Universidad Anáhuac Mayab

EL CINE DIGITAL Y EL LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO

Publicado en: 27 de Septiembre de 2006

  

EL CINE DIGITAL Y EL LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO

                                                         Mario Helguera Bolio.  

 

Hace ya más de un siglo, en el sótano de un café en el Boulevard des Capucines de la capital francesa, los hermanos Lumière introdujeron al público a la que sería una de las expresiones artísticas más importantes del siglo XX; en las décadas siguientes, la genialidad de Griffith, Chaplin y Murnau; la aparición del sonido, la utilización del color; la maestría de Hitchcock, Fellini y Kurosawa, fueron los ingredientes que se agregaron para la configuración de nuestro cine actual. Éste arte, que se ha caracterizado por una evolución técnica constante, es precisamente una compleja serie de giros muchas veces inesperados y repentinos que convierten en obsoleto o antiguo aquello que antes era la norma.

 

            Actualmente, el cambio que se vive en la industria cinematográfica lleva el nombre de cine digital, una nueva  herramienta para  realizar en lenguaje cinematográfico que ha abierto las puertas a diversos creadores. Este formato ha permitido abrir el aprendizaje y el  ejercicio del lenguaje cinematográfico a jóvenes que, tomándolo como herramienta, han podido desde hace  ya 10 años contarnos sus historias y mostrarnos sus imágenes; han aprendido a concebir el montaje en su propio  tiempo y forma; desde la preproducción con el guión hasta la exhibición. El proceso de realización en lenguaje cinematográfico ya no es mas  un "lejano sueño" pues las historias producidas localmente en lenguaje audiovisual, están ya en las pantallas.

 

            La llegada de la tecnología digital ha significado igualmente una democratización de la cinematografía, absorbiendo y envolviendo por igual a estudiantes y experimentados realizadores, desde  Lars Von Trier o Ripstein hasta Ingmar Bergman. Ésta nueva forma de hacer cine, que involucra menores costos y rapidez en su producción, ha llegado para quedarse  y muy posiblemente para convertirse en herramienta método que involucra su propia estética cuya producción se incrementa ahora y  en la que amplios factores indican que los  años venideros nos llevarán  cada vez más a ésta renovación.

 

            Si bien el formato digital  involucra una mayor facilidad en la elaboración de la producción y del registro, no hay que olvidar que el talento no puede quedar nunca de lado. El cine requiere de sensibilidad, trabajo, preparación y disciplina; es importante la formación académica en filosofía y forma para lograr un discurso que en verdad comunique,  llevando un mensaje que logre un vínculo real con la audiencia. Lo importante es que el lenguaje cinematográfico ya no es propiedad elitista de algunas escuelas o centros educativos sino que se abre a una gama cada vez mayor en la producción y distribución. Eso no quiere decir que  baste con conseguir una buena cámara. Lo importante es tener algo qué contar y saber cómo hacerlo.

 

            La distribución es otro de los factores que vienen cambiando cada vez más. En Europa ya existen salas con discos duros en lugar de proyectores con bobina. Cada vez mas el cine digital ocupa espacios y al público en sí esto no le importa tanto. El público al fin lo que quiere ver en la pantalla es una película y no le preocupa mucho si es en digital o  no.  Con seguridad  llegará el momento en que no se pueda distinguir entre el cine digital y el de 35mm. La técnica avanza enormes pasos. Así en la actualidad, despiertan las cinematografías en varios países latinoamericanos con  filmes viables de producir y que, por el momento y para su exhibición, tienen que ser transferidos al formato fotográfico lo cual eleva en un rango considerable  el costo de producción.  

 

            Es importante también hacer una revisión del fenómeno de la distribución en los trabajos producidos por videoastas yucatecos durante la última década y sin duda luchar también para generar espacios de exhibición nuevos y más nuestros, alternativos y comerciales, universitarios y populares, en donde la gente que ha mostrado empeño y perseverancia en la producción digital, pueda lograr exhibir de manera más constante y permanente.  En nuestro país, el problema de la distribución para la producción de nuestro cine es importante y lamentablemente nocivo, inclusive para películas en formato tradicional. La amplia red de distribuidoras y salas exhibidoras vinculadas comercialmente a Hollywood con un Tratado de Libre Comercio que  favorece en poco —más bien casi en nada—  la exhibición de cine mexicano,  nos lleva a señalar  que un cine que no se exhibe es un cine que prácticamente no existe.

            De aquí la importancia de mantener y fomentar los festivales y encuentros en donde exista la retroalimentación y el contacto con los realizadores quienes se revitalizan fomentando la perspectiva del quehacer cinematográfico actual.  En México los festivales de Guadalajara, Morelia, Expresión en corto en Guanajuato y más cerca: El festival y concurso de cortometraje de Mérida así como el de Cine, video y Sociedad  al igual que las muestras en las universidades que cada vez se ofrecen con mayor frecuencia, implican un avance y han sido una fuerte fuente de motivación entre los videoastas  locales  para producir, ya que estos espacios ofrecen un lugar digno en dónde exhibir. Eso motiva en un buen nivel el  ánimo, sobretodo entre jóvenes realizadores que han egresado de las Universidades  y no cuentan con el apoyo académico. Acaso habría que crear vínculos  en estos eventos que los hagan más frecuentes pues en el caso yucateco, son dos veces al año únicamente  y sólo dos importantes festivales de exhibición  para conocer lo que se produce de manera no industrial y cada vez más en formato digital.

 

            La asistencia de público, joven en su mayoría, va pues  a encontrarse con un cine local y por ende más suyo, con discursos variados en temas y montaje, lo cual también hace posible el encontrarse a sí mismos con asuntos mucho más personales y propios en éste cine joven que habla de nuestra cultura pues es claro que no se puede competir con Hollywood haciendo súper producciones de grandes presupuestos y actores sobre valorados sino produciendo cine con temas mucho más próximos, más factibles y sobre todo con calidad. Ese es nuestro camino que se debe procurar y fomentar  para conservar una identidad cinematográfica en un mudo cada vez más globalizado en donde el grueso del  público "educado" por los medios  ya va cada vez más al cine a "sentir"  que a "pensar".

 

            La herramienta digital nos abre pues no sólo la posibilidad y el compromiso hacia la producción sino también hacia la exhibición. El camino para fortalecer espacios alternativos en la difusión es un objetivo que debemos procurar para exhibir un cine más nuestro y por ende conocernos mejor; ser más nosotros y recobrar una forma  de producir, de contar historias, ya lejana, debido al proceso de centralización al que ha llegado… regresarla a nosotros y regresarnos parte de nosotros mismos ya que como usted sabe, cada país tiene el cine que se merece.

Mario Alberto Helguera Bolio es egresado del centro Universitario de estudios Cinematográficos de la Universidad Nacional Autónoma de México; es investigador y promotor del fenómeno cinematográfico. Fundador de diversos espacios alternativos a la difusión cinematográfica en Yucatán como en  "La casa de la cultura"  el  "Centro Cultural la Ibérica" y el "Centro Cultural de Mérida "Olimpo". Es asesor y conductor en  diversos festivales y Jornadas de cine en Mérida. Imparte clases en Universidades y centros Culturales del Estado de Yucatán como especialista en la evolución del lenguaje cinematográfico. Tiene la Medalla al Mérito Artístico otorgada por el Gobierno del Estado de Yucatán. [email protected]

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