Universidad Anáhuac Mayab

Los mundos posibles

Publicado en: 12 de Junio de 2006

 

Los Mundos Posibles

Es tradicional en Filosofía utilizar la ficción como medio para transmitir ideas y  teorías. En la antigua Grecia Platón escribió diálogos en los que describía a su maestro Sócrates examinando las creencias filosóficas de los ciudadanos de Atenas, haciéndoles exponer sus ideas sobre cuestiones de cuyas respuestas él decía –con cierta ironía- no saber nada. Platón creía que en este proceso “dialéctico”, en el conflicto resultante de oponer puntos de vista contrarios en cuestiones como la justicia, el conocimiento, el valor y el Ser, residían el arte y la ciencia de la Filosofía. Sus diálogos constituyen una aplicación de la ficción al abordaje de problemas fundamentales -que todavía nos afectan- resaltando algún aspecto dramático, pues es posible que se desarrollaran en público.

El objetivo de este dramatismo fue y es el de estimular de la manera más directa posible el asombro y la curiosidad del lector ante mundos posibles que pudieran de alguna manera corresponder al futuro de nuestro propio mundo, o mundos que pudieran, por algún accidente de la historia, haber sido nuestro mundo. Así, la ficción ha demostrado ser sumamente eficaz para estimular a quienes estudiamos Filosofía.

 

Los Significados de “Mundo ”

En el lenguaje ordinario, la palabra “mundo” posee muy diversos significados. Cuando utilizamos la palabra “mundo” en Filosofía, lo hacemos de una manera muy especializada que debe distinguirse de sus demás significados.

A veces decimos que “Juan Pérez vive en un mundo muy reducido”. Aquí el significado de “mundo” es el de la vida, los pensamientos, las acciones y el medio ambiente.

El concepto se amplía cuando decimos: “el mundo de los jóvenes”, “el mundo occidental” o “el mundo de los pescadores”. Aquí “mundo” designa un determinado tiempo, lugar, estilo de vida, conjunto de creencias, etc.

También “mundo” puede designar un planeta: la Tierra , Venus, Marte, o incluso una galaxia.

Sin embargo, cuando los filósofos hablan de los mundos posibles o del mundo real , la palabra “mundo” no se usa en ninguno de los sentidos anteriores, sino en el sentido más inclusivo. En un contexto filosófico, “mundo” se usa para referirse no a un planeta ni a una galaxia sino a todo el universo.

Además, “mundo real” no quiere decir el universo tal como es ahora, sino algo todavía más inclusivo: el universo en su totalidad, tal como fue, es y será. Es decir, significa el universo completo con su historia, su presente y su futuro.

El mundo real (o sea, el universo) tiene unas dimensiones físicas inmensas, tanto en el número, cantidad y diversidad de lo que contiene como en su magnitud temporal. De acuerdo con  las teorías científicas en vigor, tiene cinco mil millones de años y se espera que dure al menos otro tanto. En cuanto a su extensión, se estima que abarca diez mil millones de años luz. En años recientes ha surgido tanto en los escritos de ciencia-ficción como en algunas teorías de Física la idea de la existencia de “mundos paralelos” o “universos paralelos”. Sin embargo, para la Filosofía los “mundos paralelos” (como quiera que sean) se consideran –si son reales, es decir, si realmente existen- parte de este mundo real y no universos diferentes.

Si el mundo real es tan grande, ¿podemos suponer que incluye todo ? De acuerdo con lo anteriormente señalado, todo lo que existe, ha existido o existirá se considera parte del mundo real. Sin embargo, conviene notar que sutilmente hemos calificado a “todo” como “todo lo que existe”. Esto significa que ambos términos no son equivalentes, pues en tal caso no se necesitaría señalar esta diferencia.

En esta interpretación –más amplia- de “todo” queda claro que el mundo real (el universo) no incluye todo. Por ejemplo, no incluye a una persona como usted que esté cazando en este momento a un dinosaurio. Ciertamente, podría haber un planeta en los confines de este universo en el que una persona como usted esté cazando a un dinosaurio. Pero esa criatura, no importa cuánto se parezca a usted, no lo es. Usted existe aquí y ahora en esta parte del universo y usted –el verdadero usted- no está cazando a un dinosaurio.

