Universidad Anáhuac Mayab

Al borde de un cambio en el pensamiento

Publicado en: 22 de Abril de 2013

Al borde de un cambio en el pensamiento

Elías Ernesto Balcázar Puente*

 

Los errores aprovechan sólo si enseñan; si se vive de esta manera, ningún error llevará a consecuencias mayores. Desafortunadamente, la mentalidad popular hace que un error puntual no identificado prolifere en una cadena de errores cuyas consecuencias son mayores que las anticipadas.

En esta idea se fundamenta la importancia de cambiar un pensamiento lineal y dogmático, por un “pensamiento cierto”. Distíngase entre certero y cierto, el nombre no se refiere a su medición en cuanto al apego a lo bueno o verdadero, sino a la seguridad con la que se actúa al respecto.

La intención no es el juzgar el pensamiento de una persona, sino  fundamentar el propio en la convicción, en la capacidad de salir de lo cotidiano y pensar fuera de la zona de comodidad. Debe hacerse incluso cuando esto cuestione las creencias de los paradigmas originales; es necesario liberarnos del esquema cerrado en un paradigma; acercarnos a la certeza, que es el principal constituyente del pensamiento cierto, que no se obliga por las conclusiones ajenas.

La palabra paradigma viene del griego “parádeigma” que significa patrón. Podemos dividir la palabra en dos aplicaciones. La primera se refiere a la repetición permanente de actitudes, acciones o ideas que se mantienen fijas sin ser revisadas. La segunda se refiere a los modelos sobre los que se fundamentan las cuestiones más elevadas del ser y que escapan a la naturaleza del hombre. 

Es importante tomar las precauciones apropiadas en cuanto a la aplicación correcta del pensamiento creativo para aproximarse al pensamiento cierto. Entiendo que existen paradigmas que pueden no ser comprensibles por el raciocinio humano. Ante éstos, el pensamiento cierto no resulta obsoleto, ya que la certeza se produce por la fuerza con que se viva una idea; hablo de la convicción de un paradigma, sea religioso, cultural o ideológico.

Un pensamiento cierto puede liberar al hombre de actitudes que, en un amplio sentido y en cierto periodo de tiempo, le podrían llevar a su destrucción. Estructuras ideológicas totalitarias podrían encontrar su fin ante esta clase de pensamiento, ya que esta clase de regímenes son contrarios al raciocinio de sus gobernados. De la misma manera, los fanatismos religiosos podrían ser evitados pues la persona puede encontrar las contradicciones en las actitudes de sus instituciones religiosas.

Es importante resaltar la diferencia entre el pensamiento cierto y el pensamiento relativo. La permisibilidad que admite el pensamiento cierto en cuanto a la forma de proceder del agente radica no en la subjetividad de lo que es apreciado de manera cognitiva, sino en la convicción con la que se actúa en ello. La intención del pensamiento cierto no es fijar creencias que se basen en la apreciación, sino trabajar en la certeza con la que se vive; no se trata de una manera de obtener ideologías, sino de la manera de actuar.

No defiendo un subjetivismo ético o moral, porque el pensamiento no es una línea que impulse a la acción. El pensamiento cierto tiene su fuerza en la voluntad, es ella la que decide, y es la mente la que discierne en base a directrices establecidas. Es este discernimiento al que pretende apelar el pensamiento creativo, a la manera de apegarse a las directrices y absorberlas, identificándolas como propias.

Lo validez de un pensamiento cierto está en el estudio de la identidad humana, es decir en el proceder de la gente, impulsado por una correcta conciencia de los principios y valores fundamentales. Entiendo que las guías del comportamiento social y moral, se encuentran en lo profundo de la persona. Para poder justificar la confianza en el discernimiento propio, es necesario confesar las verdades de la mente, de la conciencia y del espíritu humano, de no ser por ellas, el pensamiento cierto podría ser todo menos certero. Aquí se da la adecuación a lo que es natural en el hombre; pero se necesita que esté enfocado en el bien común y en la adecuada participación de su naturaleza humana.

Modificar patrones de pensamiento individuales es una tarea riesgosa y extensa, hacerlo para una población mundial parece imposible. Sin embargo, la argumentación correcta y el cuestionamiento introspectivo parecerían lograr encender la candela que ardería impaciente de encontrar la verdad.

Suena osado el pretender romper con dos esquemas en un solo acto, sin embargo, es el trabajo cotidiano y decidido el que puede lograr tan ambicioso proyecto. Cabe recalcar la importancia de este esfuerzo porque no es la participación individual la que cambiaría la sociedad, sino la responsabilidad colectiva.

No propongo un fin a todas las problemáticas mundiales, sino romper con los esquemas erróneos que nos condujeron a las situaciones desfavorables actuales y reforzar los pensamientos que fomentaron los aspectos positivos de la sociedad.

 

Elías Balcázar es estudiante del cuarto semestre de Ingeniería Civil en la Escuela de Ingeniería, en la Universidad Anáhuac Mayab  [email protected]

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