Universidad Anáhuac Mayab

La investigación de la comunicación en Yucatán y el sureste: realidades, retos y propuestas

Publicado en: 12 de Junio de 2006

 

Mi participación tiene como objetivo, poner en la mesa de discusión algunos aspectos relacionados con el estado que guarda el tema de la investigación sobre comunicación en Yucatán y esta península.

Analizo esta temática con el propósito de que la incluyamos como tarea futura en el plano regional.

Del enriquecimiento de propuestas sin duda avanzaremos en el propósito de que la investigación sirva para reforzar en los aspectos teórico y metodológico nuestro quehacer como estudiosos de la comunicación, amén de elevar el caudal de aportaciones en este campo que es necesario para nutrir la currícula de nuestras Universidades y escuelas.

Abordar este asunto nos coloca en un terreno casi desierto o transitado por muy pocos en su discusión, aunque con claros indicios que nos revelan una verdad irrebatible que parece “de perogrullo”: el crecimiento cuantitativo de escuelas que imparten Periodismo, Comunicación, Relaciones Públicas, Publicidad o carreras afines, no ha generado hasta ahora aportaciones notables en el campo de la investigación que nos coloquen como un centro generador de teoría o resultados empíricos.

Como respuesta inmediata, muchas veces intuitiva ante esa realidad, surge la premisa de que no están creadas las condiciones estructurales para iniciar una ruta en la investigación sobre comunicación en esta región.

Pero, ¿de qué depende que se presenten condiciones estructurales para abrir esa brecha?

Sin duda, claro está, la respuesta es también muy lógica: la solución al problema es multi factorial y tampoco depende de ninguno de los agentes que participan en su destino: ni un solo estudiante, ni un solo profesor, ni tampoco una sola institución educativa; mucho menos el esfuerzo de una sola autoridad destrabará la casi inexistente tradición de investigación sobre comunicación en nuestro ámbito estatal.

Entonces, el planteamiento inicial ante esta problemática multi factorial es reconocer que surgirán las soluciones con la convergencia de esfuerzos. El problema es cómo.

 

Reconozcamos primero el terreno

Para elaborar esta ponencia he recurrido menos a la estadística, pero más a la reflexión del para qué y el cómo quizá podríamos lograr, como meta ideal, que en este estado de la península podamos erigirnos en una corriente de investigación sobre comunicación.

Mi disertación, enriquecida con los aportes de algunos colegas, está construida con base en reflexiones sobre aspectos académicos , metodológicos e institucionales que necesitamos discutir para fomentar la investigación en comunicación.

Una revisión general al campo de la impartición de carreras sobre comunicación o sus disciplinas afines en el estado, sin duda nos arroja datos de los que distinguimos varios elementos:

•  Qué se entiende por el estudio de la comunicación en el estado, partiendo de la misión, visión y programas de las instituciones públicas y privadas que ofrecen la carrera de Comunicación o sus afines;

•  Cómo se concibe la actividad de la comunicación en las instituciones que imparten esta carrera o sus afines; y

•  Qué resultados y aportaciones ante la sociedad se proponen las instituciones que imparten comunicación o sus carreras afines.

De la distinción de estos aspectos obtendremos, según mi convicción, elementos para entender por qué no se hace investigación sobre comunicación, pero a la vez quizá podamos hurgar qué pudiésemos rescatar de ello para articular esfuerzos coordinados y sistematizar los proyectos hasta ahora aislados.

•  El aspecto académico .

El primer elemento de discusión que se antoja abordar, es el enfoque sobre el que están construidos los programas de estudio.

Efectué vía internet una consulta a la información que ofrecen siete instituciones, que son, en orden alfabético:

  1. El Instituto de Ciencias Sociales de Mérida, A.C. ( ICSMAC );
  2. El Instituto de Estudios de la Comunicación de Yucatán , A.C. ( IECY, que imparte Periodismo y Relaciones Públicas);
  3. La Universidad Autónoma de Yucatán (UADY ) , mediante la carrera de Comunicación Social impartida por la Facultad de Ciencias Antropológicas;
  4. La Universidad del Mayab ( Unimayab );
  5. La Universidad Marista (que sólo imparte Mercadotecnia como carrera afín a la de comunicación);
  6. La Universidad Mesoamericana de San Agustín ( UMSA ) y
  7. La Universidad Modelo .

Seis de las citadas instituciones son privadas y sólo una es pública [1].

En cuanto a la concepción de qué es comunicación y a qué está llamado el profesional que egresa de esas instituciones, en seis de las siete escuelas se considera como principal misión que el egresado intervenga directa o indirectamente, desempeñando diversas funciones, en los procesos comunicativos generados en instituciones sociales o medios de comunicación.

