Universidad Anáhuac Mayab

Discriminación hacia la gente con Tatuajes

Publicado en: 22 de Abril de 2013

Discriminación hacia la gente con Tatuajes

Juan Esteban Mendez Cervera*

 

El mayor cáncer de la sociedad se llama: discriminación; y su causa principal es la ignorancia, es decir la incapacidad de entender el significado de las cosas. Hablaremos de la discriminación hacia la gente que se adentra en el arte de los Tatuajes.

Los tatuajes son tan antiguos como la historia de la humanidad. Desde el inicio de los tiempos tuvo significados relacionados a la creación, la pertenencia al grupo, el simbolismo, los rituales y la externalización del alma, que se ligaban íntimamente al portador del tatuaje.

Estos significados aún persisten en muchas de las culturas del mundo actual, pero la gran mayoría de la gente los desconoce; hay un entendimiento muy limitado, no puede ser apreciarlo y lo desprecian por extraño. El sentimiento de repudio se pasa del dibujo hacia la persona que lo porta.

La discriminación hacia la gente tatuada comenzó en la antigua Grecia y Roma. Ahí existía la costumbre de marcar a los prisioneros y a los criminales. Durante muchos años se siguió usando esta manera de señalar a los malos elementos; pasó por los tiempos de los piratas y culminó en la época de los nazis para marcar a los condenados a muerte: los judíos.

En muchos lugares las raíces del tatuaje se toman como un símbolo más allá de lo terrenal. Es una forma de expresar, en el cuerpo, lo que no puede ser expresado en palabras. Es como la poesía o la música; a mucha gente no les gustan porque no la entienden, pero ambas encierran elementos de extrema belleza.

Actualmente el tatuaje ha adquirido un significado enteramente artístico, de expresión social y de identificación de ideales, pero a pesar de ello el tatuaje sigue siendo un sinónimo de algo impuro y malvado.

Hablando del mundo laboral, el principal problema es que la sociedad da por hecho que las personas tatuadas no tienen la capacidad de realizar las mismas tareas que la gente sin tatuar. Con este prejuicio, se les niega las oportunidades, haciendo a un lado la capacidad y la destreza del individuo. Se les juzga por su aspecto físico.

El colectivo asocia los tatuajes a una forma de vida ligera, de bohemia, ser rebelde y personas conflictivas que actúan contra las reglas por gusto. Incluso pueden extender su prejuicio hacia al consumo de drogas o a enfermedades contagiosas. Se comete el gran error de generalizar y provocan un gran daño al individuo y la sociedad.

Es un hecho que existe gente tatuada con estas características negativas, pero se juzga a todos por igual; se ciegan a las diferencias y capacidades individuales, ignorando por completo el interior de la persona. Las escuelas y las iglesias, donde se nos enseña una visión más completa de las personas, marginan a los miembros que portan un tatuaje.   

Entiendo que se critica todo, menos el verdadero significado que tiene el tatuaje: el arte. Afortunadamente ya existen diversas organizaciones que están realizando campañas, son agentes de cambio que intentan detener esta retrograda visión del tatuaje.

Hoy en día el tatuaje ha adquirido diversos significados, ha cobrado la importancia que tuvo en su momento original y se encuentra en su mayor auge. Se ha convertido en un arte, al nivel de la escultura, la pintura, el cine o la fotografía.

Pero al lado de su inmensa creatividad, aún hay discriminación. Su desprecio no se origina en el dibujo o en la persona que lo porta, sino en la ignorancia de la gente.  Es la misma razón por la que marginamos a los homosexuales, los indígenas, las mujeres o toda persona que tenga un color de piel diferente.

Es por estas razones que el tatuaje se ha posicionado en limitados sectores,  como un medio idóneo, íntimo y original para expresarse. Aunque se piense lo contrario, entre las personas tatuadas hay gente con una gran creatividad y capacidad, sedientas de expresar cosas “inefables”, ideas que no pueden ser trasmitidas de otro modo, sino por el convencimiento absoluto de algo que se lleva “en la piel”.

Por eso el tatuaje se ha expandido a una cultura popular, rescatando formas únicas de expresión. Las personas que los tienen han generado grandes espacios para promover este tipo de arte: un “mundo” que busca la igualdad entre todos los seres humanos, el respeto y la libertad de expresión… a través de su propio cuerpo.

 

*Juan Méndez es estudiante en el cuarto semestre de la Licenciatura en Comunicación en la Universidad Anáhuac Mayab.  [email protected]

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