Por lo tanto, la cantidad de cosas que no ocurren en el mundo real es mucho mayor que las que ocurren. Piense en las cosas que podrían haber sido diferentes para usted pero que no lo fueron: podría haber ganado la lotería, podría haber viajado al Polo Norte a estudiar a los osos blancos, etc. Piense también en las cosas que podrían haber hecho al mundo diferente de cómo es ahora: Alemania podría haber ganado la Segunda Guerra Mundial; la imprenta podría no haberse inventado; comer zanahorias podría revertir el proceso de envejecimiento, etc. Ninguna de estas cosas ocurre, es decir, no forma parte del mundo real.

El mundo real incluye todo lo que es “real”, esto es, todo lo que de hecho existe, no lo imaginario o lo supuesto. Pero no incluye todo lo que es posible . El dominio de la posibilidad excede infinitamente a la realidad. Para cualquier forma en que es el mundo (para cualquier hecho individual) existen infinitas posibilidades de cómo podría haber sido. Cada una de estas alternativas constituye la descripción de un mundo posible no real. Estas formas alternativas, estos mundos (no reales, pero posibles) son ilimitados en su número. Hay solamente un mundo real, pero hay una infinidad de mundos posibles no reales.

 

Los Significados de “Posible ”

En términos generales, “posible” es un estado de cosas que podrían existir. En Filosofía se considera que existen tres tipos de posibilidad (1):

Técnicamente Posible . Estados de cosas que podrían existir dado el estado actual de la tecnología. Por ejemplo, enviar un cohete Marte es técnicamente posible; pero volar de México a Nueva York en cinco minutos no lo es.

Físicamente Posible . Estados de cosas que podrían existir dada nuestra comprensión actual de las teorías científicas. Por ejemplo, volar de México a Nueva York en cinco minutos es físicamente posible; pero hacerlo a una velocidad superior a la de la luz no lo es.

Lógicamente Posible . Estado de cosas que podrían existir dada nuestra comprensión actual de la consistencia lógica. Por ejemplo, volar de México a Nueva York a una velocidad superior a la de la luz es lógicamente posible; pero estar en ambos lugares a la vez no lo es.

 

¿Qué Son los Mundos Posibles ?

Un mundo posible es la forma en que las cosas podrían haber sido o podrían aún ser. En esta definición están implícitas dos nociones de “posibilidad”. Cuando especulamos acerca de las incógnitas del pasado o nos asomamos al futuro desconocido estamos interesados en cosas que, por todo lo que sabemos, podrían haber sucedido o por cosas que por todo lo que podemos predecir ahora, podrían suceder. Tomando en cuenta todo lo que conozco ahora (al menos lo que creo “conocer”, ya que éste es uno de los problemas que estudia la Filosofía ) no es posible que Alemania haya ganado la guerra o que yo vaya a viajar mañana al Polo Norte a estudiar a los osos blancos. Sin embargo, en otro sentido es posible que Alemania haya ganado la guerra –si la historia hubiera sido diferente de cómo realmente fue- y que yo vaya a viajar mañana al Polo Norte –si no le tuviera tanto miedo al frío y me hubiera sacado la lotería. En algún mundo posible, Alemania ganó la guerra y yo viajaré al Polo Norte mañana.

Sin embargo, los filósofos no están interesados en estos mundos posibles relativamente mundanos. A ellos les interesan aquéllas posibilidades que cuestionan los límites del pensamiento humano, mundos que se parecen al nuestro pero que de una u otra manera parecen salirse de lo que concebimos como posible o que están en los límites de la posibilidad. Al lector se le invita a considerar qué pensaría si se diera tal y tal estado de cosas. Por ejemplo, supongamos que dentro de un momento usted despierta en un sillón de un laboratorio, con un conjunto de cables conectados a su cráneo, y un científico con una bata blanca le informa que todo lo que usted cree haber vivido hasta ese momento es sólo un sueño: ¿Cómo establecería la verdad? Supongamos que alguien encuentra la manera de predecir con exactitud el futuro de cada ser humano: ¿Qué sucedería con el libre albedrío? Supongamos que usted es clonado: ¿Cuál de los “ustedes” idénticos es usted? En este contexto aparentemente frívolo el estudiante aprende que en estos ejemplos improbables surgen de manera vívida y eficaz problemas tales como la posibilidad del conocimiento, el conflicto aparente entre libertad y determinismo y la naturaleza de la identidad personal.

