Universidad Anáhuac Mayab

¿Qué es la política para los jóvenes?

Publicado en: 07 de Enero de 2008

   Apuntes sobre un Marco Teórico

¿QUÉ ES LA POLÍTICA PARA LOS JÒVENES?: EL PAPEL QUE JUEGA LA TELEVISIÓN

Antonio Rodríguez Santa Ana.

Las ideas y reflexiones que dieron pie al presente trabajo, se originaron en nuestro proyecto de investigación, denominado "La concientización de los jóvenes universitarios de Yucatán sobre la política y la influencia que en ésta ejerce la información televisiva".

Con el apoyo del Centro de Investigación de la Comunicación Anáhuac Mayab (CICAM), el objetivo general de este trabajo es conocer cuál es el clima de actitudes y opiniones que predomina entre una muestra representativa de jóvenes en edad universitaria (de 18 a 22 años de edad), cursantes además de seis instituciones de educación superior de Mérida, Yucatán, entre quienes pretendemos analizar cómo van construyendo su formación cívico-política en una época de suyo compleja para la sociedad mexicana.

Los procedimientos que tenemos en curso para la elaboración de este trabajo, parten de un enfoque mixto, mediante el cual buscamos realizar mediciones cuantitativas y valoraciones cualitativas, a fin de saber, en qué medida e intensidad, los jóvenes universitarios en Mérida van construyendo su visión y conceptualización actuales sobre la política.

Partiendo de diversos hechos que definen al contexto actual de luchas de fuerzas, así como de retórica en la arena pública-política, nuestra intenciòn es analizar cómo se va suscitando esa construcción conceptual y actitudinal de los jóvenes universitarios (en relación a la actividad política), particularmente si ésta se presenta tamizada por información difundida desde la televisión, la cual muchas veces contiene un bagaje amplio de mensajes encontrados e información vasta que satura por momentos la capacidad de procesamiento y análisis en las audiencias.

La juventud ha sido considerada como un segmento de audiencia televisiva con mayor susceptibilidad a la persuación (Valdés Zepeda, 2003), razón por la cual nuestro interés consiste en determinar de qué forma, en un sector al que mayoritariamente se le atribuyen hábitos notables de exposiciòn a la televisión, es posible que se esté suscitando una actitud respecto a la política que se antoja importante ir valorando, sobre todo por el hecho de que, por lo menos en las tres últimas décadas, la televisión ha adquirido un papel político fundamental que la ha convertido en el primer poder (Esteinou, 2004) y en contrapeso demostrado, con agenda propia en la cosa pública, demandante, exigente e inclusive gobernante (Esparza, 2006), que busca provecho no sólo mercadológico sino estratégico para la defensa de intereses políticos afines a los suyos propios.

La indagatoria que hoy realizamos, persigue entonces localizar los aspectos destacables de la presumible influencia de la televisión y sus contenidos informativos, sobre una vasta población juvenil universitaria a la que los mercadólogos de la política ubican como segmento determinante en resultados electorales.

Nuestra investigación, por lo pronto, se ha dado a la tarea de ir caracterizando algunos términos, ya que es necesario evitar la ambigüedad en los mismos, para así recurrir a la teoría de política y comunicación que más nos resulte sustentable.

- En primer lugar, es importante destacar a qué nos referimos cuando hablamos de la visión y conceptualización que tienen los jóvenes sobre la política. No se trata de la posición política, la militancia o algún otro elemento indicativo de la formación de dichos jóvenes como cuadros activos de y/o dentro de la política. Más bien, se trata de la visión, la mirada o la idea que los jóvenes tienen respecto a la actividad de los políticos o de los elementos que protagonizan la vida pública política.

Por lo tanto, un primer aspecto que nos sirve como variable en nuestro trabajo, es la característica no militante (o no activista en la política) de los jòvenes que integrarán la muestra de análisis para la presente investigación. Esta caracterización tiene sus razones:

1)      En primer lugar, es posible que tenga mayor utilidad científica, observar y analizar las opiniones y actitudes de los jóvenes universitarios no militantes, toda vez que de este segmento proviene el "fiel de la balanza" que decide resultados electorales;

2)      Asimismo, consideramos de mayor utilidad la observación en dicho sector, porque precisamente su carácter no militante de la política, presume la existencia de una masa en apariencia desinteresada en la política –como suele ser su expresión cotidiana- y por lo tanto quizá más susceptible a la incidencia de los mensajes televisivos;

3)      En tercer lugar y derivado de lo mismo, el segmento juvenil de 18 a 22 años, si bien se encuentra en un proceso académico formativo, se presume posee aún escasa información sobre el entramado de relaciones socio-históricas que determina a la actividad política y por lo tanto se parte de la presunción de que muchas campañas políticas apuestan a la escasa memoria histórica de dicho sector.

