El texto “ Nuestra América “ esta plagado de sentencias, lo cual refiere convicciones y valores. Cita lecturas e historias, sin embargo no en ello sostiene la fuerza de su discurso argumentativo. Su discurso es una disertación, más persuasiva que demostrativa. También recurre a imágenes construidas en textos anteriores por Martí. El sujeto de la enunciación se presenta como erudito y no repara en exhibir esta erudición.

Es interesante advertir que el problema percibido por el enunciador de “Nuestra América” es de índole ética, en la que intervienen valores como la autodeterminación de los pueblos. No ve amenazada la vida misma, es decir, no habla de la pobreza económica, sino de sumisión, falta de autonomía. Sí, la vida de América la muestra amenazada en cuanto América, no en cuanto vida.

Aunque no explicita quién es su interlocutor, a quién se dirige (no hay un vocativo en el texto), podemos señalar que presupone en su lector amplios y profundos conocimientos para comprender el texto.

No se presenta una determinación explicita del enunciador, la elocución “yo” dirigida a un “tu” es nula durante el relato. Es un correlato, así el hablante puede ser cualquiera, pero su desaparición pone en un plano de protagonismo al tú que queda casi como verdadero enunciador a tomar conciencia de la realidad . El sujeto adopta la voz de una verdad universal o se erige en portavoz de la comunidad y su identidad biográfica queda diluida.

Asimismo quiere hacer conciencia de las amenazas que él percibe y que, posiblemente, no eran compartidas o sentidas de la misma forma por todos.

Se dirige a un lector americano amenazado por no llegar a ser gobierno de su propio país, amenazado por “ fuerzas extranjeras ”, amenazado por “ quien no lo conoce” (“un pueblo emprendedor y pujante que la desconoce y la desdeña ”).

Así se explica el recurso de imágenes intensas condenando a algunos personajes. Arremete con gran fuerza en contra de los gobernantes incultos, desinformados. Denuncia a los “ nacidos en América, que se avergüenzan, porque llevan delantal indio, de la madre que los crió”.

No habla como quien encabeza un movimiento. Ve y describe a distintos actantes (gobiernos ignorantes, los “ traidores ” que reniegan de su patria, los jóvenes, al “ pueblo emprendedor y pujante”), pero él no se identifica con alguno de ellos ni se describe a sí mismo.

En “Nuestra América” se plantea como un presupuesto universal el hecho de que un buen gobierno es el que nace de la propia identidad nacional, sin embargo el sujeto de la enunciación da claros indicios de que se dirige de manera particular, a los pueblos latinoamericanos y denota un patriotismo y nacionalismo intensos pero racionales.

El sujeto de la enunciación se presenta, quizá por razones ensayísticas, sin hacer referencia a sí mismo en el texto, pero claramente identificado con la causa americana y autóctona. El propio título es un toma de posición y expresa el lugar ideológico desde el cual habla: Nuestra América. Esta toma de posición, este americanismo lo manifestará reiteradamente al señalar, precisamente, los peligros que corre “ Nuestra América”.

Todo el texto exhibe un fuerte código ético en el que resaltan el honor, la virilidad, la lealtad, el patriotismo, el valor. Se encuentra también la expresión de la solución al conflicto de identidad señalado: conocer. (“Conocer es resolver. Conocer al país y gobernarlo conforme al conocimiento es el único modo de librarlo de tiranías”).

Desde el principio del texto desdeña al ignorante y señala como uno de los peligros de América a los gobernantes incultos que no conocen a su propio país y que, precisamente por su ignorancia, se convierten en vanidosos. Desdeña la mezquindad, la cortedad de miras y la ingenuidad del ignorante.

Aunque señala que el peligro mayor de América es, sin nombrarlo, Estados Unidos y su afán imperial: “El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de América” . A pesar de este señalamiento, no llama a un odio irracional contra ese país:

“De todos sus peligros se va salvando América” , indica el sujeto de la enunciación, después de hablar de los riesgos de gobiernos ignorantes y del peligro de no asumir la propia historia, “ Pero otro peligro corre, acaso, nuestra América, que no le viene de sí... y es la hora próxima en que se le acerque, demandando relaciones íntimas , un pueblo emprendedor y pujante que la desconoce y la desdeña”.

En el texto se manifiesta la utopía de un pueblo que se gobierne a sí mismo, que se conozca y se dé a conocer, que apele a su propia historia, que venza la ignorancia, pero también prevalece el sueño de pueblos relacionados con armonía. No es una expresión ingenua, antes de plantearlo advierte los riesgos:

El texto “ Nuestra América ”, es en realidad un manifiesto a través del cual se pronuncia por gobiernos locales, por países autónomos, entendida la autonomía como el gobierno propio, que asuma y recupere todos los elementos, personajes e historia del país. Por eso denuncia como falsa la disyuntiva entre civilización y barbarie. Subraya su deseo del propio gobierno al enunciar que:“ Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos”.