¿Qué es lo que determina si un mundo es posible? ¿Qué tan diferente puede ser el universo de lo que realmente es? ¿Cuáles son los límites de la posibilidad? En general, las teorías filosóficas enuncian lo que debe ser el caso –o lo que es el caso en todos los mundos posibles- sin incurrir en una contradicción lógica. Es decir, un mundo no es posible si no es lógico. (2)

 

Necesidad y Posibilidad

El concepto de “mundo posible” se utiliza ampliamente en la Filosofía. Para ello es preciso comprender cómo se relaciona con el concepto de “necesidad”.

Consideremos el enunciado:

C) Felipe salió de la oficina a las 5:15 PM.

No parece haber “necesidad” en este enunciado; podemos imaginar que las cosas hayan sido diferentes. Pero supongamos ahora que añadimos otra información:

P1) Felipe salió de la oficina cinco minutos después de Guadalupe.

P2) Guadalupe salió de la oficina a las 5:10 PM.

Al igual que C) por sí mismo, estos dos enunciados no son “necesarios”; cualquiera de ellos podría haber sido diferente. Pero si los dos últimos enunciados (P1, P2) son verdaderos, entonces C) debe ser verdadero. A pesar de que C) por sí mismo no es necesario, lo es para P1) y P2). Como quiera que el mundo sea –los cerdos podrían volar, los ríos podrían fluir hacia arriba, podría haber tres sexos, etc.- una cosa es cierta: si P1) Felipe salió de la oficina cinco minutos después de Guadalupe y si P2) Guadalupe salió a las 5:10 PM, entonces también debe ser verdad que C) Felipe salió de la oficina a las 5:15 PM.   

La condición “como quiera que el mundo sea” (o en cualesquiera circunstancias) equivale a invocar el concepto de otro mundo posible. Por lo tanto, se puede plantear nuevamente el razonamiento anterior como: Cualquier mundo posible en que Felipe sale de la oficina cinco minutos después de Guadalupe y ésta sale a las 5:10 PM, es también un mundo en el que Felipe sale de la oficina a las 5:15 PM. De hecho, al utilizar el concepto de mundo posible podemos dar una definición precisa e intuitiva de lo que es implicar. “Un enunciado P implica un enunciado Q” significa “Q es verdadero en todos los mundos posibles en que P es verdadero”. En nuestro caso, P1) y P2) implican (necesitan) a C).

Consideremos otro ejemplo. Imagine por un momento el enunciado P: “Jesús lavó el  jeep amarillo ayer”. ¿Puede usted pensar en un enunciado que sea verdadero en todos los mundos posibles en que P sea verdadero? He aquí uno, entre una infinidad de posibilidades: (Q) “Jesús lavó algo ayer”. Cualquier mundo posible en que P es verdadero es también un mundo en el que Q es verdadero. Entonces se dice que P implica (necesita) a Q.

Al utilizar el concepto del “mundo posible” podemos comenzar a explicarnos y a comprender muchos de los movimientos lógicos que hacemos habitualmente (a veces correctamente, a veces no). Una vez que entendemos qué son estos movimientos lógicos, podemos refinar el uso que hacemos de ellos en nuestros razonamientos.

 

Antecedentes Históricos

El concepto de “mundos posibles” proviene del filósofo alemán Göttfried Leibniz. Una de sus principales preocupaciones consistió en rescatar el concepto de libertad humana, negado por su contemporáneo, el filósofo holandés Benedicto Spinoza. Según Spinoza, todo lo que existe (y cualquier estado de una cosa existente) fluye necesariamente de la esencia de Dios. En consecuencia, no hay diferencia entre posibilidad y realidad: lo que puede ser, será.

