Universidad Anáhuac Mayab

Dependencia tecnológica

Publicado en: 04 de Abril de 2013

La dependencia tecnológica

Carolina Campos Díaz*

¿Qué sería de ti si te separaran de él? De él, que  ha pasado tantas horas contigo, tantos momentos inolvidables, risas, llantos y  quien te enseña el mundo; es el más fiel del mundo. Hablo de ese pequeño celular que te acompaña a todos lados o cualquier otro dispositivo que, con el sólo hecho de no encontrarlo en nuestros bolsillos sentimos que se nos sale el corazón del pecho. Vivimos en un mundo tecnológico, dondese crea una necesidad en las personas para que dependan de un aparato que se convierte en tu mejor compañía. Lo llamo amigo, porque realmente él encierra todo sobre nosotros: horarios, secretos y ¿qué mejor amigo que aquel que hace todo lo que a nosotros nos da la gana?

En la cultura actual, los celulares y la tecnología son una herramienta básica y vital para poder encajar en la sociedad. Estos pequeños dispositivos móviles han creado en la sociedad una cultura de dependencia tecnológica que nos empuja cada vez más a comprar el modelo más reciente de teléfonos celulares. Ya no podemos vivir despegados de estos aparatos: ¿Qué pasa si alguien nos marca cuando no tenemos nuestro celular con nosotros, o cuando nos hablan en el chat de Facebook, o nos llega una notificación?; tenemos que estar en ese mismo momento para contestar con rapidez.

Ser dependiente no es una cualidad de la cual deberíamos estar orgullosos,  porque no nos permite vivir y disfrutar lo que está a nuestro alrededor, de todo aquello que sí tiene vida. Actualmente, caminamos y ya nadie voltea a ver a lo que está pasando a su alrededor o a observar simplemente el cielo. Estamos demasiado metidos en nuestro pequeño mundo, con nuestras propias pláticas y fotos de personas que ni conocemos.

Lo peor de todo es que esta cultura de dependencia crece cada día más, rompe con todas las barreras y alcanza a cualquier nivel de la sociedad. Lo que realmente me preocupa y me causa conflicto, es que muchos de nosotros ponemos toda nuestra felicidad en la tecnología; vivimos día y noche pegados a nuestro celular; en clases, cuando comemos, cuando vamos al baño, cuando salimos a correr, cuando dormimos; en todo momento los traemos pegados a la mano. Estamos con los amigos tomando el café, y ahí traemos el celular junto a nosotros aunque no lo estemos usando; estamos en una fiesta y todos están chateando en sus celulares. Esta nueva cultura va limitando cada día más las relaciones personales, reemplazándolas por comunicación virtual, pero impersonal.

¿Hace cuánto no pasas tiempo completamente solo, contigo mismo, sin el celular, disfrutando lo que hay a tu alrededor?. Es difícil hacer eso porque, sin tu celular a la mano te sientes aburrido, sin nada que hacer, sientes que algo te falta, te sientes inepto. Si pudiéramos estar más conscientes de esta situación, seríamos capaces de controlarlo; podríamos darnos cuenta de mayores habilidades y destrezas que tenemos y que jamás vemos porque seguimos pegados a nuestros teléfonos. Es importante hacer una reflexión sobre este tema: vivimos en un mundo en el que un dispositivo móvil nos define como personas. ¿Hasta dónde llegaremos antes de que sea demasiado tarde?

 *Carolina Campos es estudiante del último semestre en la Escuela de Comunicación en la Universidad Anáhuac Mayab. [email protected]

 

 

 

 

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