Universidad Anáhuac Mayab

Lo virtual y el futuro humano.

Publicado en: 11 de Octubre de 2013

Lo virtual y el futuro humano.

Madeleine Rojas Manríquez*

 

Todos, alguna vez llegamos a pensar: “¿Qué hace todo el tiempo en Facebook? ¿Qué tiene ese jueguito que no tenga este partido de basquetbol?” No entendemos la comodidad que sienten esas personas dentro, la aceptación que tienen, esa felicidad interna al recibir un like o una solicitud de amistad, que te digan que les encanta tus tweets o simplemente les den favorito.

El mundo virtual acepta a todos y a cada uno de nosotros, no importa nuestro pasado, nuestros errores, sólo toma lo bueno de nosotros y lo plasma… se es aceptado. A nadie le importa lo que fuiste, lo que expresas ahora es lo que importa. Sin que lo busques, encontrarás gente que le guste lo mismo que a ti, tenga tus mismo miedos, gente que no te juzgará por lo que hiciste, se quedará contigo hasta las 5 de la mañana platicando; nunca te sentirás sola incluso aunque estén a 5000 kilómetros de distancia.

Esto y más es lo que nos ofrece este mundo virtual: el hecho de saber que alguien del otro lado del monitor nos entiende. Es una satisfacción tan grande que en este mundo, lleno de más de 7 mil millones de personas reales, encuentres una virtual de la cual no deseas separarte. 

El mundo virtual nos hace más tolerantes, tenemos otros puntos de vista, nuestro panorama se vuelve amplio. Aunque actuemos sin saber y sin tener los elementos suficientes para saber quién realmente está del otro lado.

No porque no lo puedas tocar es irreal. No porque no esté ahí significa que es una ilusión. El mundo virtual nos permite sentir la esencia de aquella persona que está al otro lado del monitor, que sin saber el tamaño o forma de sus manos, de sus dientes o su cuerpo, sabemos que está ahí. Es un gran mar de gente que nos está esperando, gente que comparte lo mismo que nosotros, nuestros sueños y ambiciones, sólo tenemos que quitarnos un poco los perjuicios y aventurarnos. El mundo virtual está ahí… para conocerlo.

Tenemos que aprender a navegar por este universo virtual. Pero conocer da miedo. Pienso que deberíamos regresar a aquella fase de cuando éramos pequeños y queríamos tocar y experimentar todo; reíamos de todo. Hay que recordar ese espíritu aventurero,  que no nos dé miedo el ciberespacio. Tiene tanto que ofrecernos, tanto que darnos, tanta gente que podremos llegar a conocer y llegar a querer, que puede darnos tanto como una persona que está junto a nosotros. ¿Por qué cerrarse a tal oportunidad?

Desde luego, no olvido que el Internet tiene malos usos y hay millones de caminos que podemos tomar... corremos la inmensa posibilidad de perdernos en nuestras propias búsquedas, en los pensamientos y posibilidades que se abren ante nuestros ojos. Podemos quizás perdernos para siempre… pero creo que vale la pena. Hay que cuestionar tus propio camino, para encontrar su más preciado valor y trascendencia.

¿Por qué me enfoco en la “gente virtual"? Algo que me ha llenado siempre de coraje es cuando esa gente “de verdad”, alrededor tuyo, la cual convive contigo, ríe contigo, habla contigo frente a frente, se refieran a esas personas como “virtuales”, como si no fueran humanos como uno. Claro que lo son, la única diferencia es que no están presentes. Además, esa gente “real” muchas veces miente, traiciona, roba y te da los más duros golpes que te da la vida. No es que prefiera el mundo virtual, pero creo que aún hay mucho por aprender y descubrir en él.

Siempre he considerado la presencia como algo de segundo plano. ¿Cuántas veces hemos estado entre un puñado de gente y aún así nos sentimos solos? ¿La presencia es importante? ¿Dónde dejamos la esencia? Claro que nos sentimos felices cuando alguien nos da un abrazo, un beso, reímos con ellos, hablamos con ellos pero… ¿Cómo una persona que está tan lejana puede llenar tanto que parece como si estuviera aquí? Es genuino e inexplicable.