Sólo en una de esas instituciones, que es la UADY , se deja en claro que se busca formar profesionales de la comunicación que tengan las capacidades para estudiar a, e interactuar con diversos procesos de comunicación, partiendo para ello de la investigación y de la producción de teoría.

Lo anterior nos arroja un primer resultado que confirma una tendencia mantenida durante los más de cuarenta años que llevan de antigüedad las escuelas de comunicación del país: que es en las Universidades públicas en donde se facilitan condiciones para la creación y fomento de planes de estudio, con sus respectivas unidades o departamentos diseñados para investigar lo relativo a la comunicación.

No obstante lo anterior e independientemente de los comentarios que aporten colegas al respecto, la regla no es tal en todos los casos, toda vez que se ha demostrado que no siempre las Universidades públicas llevan la delantera en el dinamismo de la producción de investigaciones.

En el caso del D.F., por ejemplo, es en la Universidad Iberoamericana donde se abre por primera vez la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación , seguida de la UNAM , UAM y otros centros. Asimismo y desde la década de los ochenta, instituciones privadas como el ITESO de Guadalajara y recientemente el ITESM Campus Estado de México, ambas instituciones privadas, se han preocupado por promover la investigación y divulgación de trabajos enriquecedores de nuestro campo [2] .

Por lo tanto, a pesar de la carencia que las escuelas privadas tienen de enfoques curriculares dirigidos a la formulación teórica y a la investigación, la realidad actual de Yucatán no nos impide la posibilidad de trazar líneas de acción compartidas entre instituciones públicas y privadas; el problema estructural es de prioridades y presupuestos.

Tal como lo señaló el doctor Enrique Sánchez Ruiz hace unos años [3] , pensar en la investigación de la comunicación en México es enfrentarse a una triple marginalidad :

La primera marginalidad ocurre por la investigación científica como tal, que vive marginada de las prioridades del desarrollo nacional, porque los tecno-burócratas consideran estos recursos como un gasto y no como inversión.

La segunda marginalidad, sobre todo en estos tiempos, es la exclusión que las ciencias sociales tienen en los programas de financiamiento para la investigación respecto a las ciencias naturales o exactas.

Y la tercera marginalidad se refiere a que las ciencias de la comunicación y/o disciplinas relacionadas con la comunicación, tienen desventaja frente a otras ciencias sociales más consolidadas, como el caso de la Sociología , la Psicología o la Antropología.

Así, volviendo al punto anterior que se refiere a la concepción en los programas curriculares de este estado y región, los problemas estructurales a que se enfrenta la investigación sobre comunicación quizá hayan sido el factor por el que la mayoría de las instituciones académicas no contemplen, ni a mediano plazo, efectuar la investigación como parte de un proceso sistemático.

 

Ideales y/o prioridades del estudiantado

También los educandos de comunicación, en la gran mayoría de las escuelas, participan de algún modo en este alejamiento de la concepción investigativa cuando se habla de estudiar comunicación.

Al igual que en muchas partes del país y sin excluirme en mis años mozos de esa tendencia, la mayoría de los estudiantes de comunicación iniciamos la licenciatura bajo el presupuesto de prepararnos y/o capacitarnos en el ejercicio de funciones en medios de comunicación o en procesos de generación de mensajes, bien sea en instituciones públicas, en labores publicitarias o de mercadotecnia en empresas privadas o como talentos técnicos.

Es reducida, de entrada, la proporción de estudiantes que optan por planificar su futuro a partir de los post-grados, de la investigación o la publicación de textos científicos. Sin embargo este interés primario de los alumnos se entiende a partir de las prioridades curriculares propuestas por los institutos o universidades.

 

2. La construcción de bases metodológicas

Es una convicción extendida en todo medio académico, que la necesidad social de explicar los hechos y fenómenos de la realidad se incentiva mediante la investigación científica, que para ser tal requiere de la metodología como su principal herramienta.

Es la formación metodológica, entonces, el primer paso en la construcción de una larga senda en materia de investigación.

¿Qué prioridad tiene la formación metodológica en las instituciones que imparten comunicación en este estado? Para responder esa pregunta tenemos que ubicar en nuestra revisión dos aspectos:

•  En qué semestres de las carreras se imparten las bases metodológicas.

•  Cuántos semestres de las carreras dura esa instrucción sobre metodología, porque quizá sea a partir de ese parámetro que se puedan esperar resultados concretos de su inculcación.

Bajo el título de “Métodos de Investigación”; “Metodología de la Investigación ”, “Métodos y Técnicas de Investigación”, “Investigación de la Comunicación ” o “Investigación de Mercados”, las siete escuelas analizadas imparten esa especialidad, con la salvedad de algunas consideraciones que conviene observar:

- En los casos del IECY y la Universidad del Mayab, es en los tres primeros semestres en los que se busca capacitar a los estudiantes sobre los métodos de investigación. Salvo resultados dignos de considerar como producto de la formación en investigación [4] , esta programación conlleva a resultados diversos.

