Universidad Anáhuac Mayab

El futuro no está en las estrellas, sino en el genoma.

Publicado en: 19 de Septiembre de 2013

El futuro no está en las estrellas, sino en el genoma.

Irma Elizondo de la Fuente*

 

“Antes pensábamos que nuestro futuro estaba en las estrellas. Ahora sabemos que está en nuestros genes.” James Watson

Aunque a lo largo de la historia el conocimiento acerca del mundo y de la vida ha avanzado muchísimo, son muy pocos los descubrimientos que han marcado a la humanidad al grado que lo hizo la ciencia que ahora conocemos como “genética”.

Por más absurdo o irreal que parezca, antes de conocerla el ser humano no tenía idea de dónde procedía, o de por qué se parecía a sus padres o familiares. Simplemente lo veía como un misterio divino, o incluso como una situación lógica. Si la persona venía de una familia de músicos, lo más lógico sería que ella también tuviera habilidades musicales. Lo mismo para los que trabajaban acero o madera, o los que gustaban de cocinar. Era una cuestión familiar, tradicional, incluso social; pero… ¿genética?.

Sin embargo, al lograr lo que hoy se considera el: “hallazgo del siglo”, la visión del ser humano hacia su propia humanidad y el mundo que lo rodea dio un giro tan radical que rompió con todos los paradigmas antiguos y dio cabida a nuevos descubrimientos tanto en medicina, como biología, sociología, antropología y muchas otras ciencias sociales y exactas.

Al descubrir el tan resonado “Genoma Humano”, el hombre fue reconocido ya no como una casualidad de la naturaleza, sino como un individuo creado con inteligencia; único e irrepetible; que lleva en lo más íntimo de su ser información de tantas generaciones pasadas, que lo convierte en el mayor tesoro de todos, y así, en patrimonio de la humanidad.

Sobra mencionar el gran número de debates que han surgido a raíz de esta nueva ciencia, tanto científicos, como éticos, morales e incluso religiosos. Hay diversas posturas ante los diferentes usos, benéficos o perjudiciales, que se le pudieran dar a estos descubrimientos; y sobre qué tan legítimo o ético es el modificar la genética de un individuo para intentar mejorar algún defecto o imperfección que éste tenga.

Si bien es cierto que los avances médicos y clínicos de la actualidad permiten hacer todas estas alteraciones a la estructura molecular del ser humano, también es real que las consecuencias, quizá fatales, que éstas puedan acarrear no son aún conocidas, pues el tiempo que se tiene de estudiarlas y practicarlas es muy poco todavía. Lo que sí es un hecho, y que no debería estar abierto a discusión, es que la vida de cada individuo es única, y que cualquier atentado contra ella es una violación a nuestra propia naturaleza.

De ahí que el ahora Papa emérito, Benedicto XVI, hace la invitación a la humanidad en general a estudiar a fondo lo que es ésta nueva ciencia de la genética, y a reconsiderar e interiorizar lo que algunos médicos nos ofrecen como alternativa a enfermedades, o posibilidad de incremento en la calidad de vida. Él afirma que estos avances traerán muchas ventajas a los hombres, pero también menciona que se corre el riesgo de crear una discriminación y un racismo aún mayores hacia las personas incapaces de beneficiarse por ellos, o bien aquellas que sufran de alguna discapacidad o deficiencia física o mental.

Sea cual sea el caso, no cabe duda que estamos abriendo paso hacia un futuro bastante prometedor. Un futuro donde la ciencia nos dará la posibilidad de mejorar muchos aspectos de nuestra vida, pero también nos hará ejercitar nuestra conciencia, para saber decidir por aquello que realmente vale la pena, aquello que no afecta sino glorifica nuestra naturaleza.

Después de todo, la ciencia no es más que otra simple herramienta que nos ayuda a develar el misterio de nuestra esencia. Tal como lo menciona Dalí en uno de sus escritos, “Y ahora las declaraciones de Watson y Crick sobre el ADN. Esto es para mí la prueba verdadera de la existencia de Dios.”

 

*Irma Elizondo de la Fuente es estudiante del primer semestre en la Escuela de Comunicación en la Universidad Anáhuac Mayab. [email protected]

Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 
CC BY-NC-ND

Universidad Anáhuac Mayab

Carretera Mérida Progreso Km. 15.5 AP. 96
Cordemex, CP. 97310 Mérida, Yucatán, México
Tel. (999) 942 48 00 con 5 líneas
Fax (999) 942 48 07
Del interior sin costo 01 800 012 0150
Términos y condiciones de uso | Aviso de privacidad

© 1984 - 2017 Universidad Anáhuac Mayab