Partimos entonces de una primera consideración: investigar a grupos de jóvenes universitarios, no militantes de la política, pero que sin duda tienen referencias, ideas o conceptos sobre la política, a partir no sólo de la experiencia directa, sino de su exposición a los mensajes de medios electrónicos como la televisión, cuya naturaleza mediática de espectáculo ha despertado el interés colectivo a través de los escándalos (Thompson, 2001).

Nuestro trabajo parte del supuesto de que las actitudes y opiniones que tienen los jòvenes sobre la política, han tenido un halo de expresión en las cadenas de correo electrónico que se han generado a a partir de ciertas coyunturas. Esas cadenas de e-mails tuvieron su mayor expresividad en la primavera-verano de 2006, cuando se suscitó el proceso electoral federal de dicho año y su conocida secuencia de acontecimientos.

Uno de los rasgos observados, en el contenido de muchos de esos mensajes, fue la exaltación verbal, la abundancia de calificativos y las posiciones polarizadas que acusaban en sus expresiones, bien fuera a favor o en contra de los dos principales contendientes a la Presidencia, Felipe Calderón Hinojosa y Andrés Manuel López Obrador.

La propalación de dichos mensajes electrónicos, agudizó un clima de tensión colectiva, mismo que se presume pudo ser alimentado con las campañas de descalificaciones emitidas en spots televisivos de amplio alcance.

Diversos análisis, expresaron en su momento que en buena medida los mensajes de correo electrónico masivo obedecieron a una baja competencia en el conocimiento que sobre la política y su teoría tienen las audiencia masivas, elemento del cual siempre se han apoyado los propagandistas para su labor de persuación.

Inferido de lo anterior, nuestras caracterizaciones también plantean otra diferencia de conceptos importante para efectos de nuestra observación en los jóvenes y su comportamiento hacia la política: no son lo mismo las actitudes que las opiniones. A las primeras, la teoría social las ha caracterizado como la tendencia natural, más instintiva y mecánica que tienen los individuos de expresar su reacción ante determinados estímulos, mientras que las opiniones son la posición más elaborada y reflexiva que adquieren las personas ante determinadas ideas o estímulos, casi siempre construidos intelectualmente (Abreu Sojo, 1997). En tal sentido, una observación completa de las respuestas de los individuos tiene que considerar no sólo las actitudes (o reacciones) sino las respuestas racionales que se expresan en opiniones.

Partiendo de dicha dicotomía, esta investigación pretende analizar, bajo un enfoque mixto no sólo las opiniones que expresan jóvenes universitarios de Mérida sobre la política y los políticos, sino analizar la forma en que sus actitudes marcan tendencias que serían de suyo relevantes y que nos podrán facilitar una valoración del carácter que tendrá su formación futura en el ejercicio profesional y/o político que asumirán a futuro.

Hasta aquí algunas consideraciones iniciales, a las que se nos antoja preciso complementar en esta primera entrega, con datos que exponemos relevantes y, sin duda, ofrecer un vasto trabajo, en el que ya laboramos, sobre las respuestas variadas y complejas que ofrece como un suculento coctel los jòvenes en etapa de formación universitaria.

Trazar el marco que define hoy el comportamiento político de los jóvenes mexicanos es una empresa difícil y compleja, como diversa y plural es la sociedad mexicana y la heterogeneidad de los conglomerados juveniles, pues si bien hay opiniones que señalan una relativa disminución del interés de los jóvenes en las problemáticas del país, existen voces respetadas que reconocen, por su parte, que hay segmentos significativos de jóvenes en México, calculados en un 30 por ciento de la población, que se interesan en los problemas nacionales y ejercen una participación firme en diversas organizaciones políticas (Fernández Poncela, 2004).

