Universidad Anáhuac Mayab

Representaciones de la pobreza en el Diario de Yucatán.

Publicado en: 07 de Febrero de 2008

  

Representaciones de la pobreza en el Diario de Yucatán.

Mtro. Martín Echeverría Victoria

Introducción

El presente trabajo utiliza la noción de clase para describir las representaciones mediáticas de la clase popular, pero centrando la discusión en el concepto sociológico de pobreza. El objetivo es describir los patrones relevantes de representación de la pobreza presentes en los medios de comunicación, particularmente en el periodismo.  Ofrecemos en primera instancia un andamiaje teórico que intenta dar cuenta de las condiciones de emisión de dichas representaciones, tanto las impuestas por la estructura económica de producción como por las ideologías de los profesionales de la comunicación masiva. En segundo lugar proporcionamos los resultados de una investigación empírica que describe, mediante un ejercicio de análisis de contenido, dichos patrones de representación presentes a lo largo de 5 años de publicaciones en un periódico local de Yucatán. Ambas dimensiones, la teórica y la empírica, son complementarias para delinear una conclusión final que ofrezca líneas y temas posteriores de investigación, además de relacionar los resultados del contenido tanto con la responsabilidad social de los medios, como con ciertas pautas de acción social por parte de la sociedad civil.

Premisas teóricas.

El poder simbólico se concibe como la "capacidad de intervenir en el transcurso de los acontecimientos, para influir en las acciones de los otros y crear acontecimientos reales, a través de los medios de producción y transmisión de formas simbólicas. La distribución desigual de este recurso implica que los medios de formación de sentido, la capacidad de enmarcar la experiencia de lo social, están depositados en aquellos grupos o individuos que detentan mayor poder. Estas asimetrías sistemáticas tienen dos  manifestaciones que están relacionadas con las estrategias de exclusión mencionadas: 1) la capacidad de construcción de la realidad social objetiva, a través de representaciones – en este caso mediáticas, y 2) la restricción en el acceso al discurso público para construir esas representaciones. El poder simbólico a nivel objetivo actúa en medio de una lucha constante entre los grupos sociales por la nominación de la realidad, y el monopolio de la visión legítima de la misma. Esta lucha opera sobre las perspectivas subjetivas y objetivas de la realidad social. En el aspecto objetivo, "se puede actuar por acciones de representaciones individuales o colectivas, destinadas a hacer ver y hacer valer ciertas realidades". La creación constante y difusión amplia de representaciones sociales constituye un atributo central de los medios y en ese sentido, su poder simbólico es relevante hasta el punto de hablar de los medios como constructores de la realidad social. La capacidad de representar lo social no implica su registro, sino su construcción: el decidir la manera en que se encuadra un determinado acontecimiento, individuo o grupo social para hacerlo existir como realidad social, codificándolo a través del lenguaje mediático.

La construcción de esta realidad, y en cierto sentido su deformación, abarca naturalmente la definición de las características de los grupos sociales, pero sobre todo su valoración. En el caso de la pobreza, el carácter discursivo de sus valoraciones puede constatarse mediante la observación de las transformaciones históricas de las mismas, que conllevan también un reacomodo de los márgenes por los que a un individuo o grupo se le considera pobre, y se le estigmatiza por ello; la noción de pobreza es un constructo social inestable, que está relacionado en cómo se concibe históricamente la precariedad.

Es notoria la manera en que ciertas instituciones en ciertas épocas han logrado monopolizar la construcción social de la realidad mediante el ejercicio del poder simbólico, y han caracterizado y dado forma a los mundos sociales que rigen. Esta discrecionalidad ha desplazado a ciertos grupos de un status "incluido" a otro de exclusión y viceversa, reflejando el aspecto contingente y arbitrario de estas nominaciones, y manifestando  asimismo los criterios que prevalecen en dichos desplazamientos. Nuestra época es aquella en donde los centros de poder económico poseen un "brazo cultural" en los medios, y reafirman el estado de cosas – status quo – desigual que han construido, como lo han hecho otras instituciones sociales a lo largo de la historia, esta vez mediante la valoración de la posesión material y la precariedad como defecto individual.

Las imágenes que los medios presentan tienden a reforzar las creencias sobre la desigualdad social, se cercioran del mantenimiento de la estructura social - profundamente desigual - y la justifican. Los medios presentan las desigualdades sociales como inevitables o naturales, y legitiman este estado de cosas. Tanto las organizaciones mediáticas como los profesionales de la comunicación se complementan en la tarea de reforzar los arreglos sociales contemporáneos.