Leibniz atacó la conclusión de este argumento, señalando que podemos concebir que las cosas sean diferentes, y que no pueden coexistir diferentes formas de ser. “Uno debe ciertamente sostener que no todo lo posible existe, de otra manera uno no podría imaginar alguna novela que no existiera en algún lugar y en algún tiempo. De hecho, no parece posible que todas las cosas posibles existan, porque unas se oponen a otras.” (3)

La concepción de Leibniz de la posibilidad era lógica: es posible lo que es consistente consigo mismo y que no contiene alguna contradicción. Por ejemplo, un soltero casado es imposible, porque un soltero es un hombre no casado. Un soltero casado estaría al mismo tiempo casado y no casado –una contradicción. Ahora consideremos un estado de cosas que se oponga al estado actual de cosas, digamos que usted se haya casado con una persona diferente a su actual cónyuge. No hay contradicción en el hecho de que se haya casado con otra persona, así que ese estado es posible. De aquí se desprende que no todo lo que es posible existe.

Acerca del tipo de cosas que pueden existir -tema de la Ontología , una de las ramas de la Filosofía- Leibniz distingue entre esencia (la naturaleza de una cosa) y existencia. Por ejemplo, puede haber naturalezas tales como “el movimiento más veloz”, “círculo perfecto” y “Cristóbal Colón”, y podemos preguntarnos si algo existente corresponde a cada una de ellas.

El principio que determina la esencia es el de posibilidad o de no-contradicción. Debemos preguntarnos de cualquier supuesta esencia si es o no posible. Es posible aquello que no contiene nada contradictorio en su concepción. Por ejemplo, la noción de “el movimiento más veloz” contiene una contradicción. Consideremos un clavo en la periferia de una rueda a la que adscribimos la noción de tener “el movimiento más veloz”. Si la rueda se extiende, el clavo en la periferia se mueve más rápido que aquello que suponíamos tenía el movimiento más veloz.

En cambio, la noción de un círculo perfecto como una figura plana cuyos puntos límite equidistan de un punto central no es contradictoria y por lo tanto un círculo perfecto es posible. Cristóbal Colón es posible porque él realmente existió y en general es posible inferir la posibilidad a partir de la existencia.

El principio de posibilidad también puede utilizarse para demostrar necesidad. Si la ausencia de una propiedad es incompatible con la esencia de una cosa, esa cosa tiene necesariamente esa propiedad. Por ejemplo, un cuadrado tiene necesariamente cuatro lados.

Pero no todo lo posible es necesario. A una cosa que  puede o no existir se le llama contingente . Para justificar la existencia de esa cosa se necesita otro principio, que Leibniz llamó de “razón suficiente”, de acuerdo al cual cualquier cosa contingente que exista lo hace en virtud de una razón suficiente para causarla. Por ejemplo, un disparo es suficiente para matar a alguien, pero no es necesario porque hay otras formas de matar.

La doctrina de otros mundos posibles dio a Leibniz una forma de decir que no todo lo posible es real. En el siguiente apartado profundizaremos en los conceptos de necesidad, posibilidad y contingencia.

 

Necesidad y Contingencia

Los enunciados o proposiciones contingentes se supone que tiene valores de verdad que dependen de cómo es el mundo. Las proposiciones necesarias pueden considerarse el caso especial límite en el que los valores resultan verdaderos como quiera que sea el mundo (o sea, en cualquier mundo posible). A continuación se presentan cuatro proposiciones para facilitar la comparación entre tres concepciones de necesidad lógica y una de contingencia.

Proposición 1: “p V (¬p)”

Esta proposición, como en la famosa frase de Hamlet: “Ser o no ser “, donde los símbolos “V” y “¬” expresan respectivamente la disyunción y la negación lógicas y “p” es una proposición arbitraria, es plausiblemente verdadera en todos los mundos posibles. Es por lo tanto necesaria.

Proposición 2: “2 + 2 = 4”

Es difícil concebir alguna posibilidad de que la proposición 2 sea falsa, excepto que la usemos para significar algo distinto a lo que usualmente queremos decir con “2 + 2 = 4” . Suponiendo que la semántica (el significado) del lenguaje esté determinada, la proposición puede considerarse necesaria.

Proposición 3: “La población de la Ciudad de México es mayor que diez millones o no lo es”.

Esta proposición no tendría sentido si la Ciudad de México no existiera, por lo que en este caso no sería verdadera. Pero no puede ser falsa, pues es un caso particular de la proposición 1. Por lo tanto, preferimos no considerarla contingente y podemos decir que es necesaria.

Proposición 4: “La población de la Ciudad de México es mayor que diez millones ”.