Analizar el comportamiento de los jóvenes respecto a la política presupone la existencia de la concepción que ellos tienen sobre la práctica pública del bien común. Por lo tanto, si se habla de concepciones y percepciones, habremos de tener en cuenta en nuestra investigación aspectos cualitativos. Sin embargo, existen datos cuantitativos publicados recientemente en México mediante encuestas y otros estudios de opinión (SEP e IMJ, Encuesta Nacional de la Juventud, 2000-2005), que ofrecen pistas generales sobre como piensan y actúan los jóvenes –y en algunos de ellos sobre adultos- ante la política, así como qué asuntos juzgan prioritarios en sus vidas.

Un primer acercamiento al registro sobre diversos procesos que involucran a jóvenes de 12 a 29 años de edad, se mostró en la "Encuesta Nacional de la Juventud 2000", elaborada por el Centro de Investigación y Estudios sobre Juventud del Instituto Mexicano de la Juventud, antes "Causa Joven", que con la ayuda de profesionales calificados y el apoyo institucional del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, se propuso medir diversas formas de incorporación de los jóvenes a la sociedad.

En dicho estudio levantado en 54,500 viviendas por todo el país durante el año 2000 y difundido un par de años después, en uno de los rubros que indica el grado de interés y concienciación de los jóvenes respecto a los asuntos públicos, denominado "Participación social", se hace patente que si bien los jóvenes de 15 a 29 años se dijeron en su mayoría dispuestos a participar en defensa de los indígenas, a favor del medio ambiente, de la paz y los derechos humanos, sí en cambio expresaron su rechazo a las actividades pro-abortistas, así como su negativa a participar "en actos de partidos políticos, por los derechos de los homosexuales y, en menor medida en protestas ciudadanas".

Asimismo la encuesta destacó que "la televisión es un medio fundamental para que los jóvenes conozcan lo que acontece a su alrededor, pero confían poco en ella"; y respecto a su confianza en las instituciones, "la familia y la iglesia absorben los mayores porcentajes (alrededor de una tercera parte confía en ellas); las menos confiables según ellos, son los partidos políticos y el Congreso". En consecuencia, señala dicha encuesta, "los jóvenes declaran confiar más en médicos, maestros, sacerdotes y en defensores de los derechos humanos; en cambio confían menos en judiciales (policías ministeriales), políticos, líderes sindicales y gremiales y policías (todos con respuestas negativas de alrededor del 50%), seguidos por los jueces, los empresarios y los militares" (SEP e IMJ, 2000).

Una medición posterior del mismo Instituto de la Juventud, efectuada en 2005 con apoyo del Área de Investigación Aplicada y Opinión del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se propuso "indagar el conjunto de procesos, prácticas e imaginarios juveniles frente a las características actuales de las instituciones y lógicas reguladoras del pacto social". En virtud de lo anterior, en uno de los apartados con que se publicaron en este año 2006 los datos preliminares de dicha encuesta, denominado "Esfera de la vida pública", se hace referencia a la actitud que guardan los jóvenes respecto a prácticas políticas.

Sobre la socialización, en dicho estudio se dijo "que los jóvenes tienen aproximaciones esporádicas a temas públicos a través de los medios, los mayores porcentajes están centrados en "a veces" y "nunca" con respecto al interés por este tipo de información". Ligado a lo anterior, queda de manifiesto que "están poco o nada interesados en la política, rasgo que además se agudiza en el caso de las mujeres. Los hombres que están interesados mucho en la política (18.8%) duplican el porcentaje de las mujeres (9.1%), pero a pesar de ello siguen siendo escasos los involucrados en cuestiones de interés público. La edad también es un factor determinante, pues entre menor sea la edad, mayor es el desinterés, por ejemplo el grupo de mujeres y hombres entre 12 a 14 años, 62% declaran estar nada interesados, esta brecha se va haciendo menor hasta llegar al grupo de 25 a 29 años de quienes sólo 34.4% declara su total desinterés"; buena parte de dichos jóvenes –sostiene dicha encuesta- atribuyen su desinterés a que "los políticos no son honestos".

