Universidad Anáhuac Mayab

Garabato

Publicado en: 23 de Marzo de 2007

 GARABATO

Arturo Rafael Constantini Torres

 

Eran las cuatro con cuarenta y cinco minutos y treinta y cinco segundos – no perdón, treinta y seis segundos – de la tarde; Pierre caminaba en un pequeño pueblo a las afueras de París. Comerciante errante que gustaba de recorrer una Francia sumergida en la revolución -conflicto que pretendía traer libertad al pueblo.

 

Mientras daba su caminata se percató de que en la pared de una casa abandonada se encontraba un escrito que decía "virtuoso será aquel que domine su animal interno y discipline su razón ", y en la parte superior del mensaje había un dibujo, una figura sin una forma definida. Le llamó la atención ese garabato, pues no comprendía su significado. Intrigado, sabía que tenía que investigar quién era el autor, pero pronto oscurecería, así que fue a buscar un hostal donde pasar la noche.

 

-Disculpe señor me gustaría que me diera un cuarto – dijo Pierre.

-¿Cuánto tiempo va a quedarse? – el dueño del hostal preguntó.

-El tiempo es indefinido, una noche, dos noches, nunca se sabe y menos cuando existe una investigación de por medio.

-Ya veo, me pagará por día entonces; cuarto número dos,  a la izquierda.

-Gracias.

 

El cuarto era pequeño con una tabla de madera como cama, una vela con escasos dos centímetros de cera, el piso crujía y del techo llovía aserrín, el hedor del lugar no hace falta mencionarlo. "Será mejor que duerma para tener energías para mañana" pensó. Entonces cerró los ojos. Apenas entraba en la primera fase del sueño, cuando unos gritos desgarradores lo despertaron, no podía asegurar si eran de placer o dolor. Preocupado bajó con el dueño para informarle de la situación.

 

-Señor –dijo Pierre- no se qué es lo que pasa en el cuarto que se encuentra junto al mío, el número cuatro si gusta precisión, se escuchan gritos y azotes, que por un lado me preocupan y por otro lado no me dejan dormir.

-Le digo que no se preocupe, pero no le aseguro lo segundo.

-¿A qué se refiere?

-La mitad de la clientela de este humilde lugar son prostitutas; la revolución ha deprimido a muchos, a otros los ha enojado, a otros los ha frustrado y a otros los ha alegrado, la gente quiere desahogarse de alguna manera, o simplemente satisfacer necesidades básicas. Le aconsejo que se acostumbre.

 

Sin más que decir, ni objetar, se retiró a su cuarto. Al día siguiente Pierre se levantó sin la energía que él hubiese deseado; dolor de espalda y con algunos minutos de sueño efectivo.

 

Llegó con el hostelero a preguntarle sobre la figura misteriosa.

 

-Buen día, el día de ayer observé a cuatro cuadras de aquí una inscripción que decía "será virtuoso aquel que domine su animal interno y discipline su razón", pero lo más interesante era un dibujo encima, no le encuentro sentido y me ha perturbado desde entonces ¿sabe qué significa o quién pudo hacerlo? –preguntó Pierre.

 

-Verá, yo no he salido de este lugar en mucho tiempo, sólo yo atiendo aquí, nadie ayuda, por lo cual no sé de que me habla y le aseguro que no le podría decir quién ha hecho semejante cosa que lo intriga –respondió el hostelero con aroma de viñedo en su aliento.

 

Pierre tenía su primera desilusión. Al salir del lugar se encontró con una mujer, en ese preciso instante pasaron dos ratas a alta velocidad cruzando la entrada del hostal, aquella mujer soltó un tremendo grito de espanto.

 

-Qué grito tan familiar- se preguntaba Pierre.

-Disculpe señor, pero no me acostumbro a esos animales peludos- comentó la mujer.

-No se preocupe ¿le puedo hacer una pregunta?

-Claro

-¿En que cuarto se hospeda usted?

-En ningún cuarto en específico, pero ayer estuve en el cuatro ¿Por qué su pregunta?

-Soy curioso.

-¿No será mas bien morboso?

-Si debe saberlo, sus alaridos no sólo me han molestado en este momento, ayer no pude conciliar el sueño por causa suya.

-Puede gritar conmigo si gusta.

-¿Qué pretende su comentario?

-Usted lo puede descifrar.

-¡En mi estado de enreda! ¿Usted quiere complicarme más?

-¿Qué enreda?

-El día de ayer a cuatro cuadras de aquí me he topado en una pared de una casa abandonada una inscripción que dice "será virtuoso aquel que domine su animal interno y discipline su razón" pero lo más curioso era un dibujo en la parte superior de esa frase, no le encuentro aspecto alguno, es extraño y llamativo ¿Sabría usted qué expresa, o quién lo ha hecho?

-No sabría decirle que expresa.

-¿Y quién lo ha realizado?

-Cierto es que conozco muchas personas, pero no les pregunto qué hacen, sólo qué quieren hacer.

-Señora voy a continuar mi búsqueda...

-Dígame ¿cómo debo llamarlo?

-Pierre ¿y usted?

-Madame Bovary

 

Al salir, a unas pocas calles encontró una persona sentada en el suelo, de aspecto descuidado, cabello sucio, largas barbas y con la mirada hacia el infinito; no obstante hablaba de cosas atrayentes, un tanto filosóficas. Tal vez él pueda esclarecer mis dudas -pensó Pierre.

