Universidad Anáhuac Mayab

Causas de la deserción escolar en la carrera de Diseño Gráfico en la Universidad del Mayab.

Publicado en: 12 de Junio de 2006



ANTECEDENTES

Con el objeto de precisar cuáles son los factores que podrían ser asociados a la deserción, se intenta hacer un acercamiento, en el marco de algunos planteamientos teóricos que han sido expuestos por especialistas en otros países. En estudios realizados en Estados Unidos en el documento de Tinto de 1989, se reconoce la existencia de diferentes modelos y teorías que buscan explicar el fenómeno de la deserción. Afirma que, en general, es posible clasificar las teorías en cuando menos cinco tipos:

  1. Teorías psicológicas en donde es posible distinguir a los estudiantes que permanecen y a los desertores, por los atributos de su personalidad que determinan diferentes respuestas a circunstancias educativas similares.
  2. Teorías sociales o ambientales en donde son elementos de predicción importantes del éxito escolar el estatus social individual, la raza y el sexo, ya que el éxito es moldeado por las mismas fuerzas que configuran el éxito social en general y que definen el lugar que los individuos y las instituciones ocupan en la sociedad.
  3. Teoría de las f uerzas económicas en donde el estudiante contrasta los beneficios vinculados a la obtención de un determinado grado en una determinada institución, con los recursos financieros necesarios para hacer frente a la inversión que supone estudiar en dicha universidad.
  4. Teorías organizacionales en donde incide el efecto del tamaño, la complejidad institucional, los recursos disponibles, el ambiente y la existencia de estímulos diversos sobre la socialización de los estudiantes.
  5. Teorías interaccionales en donde la conducta estudiantil es resultado de la interacción dinámica recíproca entre los ambientes y los individuos.

Las dos últimas teorías se refieren a aspectos del problema de la deserción que conciernen de manera directa a las instituciones y, sobre los cuales, éstas pueden incidir en forma importante.

Podemos afirmar que la existencia de tan diversos intentos de explicación sólo evidencia la complejidad del problema.

Tinto (1987) considera que la fuerza de las teorías organizacionales subyace en el reconocimiento de que la organización de las instituciones educativas, sus estructuras y sus recursos y patrones de asociación, tienen una repercusión real sobre las actuaciones estudiantiles. Sin poseer un poder explicativo suficiente al ignorar las subculturas estudiantiles o los patrones de interacción entre maestros y alumnos, que sirven para transmitir los efectos de la organización; tampoco explican los diferentes tipos de conducta que presentan los estudiantes dentro de una misma institución.

Las teorías interaccionales, sostiene Tinto en el mismo texto, consideran que la comprensión que cada individuo tiene de su situación escolar representa una interpretación de los acontecimientos, derivada de su interacción con otras personas y con el contexto más amplio del que forma parte.

El mismo autor asegura que las experiencias institucionales sirven para reforzar o debilitar el compromiso y para aumentar o disminuir la calidad de los esfuerzos que los estudiantes están dispuestos a hacer respecto de su propia educación.

En otro trabajo, Tinto (ANUIES, 1989) sigue aportando elementos para comprender el fenómeno de la deserción y afirma que, entendida ésta como abandono de los estudios superiores, adopta, esencialmente, dos tipos de comportamiento en los estudiantes: exclusión académica y deserción voluntaria.

A pesar de la gravedad del problema de la deserción en el nivel superior existen pocos estudios que profundizan sobre sus principales causas. La mayoría reconoce el problema e intentan solucionarlo a través de medidas que raramente producen resultados positivos o satisfactorios.

La inserción del alumno en el sistema educativo superior

Al ingresar un alumno al sistema educativo superior, su vida, puede ser objeto de una transformación tan radical que facilite, o bien obstaculice, su proceso de integración desde el punto de vista académico y social, al nuevo ambiente desconocido. Para la mayoría de los estudiantes de licenciatura, su dificultad para integrarse al nuevo medio académico y social representa una desventaja contra la cual tienen que luchar durante toda su trayectoria universitaria. Para ello interviene la capacidad del sujeto para reconocer que el sistema de educación superior le exigirá un comportamiento más maduro y complejo tanto de su inteligencia como también en el aspecto social que los requeridos por el nivel precedente. Se sabe, que entre la mayoría de los estudiantes de educación superior es frecuente encontrar serios problemas en la redacción y de habilidades matemáticas básicas. Por lo tanto, lograr una rápida integración tiene implicaciones definitivas en la permanencia, para los estudiantes de nuevo ingreso. Una vez que el estudiante logra integrarse, aumentan considerablemente las posibilidades de que continúe y culminen sus estudios.