De manera primordial, la estructura social se legitima al difundir reiteradamente la idea de que la desigualdad social y particularmente el fenómeno de la pobreza son problemas de origen individual, y no un problema ocasionado por el sistema económico capitalista, o el neoliberal. El tratamiento de la pobreza, tanto por las condiciones económico políticas en que actúa el periodismo como por los intereses del sector, tiende a relatar los acontecimientos relativos a la pobreza como un fenómeno aislado, desconectado de la esfera social y privativo de un núcleo social. La representación contemporánea de los pobres  "nos impulsa a verlos como una otredad, un "outsider".

En el caso de los pobres, el estado de exclusión social en que se encuentran también se manifiesta en la diferenciación o la privación de acceso al discurso mediático; los pobres no constituyen un mercado estable para los anunciantes. La cobertura de sus actividades, a diferencia de ciertas clases profesionales, o en mayor medida, de ciertas élites (políticas o económicas), tiene poca rentabilidad. La diferenciación consiste en que su representación ocurre sólo cuando es rentable, es decir, cuando contiene elementos de "espectacularización". De ahí los fenómenos de la nota roja o los tabloides; estos medios y formatos representan a los pobres en sus tragedias, pero su carácter es instrumental, en el sentido de objetos de entretenimiento y no de participación equitativa en el espacio público. En dichas condiciones de mercado, los profesionales de los medios no se ven presionados a ser responsables en el tratamiento de los acontecimientos de ese grupo; por ello la falta de equilibrio en las representaciones que elaboran de aquél. Los pobres están, por lo tanto, sometidos a la representación arbitraria de los representantes del poder, sin capacidad de réplica, modificación o intervención en el sistema de medios, a diferencia de los estratos sociales medios que, al constituir un mercado, tienen alguna capacidad de retroalimentación directa con "sus" medios –consumo, opiniones, etc. - y eventualmente, de intervención activa.

El periodismo en las representaciones de la pobreza: trabajo empírico

Proponemos que la actividad periodística, tanto en sus procesos como en sus productos, sea el eje del estudio de las representaciones mediáticas de la pobreza, puesto que nos permite observar con claridad "las condiciones sociales de producción que moldean la forma simbólica producida", y por ende, la relación entre la  distribución desigual del poder simbólico, el sistema económico que está en la base de los mensajes de los medios, y las representaciones que los lectores consumen diariamente. Si bien las representaciones de la pobreza están ampliamente difundidas en productos de entretenimiento (telenovelas, historietas, ficción), es evidente que la autoridad periodística confiere a sus representaciones una cualidad de realidad objetiva.

Señalaremos ahora los patrones o - encuadres de la pobreza por parte del periodismo:

a)      Los pobres están representados como una clase de individuos perezosos o fracasados, responsables de su propia pobreza. Estas representaciones "sugieren la creación de pobreza por y desde el mundo de los pobres, un territorio no tocado por ninguna desventaja relacional respecto al resto de la sociedad.

b)      Los pobres son los ejecutores centrales de actos transgresores de las normas sociales; por lo común, personifican la desviación y el peligro. En las acciones que los medios predican de los pobres se señala con insistencia la violación de comportamientos socialmente esperados.

c)      A los pobres también se los construye como víctimas pasivas de su condición, como desvalidos, víctimas de la historia y de las circunstancias, que no tienen capacidad de discernimiento; son vistos como objetos a ser compadecidos y "levantados" por otros.

d)      El fenómeno muchas veces tiene un tratamiento económico: las causas y las consecuencias son casi siempre de orden económico, dejando de lado los aspectos sociales, políticos y culturales que son fundamentales para comprender a cabalidad el tema.

Es a partir de estas consideraciones teóricas y de estos encuadres básicos que se estructura el trabajo. Para tener una representación adecuada de este fenómeno, seleccionamos al Diario de Yucatán como el medio ideal para investigar nuestra problemática. Se plantean los siguientes objetivos metodológicos particulares:

  1. Determinar la relevancia que el tema de la pobreza tiene para los medios impresos, mediante la cuantificación de las notas que los periódicos destinan a la cobertura de acontecimientos relacionados al dicho tema.
  2. Describir los rasgos de representación de las personas en situación de pobreza
  3. Describir los contextos sociales en medio de los cuales se representan los acontecimientos relacionados a la pobreza, los actores sociales relacionados con los mismos, así como el  tipo y grado de relación con la problemática
  4. Identificar las prácticas periodísticas involucradas en la cobertura de la pobreza, tanto en sus formatos como en sus estilos de cobertura.

Metodología.

El análisis cuantitativo de contenido es "el examen sistemático y replicable de símbolos de comunicación, a los que se les han asignado valores numéricos de acuerdo a reglas de medición validadas, y el análisis de las relaciones de esos valores usando métodos estadísticos, para describir la comunicación, obtener inferencias sobre su significado, o inferir de la comunicación a su contexto, ambos de producción y consumo". Esta metodología, de gran tradición en la investigación del contenido de los medios de comunicación, es idónea para nuestro objetivo general de cuantificación, tanto por el grado de madurez de sus métodos como por las inferencias que permite realizar. El análisis de contenido utiliza un procedimiento estadístico para la determinación del corpus sobre el cual se realiza la medición cuantitativa, y por lo tanto, recurre a los procedimientos de muestreo para conformarlo. La población de este estudio consiste en todas las ediciones del Diario de Yucatán de cinco años previos (2005, 2004, 2003, 2002, 2001, 2000). La unidad de muestreo son las ediciones del periódico, que contienen notas relacionadas con la pobreza.