El sujeto de la enunciación plantea el problema central que aborda este ensayo. La política y el gobierno latinoamericano, a su parecer, han de corresponder con la realidad y la “naturaleza” de América latina.

Nuestra América no es sólo una exhortación ni es únicamente una manifestación de argumentos y valores universales. Nuestra América, el texto, es también el territorio en el que percibimos a un sujeto que se construye al enunciarse. Intentar percibirlo, indagar sobre él en ese terreno que es el enunciado para encontrar y conocer al enunciador, nos permite acercarnos a él y a su utopía. Su actualidad es tan sorprendente que, sin conocimiento previo del contexto temporal, pudo haberse escrito hoy. Sin embargo, las figuras retóricas que utiliza, su vocabulario, su lenguaje delata las coordenadas de espacio y temporalidad en las cuales fue escrito el texto: finales del siglo XIX.

El texto aborda preocupaciones que persisten: la autodeterminación e independencia de los países latinoamericanos amenazados por el fenómeno de la globalización económica, que no es otra cosa que el imperialismo actual; las autonomías indígenas; el futuro de América, Nuestra América.

3.- Del Niágara

"La batalla está en los talleres; la gloria en la paz; el templo en toda la tierra; el poema en la Naturaleza.

José Martí

Prologo al poema “Del Niágara”

 

Por su parte, el discurso prologal del poema “Del Niágara” se presenta como un manifiesto estético modernista [3] , en donde se expresa la renovación de la literatura, en especifico la hispanoamericana.

El sujeto de la enunciación de este prologo se presenta ya no como un “ser” político o revolucionario como en el caso de “ Nuestra América, sino más bien como filólogo que explicita sus preocupaciones estéticas y éticas del hacer lírico de su época.

En este prologo la preocupación del hablante se centra más en realizar una profunda y concienzuda descripción del mundo moderno y el nuevo papel del hacer literario, que en señalar o advertir al lector de los valores estilísticos del poema “Del Niágara”.

El sujeto de la enunciación, en su papel de ensayista, se apropia de la obra que prologa, fija su autoridad y se adjudica un lugar privilegiado : " Este que viene conmigo es grande, aunque no lo sea de España, y viene cubierto: es Juan Antonio Pérez Bonalde, que ha escrito el Poema “del Niágara”.

En ese sentido, es interesante advertir como el que habla en este prologo utiliza las referencias a la obra prologada y a su autor como elemento retórico para impregnar de fortaleza a su tesis. Eso se advierte claramente en los últimos párrafos, en donde ,a través de los tropos de la sinecdoque y de la comparación, atribuye a Pérez Bonalde la solución estética que el sujeto mismo plantea a los problemas que conllevan los “tiempos modernos” : “Bien hayas, poeta sincero y honrado, que te alimentas de ti mismo. ¡He aquí una lira que vibra! ¡He aquí un poeta que se palpa el corazón, que lucha con la mano vuelta al cielo, y pone a los aires vivos la arrogante frente! ¡He aquí un hombre, maravilla de arte sumo, y fruto raro en esta tierra de hombres!”.

Es importante destacar el valor artístico del prologo referido, en donde el sujeto de la enunciación da constantes indicios de su magistral conocimiento del arte lírico y plantea toda una poética explícita: se refiere a cómo debe ser el verso, plantea la necesidad de vincular estrechamente el contenido y la forma, y la urgente necesidad de imprimir espontaneidad a la poesía.

Lo que hace interesante el hecho que este texto compita con el mismo poema que prologa. Sin poder aseverar de que exista o no una intencionalidad por parte del hablante para ello, lo que percibo ahí es un importante elemento de coherencia por parte del sujeto, que al señalar que la salvación para el hombre moderno está en la poesía, él se salva a través de la enunciación misma, o sea: haciendo poesía.

Respecto al lenguaje poético, opta por el medio simbolista, el que habla en el prologo “ Del Niágara” prefiere sugerir a nombrar y además revela una desconfianza en el lenguaje que es típica de la modernidad.

Al igual que el texto “ Nuestra América ”, el prologo “Del Niágara” esta plagado de sentencias y de construcciones metafóricas que, como habíamos señalado líneas arriba, permite al hablante plantear valores y convicciones con una mayor fortaleza argumentativa, entretejiendo los niveles emotivos y racionales en el discurso.

En este sentido, me parece interesante destacar en el prologo “Del Niágara” la amplia enunciación de referencias de la guerra, que son metaforizados por el que habla y trasladados a “ las batallas del poeta ”, “de los lidiadores buenos, que lidian con la lira" . Como si de algún modo, a través de esta metáfora, atribuyera a la nueva poesía y que proclama en su ensayo, un carácter de virilidad y fortaleza.