Existen varios periodos críticos en el recorrido que el estudiante realiza en que las interacciones entre la institución y los alumnos pueden influir directamente en la deserción. El primero se desarrolla durante el proceso de admisión, cuando el estudiante realiza el primer contacto con la universidad. Durante la etapa de investigación para entrar a una institución, los jóvenes experimentan las primeras impresiones sobre las características sociales e intelectuales de la misma. En gran medida estas impresiones se forman por los materiales que la universidad distribuye entre los postulantes al ingreso, las que contribuyen a la generación de expectativas previas a la admisión sobre la vida institucional y, a su vez, esas expectativas influyen en la calidad de los primeros contactos que se establecen posteriormente con la institución. Para muchos egresados de las escuelas de nivel educativo medio, el proceso de elegir universidad es notablemente fortuito, a menudo basado en información insuficiente. La formación muchas veces de expectativas fantásticas o equivocadas sobre las condiciones de la vida estudiantil o académica puede conducir posteriormente a decepciones tempranas y poner en movimiento una serie de interacciones que llevan fácilmente a la deserción.

Desde el punto de vista individual, desertar significa el fracaso para alcanzar una meta deseada, en pos de la cual ingresó a una universidad. Es necesario reconocer que la energía, motivación y habilidad personales son elementos importantes en la consecución del éxito. Algunas personas no están suficientemente comprometidas con la graduación universitaria o el esfuerzo necesario para lograr la meta. En ellas la deserción es mas bien el resultado de ausencia de interés que de incapacidad para satisfacer los requisitos del trabajo académico. Es cada vez mas evidente que no todos los individuos que logran ingresar a la educación superior poseen un nivel intelectual adulto y habilidades sociales del más alto grado y complejidad que los requeridos en la educación media.

Sólo algunos abandonos de la educación superior son producidos por bajo desempeño académico, pues la mayor parte de las deserciones son voluntarias. Estas deserciones parecen originarse mas bien en una insuficiente integración personal con los ambientes intelectual y social de la comunidad institucional (Tinto, 1975). Por el mismo motivo, los estímulos intelectuales y sociales generados en esas interacciones parecen constituir un componente fundamental del proceso por medio del cual los sujetos son capaces de alcanzar sus metas educativas. Las pruebas indican según afirma Tinto que la dinámica de la deserción también varía durante el transcurso de la carrera. Son completamente diferentes las particularidades de la deserción tempranas de las que se producen en los últimos años. La deserción es no sólo más frecuente en los primeros años de la carrera, sino también más probablemente voluntaria.

La deserción escolar en México

Las altas tasas de abandono de los estudios que se producen en todos los niveles educativos tienen incidencia negativa sobre los procesos políticos, económicos, sociales y culturales del desarrollo nacional. En atención a este problema, el Plan Nacional de Desarrollo (1989-1994) (PND) reconoce que, a pesar de los avances y logros del sistema educativo nacional, "se han acentuado otros factores que impactan negativamente la permanencia y rendimiento escolar de los educandos y la calidad de los servicios educativos" (p.xxiv). Por tal motivo, se propone que "deben combatirse... las causas que inciden desfavorablemente en la reprobación y deserción escolares, que se traducen en baja eficiencia terminal de los diferentes niveles educativos y en desperdicio de los recursos que la sociedad destina a la educación" (Ibid, p.xxv).