Esta proposición es verdadera en algunos mundos posibles y falsa en otros. No es necesariamente verdadera, por lo que no es lógicamente necesaria y podemos decir que es contingente.

Puesto que el término “necesario” puede usarse para significar “requerido por las leyes de la Física ”, podemos usar el término “lógicamente necesario” para clarificar el sentido de “necesidad” que está bajo consideración. Por lo tanto, diremos que una proposición es lógicamente necesaria, necesariamente verdadera o simplemente necesaria si su enunciado no puede ser falso. Es verdadero en todos los mundos posibles.

 

Los Experimentos Pensados

El mecanismo mediante el cual los mundos posibles se utilizan para descubrir ciertos conocimientos se conoce como “experimento pensado” ( thought experiment ). En un experimento pensado inventamos posibilidades en nuestra imaginación para que luego esas posibilidades nos muestren que la manera en que interpretamos el mundo aparentemente no concuerda con la realidad.

 

Los Experimentos Pensados en Filosofía

Fuera de la Filosofía , utilizamos los experimentos pensados (o mundos posibles) para verificar teorías –en Administración, en Economía, en Física, etc.- y para comprobar nuestra capacidad de aplicarlas –el juicio de un administrador, de un maestro o de un policía. Por ejemplo, en el campo de la Administración el canadiense Henry Mintzberg utiliza un experimento pensado para demostrar que la estrategia seguida por la compañía McDonald's al incluir en sus menús el desayuno Egg McMuffin (un bollo) no constituyó un cambio estratégico para esta cadena de comidas rápidas:

“Ahora bien, imagine el lector un cambio de posición en McDonald's que requiera un cambio de perspectiva, por ejemplo, la apertura de cenas con candelabros y servicio de meseros individuales (su McPato a l'Orange sobre pedido) con la finalidad de captar el mercado nocturno. No había nada que decir, excepto tal vez etiquetar esto como “El síndrome Egg McMuffin”. (4)

Sin embargo, en Filosofía nos enfrentamos a la tarea de dar una explicación lógica y coherente a un experimento o situación. Cuando un filósofo dice: “Supongamos...” uno no tiene que asumir que lo supuesto tiene sentido, aún cuando inicialmente parezca tenerlo. En palabras del filósofo austríaco Ludwig Wittgenstein: “Mi meta es enseñarle a usted a pasar de un absurdo disfrazado a un absurdo patente” (5)

La mayoría de los mundos posibles descritos en Filosofía resultan ser absurdos patentes.

La materia prima de la Filosofía consiste en ideas que se nos presentan en reacción a ciertos experimentos pensados. Algunas de estas ideas son absurdas, sólo que no nos damos cuenta de ello. Descubrimos que son absurdas al proyectar sus consecuencias lógicas. Así, la descripción de un estado de cosas que, sin que nosotros sepamos, contiene una contradicción, se continúa llenando con más detalles hasta que la contradicción queda explícita. Este es un descubrimiento filosófico. Algo que parecía tener sentido para nosotros resulta no tenerlo. Por lo tanto, el razonamiento que nos llevó a esa ilusión debe ser abandonado. 

Uno de los problemas filosóficos mencionados con anterioridad trata de la naturaleza de la identidad personal. “Supongamos que fuera posible clonar a los seres humanos, que cada una de las personas resultantes poseyera todas las características físicas y mentales del original y que su cuerpo haya sufrido ese proceso: ¿Cuál de los idénticos ‘ustedes' resultantes sería usted ?”. Un “mundo posible” que permite los trasplantes de cerebro proporciona al filósofo inglés Derek Parfit el medio para plantear y probar su teoría de la continuidad psicológica. Planteada de manera muy simple, esta teoría establece que la condición necesaria y suficiente de la identidad personal es la continuidad de la base causal de la memoria y la personalidad. (6) ¿Es cierta esta teoría? La base causal de la memoria y la personalidad es el cerebro. Parfit propone un experimento pensado en el que un cerebro se divide en dos partes y cada una de ellas se trasplanta a un cuerpo carente de cerebro. Es lógicamente posible que el cerebro humano se divida en dos partes y que cada una conserve la base causal de la memoria y la personalidad (absurdo disfrazado). Sin embargo, de acuerdo con la teoría propuesta tendríamos una situación en la que A es la misma persona que B (que recibió la mitad del cerebro de A) y A es la misma persona que C (quien recibió la otra mitad); pero B no es la misma persona que C. Esto es absurdo patente, porque viola el principio lógico de identidad. (7)

Por lo tanto, la teoría propuesta no puede ser verdadera. Así es como obtenemos un conocimiento filosófico.