 

-¡Usted seguro que sabe! – exclamó Pierre

-Es posible, es cierto, lo sé todo

-Hay cerca de aquí una casa, parece abandonada, y en su pared aparece una inscripción "será virtuoso aquel que domine su animal interno y discipline su razón" y en la parte superior se halla una figura que no podría describir, me es completamente desconocida ¿sabe qué quiere expresar eso? O ¿quién la ha dibujado?

-¿Quiere saberlo?

-¡Por supuesto!

-Tome esto

-¿Qué es?

-Hachís

-Salud

-No estornudé.

-¿Entonces?

-Esto mi amigo, se fuma.

-¿Y luego?

-Encontrará lo que busca.

-¡No diga sandeces!

-El que se queda con la duda es usted, yo no.

-Está loco.

-¿Usted cree?

-Lo afirmo.

-Loco estaré, pero sin dudas en mi saber.

-Me voy.

-Vaya pues.

 

 

¡Maldito pueblo! Nadie sabe nada- se quejaba Pierre. Él necesitaba un descanso para meditar un poco sobre su ajetreado día. A unos cuantos pasos de donde estaba había una taberna, así que sin pensarlo mucho decidió entrar.

 

-¡Tabernero! Tráigame su mejor vino- dijo Pierre.

-Aquí tiene. Se ve acongojado- comentó el tabernero

-Es verdad, la incertidumbre me domina.

-Verá amigo, aquel hombre de fino vestir, de mucho porte, puede darle respuestas.

-¿Qué tiene de especial?

-Es sabio.

-¿Por qué?

-Es hombre de dinero, por herencia claro está, se dice que es un audaz político, y que su cultura trasciende el atlántico. Su nombre es Laurent.

-Le preguntaré.

 

No había mucho que perder para el pobre Pierre. Se paró, un poco mareado por el vino y caminó hacia el hombre de dinero.

 

-Se dice que usted puede contestar a mis dudas.

-Haré lo posible.

-El día de ayer, me encontré en la pared de una casa abandonada una inscripción que decía "virtuoso será aquel que domine su animal interno y discipline su razón" y arriba había una figura, sin forma ni sentido alguno, y quiero saber qué significa y quién lo ha hecho.

-¡Vaya hombre! Qué pequeñeces le preocupan. Se lo digo porque me interesa poco o menos.

-Pensé que lo sabía todo.

-Nadie sabe todo, se sabe lo importante.

-¿Qué es lo importante?

-Pues no son dibujos. Debo irme, los asuntos me piden que los atienda con urgencia. El  día en que usted decida preocuparse por cosas relevantes, búsqueme.

 

Salió de la taberna con mucha más frustración que ebriedad. Quiso pasar por última vez a la casa abandonada. Para su sorpresa se encontraba ahí un hombre que daba retoques de pintura a las letras del mensaje.

 

-¡Por fin lo encuentro! –gritó Pierre

-¿Yo?-contestó el hombre

-Sí, a usted lo he buscado para que resuelva mis dudas.

-No soy tan importante.

-Para mí si.

-¿Usted es el autor de esto?

-No

-¿Entonces qué hace ahí?

-Retoco.

-Evidentemente ¿si no es usted quién es?

-El señor.

-¿Dónde está ese señor?

-Lo llevo con él si desea.

-¡Con ansias!

 

Aquel hombre se encargó de llevar a Pierre con el señor. No tuvo que caminar mucho, pues se encontraba dentro de la casa que ahora no podría decirse abandonada. Entraron a un cuarto, tenía unos techos altos, buena iluminación, muy simple y sin decoro alguno, y al fondo estaba el señor, sentado, sin mucho movimiento en sí, parecía una estatua barroca, rebuscadamente viejo.

 

-Señor, lo busca un hombre que lleva consigo muchas dudas.

-Lo atenderé- dijo el señor.

-Permítame presentarme, mi nombre es Pierre. Quiero decirle que su obra me intriga.

-¿De qué obra habla usted?

-En la pared de su casa hay una inscripción que dice "virtuoso será aquel que domine su animal interno y discipline su razón" con una figura encima que me intriga con demasía.

-Qué verdad hay en esa frase ¿no lo cree?

-Puede ser que sí, pero dígame del dibujo ¿qué representa?

-No sé de que dibujo habla.

-Arriba de la frase.

-Yo no he hecho eso.

-¡No me fastidie!

-Es verdad, yo no lo pude haber hecho.

-¿Cómo?

-Soy ciego.

-¡Cómo!

-Yo puse el pensamiento, mi ayudante hizo el trabajo. Según recuerdo, yo no le dije que dibujara algo. Pregúntele a él.

-Ayudante, ¿Por qué dibujo eso?

-No es un dibujo

-¿Y luego qué es?

-Un garabato

-¿Y qué significa?

-Nada.

-¿Cómo nada?

-Encima de la inscripción hago pruebas de mis pinturas para retocar la frase que la cambio de color cada seis meses, con el tiempo se han ido mezclando y el resultado de todo eso es lo que usted cree un dibujo. Pero si tanto le ha perturbado esto, y lo pone pálido como lo estoy viendo, déle el significado que usted quiera.

 

Arturo Rafael nació en la Ciudad de México, estudió la preparatoria en la UP (Universidad Panamericana preparatoria);  actualmente estudia la licenciatura en Comunicaciones en la Universidad del Mayab. Trabajó en Grupo Editorial Miguel Ángel Porrúa (como asistente editorial). Entre sus pasatiempos se encuentran escribir, tocar cello y leer. Le gustan las artes y los idiomas (actualmente estudia ruso). Desea dedicarse al cine, en dirección y guionismo. [email protected]

 

 

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