En el IECY, por ejemplo, si bien los alumnos reciben un Seminario de Tesis en el último semestre para preparar su titulación, muchos de ellos se enfrentan al relativo olvido de las bases que les inculcaron en los tres primeros semestres.

La Universidad del Mayab, por su parte, observa también un hasta ahora relativo involucramiento de los alumnos en actividades de investigación, ya que de acuerdo a sus recientes planes de estudio no se requiere de Tesis para la titulación. No obstante, esa institución comienza a arrancar algunos proyectos –uno de los cuales ya recibió incluso financiamiento del CONACYT- que son resultado del diseño de sus materias metodológicas (en dos de los tres semestres que se imparte metodología, se cursan los métodos cuantitativos y los cualitativos, respectivamente).

- En el caso del ICSMAC, no obstante que el objetivo de su carrera es “formar profesionales de la comunicación con un completo dominio teórico, metodológico e instrumental, capaces de establecer vínculos entre los diversos grupos sociales...”, sólo en el segundo semestre imparte la materia de Metodología de la Investigación.

- Por su parte la UADY , la Universidad Modelo , la Universidad Marista y la Mesoamericana de San Agustín, imparten las materias de metodología en la parte media de la carrera.

La UADY le dedica cinco semestres (del tercero al séptimo), la Universidad Modelo dos semestres (cuarto y quinto); la Marista dos (en su materia Investigación de Mercados I y II, sexto y séptimo semestres) y la UMSA tres semestres (del sexto al octavo en su carrera de Comunicación Organizacional).

Ante estos datos muy generales sobre la cantidad y calidad de contenidos sobre metodología en los programas de estudio, la respuesta inmediata es que si bien la instrucción de bases metodológicas existe en la mayoría de las escuelas de comunicación y sus carreras afines, esto no resulta suficiente para incentivar la práctica de la investigación en todos los alumnos.

Tal como lo ha publicado la investigadora Cecilia Rodríguez [5], en la comunidad de investigadores, docentes y estudiantes de comunicación adolecemos de serias debilidades en la concepción, los enfoques e instrumentación práctica de la investigación.

Hubo durante años –dice Cecilia Rodríguez- una serie de prejuicios en torno a las dos tradiciones que dominaron el terreno de la investigación: la administrativa y la crítica; con el predominio de ésta última y sus consecuentes distorsiones, donde factores de tipo ideológico y muchas veces subjetivo propiciaron la resistencia a practicar mediciones de tipo cuantitativo, o el apego mismo al método por considerar que dicho apego no podría reflejar la realidad.

Otras variantes de tipo metodológico generadas en el campo, se refieren al llamado “objeto de estudio”. La gran mayoría de investigaciones sobre comunicación en el país, se ha centrado más en analizar aspectos relativos a lo que ocurre en los medios, por lo que el estudio de la comunicación como tal ha quedado relegado en un segundo plano y así lo documenta un incansable documentalista sobre el estudio e investigación, como lo es el doctor Raúl Fuentes Navarro:

(…) aproximadamente el 85% de los documentos sistematizados sobre la ‘investigación de la comunicación' refiere a objetos de estudio construidos sobre fenómenos que ‘circunscriben'o intervienen en los procesos comunicativos, pero esos trabajos no los analizan como tales (…) queda claro que en la mayor parte de los casos lo que se analiza son las instituciones que intervienen en la comunicación y no la comunicación misma [6] .

Ante este panorama que hasta hace años predominaba en el aspecto metodológico, un signo alentador, por lo menos del año 2000 a la fecha, es la sumatoria de diversas disciplinas como la Antropología , la Psicología o la Socio-historia en el estudio e investigación sobre fenómenos de comunicación, lo cual merece una mención particular.

Son las Ciencias Sociales, a final de cuentas, la guía rectora del cauce que habrá de seguir la investigación en comunicación bajo una perspectiva de tipo horizontal, Inter y trans disciplinaria, donde la convergencia de esfuerzos incentive la investigación.

No obstante tenemos frente a nosotros un reto a vencer en este estado y región, de lo cual hay consenso en la comunidad docente y estudiantil: necesitamos que se establezca como prioridad el perfeccionamiento de nuestros métodos de enseñanza, así como la práctica de la metodología de investigación; ésta es el ingrediente esencial para que nos convirtamos en investigadores sistemáticos y propaguemos de manera notable esos resultados hacia el resto del país.

No hay que soslayar de esta revisión, el esfuerzo que realiza al implementar postgrados la mayoría de las instituciones de educación aquí mencionadas.

Nuestro repaso indica que de las siete escuelas analizadas, en cinco se imparten maestrías en ámbitos relacionados con el estudio de la comunicación, a saber:

En la Universidad Modelo acaban e convocar a un Master en Comunicación Política y Marketing Electoral, impartido por esa casa de estudios y por la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona.