 

Validez de los Experimentos Pensados

La validez se refiere al grado en que una prueba mide lo que realmente intenta medir. Por ejemplo, si queremos determinar en qué grado un tónico contribuye al incremento en el peso de los niños de 3-6 años, diseñaríamos un experimento en el que se pesara a dos grupos de niños, se administrara el tónico durante cierto tiempo a uno de esos grupos y posteriormente se les pesara de nuevo, comparando finalmente sus pesos de antes y después; no sería válido que estimáramos el efecto del tónico midiendo su estatura o el número de palabras que leen por minuto. Dada la naturaleza algo fantástica de los experimentos pensados, cabe preguntarse si son útiles, si son precisos y si son válidos para la verificación de las teorías filosóficas.

Generalmente se piensa que no es posible que haya un cuadrado redondo. Sin embargo, alguien podría afirmar lo contrario por medio de esta figura:

 

__________________

 

Un Cuadrado Redondo

(visto de canto)

 

Esta es la representación de un cuadrado redondo en virtud de la intención del artista de que su dibujo represente a un cuadrado redondo. La intención es crucial hasta para dibujar un cuadrado, ya que sus lados no pueden dibujarse perfectamente rectos. El dibujo de un cuadrado es un cuadrado por mandato del dibujante.

Las imágenes mentales de los cuadrados –o de cualquier otra cosa- deben sus propiedades de representación a intenciones. Así como en caso de cuadrado redondo, ¿por qué no simplemente estipulamos lo que queremos que sea posible como posible?

El usuario de un experimento pensado, que viene a ser el mecanismo de enlace entre la estipulación y las imágenes mentales, debe demostrar cómo éste trasciende la mera estipulación. Porque pudiera parecer que el diseñador de un experimento pensado que esboza un escenario C tiene derecho a conocer la posibilidad de C en virtud de haber estipulado a C. Y en cierto sentido esto es cierto, porque la estipulación es libre.

Pero el diseñador está obligado a hacer que su estipulación sea coherente con un complicado cuerpo de creencias. Este requisito adicional de consistencia hace que el conocimiento de la posibilidad diste mucho de ser trivial. Por ejemplo, cuando suponemos que el mundo duplicó su tamaño anoche, tendemos a pensar que esa suposición se cumple  multiplicando todas las magnitudes por dos. Sin embargo, el mundo está gobernado por relaciones geométricas no lineales (las áreas son magnitudes al cuadrado y los volúmenes al cubo, etc.). Al duplicar el tamaño de los objetos no se conserva la proporción entre su masa y su superficie. Entonces no es posible que todo se duplicara exactamente en tamaño anoche.

Así es que los experimentos pensados no son nada fáciles. El diseñador a menudo cae en incoherencias, es vago en sus apreciaciones o adopta alguna suposición que presupone una petición de principio –sofisma que consiste en tomar como premisa de una demostración precisamente lo que se va a demostrar: por ejemplo, pretender demostrar que el pensamiento es material porque es producto del cerebro. (Habría que demostrar primero que todo lo que surge a partir de un instrumento material es necesariamente material).

A medida que una suposición se aleja de nuestras creencias vigentes, mayor será la revisión que tendremos que hacer a este cuerpo de creencias para acomodarla. Y dado que los experimentos pensados más interesantes involucran suposiciones fantásticas, estos son los que imponen las demandas mas pesadas a nuestra capacidad cognoscitiva. Por lo tanto, se hace muy difícil verificar las premisas que se oponen a hechos conocidos. Aunque el argumento producido por el experimento pensado pueda ser aceptado como un argumento válido, no podemos saber si sus premisas lo son. 