Como ejemplo comparativo tomemos los datos de Estados Unidos (Hale,1998), en donde se ha calculado que cada grupo anual de desertores en la escuela superior le costará al país 200 billones de dólares a través de sus vidas en salarios perdidos y contribuciones no devengadas. Los desertores comprenden cerca de la mitad de los jefes de familia que reciben asistencia social, y el porcentaje es mayor entre la población confinada en prisiones. El costo personal de la deserción escolar incluye devengar solo la mitad del ingreso anual que ganaría un graduado de escuela superior para el tiempo que tenga la edad necesaria para ingresar al mundo del trabajo, mientras que la posibilidad de vivir bajo los niveles de pobreza es tres veces mayor para los desertores que para aquellos que finalizaron la escuela superior

En su investigación realizada en 1982, Javier Osorio Jiménez de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), señala, respecto a los factores que inciden en la deserción, algunos aspectos que limitan la capacidad de retención institucional:

•  La existencia de diferencias importantes entre los conocimientos con que egresan los estudiantes de bachillerato y el mínimo de aptitudes necesario para los estudios de licenciatura.

•  La gran diversidad de planes de estudio de la educación media superior, que produce perfiles distintos entre los aspirantes a la educación superior.

•  La escasa atención a las ciencias básicas, las matemáticas y las metodologías de investigación, en el nivel medio superior y sus diversas repercusiones. Entre ellas, una elección de carrera que no incluya materias consideradas difíciles; el ingreso al nivel superior sin aptitudes para el razonamiento lógico; y la erróneas percepciones sobre la investigación científica (De Allende, 1987).

Son evidentes las diferencias en la preparación del egresado de educación media superior entre los distintos programas.

Un problema que incide negativamente en la permanencia en los estudios superiores es la inadecuada elección de carrera. Para muchos egresados del nivel educativo medio, el proceso de elegir carrera es notablemente fortuito, a menudo basado en información insuficiente. Por consiguiente, su elección de carrera frecuentemente puede ser influenciada por opiniones familiares, de amigos, por modas y no por una vocación clara o un potencial idóneo para su desempeño exitoso en la misma. De esta insuficiencia de información se desprende también la excesiva concentración de la demanda en carreras con perfiles profesionales muy definidos.

Duran J. y Díaz G. en su análisis de la deserción estudiantil en la UAM nos dicen que el análisis de las causas de deserción exige que se tomen en cuenta tanto el supuesto teórico sobre el cual fueron elaboradas, como el contexto específico en el cual son aplicadas, siendo este último determinante para definir los criterios de efectividad, eficacia y pertinencia de las propuestas para abatir la deserción. De esta forma el fenómeno de la deserción estudiantil puede y ha sido abordado desde diversas perspectivas que han orientado las metodologías y técnicas utilizadas para su estudio. Puede hablarse de tres enfoques para estudiar la deserción estudiantil: de integración, estructural y economicista.

El primero de ellos, el de integración considera a la deserción como una insuficiente integración del estudiante con los ambientes intelectual y social de la comunidad universitaria. A su vez, esta visión de la deserción se sustenta en el concepto de la falta de integración del individuo con el contexto, ya sea este último social, económico, cultural u organizacional.

El enfoque estructural conceptualiza el fenómeno de la deserción estudiantil como el resultado de las contradicciones de los diferentes subsistemas (político, económico y social) que integran el sistema social en su conjunto, que finalmente inciden en la decisión de desertar del individuo.

La perspectiva economicista de la deserción estudiantil considera a ésta como la elección por parte del estudiante de una forma alternativa de invertir tiempo, energía y recursos que puedan producirle, en el futuro, beneficios mayores en relación con los costos de permanencia en la universidad.

Pese a lo lejano del estudio de Javier Osorio (1982), los resultados mantienen su vigencia en el caso de la realidad mexicana. Aún prevalece la necesidad de definir con una mayor claridad el tipo de formación que se espera de quienes cursan la educación media superior y pretenden continuar sus estudios profesionales. Existen, por otro lado, pocos programas especialmente destinados a formar profesores para el nivel medio superior que mejoren la calidad de sus egresados. En suma, persiste en el contexto de la educación media superior, la necesidad de promover acciones de intervención para minimizar las problemáticas descritas en el estudio de referencia.

Por otra parte, la elección de institución de educación superior para cursar una carrera tiene también orígenes diversos (prestigio, costo, ubicación geográfica, régimen universitario o tecnológico, etc.). En nuestro país, estas variables determinan una intensa presión principalmente para las instituciones de educación superior públicas, sean éstas federales o estatales. Esta presión ha conducido a algunas instituciones a establecer las posibilidades para elegir una segunda y aún una tercera opción, mismas que la práctica ha evidenciado como estrategias poco adecuadas para garantizar la permanencia en los estudios superiores.