En el IECY, se abrió desde el año pasado una maestría en Comunicación Organizacional.

La UADY , por su parte, ofrece maestrías y doctorados en campos de la Antropología y las ciencias sociales que se vinculan directamente con el estudio de la comunicación.

La Unimayab también imparte desde hace más de dos años, una maestría en Comunicación Organizacional, así como en Educación.

En la UMSA hay una maestría en Ciencias de la Educación , disciplina que en los últimos años ha recibido un importante ímpetu investigador por la elocuente relación de sus productos teóricos con el estudio comunicacional.

El ofrecimiento de postgrados probablemente sea la puerta de entrada al afán investigativo, toda vez que por sus características requiere de un trabajo mínimo de investigación para alcanzar estándares de aprobación que faculten a sus egresados en el desempeño docente y académico.

Hasta ahora nos queda claro que hay dos factores que, sumados, contribuyen en la falta de investigación:

•  La concepción de lo que se entiende por “estudiar la comunicación”, así como

•  La falta de operatividad y aplicación de lo que se inculca en las escuelas sobre metodología.

Sin embargo estos dos factores no son únicos.

Existe otro, quizá de primordial relevancia que determina el porqué de la carencia de investigación: el elemento institucional , que se explica a partir de circunstancias económicas y políticas.

 

3. Las condiciones de carácter institucional

Así como el complejo entramado social no se mueve sin las figuras representativas de las instituciones, lo mismo ocurre en el ámbito académico y de investigación.

Es lógico suponer que, si aún no prolifera la investigación sobre comunicación en este estado es que no existen condiciones de carácter institucional que la faciliten.

Sin embargo, al observar estos aspectos de estructura no podemos llegar a visiones reduccionistas, mucho menos redundantes o que nos coloquen en la misma conclusión gastada: no hay investigación porque no hay condiciones, y a su vez las condiciones no se presentan porque hace falta investigación que las motiven o alienten .

Esta tendencia, por fortuna, parece que comienza a romper un círculo vicioso que deseamos se convierta en círculo virtuoso.

Un paso importante es que la comunidad académica de la totalidad de instituciones locales que he citado, está convencida de que la investigación es NECESARIA como herramienta cualitativa de crecimiento curricular.

Este primer paso, que implica reconocer esa NECESIDAD, ya se traduce en inquietudes y metas que de manera autónoma se imponen las universidades en la búsqueda de la excelencia, ya que también, por lo menos en el ámbito de las carreras de comunicación, la libre competencia por el mercado de la educación superior es un hecho y el reto es competir.

Esa noción de alcanzar estándares se observa no sólo en Universidades públicas como la UADY , sino en instituciones privadas que al igual que la Unimayab están inscritas y persiguen estándares para cumplir los requisitos de la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES), algo similar a la ANUIES en cuanto a la evaluación y medición de resultados.

Para analizar el aspecto institucional que condiciona la producción de investigación, es preciso distinguir dos indicadores:

•  La existencia de publicaciones, bien sea revistas de circulación internas, revistas electrónicas u otro tipo de medios de divulgación cuyo potencial sea la proyección de la investigación en ámbitos extra escolares.

•  La existencia de departamentos diseñados específicamente para la realización de la investigación, sea o no de ciencias sociales.

En nuestra entidad, tres de las siete instituciones que tomamos como base cuentan con la publicación en línea de trabajos de investigación, así como de ensayos, artículos u otras aportaciones vinculadas con temas de comunicación. Estas son la UADY , la Universidad del Mayab y la Universidad Marista.

Esas mismas instituciones cuentan a su vez con departamentos implementados ex profeso para la práctica de la investigación.

Descontando a la UADY , cuya estructura de Universidad pública la coloca en primer sitio de las tres instituciones aquí citadas [7] , en la Unimayab fue creado recientemente el Centro de Investigación en Comunicación de la Universidad del Mayab (CICUM), área en crecimiento que está a cargo del doctor Vicente López Rocher, inserta en los programas de trabajo de la Escuela de Ciencias de la Comunicación y Diseño.

Los propósitos de este nuevo departamento, según recientes boletines, es promover entre académicos y estudiantes, un interés real y profundo por generar y difundir conocimiento nuevo, para rebasar los límites de lo tecnológico y pensar más en lo humano y social. Propone asimismo, abrir un abanico para investigar temas como los medios masivos, familia, organizaciones o instituciones gubernamentales, etc.