El papel de la estipulación es el de proporcionar conocimiento (condicional) a la posibilidad objetiva del experimento pensado. El talón de Aquiles del experimento pensado es precisamente deshacerse de lo condicional. La estipulación es puerilmente simple. El acomodo es formidable. La estipulación por sí sola no puede crear nuevos conocimientos al crear literalmente nuevas posibilidades. Lo que es posible es necesariamente posible. Las estipulaciones solamente pueden cambiar la correspondencia entre frases y proposiciones. Por ejemplo, la legislatura de Indiana (E.E.U.U.) aprobó en una ocasión que pi (el número de veces que el diámetro cabe en la circunferencia = 3.14159...) sería a partir de entonces igual a 3. Si la ley hubiera sido obedecida, uno podría haber dicho con verdad una frase que se oyera como “Pi es igual a 3” . Pero el estatuto no hubiera hecho que pi fuera igual a 3 . (8)

Los experimentos pensados se parecen más a los diagramas geométricos que a las pinturas. Se sabe que razonar a partir de lo esbozado en una pintura puede dar origen a equivocación, a petición de principio y a otras falacias. Esto puede evitarse con la lógica formal desarrollada en el siglo XIX. La superioridad de los métodos matemáticos ha hecho que muchos matemáticos dejen de lado las demostraciones por medio de diagramas. Estos se utilizan más como mecanismos de ayuda, como herramientas didácticas o cuando mucho como esbozos de prueba, que como pruebas propiamente dichas. La controversia en

Matemáticas sobre esta deposición refleja el debate filosófico sobre los experimentos pensados.

El éxito de un experimento pensado radica en que sea capaz de proporcionar un contra-ejemplo evidente y decisivo a la hipótesis que intenta refutar. Para ello, el diseñador debe hacer que su estipulación sea consistente con el cuerpo de creencias vigente.

Al igual que los experimentos científicos, los experimentos pensados tienen la función de servir como evidencia de descubrimiento. Es cierto que aquéllos que aparecen en los libros de texto se seleccionan en parte por su valor didáctico; pero esto de ninguna manera disminuye su carácter de evidencia.

 

Realidad de los Mundos Posibles

¿Dónde están los mundos posibles? Cada mundo posible está en su propio “espacio” y en su propio “tiempo” sin relacionarse espacial o temporalmente con nuestro universo. Imagine usted que existiera una máquina de los mundos posibles, similar a la máquina del tiempo que ideó el novelista inglés H.G. Wells. Usted podría tener conciencia de lo que acontece y aún podría saber el punto de vista de la persona que habría sido usted en ese mundo posible. Pero usted , el que lee ahora estas palabras, no podría hacer absolutamente nada. Sería como un fantasma.

 

Metafísica y los Mundos Posibles

Entonces, ¿existen realmente o no estos mundos posibles? ¿Son tan sólidos y reales como nuestro mundo? Esta es una pregunta metafísica. La Metafísica es la rama de la Filosofía que estudia la realidad en contraposición a la mera apariencia –estudia qué realmente existe. La contradicción que se plantea inicialmente –recuerde lo señalado anteriormente acerca de que los filósofos acostumbran oponer dos ideas- es si la realidad es externa al individuo y se impone a su conciencia desde afuera o si es ella el producto de la conciencia del individuo. ¿Tiene la realidad una naturaleza objetiva o es el resultado de la cognición individual? ¿Hay algo “ahí afuera” en el mundo que es dado, o ese algo es creado por la propia mente? Estas preguntas conducen directamente a lo que se conoce en Filosofía como el debate realismo/ idealismo. El idealismo mantiene que el objeto pensado es objeto cuando y porque es pensado. Para el idealismo, lo que existe no son las cosas sino el pensamiento. Por el contrario, para el realismo existe la idea de la cosa en sí como algo que existe y que es independiente del pensamiento. Ciertamente, existen objetos ideales –como un unicornio o un promedio- que de cualquier manera se presentan fuera de la mente y deben ser apropiados por ella mediante una incursión fuera de su esfera propia. Pero aún en estos casos la imagen del objeto corresponde a la realidad.

