Universidad Anáhuac Mayab

Hambre mundial.

Publicado en: 04 de Abril de 2013

Hambre mundial.

Melissa Miledy Méndez Espadas*

 

El hambre es una problemática mundial que ha formado parte de nuestra vida desde siempre pero que nunca se había hecho tan presente.

Pero no es sólo en África donde está ocurriendo, se encuentra en cada rincón del planeta. Es un problema ligado a otros de mayor complejidad, como: los desastres naturales, la pobreza, los conflictos bélicos, la inestabilidad de los mercados, el incremento de los precios en los países con rentas bajas, la explotación del medio ambiente, y los millones de personas no tiene servicio de agua potable y alcantarillado. Hoy en día hay 870 millones de personas desnutridas en el mundo. Pero el problema no es que no haya suficiente comida para alimentarnos a todos, sino que no está correctamente distribuida.

Cuando una personas está desnutrida es susceptible a frecuentes infecciones; perjudica el desarrollo físico y mental, reduce la productividad laboral y aumenta el riesgo de sufrir una muerte prematura. ¿Qué sucede cuando una mujer embarazada no introduce a su cuerpo los alimentos que necesita?, el bebé puede nacer con deficiencia mental, ceguera, no desarrollarse cognitivamente bien, no crecer lo suficiente y tiene un débil sistema inmunológico. Los dos primeros años de vida de un ser humano son cruciales, y miles de  niños crecen con las carencias alimenticias más elementales. Una de cada ocho personas en el mundo está durmiendo con el estómago vacío.

El hambre es el mayor riesgo a la salud del mundo, mata a más personas cada año que el SIDA, la malaria y la tuberculosis juntas; hay más personas con hambre en el mundo que la suma de las poblaciones de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea. ¿Cómo es posible que 884 millones de personas no dispongan de agua limpia? ¿Que 2,600 millones de personas no dispongan de un lugar adecuado para hacer sus necesidades? ¿Cómo ayudar a las más de 1,000 millones de personas que viven con menos de un euro al día? ¿Cómo  hacer que en algunas zonas rurales no suban un 400% los precios de los productos básicos? ¿De quién es la culpa? ¿Del gobierno? ¿De los ricos? ¿De la bolsa de valores? ¿De las corporaciones? ¿De la crisis económica? ¿Del calentamiento Global?

La culpa es de todos. Cada uno tiene una parte de la culpa, pero también puede hacer algo para remediarlo. La respuesta es simple. Da un poco de ti. Consume sólo que tu cuerpo necesita, no desperdicies el agua, sólo enciende la luz el tiempo que la necesites, no compres algo si no te va a servir, no acumules por acumular, no desperdicies tu dinero en vicios y tonterías. Hay gente que necesita esa agua que tiraste, esa luz que no usaste, esa ropa que compraste y nunca te pusiste, esa comida que desperdiciaste, ese dinero que malgastaste. Pregúnate: ¿Qué estoy haciendo por el mundo?

Hay instituciones que se ocupan de esta problemática. El Programa Mundial de Alimentos distribuye alimentos para apoyar proyectos de desarrollo, personas desplazadas, y proporciona comida de emergencia en caso de desastres naturales. Acción Contra el Hambre combate la desnutrición y garantiza agua y medios de vida seguros a las poblaciones más vulnerables. La FAO ayuda a los países en desarrollo a modernizar y ampliar su agricultura, así como a mejorar sus niveles de alimentación y aliviar con ello la pobreza y el hambre. En Mérida hay varias instituciones que brindan alimentos y albergue temporal para niños desnutridos, tales como: Amor y Vida, la Casa - Hogar del Ejercito de Salvación, la Casa - Hogar María del Carmen, la Casa – Hogar de las Madres Trinitarias, y el Patronato de Hogares Juveniles.

Yo también tengo hambre, pero una distinta, una que mucha gente también tiene. Hambre de saber aquello que me es desconocido, de leer lo prohibido, de decir lo que para muchos es una locura, de amar a quien yo quiera, de expresar mis ideas libremente, de viajar a lugares remotos y conocer cosas insólitas; hambre de tener aquello que no poseo, de imaginar lo inimaginable y de cambiar los esquemas.

Si el hambre es la sensación de falta de alimentos en el estómago, también existe una que es la sensación de vacío en el alma, que sólo podrá satisfacerse cuando hayamos erradicado la primera. Nadie podrá crear o producir con el estómago vacío. Y tú: ¿Cuál de los dos tipos de hambre sufres más?

 

*Melissa Méndez es estudiante del cuarto semestre en la Escuela de Comunicación de la Universidad Anáhuc Mayab. [email protected]

 

 

 

 

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