De igual manera, la Escuela de Comunicación y Diseño de esa Universidad abrió hace poco la revista CODICE (Comunicación y Diseño en Circulación Electrónica), misma que ha iniciado la divulgación de trabajos y otros productos, incluso apuntes de asignatura, relacionados con la práctica docente, la reflexión y la investigación. Iniciada en el marco del XX Aniversario de la Unimayab , CODICE propone ser un “ espacio creado para difundir las investigaciones, artículos, ensayos y productos audiovisuales que favorezcan el entendimiento de las Ciencias de la Comunicación y el Diseño” [8] .

La Universidad Marista , si bien sólo ofrece la Licenciatura en Mercadotecnia y no cuenta con la de Comunicación, incluye en su infraestructura un espacio en internet donde ha puesto a disposición del visitante la consulta de unos 60 trabajos de investigación, la mayoría de estos vinculados con ciencias naturales, de la salud y la educación.

La misma página electrónica de la Universidad Marista [9] tiene acceso a un área de investigación que posee, entre sus cuatro líneas de trabajo, temáticas de la “Investigación educativa”. Sus otras líneas de investigación son: “Sistemas de producción avi-acuícola y agri-acuícola Unidad experimental de Recursos Naturales”; “Bioeconomía pesquera y acuícola” y “Caracterización estructural de materiales”.

La existencia de líneas de trabajo en la Universidad Marista , muestra en ésta no sólo un afán de organización sino la prioridad que tiene la investigación, pese a que aún los estudios de comunicación carezcan de un lugar en sus trabajos difundidos.

 

Conciencia sobre los retos

Más allá de lo alentador que resulta saber que en la entidad hemos dado algunos pasos para generar conocimientos de relevancia a partir de la investigación, es preciso acotar que hay elementos en el entorno actual que demuestran la infinidad de retos por acometer en este propósito.

No sólo existe la triple marginalidad que antes cité en el campo de prioridades que tiene la investigación de la comunicación, sino la permanencia de múltiples y complejos factores que muestran cuán largo es el camino por andar.

Emprender la ruta de la investigación en nuestro ámbito estatal y regional, requiere no sólo de nuestra conciencia sobre sus retos, sino de nuestras habilidades para alcanzar las metas.

Ante nosotros, por sólo citar algunos aspectos, tenemos como desafío, hacerle frente a:

•  Los criterios gubernamentales y del sector privado local y regional en relación a la prioridad que para ellos tiene la investigación, que es vista aún como un gasto y no como inversión de naturaleza social;

•  Los obstáculos tanto políticos como institucionales, particularmente en ámbitos académicos y universitarios en los que tienen más prioridad disciplinas con años de investigación; en ese campo, el estudio de la comunicación se tiene que abrir paso;

•  Los criterios de muchas empresas, incluso algunas instituciones de educación, cuyo fin se reduce a una noción pragmática de formar profesionistas capacitados, más que investigadores;

•  El desdén manifiesto de las empresas privadas que poseen medios de comunicación, cuyas prioridades, la mayor de las veces lucrativas, alejan posibilidades de que en su planta laboral o en sus proyectos de planeación se sume el trabajo de investigación en asuntos de los que ellos forman parte, o sea fenómenos de la comunicación misma;

•  La aún inexistente formación de una comunidad académica y de investigadores que, más allá de sus intereses particulares y científicos, inicien la cooperación; esto debido a la relativa juventud de las áreas de investigación en algunas Universidades.

Tan difícil es reconocer el terreno como asumir sus retos. De eso estamos convencidos quienes de manera modesta y persistente buscamos ir más allá del simple esquema enseñanza-aprendizaje de las aulas.

 

Las propuestas, ¿sólo quedarán en lo conceptual?

Frente a los retos de lograr la promoción permanente de la investigación, emergen medidas que no se pueden quedar en la buena intención o en los deseos.

Así como los programas, las propuestas deben pensarse en términos de una sistematización del trabajo de investigación sobre comunicación. Eso no es fácil.

Quizá el escenario deseable se componga de dos elementos:

•  La inter y transdisciplinariedad en su concepción, así como

•  Su materialización mediante esfuerzos amalgamados para un solo fin, provenientes de instituciones de educación superior, grupos de estudiosos interesados en investigar, así como en organismos tanto públicos como privados que reconozcan el valor que representa la práctica de la investigación.

Lo anteriormente dicho supone plantear un trabajo de tipo horizontal, dedicado a la suma de aportaciones.

En espera de que no caigan en el terreno de la utopía o de los simples “buenos deseos” esta revisión y sus planteamientos, me permito esbozar una propuesta que espero sea útil: muchos docentes y académicos estamos convencidos de que el campo de la investigación se puede andar con labores compartidas.

Me permito finalmente, para cerrar esta intervención, retomar una de las seis preguntas que formulé a dos colegas del IECY y la Universidad del Mayab.