Resultados.

El análisis de contenido ha permitido constatar algunas de las hipótesis que establecimos sobre la pobreza en la sección teórica, y permiten elaborar generalizaciones sobre el objeto de estudio:

a.       La demografía de la pobreza representada arroja datos llamativos: una parte importante está centrada en niños, varones, y una gran parte en indígenas, representados mayoritariamente en grupos, y no individuos. Localizamos así el foco de la pobreza mediática, esto es, los grupos indígenas masculinos, y observamos el desvanecimiento de la presencia de la pobreza en mujeres – en quienes recae las mayores dificultades de la pobreza – y de los grupos urbanos que no pertenecen a etnia alguna. La confrontación de estos datos con la estadística oficial es contrastante, pero sobre todo el hecho de que el estado de carencia por parte del maya no tiene la misma valoración de precariedad que la población urbana; por lo tanto, el criterio de pobreza difiere sensiblemente.

Asimismo, la representación grupal de la pobreza no implica integración; el estado de exclusión sigue presente sobre todo por la desconexión de los problemas de la pobreza con el resto de la estructura social. Mediante esta omisión, el problema se encuentra aislado de su contexto.

b.      La pobreza es representada mayormente a la luz de acontecimientos desfavorables o adversos, en donde los pobres responden con pasividad ante la situación, y esperan asistencialismo por parte del gobierno (máxime cuando se dice que los pobres expresan que el Gobierno tiene la responsabilidad, y no ellos mismos, de resolver su condición). Esta generalizaciones verifican las aserciones teóricas sugeridas al principio, particularmente aquellas que hablan de la carencia de "agencia" por parte del esta clase social (esto también se constata porque el encuadre mayoritario de los pobres es el de "ser ayudados por alguien" en lugar de valerse por sí mismos), y alimentan los estereotipos de la pobreza como una incapacidad individual para superar su condición, por falta de habilidad o de voluntad.

c.       Circula aún una versión ya obsoleta y restringida de la pobreza como carencia material, en tanto que las definiciones contemporáneas de la misma valoran las carencias culturales, los lazos sociales, o el bienestar en un sentido amplio. Las otras dimensiones, menos visibles, son necesarias de entender si se quiere tener una idea completa de las consecuencias de dicho estado social.

d.      El Diario de Yucatán reporta con seriedad editorial el tema de la pobreza (por la proporción de notas neutras), aunque aún no parece ocupar un lugar preponderante en su agenda. Esta afirmación está hecha en atención a la proporción de notas reactivas, es decir, al esfuerzo periodístico por buscar la nota sobre la pobreza, y por la cantidad de notas sobre el Gobierno, institución que merece cobertura independientemente de los temas que trate.

e.       La  visualidad del tema, expresada por el porcentaje de notas con fotografía, es preocupante en el sentido de que la pobreza pudiera estar siendo tomada como un relato de consumo visual, conmovedor, lo que revertiría el cuidado neutro del tratamiento del tema.

En primera instancia es recomendable profundizar en algunos aspectos considerados en este trabajo. La perspectiva de los encuadres pudiera alcanzar mayor detalle en la catalogación de sus rasgos, y en la relación de los mismos con las otras variables. La cuestión de la fotografía también debe de ser profundizada, pues su lenguaje es distinto y su potencial impacto, dada la preponderancia de la imagen en nuestra cultura, pudiera ser mayor. El detalle de la demografía de los representados también presenta vetas de estudio ricas, particularmente desde las perspectivas de género y etnicidad. No está de más mencionar que se requiere un estudio cualitativo de recepción para determinar la relevancia de cada una de las variables medidas en la configuración de la percepción que los lectores se hacen sobre los pobres a partir de la lectura de este medio.

De parte de la acción social, es posible incidir en los periodistas de este medio para equilibrar las representaciones de la pobreza, tanto desde el punto de vista demográfico como en los contextos representados, e introducir el tema en la agenda del medio, pero de una manera un tanto más profunda. Asimismo, es posible extender el análisis a otros medios y establecer un sistema rutinario de monitoreo de representaciones, que retroalimente a los periodistas y a la sociedad sobre la conducción de los medios en el tratamiento responsable de este tema.

 

Martín Echeverría Victoria es Profesor Investigador en la Escuela de Comunicación en la Universidad del Mayab; actualmente estudia su doctorado en la Universidad de Sevilla. [email protected]

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