Además de lo anterior, en el reporte preliminar de esta encuesta nacional se indica: "De la mano con estos temas electorales se preguntó a los jóvenes por su apego a la democracia (…) se les interrogó si consideraban que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno, y la mitad de ellos está de acuerdo (54.6%) con igualdad de preferencias entre hombres y mujeres; aquellos que coinciden con la frase "en algunas circunstancias, un gobierno no democrático puede ser mejor" sólo alcanzó 10.5% de las respuestas; igual nivel obtuvo la opción "me da lo mismo" (10.6%)".

Asimismo y respecto a la misma medición previa planteada cinco años antes, en relación con la credibilidad de los jóvenes a instituciones y personas vinculadas al ejercicio de la vida pública y política, el estudio reflejó que "nuevamente la familia es la institución mejor calificada y a la cual se le tiene plena confianza (con niveles de 9.1), enseguida están los médicos con un 8.5 y la escuela con 8.3 de promedio, ambos son los que despiertan más confianza entre los jóvenes. Las instituciones y personajes calificados con menores niveles son la policía con un promedio de 5.9, los partidos políticos y los diputados federales con 6 y los sindicatos con 6.5". Sin embargo, sí es de llamar la atención que "algunas instituciones con tradición democrática y autónoma como el Instituto Federal Electoral y la Comisión Nacional de Derechos Humanos tienen niveles intermedios de 7.3 y 7.6 respectivamente" (Op cit., 2005).

La presente investigación por eso se propone superar un reto no sólo metodológico sino heurístico: valorar, en distintos cortes informativos y con mediciones concretas, de qué modo los jóvenes universitarios de Yucatán, de entre 18 y 22 años de edad, están definiendo su actitud hacia la política, entendida ésta como el ejercicio de las funciones públicas encaminado a procurar un bienestar común de los ciudadanos. En particular, la conducta de los jóvenes respecto a partidos políticos, instituciones políticas, gobiernos, gobernantes y figuras públicas, será objeto de estudio e investigación.

El principal reto del presente trabajo se define a partir de la medición específica de factores culturales, psicológicos y sociales que podrían estar determinando la construcción del concepto que los jóvenes tienen sobre lo que es la política, con un conjunto de acciones que hipotéticamente presumimos reciben la influencia de los mensajes televisivos, particularmente de la propaganda partidista y del "spoteo" con el que se transmiten diversas campañas de marketing político, cuya intensidad se acrecienta en períodos electorales y genera un marco de efervescencia que se hace extensivo en las llamadas "cadenas" de correos en la web.

Conformado entonces un contexto en el que tanto los mensajes televisivos como los correos electrónicos masivos se presume inducen creencias políticas y podrían condicionar actitudes en los jóvenes (particularmente universitarios), consideramos necesario estudiar dichos comportamientos no sólo por la actualidad e importancia que el tema adquiere en México, sino porque el análisis de la posible influencia de la televisión en los procesos que vive la juventud, ofrece un campo de amplio alcance que es pertinente en una investigación de tesis doctoral como la aquí propuesta.

Referencias:

- Abreu Sojo, Iván, 2001: El estudio de la opinión pública: espacio público y medios de comunicación social. Valencia-Caracas: Vadell Hermanos

- Esparza, Luis (2006): Poder y no Poder de la Televisión. Revista Razón y Palabra, 59.

- Esteinou, Madrid, Javier (2004): El primer poder, Revista Etcétera, abril de 2004.

- Fernández Poncela, Anna María, Cultura política y jóvenes en el umbral del nuevo milenio, México, 2004, Edición IFE-UAM-SEP-IMJ.

- Secretaría de Educación Pública (SEP), Instituto Mexicano de la Juventud (IMJ), Centro de Investigación y Estudios sobre Juventud, "Encuesta Nacional de la Juventud 2000", México, agosto de 2002; "Encuesta Nacional de la Juventud 2005", México, mayo de 2006; Secretaría de Gobernación, "Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas", México, 2001, 2003 y 2005.

- Valdez Zepeda, Andrés (2003): El debate contemporáneo sobre la mercadotecnia política en América latina: Una respuesta a sus críticos. Revista Latina de Comunicación Social, 56. Recuperado el x de xxxx de 200x de: http://www.ull.es/publicaciones/latina/20035624valdez.htm

- Villamil, Jenaro, El poder del rating, México, 2001, Plaza y Janés, 186 págs.

 

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