Un factor adicional a los mencionados es la insuficiente difusión de la información relacionada con los requisitos, trámites y tiempos implicados en los procesos de selección que permitan al aspirante conocer los requerimientos para prepararse adecuadamente.

Un adecuado proceso de selección para el ingreso a la educación superior puede tener efectos positivos no sólo en la integración sino en la permanencia de un estudiante en la institución a la que tuvo acceso. El perfeccionamiento de los procesos de selección tales como el examen de admisión, deben ser objeto de seguimiento y evaluación año con año.

Algunas instituciones cuentan con un examen de selección e incluso han desarrollado bancos de reactivos para el mismo examen. Además, han estructurado procesos que se caracterizan por su organización, por su credibilidad y por la utilización de pruebas adecuadas para el ingreso al nivel superior. Sin embargo, por lo anterior aunque en muchos estudios se ha encontrado una relación directa entre los resultados del examen de admisión y el desempeño académico de los estudiantes es imposible comparar, a partir de los resultados de los exámenes de selección para el ingreso, el potencial de desempeño académico entre generaciones sucesivas de estudiantes.

 

El alumno en el momento del ingreso

Las características de los estudiantes no han tenido la suficiente relevancia, generalmente se opera desde el supuesto de una cierta homogeneidad de los alumnos; ignorando una realidad con la que los profesores se enfrentan constantemente: la heterogeneidad, tanto en lo que se refiere a sus habilidades como a los conocimientos de los estudiantes . Los resultados de los procesos de selección y las encuestas socioeconómicas aplicadas a los aspirantes durante el proceso de admisión son instrumentos esenciales para el conocimiento de las características de los solicitantes, que debieran permitir a las instituciones poner en práctica diferentes programas de atención a los alumnos, tendientes a mejorar los procesos de integración, los índices de aprovechamiento y los de eficiencia terminal.

Sin embargo, es importante señalar que existe un profundo desconocimiento de las características, expectativas y condiciones de estudio de los alumnos que cursan el nivel de licenciatura. La encuesta nacional a alumnos de educación superior aplicada a estudiantes formalmente inscritos y en semestres avanzados en diversas licenciaturas, elaborada por el maestro Adrián de Garay, de la UAM y patrocinada por la ANUIES , indaga aspectos esenciales para conocer a este universo y sustentar estrategias de atención adecuadas. Entre los factores analizados en este estudio sobresalen:

•  Condiciones de estudio y valoración familiar

•  Orientación profesional, expectativas educativas y ocupacionales

•  Hábitos de estudio y prácticas escolares

•  Infraestructura y servicios institucionales

•  Actividades culturales, difusión y extensión

Pérez Juste y García Ramos (1995) señalan que la evaluación inicial es mucho más que una simple prueba, ya que debiera cubrir una amplia gama de aspectos fundamentales para lograr un aprendizaje efectivo.

La integración al medio académico

Entre los mecanismos más comunes que disponen las instituciones de educación superior, se incluyen estrategias de difusión de la oferta educativa institucional acompañada de información sobre las características peculiares de la vida en la institución, del modelo educativo que opera en la misma, de los servicios de apoyo a los estudiantes (bibliotecas, hemerotecas, servicios de cómputo, de idiomas, tutorías y orientación educativa), de las alternativas para la formación integral de los alumnos (actividades deportivas, culturales y de servicio a la comunidad de influencia de la casa de estudios, intercambios académicos, entre otras opciones) y de las estrategias para facilitar su acceso al mercado de trabajo al término de los estudios (prácticas profesionales, bolsa de trabajo, etc.).

En algunas instituciones mexicanas existen, además, programas de inducción o de integración al medio académico las que se ofrecen durante las primeras semanas que el estudiante asiste a la institución. El conocimiento de las características institucionales es un factor de motivación para el aspirante y propicia su mejor integración al ambiente académico y social desde el momento de su ingreso.

