Universidad Anáhuac Mayab

La luna, mi compañera

Publicado en: 22 de Junio de 2006

 

Anoche la luna lloró conmigo,
me vio, la sentí, me escuchó, le grité,
nos tocamos.

Ella, mi compañera inseparable y fiel,
quiso hacerse presente en estos sus inevitables días en los que se oculta.

-No estás solo, llorando estoy contigo- me dijo.

Me preguntas cómo estoy, me preguntas cómo me siento,
como describir lo que siento,
como describir lo que pienso,
cuando aún ni siquiera lo entiendo.

Y quizá no haya mucho por entender,
el asunto es simple,
Sobre advertencia no hubo engaño;
no podría decir que me sorprendió escucharte,
no podría decirlo.

Y a pesar de no entenderlo,
lo acepto.
Lo acepto firme y decididamente con todas las fuerzas y amor
de lo que soy posible.

Dicen que hay que vivir
los días y noches con tal intensidad,
que hay que suponerlos como si fueran estos los últimos.
Así es como viví estos escasos días a tu lado,
sabía perfectamente del riesgo que aceptaba;
saber, y no saber más bien,
que quizá al día siguiente
podría escuchar de tus labios,
lo que me temía.

Despertar cada día, viviéndolo con intensidad,
a sabiendas quizá por un extraño extra sentido,
que quizá en mucho tiempo, o en poco tal vez,
tus manos no me buscarán,
tu piel no me sentirá,
tu voz no me llamará.

Ayer la luna lloró conmigo,
quizá se sintió culpable,
luna a la que miles de poetas le han dedicado cientos de líneas,
poemas de amor, canciones de tristeza, palabras de aliento.

La luna marcó un momento único,
un momento inolvidable que despertó en mí,
esas ganas locas de conocerte, de quererte, de admirarte,
de acariciarte, de besarte, ganas locas de amarte.

Luna por favor ya no llores,
no me sigas advirtiendo con tus lágrimas
que sólo me dejarás por unos días.
Ahora no luna mía, luna de nosotros,
ahora es cuando más necesito ese tu místico poder
que a los humanos enamora.

Luna, por favor, no me dejes ahora,
recuerda que tú fuiste mi aliada y mi cómplice,
mi víctima y mi verdugo.
Ahora, además de mis sentimientos,
y de mi amor en espera a ser correspondido,
me quedan sólo tu ausencia y mis recuerdos.

Recuerdos que logran que ésta breve
pero enriquecedora e intensa experiencia de conocerte,
vivan para siempre,
vivan en la eternidad,
vivan en mí,
en mi piel.

Esto que escribo ahora, no lo escribo derrotado,
lo escribo con una confianza y seguridad que a mi mismo me sorprende,
lo escribo feliz,
ya que como te comenté anteriormente,
no dejaré en ningún instante de agradecerte
esos sentimientos y vida que me inyectaste,
a través de tu mirada, de tu voz, de tus detalles,
de tus sorpresas, de tu piel, de tus labios, tus besos y caricias.

Tengo todas mis esperanzas e ilusiones
cifradas en un mañana que aunque sé
que quizá no llegará,
me hacen más vivo, más maduro,
más fuerte y comprometido.

Y es que eso es el amor,
si amar fuera fácil,
perdería todo su sentido.

Enamorado estaba, enamorado estoy,
y sé que lo seguiré estando,
gracias a lo que has logrado para mi persona.
Más completo y listo para seguir entregándome todo,
entregando el corazón.

Estoy seguro, mi chiquita preciosa,
que cuando la luna te vuelva a preguntar por mi,
te lo preguntará quizá confundida. Confundida
por no entender aún lo que pudo salir mal.
Quizá también la luna ya sepa la respuesta a tu pregunta,
y sólo pretenda como fiel guardiana de mis sentimientos,
averiguar de mi parte lo que tú sientes y esperas.

Luna, no permitas que siga llorando,
y cuando ella te pregunte por mí,
dile que estoy como nunca,
que no podría estar mejor.

Dile que estoy enamorado
y eso me hace seguir vivo,
dile que sigo respirando su piel,
que sigo sintiendo su cuerpo,
que sigo esperando sus besos.

Luna, mi cómplice en esta historia de amor,
nunca le digas que la extraño,
nunca le digas que el saber que quizá nunca regresaré a sus brazos,
me tortura hasta vaciarme.
Recuerda siempre decirle que gracias a ella: Soy.

Ayer la luna lloró conmigo,
pero ella y yo,
sabemos que nos mantendremos fuertes.

Esperando,
esperando un mañana que aunque quizá no llegue,
llene de vida y esperanza cada momento.

Mañana la luna sonreirá conmigo.

Leobardo R. Espinosa Rendón es Maestro en Mercadotecnia por la Universidad del Mayab y Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la misma universidad. Ha impartido las materias de fotografía, audiovisual, comunicación política, mercadotecnia política y social y fundamentos de la creatividad publicitaria. Ha incursionado en la fotografía desde hace doce años de manera profesional como freelance. . Ha sido ganador de varios premios locales y nacionales por sus fotografías y éstas se han expuesto en diversos foros y revistas. Actualmente trabaja en la Universidad del Mayab, como fotógrafo de imagen del gobernador del Estado de Yucatán y cuenta con un negocio propio dedicado a la fotografía y video profesionales. Su correo es: [email protected]
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