Universidad Anáhuac Mayab

La espiritualidad

Publicado en: 24 de Mayo de 2012

La espiritualidad.

Angélica Rojas Esqueda*

 

La flor tiene sed porque ella para poder vivir necesita a la naturaleza que le da lluvia, que le da el río porque sin él no podría vivir”.

 

 

 “Espiritual pero no religioso”.  Me incluyo en la lista de personas que nos definimos de esta forma. Pero al hacerlo me pregunto: ¿Por qué ha sucedido esto? ¿Por qué hay tanta gente alejada de lo espiritual? ¿Por qué hay tanta gente que dice: “Soy Católico pero no voy muy seguido a la iglesia”.

Realmente no conozco la respuesta, pero me inclino a pensar que hay una inmensa escases de creencias religiosas y una sed de espiritualidad muy grande en la actualidad.  También creo que hay algo en nosotros que nos exige creer en algo; pienso  que existe algo más allá que no entiendo, incluso más allá de la vida; no acepto que seamos sólo personas consumistas que se están acabando el Planeta.

En mi opinión la falta de espiritualidad se debe a que nos hemos instalado en el inconformismo; manifestamos de diversas formas la negatividad ante lo que estamos viviendo. La falta de este sentido espiritual se debe a nuestra incomodidad por vivir aislados y ver cómo la sociedad va perdiendo sus valores. Nos damos cuanta de la falta de espiritualidad precisamente porque tenemos ganas de arreglar las cosas, de empezar de nuevo.

Actualmente existen muchas personas que tienen un concepto erróneo de lo que significa ser espiritual, muchos creen que es una moda del nuevo siglo y aunque es verdad que “la demanda” de técnicas, creencias y métodos para vivir en paz es muy grande, la realidad es que los seres humanos por naturaleza somos espirituales y en algún momento de nuestras vidas nos cuestionamos sobre nuestra existencia y acerca de cómo podemos estar en armonía con nosotros mismos.

Esto no significa que por estar cuatro horas meditando, cantando los mantras o predicando cierta religión nos vamos a volver más espirituales; la espiritualidad va mucho más allá y requiere un análisis interno y externo de nosotros mismos. Es un proceso que nadie puede hacer por nosotros y que no se logra sólo con dedicarle un par de horas al día.

Nuestro cuerpo, mente y espíritu están conectados entre sí. Para vivir en paz estas partes deben estar en armonía y en conjunto; cuando alguna no está bien nos desbalanceamos y empiezan a surgir los problemas, como: el estrés, los problemas mentales, las anormalidades psicológicas, las actitudes negativas, las manías, los miedos, las inseguridades, etc.

Claro está que cada ser en el planeta es único y por lo tanto nuestras motivaciones e inquietudes son diferentes. Sin embargo las ideas positivas hacia nosotros mismos y a los demás nos ayudan a sentir un alivio y vivir de manera más gratificante. Con esto no intento crear un manual de cómo ser espiritual, pero según la experiencia que he tenido existen ciertas actitudes “universales” que nos ayudan a estar en paz, pero aunque sean básicas, nos cuesta mucho ponerlas en práctica.

Una persona espiritual es aquella que ama lo que hace, que está agradecida con lo que tiene, que disfruta el presente y sabe hasta qué punto el trabajo y el esfuerzo son saludables en su vida. No juzga pero clasifica a las personas por su salud física, emocional y bienestar mental; no teme a expresar sus sentimientos y no impone ideas a los demás por que sabe que cada persona es libre de vivir la vida como le parezca.

 

 

*Angélica Rojas Esqueda es estudiante de la Escuela Diseño Gráfico en la Universidad Anáhauc Mayab.  [email protected]

 

 

 

 

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