 

La Realidad de los Mundos Posibles

    Para una posición realista, la sugerencia de que los mundos posibles son tan sólidos y reales como éste parece muy extravagante. Otra cosa es decir que pensamos en los mundos posibles con nuestra imaginación. Por supuesto, cuando pensamos en una posible

mesa o en una posible  silla pensamos en una mesa sólida o en una silla sólida. Pero las posibilidades que pensamos –color, tamaño, forma- no tienen existencia fuera de la mente. No están “ahí afuera”. Existir, ser real, es justamente ser parte del mundo real, del mundo en que vivimos. Pensar acerca de cómo las cosas podrían haber sido diferentes es pensar acerca de algo irreal, algo que no tiene existencia aparte de lo que pensemos o hablemos de ello.

Por el contrario, para la posición idealista todo acerca de lo que hablemos tiene que ser real en algún sentido o no podríamos hablar de ello. Por ejemplo, el Hombre Araña es un carácter real de ficción. Existe, por decirlo así, en las tiras cómicas. Los mundos posibles no tienen que ser “reales” de la forma en que el mundo en que vivimos es real, así como los caracteres de ficción no tienen que ser seres vivientes. Pero estos otros mundos tienen la clase de realidad que se aplica a ese tipo de cosas, es decir, la clase de cosas que pensamos más que reales, posibles.   

El filósofo tiene acceso a los mundos posibles mediante la mente, mediante el pensamiento. No necesitamos una máquina de los mundos posibles. Pero de aquí no se desprende que los mundos posibles no sean más que conceptos mentales. Algunos filósofos –por ejemplo el norteamericano David Lewis- sostienen que los mundos posibles son “exactamente tan reales como el mundo real”. (9).

Lo que podamos imaginar o no, o lo que pensemos de los mundos posibles, no es lo que los hace reales. Cuando decimos algo acerca de los mundos posibles, es decir, cuando preguntamos qué habría sucedido si tal y tal hubieran ocurrido, intentamos decir algo verdadero . Pero nuestros pensamientos acerca de los mundos posibles son verdaderos o falsos dependiendo de algo (razonamiento, lógica) que de alguna manera es independiente de tales pensamientos. Lo que hace reales a los mundos posibles no puede ser simplemente lo que pensamos de ellos. Nuestra mente descubre algo que tiene una realidad independiente a ella.

 

 

NOTAS

(1)  John R. Burr y Milton Goldinger. Philosophy and Contemporary Issues. (New Jersey: Prentice-Hall, 1996), 535.

(2)  La Filosofía también estudia los “mundos imposibles”, es decir, aquéllos mundos en que las contradicciones pueden ser “verdaderas”. Véase por ejemplo el artículo de Edward N. Zalta, “A Classically-Based Theory of Impossible Worlds”, Notre Dame Journal of Formal Logic, 38/4 (1997): 640-660.

(3)  Göttfried Leibniz, citado en Philosophy 22 Lecture Notes: Leibiniz, en línea, disponible en http: //www.philosophy.ucdavis.edu/phi022/LEIBLEC.HTM

(4)  Henry Mintzberg y James Brian Quinn, El Proceso Estratégico. (México: Prentice-Hall Hispanoamericana, 1991), 21. 

(5)  Ludwig Wittgenstein es citado por Geoffrey Kempner, E-mail al autor, 23 de abril de 1999.

(6)  Derek Parfit y Godfrey Vesey, “Brain Trasplants and Personal Identity: A Dialogue”, en Philosophy and Contemporary Issues, eds. John R. Burr y Milton Goldinger (New Jersey: Prentice-Hall, 1996), 423-430.

(7)  Geoffrey Klempner, E-mail al autor, 23 de abril de 1999.

(8)  Roy Sorensen, revisión al libro Thought Experiments in Philosophy de Soren Haggqvist (Estocolmo: Almqvist & Wiskell International, 1966), en línea, disponible en  http://astro.ocis.temple.edu/~souder/thought/sorensen.txt

(9) Geoffrey Klempner, Op. Cit. 

 

Carlos Evia Rosado PhD, es Ingeniero Civil por la Universidad (Autónoma) de Yucatán; Maestro en Administración por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey; Doctor of Philosophy (Business Admninistration)por la California Coast University, U.S.A.; Post Graduate Certificate in Education de la University of Surrey, G.B.; Certificate in Pathways to Philosophy de The Philosophical Society of England. Profesor Investigador Titular jubilado de la UADY. Actualmente profesor investigador del Centro de Innovación Educativa de la Universidad del Mayab. Escríbele a: [email protected]

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