Universidad Anáhuac Mayab

Sexismo: en la forma en que hablamos

Publicado en: 02 de Mayo de 2013

Sexismo: en la forma en que hablamos

Melisa Michelle Pani*

El sexismo es una forma de pensar que ha predominado a lo largo de la historia. Es un patrón de comportamiento que ha perdurado a través de los pensamientos y las palabras de los seres humanos.

El concepto de “feminismo” fue conocido ampliamente en el mundo durante el movimiento feminista que abarcó las décadas de los 60 y 70. Se basaba en la idea de la superioridad de un sexo biológico sobre el otro, lo que permitía la subordinación; por primera vez se vio al sexismo como una forma de discriminación sexual.

Vale aclarar que existen diferentes tipos de discriminación. Uno es el “sexismo en contra de la mujer”, la concepción de que la mujer es inferior al hombre, que también se conoce como machismo. El otro tipo de discriminación es  el “sexismo benevolente”, aquel que indica que la mujer tiene cualidades y derechos, pero ella es sólo un complemento del hombre.

En tercer tipo de sexismo es en contra de las personas intersexuales, que ha sido reconocido recientemente. Los bebés que nacen con ambos sexos tienden a ser sacrificados o sufren la extirpación quirúrgica, que muchas veces se realiza sin el consentimiento o conocimiento de los padres. Por último, existe el “sexismo hacia el hombre”, va contra aquellos que actúan como una mujer.

La sexualidad misma ha contribuido enormemente al sexismo. Un ejemplo de ello es la pornografía. En un video pornográfico, la mujer es presentada como un “objeto de placer”. La pornografía aporta a la idea masculina de la mujer “disfrutando del sexo”. Esto refuerza actitudes sexuales y culturales negativas, que son secuelas del abuso y violencia en contra de la mujer.

El lenguaje cotidiano puede ser otro ejemplo de la manera en que las personas usamos el sexismo. Mediante las palabras clasificamos los fenómenos y objetos que nos rodean; a través de ellas transmitimos la cultura. Por esta razón el lenguaje es una manera de perpetuar los estereotipos sobre la cuestión del género.

A través de la historia, la lengua es presentada en una forma donde la masculinidad es la universalidad, subordinando u omitiendo la feminidad. Por ejemplo, para referirnos a la colectividad humana, en forma abstracta, nos referimos al “Hombre”; es decir, el término para denominar una unidad masculina y femenina, es con un uso varonil. Con ello, se diluye la identidad femenina. 

Otra forma sexista del lenguaje es cuando relacionamos lo femenino con lo negativo. Un aventurero es un hombre que busca y explora nuevos horizontes, es valiente y osado; una aventurera es una mujer fácil, de dudosa reputación, una prostituta. Esto es una manera cultural de resaltar el papel predominante del hombre, lo que demuestra la conexión entre pensamiento y lenguaje.  

Recientemente la Real Academia Española expidió un informe sobre el lenguaje neutro llamado: “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer”. Este documento describe la actual situación de la lengua y sus modificaciones para transformarlo y ser más preciso.

En este texto se dan los nuevos ejemplos para el uso de los puestos de trabajo como: jueza y presidenta, cuyo femenino nunca había existido. La Real academia nos ahora ofrecen alternativas para modificar la lengua. Dicen que no debemos generalizar  en masculino, cuando en un grupo de personas hay hombres y mujeres.

Los sustantivos, adjetivos, pronombres o artículos pueden ser femeninos o masculinos, no sólo masculinos, como cuando decimos: “el hombre ha creado la tecnología”, cuando en realidad debemos decir: “la humanidad ha creado la tecnología”; o: “se van a reunir todos los jefes de departamento”; cuando la manera correcta sería: “se va a reunir las jefaturas de los departamentos”.

Muchas personas no son conscientes de esta problemática. A pesar de que la situación de la mujer ha mejorado, sigue igual en muchos ámbitos como en el lenguaje. Ante esta ignorancia, la educación es la respuesta, pero mi contribución particular es que no debe ocurrir mediante clases, sino mediante imágenes.

Pienso en una serie de imágenes que puedan colocarse en los salones de los primeros grados. Imagino que, desde pequeños, pueden aprender ese cambio en el lenguaje; no sólo en forma verbal, sino corporal y audiovisual. Entiendo que, cuando somos niños, tendemos a absorber todo y lo hacemos para toda la vida.

Si más mujeres, especialmente las maestras, enfatizan estos profundos cambios, pienso que la idea de la mujer cambiaría radicalmente. ¿Cómo podemos exigir algo que nosotras mismas no hacemos? Esto significa respetarnos; si nosotras comenzamos… el mundo lo hará también.

 

Melisa Pani es estudiante en el cuarto semestre en la Escuela de Comunicación de la Universidad Anáhuac  Mayab    [email protected]

Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 
CC BY-NC-ND

Universidad Anáhuac Mayab

Carretera Mérida Progreso Km. 15.5 AP. 96
Cordemex, CP. 97310 Mérida, Yucatán, México
Tel. (999) 942 48 00 con 5 líneas
Fax (999) 942 48 07
Del interior sin costo 01 800 012 0150
Términos y condiciones de uso | Aviso de privacidad

© 1984 - 2017 Universidad Anáhuac Mayab