Universidad Anáhuac Mayab

A la mujer de las lilias

Publicado en: 04 de Octubre de 2007

 A la mujer de las lilias...

Por José Antonio Bolio Martínez

I. Inspiración.
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Hace mucho, mucho tiempo, en un lejano lugar llamado "Clase de Historia del Arte: Principios Básicos de Chismecillos con Jorge Alvarez Rendón", pronuncié la frase más incoherente que jamás nadie pronunció o pronunciará.

Esta frase INFAME comenzaba de la manera más bella, con un nombre el cual tan sólo sería opacado si el aparentemente discreto brillo de las estrellas en el firmamento nocturno, bajara a la altura de un campo inmenso, cundido por las flores más exóticas de los rincones más desbordantes del planeta, o incluso del universo... y sin aún así lograr describir su grandeza, la frase comenzaba con el nombre "LILIANA..."

Y todo esto comienza de la manera más dramática, tal vez con un dejo de tristeza, pero con mucha, ¿cómo le podré llamar?... ...ESCARCHA de magia.

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Esta frase que aún no logro sacar de mi sistema, sigue sin poder salir tan siquiera con palabras y se queda prendada de mis cuerdas vocales, tanto que no puedo cantar cuando la alegría logra invadir mi cuerpo por el temor escondido de que alguien la pueda escuchar entre las líneas de mis canciones...
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Y parece que nunca llegaré al punto cero, en el que logre tomar la decisión acertada de abrazar mi error y seguir adelante, porque, de hacer eso, cabe lugar entonces para la posibilidad de evitar tener presente, o peor aun, ¡OLVIDAR!, que esas 3 palabras, de una frase que no tiene la más mínima calidad de enunciado (esta aparentemente obvia afirmación es necesaria, ya que la importancia inútil de estas palabras se elevó más al ser tan sólo un esbozo de algo digno de ser dicho) pudo ser el fin, el acabose, de la amistad que hoy tanto añoro, que ahora, sin escudos en el corazón ni persianas en los ojos, puedo ver no aprecié lo suficiente, ese amor de hermanos y amigos que raras veces apreciamos tan detenidamente como lo haríamos con una obra de arte (y es un insulto, ya que ésta es la obra de arte más pura, por la cuál deberíamos sentir la necesidad imperiosa de dejar todo y dedicarnos a perfeccionarla más de lo que jamás pensamos pueda llamarse PERFECCIÓN).

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A aquello que me refiero es a tener la dicha plena de poder decir [una frase opuesta en naturaleza a la referida por su servidor en un principio]: "SOY AMIGO DE LA MUJER DE LAS LILIAS".

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II. Desviación.

El final no siempre parece proporcionar una solución, SATISFACTORIA claro está, pero todo sucede de la manera más precisa. El problema no se presenta debido a una solución no deseada, sino a que la susodicha pudo haber sido modificada, ya que si nos dejamos llevar por la falsa idolatría al destino y le otorgamos poderes de rey y profeta jamás podremos llamar esos momentos preciados, memorias eternas y objetos en apariencia ridículos (un llavero-calendario, una tira de material textil rosa alrededor de tu muñeca, una fotografía de un intento de fotógrafo, unos zapatos que no usaremos más que tal vez un par de años...) pero de mayor trascendencia que el primer paso del hombre en la luna, como NUESTROS.

Acertadamente, esta vida, efímera, injusta, tediosa... y todos aquellos adjetivos que la hacen tan, pero tan HERMOSA, nos brinda, en los lugares más inesperados, fragmentos de esta mujer, que tan sutil como la primera gota de lluvia, llega a inundar nuestro insignificante cuerpo, y a manera de contenedor [de nuestra alma] se desborda por la majestuosidad (significado de la flor de la cual surge su nombre) de su personalidad, y nos saca del pequeño mundo en el que creemos ser mayúsculos, cuando a su lado somos en realidad, lo que nosotros queramos ser, somos mejores, no en comparación, sino a sus ojos.

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Ella ve lo mejor en nosotros, tal vez de igual manera que un niño pequeño observa asombrado las nubes, con formas, tamaños, incluso colores que del arco iris buscan aparecer en aquellos aposentos de nuestros seres perdidos pero recordados.

~ o ~
III. Interludio.

¿Cómo llegué a aquí? Por casualidad, misma razón por la que te conocí. Porque al sentir esto que malamente describo, encontré una imagen que me recordó a una canción que me recordó a ti.

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IV. Éxtasis y Retorno.
Pero me he perdido, no sólo en este divagar de sentimientos (que en un principio creía eran ideas que transmutaban en palabras) que se convierten en frases que deseo memorizar porque son reflejo literario de lo que mi corazón quiere expresar y a veces expresa (aunque no de manera tan elocuente como mis palabras) a esta hija de Eva...

¡MOMENTO!... vaya ironía, la de que Eva nació de la costilla de Adán, porque TÚ no eres la ramificación de algo previo. TÚ eres ÚNICA y DIVERSA.

...también me he perdido en mi camino, al que paso a paso le doy una dirección que otros puedan seguir, y más importante, un destino final, el cual siempre estará un paso adelante, porque jamás deseo lograr mi máximo y ser feliz, sino lograrlo y superarme, para así algún día, parecerme a ti, si tal vez no imitando, siguiendo los pequeños pasos agigantados que das.

~ o ~
V. Fascinación.

Y todas las vueltas que di para evitar este momento ya no valen nada, porque ESA FRASE, tal vez por momentos olvidada, debe, TIENE que dejar de atormentarme...

¡PERDÓN POR HABERTE DICHO EN LA CLASE DE MAY MIENTRAS ESTUDIABAS PARA EL EXAMEN DE DERECHO: "LILIANA, QUE MEDIOCRE ERES"!

  José A. Bolio estudia Diseño Gráfico en la Universidad del Mayab; es egresado del CUM. Ha participado en concursos de oratoria y, a nivel nacional, en eventos de debate. "Lo que piensen de mí puede o no decidir mis comportamientos futuros, pero mis pensamientos seguirán siendo los mismos... Si me convenzo de creer esto y no logro encontrar falsedad en mi afirmación, entonces conseguí la única utopía que considero realizable." [email protected].

 

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