Universidad Anáhuac Mayab

Asume tu rol.

Publicado en: 17 de Abril de 2013

Asume tu rol.

Rodrigo Buenfil Mañé*

Nos encontramos en una época en la que el mundo parece estar conectándose de manera instantánea; por primera vez tenemos unas herramientas de interconexión tan potentes, que cualquier cuestión puede llegar a todo el mundo en segundos. El avance de la tecnología ha permitido esta conectividad mundial que podríamos imaginar como el inicio de una: conciencia global.

Una problemática especial en esta época es que aún no entendemos lo nuevo y tampoco lo podemos aprovechar al máximo, apenas estamos experimentando. Ante la ignorancia de lo desconocido, en vez de dar respuestas asertivas, la interconexión global ha traído más preguntas. El panorama global parece sombrío, un mundo en caos, donde las personas pasan a segundo plano.

Se debe destacar que todos somos importantes en este proceso, pues de nosotros mismos surge este panorama.  No puede haber una interconexión que valga la pena si nosotros mismos no estamos conectados con lo que nos rodea.  Tenemos que empezar desde el núcleo, desde el fondo de todo lo que le importa a un individuo pensante: nuestra propia percepción.

Qué difícil resulta encerrar en un  sólo conjunto todos los problemas que tenemos. Cada persona tiene una historia que contar, tienen ambiciones, creencias, gustos, trabajos, amigos, en fin, cada uno tiene definido lo que tiene.  Pero ¿qué ocurriría cuando borramos las cosas que creemos que tenemos y que nos pertenecen?  Esto nos lanza a lo más profundo del ser: ¿Quiénes somos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Estamos realmente juntos?

Estas preguntas tienen que ser contestadas antes de poder proseguir hacia la interconexión global, tenemos que estar bien con nosotros mismos y con nuestra esencia.  Para estar bien con los demás tenemos que estar bien con nosotros mismos.  ¿Cuántas veces hemos escuchado eso y cuántas veces hemos ignorado algo tan relevante? Resulta difícil sumergirnos en nosotros mismos… las distracciones son muchísimas. La cantidad de información que manejamos parece ser tan compleja que el stress que se vive hoy en día ha llegado a niveles estratosféricos.

No obstante tenemos que encontrar el camino, tenemos que saber quiénes somos para poder ser.  Sólo estando en armonía con nosotros mismos podemos entrar en una armonía con los demás.  Debemos estar en paz con nosotros, con el mundo y con la vida. Sólo así valdrá la pena esta nueva etapa en la humanidad, sólo así podremos avanzar y debo decir que estamos en un punto crítico.  Ha llegado el momento del cambio. 

Dependiendo de cómo resolvemos estos problemas es la manera en la que forjaremos nuestro futuro. El problema fundamental es que cada conjunto de individuos tienen realidades completamente distintas, y la estructura del pensamiento depende directamente de la realidad que el individuo esté viviendo.  La realidad personal da pauta a la manera en la que podemos actuar.  Si alguien logra analizar la situación y dar un paso al frete, ése será un líder en su grupo específico. Aquí está la clave. Todos somos líderes, sólo debemos asumir el rol.

Muchísimas personas necesitan ese cambio y podemos darlo. Las generaciones del futuro dependen de nosotros, no podemos seguir siendo las víctimas o perezosos mentales, no podemos fungir entorno al egocentrismo.  No podemos actuar sólo para nosotros mismos, sin la otredad no somos nadie. Tenemos la responsabilidad de usar la comunicación de una manera más inteligente y trascendente. Todo ser humano, al poder comunicarse, cuenta con una habilidad sagrada que nos puede llevar a cosas impresionantes.

La trascendencia es más posible que nunca. Estamos unidos en una conciencia global que nos demanda el cambio. Mientras exista la posibilidad de comunicarnos eficientemente, habrá  lugar para la esperanza. Tenemos lo necesario para ser esa generación que todos piden, debemos asumir el rol y ser esos líderes del mañana.  Si cada persona descubre su potencial y logra plasmarlo para el bien de todos, estamos hablando de un mundo completamente distinto.

 

*Rodrigo Buenfil es estudiante del cuarto semestre en la Escuela de Comunicación en la Universidad Anáhauc Mayab.  [email protected]

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