El mundo virtual tiene la posibilidad de regalarnos  la esencia de la persona, fuera de los convencionalismos sociales. Nos abre las puertas a los pensamientos de millones de personas, nos deja sentir sus miedos y pensar “Oh, qué ganas tengo de darle un abrazo, lo merece. Lo necesita” o “¡Qué hermoso piensa!”, admirar la belleza de paisajes que piensan que ya no existen, escuchar música que nunca te imaginaste escuchar…es un mundo hecho por nosotros y para nosotros. Cada uno pone su alma para ir formando este universo. 

La sociedad se ha encargado de hacer ver el Internet como un arma letal para las generaciones futuras, pero en lo personal me parece maravillosa. Es una biblioteca repleta de libros, uno debe aprender a seleccionar y tomar el que más le guste. No toda la información es mala, es cuestión de aprender a seleccionarla, usarla y compartirla; no todo en ese mundo es malo; no sólo hay quejas, también hay opiniones valiosas; hay dudas, pero también respuestas. Hasta la más mínima opinión puede generar milagros en la mente de otra persona, al otro lado del mundo.

Mucha gente insiste en que Internet es la llave de la ignorancia… no lo creo. Cuando las opiniones, las ideas y las creencias son rechazadas, la verdad es escondida; por el contrario, el mundo virtual las recibe todas, no las esconde y ni las modifica. Es el camino genuino para la libertad de pensamiento, para crecer y aprender. Quizás sí sea un arma letal… pero para quien no desea que la gente se quite la venda de los ojos. Tengo fe en que esta generación aprenderá a ver más allá de lo que nos muestran y sé que el mundo virtual es una base para todo esto.

Creo en un futuro, donde la información que ronda por Internet salga al mundo real, que sea disponible para todos, creo en un futuro donde se derriben las barreras que le hemos creado a la tecnología por miedo de separarnos del pasado; no es que el pasado sea malo, pero nos detiene de lo bueno que puede llegar. Creo en un futuro donde la gente ya no tenga miedo de expresarse, dónde Internet sea un arma contra la ignorancia y no sólo un instrumento para calmar el ocio; creo en un futuro donde sintamos la esencia de las personas que estén lejos y los que están cerca. No sólo creo, me comprometo a crear este futuro, dónde todos nos quitemos esta venda de los ojos, que derrumbemos la barrera que tenemos con la tecnología, la absurda batalla contra el futuro, éste va a venir queramos o no, tenemos que estar listos para lo que pasará.

Este conjunto de palabras, que forman mi ensayo, se lo dedico a las personas que sienten la esencia de quienes están lejos, a las personas que no tienen miedo de escalar esta gran muralla que nos hemos creado, a las personas que no están conformes y que buscan, a las personas que no tienen miedo de expresar lo que sienten y mucho menos de compartirlo, a las personas que usan el mundo virtual como un arma contra la represalia y la ignorancia.

El mundo virtual es de todos nosotros. Estoy segura que si éste hablara nos diría: “Tranquilo, ¿Es tu primera vez aquí? No tengas miedo, pon tus manos sobre el teclado ¿Tienes ganas de cambiar al mundo? Escribe. Comparte. Aprende. Respira, otra vez… ¿Listo? Adelante.”

Suena loco, pero creo que esto es lo que el mundo virtual nos diría. Por favor, no duden de las capacidades que tienen de sentir, de expresar y comunicar. Lo virtual es sólo una herramienta…  el verdadero cambio está en nuestras manos. .

“Si de algo soy rico es de perplejidades y no de certezas.” Jorge Luis Borges.

 

*Madeleine Rojas Manríquez es estudiante del primer semestre en la Escuela de Comunicación de la Universidad Anáhuac Mayab.  [email protected]

Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 
CC BY-NC-ND

Universidad Anáhuac Mayab

Carretera Mérida Progreso Km. 15.5 AP. 96
Cordemex, CP. 97310 Mérida, Yucatán, México
Tel. (999) 942 48 00 con 5 líneas
Fax (999) 942 48 07
Del interior sin costo 01 800 012 0150
Términos y condiciones de uso | Aviso de privacidad

© 1984 - 2017 Universidad Anáhuac Mayab