Se trata del maestro Juan Solís Valencia, profesor del ICSMAC, de la Universidad Pedagógica y coordinador de Desarrollo Curricular del IECY, quien se encarga de dirigir la elaboración y revisión de tesis en ese instituto; y del doctor Vicente López Rocher, ex rector de la UMSA , director del CICUM y actualmente responsable de la revista CODICE de la Unimayab (La versión completa de sus respuestas se localiza como anexo de este trabajo).

A la pregunta “¿Qué propondrías para sumar esfuerzos a fin de incrementar en volumen y calidad la investigación de comunicación en Yucatán y la región?”, sus respuestas fueron las siguientes:

Juan Solís V. :

“Propondría crear un certamen de proyectos de proyectos de investigación, y que aquellos que resulten seleccionados sean subvencionados por instituciones públicas o directamente por el gobierno (los proyectos podrían ser presentados de manera conjunta por varias universidades, públicas y/o privadas). Y el financiamiento debería de salir de un fondo creado especialmente para ese fin”.

Vicente López R. :

“Creo que aún vivimos en un paradigma individualista, donde cada uno quiere y debe resolver sus propios problemas.

“La independencia universitaria, que es uno de nuestros principales conceptos ideológicos, sin necesidad de que desaparezca, debe transformarse. Si los rectores de las universidades siguen con sus prácticas de competencia, para superarse unos a otros y obtener mayores recursos, seguiremos peleándonos por las migajas de la investigación.

“Es necesario cambiar nuestra visión, hacia una de mayor cooperación, integración y solidaridad académica. El Siglo XXI, o es ético o no será, esto significa que debemos encontrar mejores caminos de comunicación y solidaridad humana; nos encontramos en un período histórico de vertiginosos cambios; si no cambiamos nuestra actitud individualista y egoísta, corremos el gran peligro de desaparecer como instituciones; no es posible seguir dando las mismas respuesta sociales a nuevos problemas sociales de globalidad y modernidad.

“Hemos probado que la cooperación, produce mejores resultados sociales”.

 

Lo deseable es que contemos con una red inter-académica e inter-institucional que amalgame esfuerzos locales y regionales, para investigar en forma sistemática diversos fenómenos vinculados con la comunicación y el papel con que los medios contribuyen en la producción de procesos colectivos.

Agradezco a ustedes su tiempo y su atención.

 

 

ANEXO

 

ENTREVISTA A COLEGAS SOBRE LA INVESTIGACIÓN DE COMUNICACIÓN EN YUCATÁN Y LA REGIÓN

JUAN SOLÍS VALENCIA

•  ¿Qué tanto (proporción aproximada) se hace investigación sobre comunicación en las escuelas dedicadas a impartir esa disciplina en Yucatán?

R= Yo creo que en general, en Yucatán, nos limitamos a hacer referencia sobre investigaciones hechas en el centro del país o entras partes del mundo al impartir materias relacionadas con esta disciplina. De manera formal no sé de ninguna persona o institución que esté realizando investigación sobre este tema en el estado; aunque sí se realizan a nivel empírico y cuantitativo algunas mediciones; especialmente en carreras como publicidad y mercadotecnia.

•  (Quizá reiterativa de la anterior): Desde tu cococimiento como académico, ¿cómo calificarías -cuantitativa y cualitativamente- la relativa ausencia de investigación sobre comunicación?

R= Yo creo va en proporción a lo que el mercado laboral está demandando; y si las escuelas (universidades) no realizan la investigación es porque las organizaciones dedicadas a la comunicación tampoco lo hacen (cuando menos de manera formal).

Sin embargo, creo que una de las funciones de las escuelas superiores es la generación del conocimiento, así que la investigación debería ser un instrumento para esta producción y al mismo tiempo un insumo para las materias que conforman la currícula.

•  - ¿Qué instituciones (las públicas o las privadas) han investigado más sobre temas de comunicación o de ciencias sociales en el estado y la región? ¿Podrías contrastar sus resultados?

R= Definitivamente, refiriéndonos a instituciones académicas, son las públicas las que más han realizado investigación en el estado (y tal vez en el país); aunque no se le da difusión a estos trabajos y por lo mismo resultan difíciles de consultar.

Por la falta de acceso a estas investigaciones no podría hablar de sus resultado (las pocas que he consultado pertenecen a las áreas de la educación y de la antropología social)

•  - Desde tu experiencia, ¿en qué temas de la comunicación se ven más interesados los estudiantes para investigar?

R= Me parece que lo más atractivo para ello son los temas de mercadotecnia y de publicidad; siempre y cuando la investigación no tenga un rigor muy científico y un método muy riguroso, porque entonces estos elementos se convierten en desmotivadores.

•  - Desde tu visión, ¿de qué manera se podrían involucrar los grupos empresariales y los gobiernos que poseen medios masivos, para apoyar la investigación sobre comunicación en las Universidades o centros de estudio?