La teoría propuesta por Tinto (1992) sobre el abandono de los estudiantes, inspirada en los trabajos de Durkheim y Van Gennep sobre el suicidio y los ritos de transición en miembros de una comunidad, sostiene que las universidades se asemejan a otras comunidades humanas y que tanto el abandono estudiantil, como el abandono general de esas comunidades, reflejan necesariamente los atributos y las acciones del individuo, pero también los de los otros miembros de la comunidad en que esa persona reside. La decisión de desertar, entonces, está más en función de lo que ocurre después del ingreso a la institución, que de lo que sucedió previamente.

Por otro lado, los estudiantes pueden no estar conscientes del riesgo de abandono de su carrera antes de ingresar a una institución de nivel superior. Más bien cobran conciencia de la situación cuando sus propósitos y su compromiso se confrontan con un marco de experiencias en la universidad, tales como el ajuste a un ciclo desconocido, las dificultades que suponen las nuevas exigencias y la convivencia entre los individuos.

Una vez que el aspirante es aceptado por la institución, su proceso de integración a ella encuentra referentes desde el mismo examen de admisión. Es decir, a partir de la dificultad que éste le representó, el aspirante puede inferir en qué medida sus antecedentes académicos le permitirán tener éxito en las materias del nuevo ciclo educativo. Otros referentes esenciales son la accesibilidad a los textos y materiales de apoyo de los primeros cursos y el enfrentamiento a conceptos cuya complejidad le resulta difícil a partir de su formación previa.

A estos problemas se suma la insuficiencia de los programas, los servicios y los apoyos didácticos que la institución proporciona a los alumnos para mejorar su desempeño académico, factores entre los que se cuentan la organización del currículo, la secuencia de las materias, los servicios de biblioteca, hemeroteca, talleres, laboratorios, cómputo, orientación, tutorías, atención médica, espacios para la práctica del deporte y la recreación, etc. (Osorio, 1982), de los que se debiera ofrecer una clara información previa, como se señaló anteriormente.

Sencillamente, algunos estudiantes necesitan tiempo para ajustarse al mundo más adulto de la universidad y desarrollar la variedad de habilidades apropiadas para afrontar los problemas derivados de las relaciones sociales en la comunidad universitaria. Para ciertos alumnos ese ajuste es extremadamente difícil e imposible. Como consecuencia, la deserción que adopta la forma de abandono voluntario es mas frecuente en los primeros meses posteriores al ingreso a la universidad.

Las dificultades para cumplir la transición a la universidad acontecen no sólo en el típico estudiante que se traslada desde una pequeña escuela de nivel medio a una institución de educación superior grande, donde puede residir fuera del hogar, sino también en otros estudiantes para quienes la experiencia universitaria es completamente extraña, un mundo ajeno a sus actividades cotidianas. La situación involucra tanto a estudiantes atípicos como a los foráneos. Los estudiantes tienen un periodo crítico en su transición del colegio de nivel medio a la universidad, inmediatamente después de su ingreso. En el primer semestre, en particular en las primeras semanas, se pueden presentar grandes dificultades, porque los alumnos son obligados a transitar desde el ambiente conocido y relativamente seguro del pequeño colegio de nivel educativo medio de la comunidad (etapa en que la mayoría de los estudiantes viven con su familia), al mundo en apariencia impersonal de la universidad, en la cual cada uno debe valerse por si mismo tanto en el aula como (en el caso de los estudiantes foráneos) en el nuevo lugar en donde vive (casa, departamento, cuarto, etc.). La rapidez y el grado de transición plantean a muchos estudiantes serios problemas en el proceso de ajuste, que no todos son capaces de cumplir en forma independiente. La sensación de estar perdido o de no ser capaz de establecer contacto con otros miembros de la institución, expresa en parte la situación anímica en que se encuentran muchos estudiantes al inicio de su carrera. Los problemas originados en la transición pueden ser igualmente severos para algunos jóvenes que asisten a una universidad urbana o para individuos pertenecientes a minorías o en condiciones desventajosas que concurren a una institución con alumnado mayoritariamente de clase media o media alta. Respecto a los estudiantes de este ultimo grupo, las habilidades sociales necesarias para establecer amistades en el seno de la mayoría cultural citada no forman parte de su habitual repertorio social, aunque, por otra parte, lograr su integración en el medio social y académico de la institución es aun más importante, en relación con la permanencia en la institución, que para los estudiantes pertenecientes a la mayoría.