En este mismo sentido , el sujeto de la enunciación trasluce el carácter patriarcal característico del siglo XIX, manifestando a través de su habla el papel de inferioridad que le atribuye a la figura femenina, enunciando, por ejemplo, en los primeros párrafos del prologo: “¡ Son los hombres ahora como ciertas damiselas, que se prendan de las virtudes cuando las ven encomiadas por los demás, o sublimadas en sonante prosa o en alados versos!” y mas adelante enuncia: “Hembras, hembras débiles parecerían ahora los hombres”. Esta característica también se aprecia, ,quizás sin tanta fuerza, en la enunciación del ensayo “ Nuestra América “ al valorar positivamente las acciones “viriles” de los gobernantes latinoamericanos.

Otro elemento importante a destacar, en el simbólismo manejado por del hablante del prologo “Del Niágara” es la valoración de la figura de Cristo presentada no como dogma religioso, sino como un elemento ideológico relacionado con la libertad espiritual del hombre. Así se señala: “Como en lo humano todo el progreso consiste acaso en volver al punto de que se partió, se está volviendo al Cristo, al Cristo crucificado, perdonador, cautivador, al de los pies desnudos y los brazos abiertos, no un Cristo nefando y satánico, malevolente, odiador, enconado, fustigante, ajusticiador, impío.

A diferencia de “Nuestra América”, el sujeto del prologo al poema “Del Niágara” da mayores indicativos de a quién se dirige su enunciación : al creador lírico, que tiene un reto frente a él y que debe afrontar a través de una revisión de su quehacer literario. Esta construcción de su interlocutor , el hablante la realiza a veces, las menos, usando el vocativo “poeta”, o utilizando al autor de la obra que prologa, convirtiendo así a Pérez Bonalde no solo como ejemplo a seguir, sino como metáfora de su lector ideal.

Por otra parte, el que prologo inicia el texto con un vocativo "¡Pasajero detente!" que a la vez que manifiesta un amplio conocimiento en el arte poético, hace referencia a un lector en “movimiento”,sin respaldo, perdido en la vorágine de los tiempos caracterizados por un materialismo desbordado.

Igual como sucede en el ensayo “Nuestra América”, el que prologa el poema “ Del Niágara” no hace referencias explicitas a las coordenadas del tiempo y espacio físico desde donde sitúa su enunciación centrando su interés discursivo en la ubicación y descripción de un espacio ideológico.

En el caso del prologo, la atención esta puesta en la caracterización de los “ruines tiempos” de la sociedad moderna de finales del siglo XIX (señalada como un etapa de incertidumbre por el impacto de la técnica y el capitalismo) y el papel que debe tomar el quehacer lírico para afrontar los nuevos retos: “Nadie tiene hoy su fe segura. Los mismos que lo creen se engañan. Los mismos que escriben fe se muerden, acosados por hermosas fieras interiores, los puños con que escriben”(...)” Con un problema nos levantamos; nos acostamos ya con otro problema. Las imágenes se devoran en la mente. No alcanza el tiempo para dar forma a lo que se piensa”.

En este prólogo, e igual que en “Nuestra América” no se haya una determinación explicita del enunciador, él que habla expresa una verdad universal que argumenta sin necesidad de construir un espacio desde donde surge su saber. Simplemente se presenta como un hombre y literato de su tiempo - finales del siglo pasado- y h ace un diagnostico de la época convulsa y de crisis que lo toca vivir, mientras postula estrategias que legitimen la actividad del escritor y poeta , que es su propia actividad, y a la vez, su propia salvación.

 

 

Referencias bibliográficas:

Benveniste,Emile.(1977).e la subjetividad en el lenguaje , en Problemas de Lingüística General . México.Siglo XXI .

Greimas,Algirdas.(976)Semiótica. Diccionario razonado de la teoría del lenguaje. Madrid. Gredos.

Eco,Umberto.(1990).Los limites de la interpretación. Barcelona. Lumen

Lozano,Jorge/Peña,Cristina/Abril,Gonzalo.(1999).Análisis del Discurso,”Hacia una semiótica de la interacción textual”.Madrid. Cátedra.

 

[1] El ensayo “Nuestra América” fue publicado el 10 de enero de 1891. En este escrito, pieza clave de la obra literaria de José Martí se maneja como tesis fundamental la identidad americana y la definición de su futuro con un gobierno autónomo o sometido al “pueblo emprendedor y pujante que la desconoce y la desdeña”.

[2] José Martí prologo en 1882 el poema “ Del Niágara ” del venezolano Juan Antonio Pérez Bonalde ,por ese entonces expatriado-como él- en los Estados Unidos de Norteamérica .

[3] El prologo al poema “ Del Niágara” es considerado como el primer tratado sobre el modernismo. José Miguel Oviedo señala que no hay estudio relevante sobre el modernismo que no lo comente siquiera de pasada con ocasión de definir el movimiento en lo que éste tiene de intelección de la situación anímica de Occidente a fines del siglo XIX. En la lengua española no habría por mucho tiempo, de hecho, una descripción más dramática y expresiva de la atmósfera intelectual de la modernidad.

 

El Profr. Miguel Galo Inette Burgos es catedrático de las materias de Teorías de la comunicación en EUA, Semiótica de la Imagen, Comunicación Política y Semiótica en la Universidad del Mayab.

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