R= Creo que lo primero que hay que hacer es crear un grupo de investigadores que, respondiendo a esta “obligación” de la universidad de generar conocimiento, comiencen a producir resultados (objetivables) en temas de comunicación, y demostrando a las demás organizaciones que son útiles las aportaciones de estas investigaciones. El resto del trabajo que se daría poco a poco y casi por inercia.

•  - ¿Qué propondrías para sumar esfuerzos inter-académicos e inter-instucionales a fin de incrementar en volumen y calidad la investigación de comunicación en Yucatán y la región?

R= Propondría crear un certamen de proyectos de investigación, y que aquellos que resulten seleccionados sean subvencionados por instituciones públicas o directamente por el gobierno (los proyectos podrían ser presentados de manera conjunta por varias universidades, públicas y/o privadas). Y el financiamiento debería de salir de un fondo creado especialmente para ese fin. (No puedo definir en realidad cómo sería esta propuesta, pero creo que por ahí va, sorry).

ESPERO QUE TE SEA DE UTILIDAD, Y GRACIAS POR INCLUIRME EN TU ENCUESTA.

 

 

 

VICENTE LÓPEZ ROCHER

- ¿Qué tanto (proporción aproximada) se hace investigación sobre comunicación en las escuelas dedicadas a impartir esa disciplina en Yucatán?

En general, creo que es poca la investigación que se realiza. Las clase de Metodología de la Investigación están produciendo algunos reportes e inicios de investigación, pero no llegan a la profundidad de poder publicarse en alguna revista. El que ya no existan las tesis en las licenciaturas, limita aún más la labor de investigación. Es posible que las investigaciones más sólidas estén en manos de algunos profesores que mantienen una línea de trabajo y que incluyen a esporádicos estudiantes. El apoyo para proyectos de investigación se ha concentrado en las líneas tradicionales de la ciencia, también contribuye a que no exista capacitación o infraestructura; los profesores y estudiantes se concentran en la teoría, la información y la formación. La investigación, en el nivel de las licenciaturas, no ha dado los resultados esperados y quizás no tanto por falta de recursos, entrenamiento adecuado, falta de voluntad o desidia, sino que hemos descubierto que la realidad es mucho más compleja de lo que habíamos supuesto, que demanda madurez por parte de los investigadores, que una, o varias clases de metodología, no son suficientes como para realizar una investigación que contribuya al conocimiento de las ciencias sociales. Quizás debemos cambiar el enfoque y trabajar con un nuevo tipo de educación menos tradicional, en la que los muchachos participen más en la búsqueda de su propio conocimiento y menos en la acumulación de información teórica. La investigación debe realizarse en niveles más altos, con más apoyo, infraestructura y madurez por parte de los participantes.

- ¿Qué instituciones (las públicas o las privadas) han investigado más sobre temas de comunicación o de ciencias sociales en el estado y la región? ¿Podrías contrastar sus resultados?

Creo que las instituciones públicas han contribuido más a la investigación en ciencias sociales, pero no porque en ellas existan más investigadores o motivos para realizarla, sino porque reciben recursos estatales o federales que los obligan a producirla. Las instituciones privadas deben administrarse sin recursos del gobierno y la investigación demanda infraestructura que no puede adquirirse con el dinero de las colegiaturas; ninguna universidad puede llegar a niveles de investigación con sólo los recursos de los estudiantes. En algunos países del mundo la mejor investigación se hace en instituciones privadas porque un cuerpo de profesores es separado para realizar este tipo de actividad especializada; en México aún no hemos llegado a estos niveles

- Desde tu experiencia, ¿en qué temas de la comunicación se ven más interesados los estudiantes para investigar?

Sus actividades de investigación dependen, en gran medida, de sus profesores y del énfasis de sus programas. Si la institución enfatiza en los medios, los estudiantes tienden a producir trabajos en esa área; si hay buenos maestros en teoría de la comunicación, por ahí se van las investigaciones. Los chicos están en formación y sus intereses son bastante moldeables por la capacidad, experiencia y entrega de sus maestros. Esporádicamente se da el caso de alumnos que se interesan en algún tema específico, digamos los “comics”, por factores meramente personales, que logran subsistir a las influencias de sus maestros.

- Desde tu visión, ¿de qué manera se podrían involucrar los grupos empresariales y los gobiernos que poseen medios masivos, para apoyar la investigación sobre comunicación en las Universidades o centros de estudio?