Generalmente se asume como un valor irrefutable que la equidad en cuanto a las oportunidades educativas se relaciona con las posibilidades de acceso a los distintos niveles educativos. Sin embargo, no se atienden con suficiente intensidad las condiciones relativas a la igualdad de oportunidades para que el estudiante pueda permanecer dentro del sistema educativo y concluir sus estudios. Se sabe que la integración social del estudiante es un factor que influye decisivamente en la persistencia, mientras que los sujetos aislados abandonan los estudios con facilidad.

Un problema que ocurre en este momento (etapa anterior al ingreso e integración del estudiante a la institución educativa), que requiere de la realización de estudios formales para encontrar explicaciones, es el de la deserción ficticia (alumnos que se inscriben y no asisten ni acreditan ninguna materia). Entre las posibles hipótesis para explicar este problema, que produce sesgos importantes en los estudios de deserción en el primer periodo, está la posibilidad de que los aspirantes, conscientes de la baja probabilidad de ingresar a determinadas instituciones o carreras, presentan exámenes de admisión en diversas Instituciones de educación superior y, cuando obtienen resultados satisfactorios en la institución de su preferencia, simplemente dejan de asistir a las otras donde fueron aceptados, la mayoría de las veces sin informar a éstas sobre su decisión. Baste para ilustrar este problema, el alto porcentaje de alumnos reportados como admitidos en las instituciones de educación superior con 0% de créditos cubiertos que aparecen en la categoría de "no inscritos", pero conservan todos los derechos que establece la normatividad institucional.

Una de las ventajas de los exámenes estandarizados que se aplican regionalmente para el ingreso a las instituciones de educación media superior o superior, es que de esta manera se evita el problema mencionado de la deserción ficticia.

Pese a que es una realidad que las mayores proporciones de abandono escolar ocurren durante los primeros semestres de cada carrera, no se soslaya que, aun en semestres avanzados, también se encuentran elevados niveles de deserción, evidencia que constituye otro grave problema. Ante la primera de estas manifestaciones se subraya la urgencia y la importancia que tiene disponer de programas de apoyo a la integración de los alumnos que minimicen, al inicio de su formación, la ocurrencia de este fenómeno.

Como ya lo habíamos comentado, Tinto (1989), enfoca el problema de la deserción desde diferentes perspectivas de análisis. El autor sostiene que existen patrones de comportamiento de las cohortes en relación con el tiempo en que ocurre la deserción; por un lado, observa que la dinámica de la deserción varía durante el transcurso de la carrera, y la deserción que adopta la forma de abandono voluntario es más frecuente en los primeros meses posteriores al ingreso a la universidad; por otro, más de la mitad de los estudiantes (57%) que abandonan los estudios salen antes de comenzar su segundo año y el 40% de los que comienzan el cuarto año fracasan en el intento por obtener un título.

Además, señala que desde el punto de vista institucional, la preocupación por el fenómeno de la deserción tiene como consecuencia que la pérdida de estudiantes le causa serios problemas al generar vacantes extemporáneas que excluyen a alumnos que pudieron haber sido admitidos, afecta la organización y la programación académicas y, en muchos casos, el prestigio institucional

Otra perspectiva importante en el análisis del fenómeno de la deserción, es el comportamiento observado en las diferentes disciplinas que constituyen la oferta de una institución de educación superior. La influencia de las disciplinas tiene un efecto importante tanto en la eficiencia de egreso (número de egresados sobre el total de alumnos de nuevo ingreso de una cohorte), como en la eficiencia de titulación (número de titulados sobre el total de alumnos de nuevo ingreso de una cohorte). Existe un considerable número de carreras con altos índices de eficiencia terminal; estas carreras presentan diversas características: una amplia demanda, una práctica profesional muy clara, pertenencia al grupo de carreras a cuyos egresados se les exige presentar título y cédula profesional para tener acceso al mercado laboral y, en general, por la admisión de estudiantes en primera opción y con altos puntajes en el examen de admisión.

Por otro lado, hay un núcleo de carreras cuya eficiencia terminal es muy baja; estos programas se caracterizan por una baja demanda que permite la admisión de prácticamente todos los aspirantes por una escasa definición de las posibles prácticas profesionales en el mercado laboral y por la posibilidad de incorporación a éste sin padecer la exigencia legal de presentar el título y la cédula profesional.