Como ya sabemos, hasta la fecha, y por muchos motivos culturales, históricos e ideológicos, no hemos encontrado en México una fórmula adecuada que involucre a la empresa y la universidad. Hemos partido de la idea de que la universidad no debe comercializarse y debe mantener su autonomía, creo que esto ha sido un error. Los grandes países que realizan buena investigación han encontrado una interesante conjunción entre ambos. No es que la Universidad deba ponerse al servicio de la empresa o el gobierno, pero debe ser capaz de encontrar algunas de las respuestas a sus problemas. La Universidad debiera tener un consejo de empresarios que la apoyen y la orienten; esto no significa que la controlen, sino que trabajemos en conjunto. Muchos eventos importantes en la historia de la humanidad están ligados a factores económicos y de mejoramiento de las condiciones sociales, debemos ser capaces de aprender esta lección y encontrar caminos que nos unan a las empresas. En concreto, la Universidad debe abrir sus puertas al gobierno y a las empresas, debe apoyar sus esfuerzos y nosotros debemos ser menos arrogantes, imaginando que nuestros conocimientos teóricos pueden resolver los problemas de la sociedad. Si lo logramos obtendremos estudiantes con mejor conciencia social.

- ¿Qué propondrías para sumar esfuerzos inter-académicos e inter-instucionales a fin de incrementar en volumen y calidad la investigación de comunicación en Yucatán y la región?

Creo que aún vivimos en un paradigma individualista, donde cada uno quiere y debe resolver sus propios problemas. La independencia universitaria, que es uno de nuestros principales conceptos ideológicos, sin necesidad de que desaparezca, debe transformarse. Si los rectores de las universidades siguen con sus prácticas de competencia, para superarse unos a otros y obtener mayores recursos, seguiremos peleándonos por las migajas de la investigación. Es necesario cambiar nuestra visión, hacia una de mayor cooperación, integración y solidaridad académica. El siglo XXI, o es ético o no será, esto significa que debemos encontrar mejores caminos de comunicación y solidaridad humana; nos encontramos en un período histórico de vertiginosos cambios, si no cambiamos nuestra actitud individualista y egoísta, corremos el gran peligro de desaparecer como instituciones; no es posible seguir dando las mismas respuestas sociales a nuevos problemas sociales de globalidad y modernidad. Hemos probado que la cooperación, produce mejores resultados sociales.

 

 

[1] ICSMAC (http://www.icsmac.com/inicio.htm);

IECY (http://www.iecy.edu.mx);

UADY (http://www.uady.mx/sitios/antropo/programas/comunicacion.html);

UNIMAYAB (http://www.unimayab.edu.mx/ProgramasEstudioLic/Materias_comunicacion2.html);

Universidad Marista (http://www.marista.edu.mx/licenciaturas/mercadotecnia/merca.htm);

UMSA (http://www.umsanagustin.edu.mx/lic_comunicación.htm)

y Universidad Modelo (http://www.modelo.edu.mx/univ./posgrados.php?univ=m_comunicacion).

 

 

[2] Fuentes Navarro, Raúl (1996). La investigación de la comunicación en México. Sistematización documental 1986-1994 . Guadalajara: Universidad de Guadalajara/ITESO.

[3] Sánchez Ruiz, Enrique. “En el umbral del nuevo milenio. ALGUNOS RETOS DE LA INVESTIGACIÓN MEXICANA ” , en Revista Mexicana de Comunicación número 49, junio-julio de 1997, México, Fundación Manuel Buendía, pp. 5-8.

[4] Quiroz Carranza, Roxana (2004). “ Procesos comunicativos familiares, comunitarios y mediáticos en Conkal, Yucatán. Una aproximación cualitativa con los jóvenes ”, en CODICE, revista electrónica sobre comunicación, Universidad del Mayab, http://codice.anahuacmayab.mx/conkal.htm

[5] Rodríguez Dorantes, Cecilia. Los olvidos de la reflexión metodológica VIEJOS PROBLEMAS Y NUEVAS REALIDADES , en Revista Mexicana de Comunicación número 49, junio-julio de 1997, pp. 13-15.

[6] Fuentes Navarro, Raúl (1995). La emergencia de un nuevo campo académico: Continuidad utópìca y estructuración científica de la investigación de comunicación en México . Guadalajara. Tesis de doctorado en Ciencias Sociales.

[7] La Universidad Autónoma de Yucatán cuenta no sólo con la Facultad de Ciencias Antropológicas y sus programas académicos, sino con el área de Ciencias Sociales del Centro Regional Hideyo Noguchi, institución que aporta importantes contribuciones en el estudio de fenómenos culturales y sociales relacionados con la comunicación. (http://www.uady.mx).

[8] http://codice.anahuacmayab.mx

[9] http://marista.edu.mx/investigacion/lineas.htm

 

El Maestro Antonio Rodríguez Santa Ana es investigador, licenciado en comunicación y estudiante del doctorado en ciencias de la información. Actualmente realiza la tesis: “El influyente papel de la prensa. Análisis de la intrincada relación entre la libertad de información y la ética en al difusión de casos judiciales” (de doctorado en curso). Imparte Cátedra en la Universidad del Mayab y el Instituto de Estudios de la Comunicación de Yucatán. Escríbele tus comentarios a [email protected]

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