El seguimiento de las trayectorias escolares se lleva a cabo, en el mejor de los casos, de manera mecánica. En la mayor parte de las instituciones se cuenta con estadísticas de aprobación, reprobación y eficiencia terminal. Algunas instituciones que se han preocupado por profundizar en el conocimiento de las causas que determinan la magnitud de estos indicadores cuentan con índices de rezago y deserción por carrera o por unidades de enseñanza aprendizaje. Sin embargo, en la mayor parte de los casos, la información disponible presenta sesgos atribuibles a las debilidades de los sistemas de información institucional y al manejo de cohortes aparentes.

Algunas instituciones han logrado desarrollar sistemas de seguimiento de la trayectoria estudiantil que arrojan resultados utilizables en la planeación y en la organización académica. La existencia de problemas derivados de disposiciones reglamentarias o de la estructura misma de los planes de estudio constituye un aspecto insuficientemente trabajado en el análisis de las trayectorias escolares. La seriación de las materias dentro de un plan de estudios, el número de oportunidades para cursar una misma materia y el número de oportunidades para presentar los exámenes correspondientes, suponen una organización académica que permita a los estudiantes que se rezagan inscribirse oportunamente en las asignaturas no acreditadas, sin incurrir en un retraso adicional al atribuible al propio estudiante. Sin embargo, en general esto no ocurre. La atención a los problemas de la deserción y el rezago a lo largo de la trayectoria escolar se intenta regularmente a través de estrategias de carácter general, que nuevamente, en aras de la eficiencia, se conciben para poblaciones homogéneas sin reconocer las particularidades de cada estudiante. De ahí la escasez e insuficiencia de los resultados.

 

 

REFERENCIAS

De Allende, C. (1987), Propuesta de elementos conceptuales y metodológicos para el estudio y las causas de la deserción y rezago , México.

Durán, J. y Díaz, G. (1999), Análisis de la deserción estudiantil en la Universidad autónoma metropolitana . UAM, México.

Hackman, J. Y Dysinger, W. (1970),Commitment to College as a Factor in Student Attrition. Sociology of Education , 1970, 43 (3), 311-324.

Hale, F (1998), (1998), Helping children at home and school: Handsouts from your school psychologist. A. Canter & S. Carroll, Eds., Bethesda , USA .

Osorio, J. (1982), Factores que inciden en la deserción escolar al nivel superior , UAM, Reporte de investigación N° 68. México.

Pérez , R. y García, J. (1995), " La evaluación en el proceso educativo. Etapas y elementos ", en Diagnóstico, Evaluación y Toma de Decisiones, Ediciones Rialp, S. A., Madrid, España.

Poder Ejecutivo Federal. Plan nacional de desarrollo 1989-1994 , México.

Tinto, V. (1975), La deserción en la educación superior: Síntesis de las bases teóricas de las investigaciones recientes. en: Review of Educational Research , Vol. 45, No. 1, USA, 1975, pp. 89-195 (trad. de Carlos María de Allende).

Tinto, V. (1989), Una reconsideración de las teorías de la deserción estudiantil , en Trayectoria escolar en la educación superior, ANUIES-SEP, México.

Tinto, V. (1989) Definir la deserción: Una cuestión de perspectiva, en Revista de la Educación Superior , N° 71, ANUIES, México, p. 33-51.

Tinto, V. (1992), "El abandono de los Estudios Superiores: Una Nueva Perspectiva de las causas del Abandono y su Tratamiento", en Cuadernos de Planeación Universitaria , 3 a . Epoca, Año 6, N° 2, Octubre.

 

El Mtro. Enrique Picazo Colín es catedrático de la Escuela de Comunicación y Diseño de la Universidad del Mayab. Escríbele a: [email protected]

 
   
Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 
CC BY-NC-ND

Universidad Anáhuac Mayab

Carretera Mérida Progreso Km. 15.5 AP. 96
Cordemex, CP. 97310 Mérida, Yucatán, México
Tel. (999) 942 48 00 con 5 líneas
Fax (999) 942 48 07
Del interior sin costo 01 800 012 0150
Términos y condiciones de uso | Aviso de privacidad

© 1984 - 2017 Universidad Anáhuac Mayab